De fistulis
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Original / primary: Spanish Gemini
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Las fístulas se producen por contusiones y tumores, pero también por montar a caballo o remar, cuando se acumula sangre en el glúteo cerca del ano; pues al pudrirse, se extiende hacia las partes blandas, dado que tanto el recto como la carne en la que se extiende son blandos, hasta que el tumor se rompe y supura hacia abajo, hacia el recto. Cuando esto sucede, se forma una fístula, fluye icor, y por ella salen excrementos, gases y mucha fetidez. Por tanto, se produce por contusiones cuando alguna de las zonas alrededor del ano es golpeada por un impacto, una caída, una herida, por montar a caballo, por remar o por cualquier otra causa similar; pues la sangre se coagula y, al pudrirse, se convierte en pus; y por lo que se convierte en pus, sufre lo mismo que se ha dicho respecto a los tumores.
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Por consiguiente, lo primero es que, cuando sientas que se forma un tumor de este tipo, debes cortarlo lo más rápido posible mientras está crudo, antes de que supure hacia el recto.
3
Si recibes a un paciente que ya padece la fístula, toma un tallo tierno de ajo, tumba al hombre boca arriba, separa las piernas, una hacia un lado y otra hacia el otro, e introduce el tallo hasta que tope; mide la profundidad de la fístula con el tallo. Corta también una raíz de séseli lo más fina posible, vierte agua sobre ella y déjala en remojo durante cuatro días; tras haber ayunado, que el paciente beba el agua mezclada con miel en tres ciatos; con esto, limpia también las ascárides. Todos aquellos que queden sin tratar, mueren. Después, toma un paño de lino empapado en jugo de euforbio grande, espolvorea flor de cobre tostada y triturada, haz un cilindro de la misma longitud que la fístula, pasa un hilo a través del extremo del cilindro y luego a través del tallo; tumba al hombre boca arriba, observa con un espéculo la parte erosionada del recto e introduce el tallo por ahí; cuando asome por el recto, sujétalo y tira hasta que el cilindro sea empujado y quede nivelado tanto por arriba como por abajo. Una vez colocado, introduce un supositorio de cuerno en el recto, úntalo con tierra usando una espátula y deja el recto en reposo; cuando defeque, retíralo y vuelve a colocarlo hasta que pasen cinco días; al sexto día, retíralo tirando del cilindro hacia fuera de la carne. Después de esto, tritura alumbre, llena el supositorio, introdúcelo en el recto y déjalo hasta que el alumbre se humedezca; unta el recto con mirra hasta que parezca haber cicatrizado.
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Otro tratamiento: toma lino crudo lo más fino posible, junta una cantidad de un palmo de cinco hilos e incorpora un pelo de caballo. Luego, habiendo fabricado una sonda de estaño perforada en el extremo, inserta el extremo del lino unido en la sonda, introduce la sonda en la fístula y, al mismo tiempo, introduce el dedo índice de la mano izquierda en el ano. Cuando la sonda toque el dedo, sácala hacia fuera doblando el extremo de la sonda y el extremo que está en la sonda; retira la sonda de nuevo, ata los extremos del lino dos o tres veces y, tras girar el resto del lino, átalo al nudo; luego, ordena al paciente que se vaya y continúe con sus asuntos. En la medida en que, al pudrirse la fístula, el lino se afloje, apriétalo y gíralo cada día. Si el lino se pudre antes de que la fístula sea erosionada, ata otro lino al pelo e insértalo y átalo( pues el pelo se añade al lino precisamente porque es imputrescible). Cuando la fístula se haya podrido, es necesario cortar una esponja blanda, lo más fina posible, e insertarla; luego, introduce en la fístula abundante flor de cobre tostada con la sonda, unta la esponja con miel y, colocándola en medio del dedo índice de la mano izquierda, empújala hacia dentro; añade otra esponja y venda de la misma manera que en las hemorroides. Al día siguiente, quítalo, lava con agua caliente y, con una esponja en el dedo índice de la mano izquierda, intenta limpiar la fístula y vuelve a vendar con la flor de cobre. Haz esto durante siete días, pues en este tiempo es cuando mejor se desprende la membrana de la fístula; el resto del tiempo, hasta que sane, venda con esto; pues de esta manera, al ser forzada y desplegada por la esponja, la fístula no volverá a colapsar, ni una parte sanará mientras la otra se vuelve a llenar, sino que toda ella sanará por sí misma. Durante el tratamiento, aplica fomentos con mucha agua caliente y mantén al paciente en ayunas.
5
Si la fístula no ha erosionado, explora primero con una sonda, corta hasta que atraviese, espolvorea flor de cobre y déjalo durante cinco días; vierte agua caliente y, sobre el agua, espolvorea harina de cebada amasada y venda con hojas de acelga. Cuando caiga la flor de cobre y la úlcera de la fístula esté limpia, trátala como la anterior.
6
Si se encuentra en un lugar donde no es posible cortar y la fístula es profunda, lava con flor de cobre, mirra y natrón disueltos en orina, e introduce un trozo de plomo en la boca de la fístula para que no se cierre; lava atando una pluma a una vejiga, introdúcela en la fístula y lava a través de ella. No sana si no se corta.
7
Si el ano se inflama, hay dolor y fiebre, el paciente se sienta frecuentemente para defecar y no sale nada, parece que el ano va a salir debido a la flema y a veces sobreviene estranguria, esta enfermedad ocurre cuando la flema se asienta en el ano desde el cuerpo. Son beneficiosas las cosas calientes, pues al ser aplicadas pueden diluir y disolver la flema y, junto con lo acre, hidratar lo salino, de modo que no haya ardor ni picor en el intestino. Por tanto, hay que tratarlo así: haz que se siente en agua caliente, tritura sesenta granos de la semilla de la ortiga, disuélvelos en un cotilo de vino y medio cotilo de aceite, caliéntalo y haz un enema. Esto expulsa la flema y los excrementos. Cuando no esté sentado en el agua, cuece huevos en vino negro aromático y aplícalos al ano, colocando algo caliente debajo, o una vejiga llena de agua caliente, o semilla de lino tostada, molida, triturada y mezclada en igual cantidad con harina en vino negro aromático y aceite, y aplícalo como cataplasma lo más caliente posible; o mezcla cebada, o alumbre egipcio triturado, y aplícalo como cataplasma y haz fomentos; luego, forma un supositorio alargado, caliéntalo al fuego y dale forma con los dedos; después, hazlo templado e introdúcelo en el ano; unta el exterior con cerato y aplica una cataplasma de ajos cocidos en vino negro mezclado. Cuando lo retires, haz que se siente en agua caliente y, habiendo mezclado jugo de solano, grasa de ganso y de cerdo, crisocola, resina y cera blanca, derrítelo todo junto y mézclalo, úntalo con esto y, mientras haya inflamación, aplica la cataplasma de ajos calientes. Si con esto el dolor desaparece, es suficiente; si no, dale a beber meconio blanco; si tampoco, cualquier otra cosa que limpie la flema; y mantén al paciente, mientras haya inflamación, con caldos ligeros.
8
La estranguria sobreviene por lo siguiente: la vejiga, al calentarse desde el ano, atrae flema debido al calor; y por la flema se produce la estranguria. Si cesa junto con la enfermedad, suele ocurrir así en la mayoría de los casos; si no, administra los medicamentos para la estranguria.
9
Si el ano prolapsa, empújalo con una esponja blanda, úntalo con caracol, ata las manos y cuélgalo por poco tiempo, y entrará. Si prolapsa más y no permanece dentro, átalo con un cinturón en los flancos, pasa una cinta por detrás desde el cinturón, empuja el ano hacia dentro, aplica una esponja blanda empapada en agua caliente en la que se hayan cocido virutas de loto; vierte también sobre el ano parte de esa misma agua y exprime la esponja; luego, pasando la cinta por entre las piernas, átala alrededor del ombligo. Cuando quiera defecar, que lo haga en una bacinilla lo más estrecha posible; si es un niño, que se incline sobre los pies de una mujer hacia las rodillas. Cuando defeque, que extienda las piernas; pues así es como menos prolapsará el ano. Si el ano se humedece y fluye icor, lava con posos de vino quemados y agua de mirto, seca y tritura culantrillo, tamízalo y espolvoréalo. Si sangra, lava con lo mismo, tritura calcitis y virutas de ciprés, cedro, pino o terebinto, mézclalo con la calcitis en partes iguales, aplícalo como cataplasma y unta el exterior con cerato espeso. Cuando el ano prolapse y no quiera permanecer en su lugar, ralla silfio de la mejor calidad y lo más denso posible, y aplícalo como cataplasma. Y aplica un medicamento estornutatorio en la nariz para irritar al paciente. O lava con agua caliente, tritura agallas y alumbre en vino blanco, viértelo sobre el ano, luego coloca trapos, ata los muslos durante tres días, que ayune y beba vino dulce. Si ni siquiera así se soluciona, mezcla almagre con miel y úntalo. Si el ano prolapsa y sangra: quita la corteza de la raíz de aro y cuécela en agua; luego tritura mezclando harina y aplica como cataplasma caliente. Otro: de la vid silvestre, que algunos llaman psilothrion, toma las raíces más tiernas, ráspalas y cuécelas en vino negro puro y austero; luego tritura y aplica como cataplasma templado; mezcla también harina y amasa con vino blanco y aceite templado. Otro: tritura fruto de cicuta, añade gota a gota vino blanco aromático y luego aplica como cataplasma templado. Si hay inflamación, cuece raíz de hiedra en agua, tritura hasta que quede suave, mezcla la mejor harina, amasa con vino blanco y aplica como cataplasma, añadiendo además grasa. Otro: raíz de mandrágora, preferiblemente fresca, si no, seca; la fresca, lávala, córtala y cuécela en vino mezclado y aplica como cataplasma; la seca, tritúrala y aplica de la misma manera. Otro: tritura el interior de un pepino maduro hasta que quede suave y aplica como cataplasma.
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Si hay dolor pero no inflamación, tuesta natrón rojo, tritúralo hasta que quede suave, y alumbre, y sal tostada, y tritúralos hasta que queden suaves, mezclando partes iguales de cada uno; luego, mézclalo con la mejor pez posible, úntalo en un trapo, introdúcelo y venda. Otro: tritura hojas frescas de alcaparra, ponlas en una bolsita y átalas; cuando parezca que quema, retíralo y vuelve a ponerlo. Si no hay hojas de alcaparra, corta la corteza de la raíz, amásala con vino negro y venda de la misma manera. Esto también es bueno para el dolor de bazo. De estas cataplasmas, unas pueden enfriar y evitar el flujo, otras ablandar y calentar para disolver, y otras, al atraer hacia sí, secar y reducir. Esta enfermedad ocurre cuando la bilis y la flema se asientan en esos lugares. Cuando el ano esté inflamado, úntalo con el medicamento en el que se han disuelto resina, aceite, cera, galena y grasa, aplicándolo como cataplasma lo más caliente posible.