De capitis vulneribus
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/hippocrates-2" aria-label="More works by Hippocrates (V BC)">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1
Las cabezas de los hombres no son en absoluto iguales entre sí, ni las suturas de la cabeza han crecido de la misma manera en todos. Pero quien tiene una protuberancia en la parte anterior de la cabeza( la protuberancia es la parte redondeada del hueso que sobresale junto a la otra), en este las suturas del hueso de la cabeza han crecido como se escribe la letra tau, T; pues tiene la línea más corta dispuesta transversalmente delante de la protuberancia, y la otra línea dispuesta a lo largo por el centro de la cabeza hasta el cuello. Quien tiene la protuberancia en la parte posterior de la cabeza, en este las suturas han crecido de forma opuesta al anterior; pues la línea más corta ha crecido transversalmente delante de la protuberancia, y la más larga ha crecido a lo largo por el centro de la cabeza hasta la frente. Quien tiene protuberancia a ambos lados de la cabeza, tanto por delante como por detrás, en este las suturas han crecido de forma similar a como se escribe la letra eta, H; las líneas largas han crecido transversalmente delante de cada protuberancia, y la corta a lo largo por el centro de la cabeza, terminando en cada una de las líneas largas. Quien no tiene ninguna protuberancia en ningún lado, este tiene las suturas de la cabeza como se escribe la letra ji, X; las líneas han crecido, una transversalmente llegando hasta la sien, y la otra a lo largo por el centro de la cabeza. El hueso es doble en el centro de la cabeza; su parte más externa, donde está la superficie del hueso bajo la carne, y la más interna, la que está junto a la meninge, donde está la superficie inferior del hueso, son las más duras y densas; pero al alejarse del hueso más externo y del más interno, desde las partes más duras y densas hacia el interior, se vuelve siempre más blando, menos denso y más hueco hacia el diploe. El diploe es lo más hueco, blando y esponjoso. Todo el hueso de la cabeza, salvo una parte muy pequeña de la capa externa e interna, es como una esponja; y el hueso contiene en sí mismo como pequeñas carnosidades húmedas, y si uno las frotara con los dedos, saldría sangre de ellas. Hay también en el hueso venillas más finas y huecas, llenas de sangre. Así es, pues, en cuanto a dureza, blandura y cavidad.
2
En cuanto a espesor y delgadez, el hueso de toda la cabeza es más delgado y débil en la zona del bregma, y el hueso de esta parte de la cabeza tiene sobre sí la menor cantidad de carne y la más delgada, y el cerebro subyace en mayor cantidad en esta parte de la cabeza. Y, ciertamente, debido a que esto es así, ante heridas y proyectiles de igual tamaño, e incluso menores, y siendo herido de forma similar o menor, el hueso en esta parte de la cabeza se aplasta y fractura más, y se hunde hacia adentro, y es más mortal y más difícil de tratar y de escapar de la muerte en esta parte que en cualquier otra de la cabeza; siendo las heridas iguales o menores, y siendo herido de forma similar o menor, el hombre muere, cuando de todos modos está destinado a morir por la herida, en menos tiempo si tiene la herida en esta parte de la cabeza que en cualquier otra. Pues el cerebro percibe más rápida y mayormente en el bregma los males que ocurren tanto en la carne como en el hueso; pues el cerebro está bajo el hueso más delgado en esta parte y con la menor cantidad de carne, y la mayor parte del cerebro yace bajo el bregma. De las otras partes, la de las sienes es la más débil; pues hay una unión de la mandíbula inferior con el cráneo, y hay movimiento en la sien hacia arriba y hacia abajo como una articulación; y el oído está cerca de ella, y una vena hueca y fuerte se extiende a través de la sien. Todo el hueso de la cabeza detrás de la coronilla y de las orejas es más fuerte que todo el de delante, y este hueso tiene sobre sí más carne y más profunda. Y, ciertamente, siendo esto así, ante heridas y proyectiles iguales y similares, e incluso mayores, y siendo herido de forma similar o mayor, el hueso en esta parte de la cabeza se fractura y aplasta hacia adentro menos; y si el hombre está destinado a morir de todos modos por la herida, teniendo la herida en la parte posterior de la cabeza, morirá en más tiempo; pues en más tiempo el hueso se inflama y supura hacia abajo sobre el cerebro debido al espesor del hueso, y el cerebro subyace en menor cantidad en esta parte de la cabeza, y más personas escapan de la muerte de los heridos en la parte posterior de la cabeza, por lo general, que de los de delante. Y en invierno el hombre vive más tiempo que en verano, quien de todos modos está destinado a morir por la herida, teniendo la herida en cualquier parte de la cabeza.
3
Las huellas de los proyectiles agudos y más ligeros, al producirse por sí mismas en el hueso, sin fractura ni aplastamiento, o aplastamiento hacia adentro( estas ocurren de forma similar tanto en la parte anterior de la cabeza como en la posterior), de estas la muerte no ocurre por necesidad, ni siquiera si ocurre. Una sutura que aparece en una herida, habiendo quedado el hueso desnudo, en cualquier parte de la cabeza donde se haya producido la herida, se vuelve la más débil para resistir la lesión y el proyectil, si el proyectil llegara a apoyarse en la sutura misma; pero sobre todo si ocurre en el bregma, en la parte más débil de la cabeza, y si las suturas llegaran a estar alrededor de la herida, y el proyectil llegara a alcanzar esas suturas.
4
El hueso de la cabeza se lesiona de las siguientes maneras; y de cada una de estas maneras se producen más formas de fractura en la lesión. El hueso se fractura al ser lesionado, y en el hueso que rodea la fractura es necesario que se produzca un aplastamiento, si es que se fractura; pues cualquier proyectil que fractura el hueso, ese mismo también aplasta el hueso, ya sea más o menos, tanto en el lugar donde fractura la fisura como en los huesos que rodean la fisura; este es un modo. Las formas de las fisuras son de todo tipo; pues hay algunas fisuras que son más delgadas y muy finas, de modo que no son visibles, ni inmediatamente después de la lesión, ni en los días en los que podría haber más beneficio de esto para el hombre; otras, en cambio, se fracturan de forma más gruesa y ancha; algunas son incluso muy anchas. Hay algunas de ellas que se fracturan a mayor longitud, y otras a menor. Y algunas son muy rectas y directas, otras más curvas y arqueadas; y más profundas hacia abajo y a través de todo el hueso, y menos profundas hacia abajo, y no a través de todo el hueso.
5
El hueso podría aplastarse permaneciendo en su propia naturaleza, y no podría añadirse ninguna fisura al aplastamiento en el hueso; este es el segundo modo. Las formas del aplastamiento son varias; pues se aplasta más o menos, y hacia más profundo y a través de todo el hueso, y menos hacia lo profundo, y no a través de todo el hueso, y en mayor o menor medida de longitud y anchura. Pero no es posible, al ver ninguna de estas formas con los ojos, conocer qué clase es, ni qué tamaño tiene; pues ni siquiera si está aplastado o no, estando aplastados y habiéndose producido el mal, resulta evidente a los ojos verlo inmediatamente después de la lesión, al igual que algunas de las fisuras que están lejos.
6
Y habiéndose fracturado el hueso, el hueso se hunde hacia adentro desde su propia naturaleza junto con las fisuras; pues de otro modo no se hundiría; pues lo que se hunde, al romperse y quebrarse, se hunde hacia adentro desde el resto del hueso que permanece en su propia naturaleza; y así una fisura podría añadirse al hundimiento; este es el tercer modo. El hueso se hunde de muchas formas; pues en mayor o menor parte del hueso, y más y más profundamente hacia abajo, y menos y más superficialmente.
7
Y habiéndose producido una huella del proyectil en el hueso, podría añadirse una fisura a la huella; es necesario que se añada un aplastamiento, ya sea más o menos, si es que se añade una fisura, allí donde se produjo la huella y la fisura, y en el hueso que rodea tanto la huella como la fisura; este es el cuarto modo. Y podría producirse una huella, teniendo un aplastamiento del hueso a su alrededor, pero no podría añadirse una fisura a la huella y al aplastamiento por el proyectil. Y la huella del proyectil se produce en el hueso; se llama huella cuando, permaneciendo el hueso en su propia naturaleza, el proyectil al apoyarse en el hueso hace evidente dónde se apoyó. En cada modo se producen más formas; y sobre el aplastamiento y la fisura, si ambos se añaden a la huella, y si solo se produce aplastamiento, ya se ha explicado que se producen muchas formas tanto del aplastamiento como de la fisura. La huella misma se produce por sí sola, siendo más larga y más corta, y más curva, y más recta, y circular; y muchas otras formas de tal modo, según sea la figura del proyectil; y ellas mismas son más profundas hacia abajo y más o menos, y más estrechas, y más anchas, y muy anchas. La incisión que se ha cortado, siendo una incisión de cualquier tamaño de longitud y anchura en el hueso, es una huella, si los otros huesos que rodean la incisión permanecen en su propia naturaleza, y no se hunden junto con la incisión hacia adentro desde su propia naturaleza; pues así sería un hundimiento, y ya no una huella.
8
El hueso se lesiona en otra parte de la cabeza que donde el hombre tiene la herida y el hueso quedó desnudo de carne; este es el quinto modo. Y esta desgracia, cuando ocurre, no podrías ayudarla en nada. Pues ni siquiera si ha sufrido este mal, no hay forma de que, tras examinarlo, debas saber si el hombre ha sufrido este mal, ni en qué parte de la cabeza.
9
De estos modos de fractura, algunos requieren trepanación: el aplastamiento difícil de ver, y si por casualidad se vuelve visible, y la fisura difícil de ver, y si es visible. Y si, habiéndose producido una huella del proyectil en el hueso, se añade una fisura y un aplastamiento a la huella, y si solo se añade un aplastamiento sin fisura a la huella, también esto requiere trepanación. El hueso que se hunde hacia adentro desde su propia naturaleza, pocas de las muchas veces requiere trepanación; y los que más se han hundido y más se han fracturado, estos son los que menos necesitan trepanación; ni la huella producida por sí sola sin fisura y aplastamiento, ni ella misma necesita trepanación; ni la incisión, si es grande y ancha, tampoco ella; pues incisión y huella son lo mismo.
10
Primero, es necesario observar al herido, dónde tiene la herida de la cabeza, si en las partes más fuertes o en las más débiles, y examinar los cabellos alrededor de la herida, si han sido cortados por el proyectil y si entraron en la herida; y si esto es así, decir que hay peligro de que el hueso esté desnudo de carne y que el hueso tenga algún daño por el proyectil. Estas cosas, pues, hay que decirlas tras haber observado desde lejos, sin tocar al hombre; al tocarlo, intentar saber con certeza si el hueso está desnudo de carne o no; y si el hueso desnudo es evidente a los ojos, bien; si no, examinarlo con el estilete. Y si encuentras que el hueso está desnudo de carne y no sano por la herida, es necesario hacer primero el diagnóstico de lo que hay en el hueso, viendo cuán grande es el mal y qué trabajo requiere. Es necesario también preguntar al herido cómo sufrió y de qué manera. Y si no es evidente si el hueso tiene algún mal o no, mucho más es necesario hacer la pregunta, estando el hueso desnudo, cómo ocurrió la herida y de qué manera; pues los aplastamientos y las fisuras que no aparecen en el hueso, pero que están presentes, hay que intentar diagnosticarlos primero a partir de la respuesta del herido, si el hueso ha sufrido algo de esto o no, y después examinarlo con palabras y hechos, excepto con el estilete. Pues el estilete no revela si el hueso ha sufrido alguno de estos males y si tiene algo en sí mismo o no; sino que el estilete revela la huella del proyectil, y si el hueso se ha aplastado hacia adentro desde su propia naturaleza, y si el hueso se ha fracturado fuertemente, cosas que también son evidentes a los ojos al verlas para conocerlas.
11
El hueso se fractura tanto en las fisuras invisibles como en las visibles, y se aplasta en los aplastamientos invisibles, y se hunde hacia adentro desde su propia naturaleza, sobre todo cuando uno es herido por otro a propósito, o cuando, queriendo herir a propósito o sin querer, el lanzamiento o el golpe ocurre desde un lugar más alto, cualquiera que sea más, o cuando es desde un lugar al mismo nivel, y si sostiene el proyectil con fuerza en la mano, ya sea lanzando o golpeando, y siendo más fuerte hiere a uno más débil. Cuantos son heridos al caer contra el hueso y el hueso mismo, el que cae desde lo más alto y sobre lo más duro y romo, en este hay peligro de que el hueso se fracture y se aplaste, y se hunda hacia adentro desde su propia naturaleza; pero el que cae desde un lugar más al mismo nivel y sobre algo más blando, el hueso sufre menos estas cosas, o no las sufriría. Cuantos proyectiles que caen sobre la cabeza hieren contra el hueso y el hueso mismo, el que cae desde lo más alto y menos desde el mismo nivel, y es a la vez lo más duro, romo y pesado, y menos ligero, menos agudo y blando, este fracturaría y aplastaría el hueso. Y sobre todo hay peligro de que el hueso sufra estas cosas cuando ocurren estas cosas y es herido de frente, y el hueso se encuentra frente al proyectil, ya sea golpeado de mano, o lanzado, o algo caiga sobre él, y si él mismo al caer es herido, y herido de cualquier manera al encontrarse el hueso frente al proyectil. Los proyectiles que rozan el lado del hueso fracturan, aplastan y hunden hacia adentro el hueso menos, incluso si el hueso queda desnudo de carne; pues algunas de las heridas así producidas ni siquiera dejan el hueso desnudo de carne. De los proyectiles, los que más fracturan el hueso, tanto las fisuras visibles como las invisibles, y aplastan y hunden hacia adentro el hueso desde su propia naturaleza, son los redondos y circulares, y de boca ajustada, siendo romos, pesados y duros; y estos aplastan la carne, la hacen madurar y la cortan; y las heridas producidas por tales proyectiles se vuelven, hacia el lado y en círculo, cóncavas, y se vuelven más purulentas, y son húmedas, y se limpian durante más tiempo; pues es necesario que las carnes aplastadas y cortadas, al volverse pus, se disuelvan. Los proyectiles alargados, siendo en gran parte delgados, agudos y ligeros, cortan la carne más de lo que la aplastan, y el hueso de la misma manera; y producen una huella al cortar( pues incisión y huella son lo mismo), pero tales proyectiles no aplastan mucho el hueso, ni lo fracturan, ni lo hunden hacia adentro desde su propia naturaleza. Pero es necesario, además de tu propia visión, lo que te parezca en el hueso, hacer también la pregunta de todas estas cosas( pues estas son señales de lo herido más o menos), y si el herido se adormece, y le sobreviene oscuridad, y tiene vértigo, y cae.
12
Cuando el hueso queda desnudo de carne por el proyectil y la herida ocurre sobre las suturas mismas, se vuelve difícil discernir la huella del proyectil que se vuelve visible en el otro hueso, si está en el hueso o no, y si la huella se ha producido en las suturas mismas. Pues la sutura misma se oculta al ser más rugosa que el resto del hueso, y no es evidente qué es sutura y qué es huella del proyectil, a menos que la huella sea muy grande. Además, se añade una fractura a la huella, por lo general, a la que se produce en las suturas, y la fractura misma se vuelve más difícil de discernir, habiéndose fracturado el hueso, por esto, porque la fractura ocurre sobre la sutura misma si se fractura, por lo general. Pues es fácil que el hueso se fracture y se abra en esta parte, debido a la debilidad de la naturaleza del hueso en esta parte y debido a su porosidad, y ciertamente como la sutura está lista para fracturarse y abrirse; los otros huesos, los que rodean la sutura, permanecen sin fracturarse, porque son más fuertes que la sutura. La fractura que ocurre sobre la sutura y la apertura es de la sutura, y no es fácil de discernir, ni si se fractura y abre por una huella del proyectil producida en la sutura, ni si, habiéndose aplastado el hueso sobre las suturas, se fractura y abre; pero es aún más difícil discernir la fisura debida al aplastamiento. Pues estas suturas ocultan el juicio y la visión del médico al parecer similares a fisuras, y al ser más rugosas que el resto del hueso, porque no se cortó fuertemente y se abrió; pero incisión y huella son lo mismo. Pero es necesario, si la herida ocurre sobre las suturas y el proyectil se apoya contra el hueso y en el hueso, prestando atención, descubrir qué ha sufrido el hueso. Pues a partir de proyectiles de igual tamaño y similares, e incluso mucho menores, y siendo herido de forma similar y mucho menor, el que recibió el proyectil en las suturas adquirió un mal mucho mayor en el hueso que el que no lo recibió en las suturas. Y la mayoría de estos requieren trepanación; pero no es necesario trepanar las suturas mismas, sino alejándose, realizar la trepanación en el hueso cercano, si trepanas.
13
Sobre el tratamiento de las heridas en la cabeza, y cómo es necesario examinar las afecciones que ocurren en el hueso que no son visibles, me parece lo siguiente. No es necesario humedecer una herida en la cabeza con nada, ni con vino, sino lo menos posible; ni aplicar cataplasmas, ni realizar el tratamiento con una mecha, ni es necesario vendar una herida en la cabeza, a menos que la herida esté en la frente, en la parte sin cabellos, o alrededor de la ceja y el ojo. Las heridas que ocurren allí requieren más cataplasmas y vendajes que en cualquier otra parte de la cabeza. Pues el resto de la cabeza rodea toda la frente; y de las partes que rodean las heridas, y en donde estén las heridas, se inflama y se hincha por el flujo de sangre. No es necesario aplicar cataplasmas y vendar las de la frente durante todo el tiempo, sino cuando dejen de inflamarse y la hinchazón disminuya, dejar de aplicar cataplasmas y vendar. En el resto de la cabeza no es necesario poner mechas, ni aplicar cataplasmas, ni vendar, a menos que también requiera incisión. Es necesario cortar las heridas que ocurren en la cabeza, y en la frente, donde el hueso esté desnudo de carne y parezca tener algún daño por el proyectil, las heridas que no sean suficientes en tamaño de longitud y anchura para el examen del hueso, si ha sufrido algún mal por el proyectil, y qué clase de mal ha sufrido, y cuánto se ha aplastado la carne, y el hueso tiene el daño, y además si el hueso está sano por el proyectil y no ha sufrido ningún mal, y para el tratamiento, qué clase de tratamiento requiere la herida, la carne y la afección del hueso. Tales heridas requieren incisión. Y si el hueso queda desnudo de carne y es cóncavo hacia el lado en gran medida, cortar más el hueco, donde no sea fácil llegar con el medicamento, cualquiera que uses; y las heridas circulares y cóncavas en gran medida y tales, al cortar más el círculo en dos a lo largo, como ha crecido el hombre, hacer la herida larga. Al cortar la cabeza, las otras partes de la cabeza tienen seguridad al ser cortadas; pero la sien, y aún más arriba de la sien, sobre la vena que se extiende a través de la sien, no cortar esta zona. Pues un espasmo se apodera del que ha sido cortado; y si es cortado en la sien izquierda, el espasmo se apodera de las partes derechas; y si es cortado en la sien derecha, el espasmo se apodera de las partes izquierdas.
14
Cuando, pues, cortes una herida en la cabeza debido a huesos desnudos de carne, queriendo saber si el hueso tiene algún mal por el proyectil, o no lo tiene, es necesario cortar la cicatriz del tamaño que parezca suficiente. Al cortar, es necesario retirar la carne del hueso, donde ha crecido junto a la meninge y al hueso; después, poner una mecha en toda la herida con una mecha que deje la herida lo más ancha posible al día siguiente con el menor dolor; tras poner la mecha, usar un cataplasma, durante el tiempo que también con la mecha, amasar una masa de harina fina en vinagre, o hervirla y hacerla lo más viscosa posible. Al día siguiente, cuando retires la mecha, al observar qué ha sufrido el hueso, si no te es evidente la lesión, qué clase es en el hueso, ni diagnosticas si el hueso tiene algún mal en sí mismo, o no lo tiene, y el proyectil parece haber llegado al hueso y haberlo dañado, es necesario raspar con el raspador a lo largo y a lo ancho del hombre como ha crecido, y de nuevo transversalmente el hueso, debido a las fracturas difíciles de ver, y debido al aplastamiento difícil de ver, el que no se ha hundido hacia adentro desde la naturaleza de la cabeza del otro hueso. Pues el raspado revela muy bien el mal, si estas afecciones no son evidentes de otro modo en el hueso. Y si ves una huella del proyectil en el hueso, es necesario raspar la huella misma y los huesos que la rodean, no sea que a menudo se añada a la huella una fractura y un aplastamiento, o solo un aplastamiento, y luego pase desapercibido al no ser evidente. Cuando hayas raspado el hueso con el raspador, si parece que la lesión del hueso requiere trepanación, es necesario trepanar, y no es necesario no superar los tres días sin trepanar, sino trepanar en estos, especialmente en la estación cálida, si tomas el tratamiento desde el principio. Y si sospechas que el hueso se ha fracturado, o aplastado, o ambas cosas, deduciendo que ha sido herido fuertemente, por las palabras del herido, y porque fue por uno más fuerte que el que hirió, si uno es herido por otro, y el proyectil con el que fue herido, que era de los proyectiles dañinos, después que al hombre le sobrevino vértigo y oscuridad, y se adormeció y cayó; ocurriendo estas cosas así, si no diagnosticas si el hueso se ha fracturado, o aplastado, o ambas cosas, ni puedes verlo en absoluto, es necesario, tras untar el hueso con el medicamento fundible más negro, cubrir la herida con el medicamento negro fundible, tras poner debajo un paño, humedecido con aceite, luego aplicar la masa y vendar; al día siguiente, tras desvendar y limpiar la herida, raspar. Y si no está sano, sino que se ha fracturado y aplastado, el resto del hueso estará blanco al ser raspado; pero la fisura y el aplastamiento, al haberse fundido el medicamento, habiendo recibido el medicamento en sí mismo al ser negro, estará negro en el resto del hueso blanco. Pero es necesario raspar de nuevo esta fisura que ha aparecido negra hacia lo profundo; y si al raspar la fisura la eliminas y la haces invisible, se ha producido un aplastamiento del hueso más o menos, que también fracturó la fisura que fue eliminada por el raspador; pero es menos temible y menos problema ocurriría de ella al haber sido eliminada la fisura. Y si es hacia lo profundo y no quiere salir al ser raspada, tal desgracia requiere trepanación. Pero es necesario, tras trepanar, tratar el resto de la herida.
15
Es necesario protegerse para que el hueso no sufra ningún mal de la carne, si es tratado mal. Pues para un hueso, incluso trepanado, y de otro modo desnudo, pero estando sano, y teniendo algún daño por el proyectil, pareciendo estar sano, hay peligro de que se vuelva más purulento( si de otro modo no está destinado, si la carne que rodea el hueso es tratada mal, y se inflama, y se comprime; pues se vuelve febril, y más que mucho fuego. Y ciertamente el hueso de las carnes que lo rodean introduce en sí mismo calor, fuego, agitación y palpitación, y todo lo que la carne tiene de malo en sí misma, y de estas se vuelve así purulento. Es malo también que la carne en la herida sea húmeda y se pudra, y se limpie durante mucho tiempo. Pero es necesario hacer que la herida supure lo más rápido posible; pues así las partes que rodean la herida se inflamarían menos, y estaría limpia lo más rápido posible; pues es necesario que las carnes cortadas y aplastadas por el proyectil, al volverse purulentas, se disuelvan. Cuando esté limpia, es necesario que la herida se vuelva más seca; pues así se volvería sana lo más rápido posible, creciendo carne seca y no húmeda, y así la herida no tendría exceso de carne. El mismo razonamiento es también sobre la meninge que rodea el cerebro; pues si inmediatamente tras trepanar el hueso y retirarlo de la meninge la dejas desnuda, es necesario hacerla limpia lo más rápido posible y seca, para que no se pudra al estar húmeda durante mucho tiempo y se levante; pues ocurriendo estas cosas así, hay peligro de que se pudra.
16
El hueso, lo que debe separarse del resto del hueso, habiéndose producido una herida en la cabeza, existiendo una huella del proyectil en el hueso, o de otro modo habiendo quedado el hueso desnudo en gran medida, se separa al volverse exangüe en gran medida. Pues la sangre se seca del hueso tanto por el tiempo como por la mayoría de los medicamentos; se separaría lo más rápido, si uno, tras limpiar la herida lo más rápido, secara el resto tanto la herida como el hueso, tanto el mayor como el menor. Pues lo que se ha secado y endurecido lo más rápido, por esto se separa sobre todo del resto del hueso que es sanguíneo y vive de él, al volverse exangüe y seco, se separa mucho del sanguíneo y vivo.
17
Aquellos huesos que se hunden hacia el interior desde su posición natural, ya sea por fractura o por corte, resultan menos peligrosos siempre que la meninge esté sana; y aquellos que se han fracturado con más grietas y más anchas resultan aún menos peligrosos y más fáciles de extraer. No es necesario serrar ninguno de estos, ni arriesgarse intentando extraer los huesos antes de que se desprendan por sí mismos, una vez que la inflamación haya cedido primero. Estos vuelven a su lugar a medida que la carne crece por debajo; y esta crece desde el diploe del hueso y desde la parte sana, si es que solo la porción superior se ha necrosado. De este modo, la carne crecerá y brotará más rápidamente, y los huesos volverán a su lugar, si uno logra que la herida supure lo antes posible y la mantiene limpia. Y si ambas porciones del hueso, tanto la superior como la inferior, se hunden hacia el interior sobre la meninge a través de todo el espesor del hueso, al tratar la herida de la misma manera, esta sanará rápidamente y los huesos hundidos volverán a su lugar con la mayor celeridad.
18
Los huesos de los niños son más delgados y blandos porque tienen más sangre, son huecos, esponjosos y ni densos ni sólidos. Ante proyectiles de igual fuerza, o incluso más débiles, y al ser heridos de manera similar o incluso menor, el hueso del niño más pequeño se infecta más y más rápido que el del mayor, y en menos tiempo; y en todos los casos en que el paciente esté destinado a morir a causa de la herida, el más joven perece antes que el mayor. Pero es necesario, si el hueso queda despojado de carne, prestar mucha atención e intentar diagnosticar lo que no es posible ver a simple vista, y determinar si el hueso se ha agrietado y si está hundido, o solo hundido, y si, tras haberse formado una base por el proyectil, existe hundimiento, grieta o ambas cosas; y si el hueso ha sufrido alguna de estas lesiones, hay que dejar salir la sangre perforando el hueso con un trépano pequeño, teniendo cuidado de no profundizar demasiado, pues el hueso de los jóvenes es más delgado y superficial que el de los mayores.
19
Quien esté destinado a morir a causa de heridas en la cabeza, y no sea posible que sane ni se salve, debe ser diagnosticado mediante los siguientes signos, y se debe pronosticar lo que va a suceder. Pues le ocurre lo siguiente: cuando alguien, por no haberse dado cuenta, comete el error de no tratar un hueso fracturado, agrietado o hundido, o fracturado de cualquier otra manera, y no lo raspa ni lo sierra cuando es necesario, sino que lo deja como si el hueso estuviera sano, antes de catorce días le sobrevendrá fiebre, generalmente en invierno; en verano, la fiebre sobreviene después de siete días. Y cuando esto sucede, la herida pierde su color; de ella fluye un poco de icor; la inflamación desaparece; se vuelve viscosa y adquiere el aspecto de pescado en salazón, de color rojizo o lívido; y el hueso comienza entonces a necrosarse, volviéndose oscuro, cuando antes era blanco, y finalmente adquiere un tono amarillento o blanquecino. Cuando ya hay pus, aparecen ampollas en la lengua y el paciente muere delirando. A la mayoría le sobreviene un espasmo en el lado opuesto del cuerpo: si la herida está en el lado izquierdo de la cabeza, el espasmo afecta al lado derecho del cuerpo; y si la herida está en el lado derecho de la cabeza, el espasmo afecta al lado izquierdo del cuerpo. Algunos incluso quedan apopléjicos. Y así mueren antes de siete días en verano, o de catorce en invierno. Estos signos significan lo mismo tanto si la herida es antigua como si es reciente. Pero si adviertes que sobreviene la fiebre y se añade algún otro de estos signos, no debes perder tiempo, sino serrar el hueso hasta la meninge, o rasparlo con el raspador( pues se vuelve fácil de serrar y raspar), y luego tratar el resto según parezca conveniente, observando la evolución.
20
Cuando, tras una herida en la cabeza, ya sea serrada o no, y estando el hueso despojado de carne, sobreviene una inflamación roja y erisipelatosa en el rostro y en ambos ojos, o en uno de ellos, y si al tocar la inflamación el paciente siente dolor, y sobreviene fiebre y escalofríos, mientras que la herida misma, tanto en la carne como en el hueso, y las partes que la rodean tienen buen aspecto, salvo por la inflamación en el rostro, y no hay otro error en el tratamiento, se debe purgar el vientre con un medicamento que elimine la bilis; y una vez purgado de este modo, la fiebre cede, la inflamación disminuye y el paciente sana. El medicamento debe administrarse observando la fuerza del paciente, según su constitución.
21
Sobre el serrado, cuando surja la necesidad de serrar a alguien, hay que saber lo siguiente: si desde el principio tomas el caso y sierras, no debes serrar el hueso hasta la meninge de inmediato; pues no es conveniente que la meninge quede despojada del hueso durante mucho tiempo sufriendo, sino que finalmente se pudriría. Existe también otro peligro: si al serrar el hueso hasta la meninge lo extraes de inmediato, puedes herir la meninge con la sierra durante la operación. Pero debes serrar y, cuando falte muy poco para terminar y el hueso ya se mueva, dejar de serrar y permitir que el hueso se desprenda por sí mismo. Pues en el hueso casi serrado y al que le falta poco para terminar, no puede sobrevenir ningún mal, ya que lo que queda es muy delgado. El resto debe tratarse como parezca conveniente para la herida. Al serrar, debes retirar la sierra a menudo debido al calor del hueso y sumergirla en agua fría. Pues la sierra, al calentarse por el movimiento, calienta y reseca el hueso, lo quema y hace que se desprenda una parte mayor del hueso que rodea la incisión de la que debería desprenderse. Y si deseas serrar hasta la meninge de inmediato y luego extraer el hueso, debes retirar la sierra a menudo y sumergirla en agua fría. Pero si no tomas el caso desde el principio, sino que lo recibes de otro con retraso en el tratamiento, debes serrar el hueso hasta la meninge de inmediato con una sierra dentada, retirando la sierra a menudo para examinar el camino de la sierra con el estilete. Pues el hueso se sierra mucho más rápido si lo haces cuando ya hay pus, y a menudo sucede que el hueso es superficial, especialmente si la herida está en una parte de la cabeza donde el hueso resulta ser más delgado que grueso. Pero debes tener cuidado de no aplicar la sierra sin precaución, sino apoyarla siempre donde el hueso parezca ser más grueso, examinando a menudo e intentando mover el hueso para levantarlo; una vez extraído, trata el resto como parezca conveniente para la herida. Y si, al tomar el caso desde el principio, deseas serrar el hueso hasta la meninge y extraerlo de inmediato, debes examinar a menudo con el estilete el recorrido de la sierra, apoyar siempre la sierra en la parte más gruesa del hueso e intentar extraerlo moviéndolo. Y si usas un trépano, no llegues hasta la meninge si lo haces desde el principio, sino deja una capa delgada de hueso, tal como se ha escrito sobre el serrado.