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Hippocrates (V BC)Vect 1 · spanish-geminiMore by Hippocrates (V BC)
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Naturaleza de los huesos: los de los dedos son simples, tanto los huesos como las articulaciones; los de la mano y el pie son muchos, articulados de diversas maneras; los más grandes son los superiores. Del talón, uno parece estar como por fuera, y hacia él se extienden los tendones posteriores. De la pierna hay dos, unidos por arriba y por abajo, pero separados un poco en el medio; el de fuera, junto al dedo pequeño, es un poco más delgado, y es donde más se separan y con una inclinación menor junto a la rodilla, y el tendón nace de él, el que está fuera junto al hueco poplíteo; tienen abajo una epífisis común, hacia la cual se mueve el pie; y tienen otra epífisis arriba, en la que se mueve la articulación del muslo, simple y bien dispuesta en cuanto a longitud; es de forma condílea, con rótula; él mismo está curvado hacia fuera y hacia adelante; la cabeza es una epífisis redonda, de la cual nace el ligamento que está en el cotilo del isquion; esto también está unido lateralmente, pero menos que el del brazo. El isquion se adhiere a la gran vértebra que está junto al hueso sacro, con un ligamento condroneuroide. La columna, desde el hueso sacro hasta la gran vértebra, es cifótica; la vejiga, el semen y el recto, lo que está inclinado, están en esto; desde aquí hasta el diafragma llega la lordosis, y los psoas están junto a esto; desde allí hasta la gran vértebra, la que está por encima de los hombros, es recticifótica; y parece serlo aún más de lo que es; pues las apófisis posteriores de las vértebras son allí altísimas; la articulación del cuello es lordótica. Las vértebras están ajustadas entre sí por dentro, y unidas por un nervio desde los cartílagos externos; su articulación está en la parte posterior de la médula; por detrás tienen una apófisis aguda, que tiene una epífisis cartilaginosa, de donde nace la apófisis de los nervios hacia abajo, tal como los músculos han crecido desde el cuello hasta la cintura, llenando el espacio entre las costillas y la espina. Las costillas, junto a las apófisis de las vértebras, están adheridas por un nervio desde el cuello hasta la cintura por dentro, y por delante junto al pecho, teniendo el extremo esponjoso y blando; es la forma más arqueada de los animales; pues el hombre es muy estrecho en este aspecto en cuanto a volumen; y donde las costillas tienen una apófisis lateral corta y ancha, en cada vértebra están adheridas por un nervio. El pecho es continuo consigo mismo, teniendo apófisis laterales donde se insertan las costillas, y es esponjoso y cartilaginoso. Las clavículas son circulares hacia adelante, teniendo movimientos cortos hacia el pecho, pero más frecuentes hacia el acromion. El acromion nace de los omóplatos, de manera distinta a la mayoría. El omóplato es cartilaginoso hacia la columna, y el resto es esponjoso, teniendo la irregularidad hacia fuera, y teniendo el cuello y el cotilo cartilaginosos, de donde las costillas tienen movimiento, siendo fácil de separar de los huesos, excepto del brazo. De este, desde el cotilo, la cabeza está suspendida por un nervio, teniendo una epífisis circular de cartílago esponjoso; él mismo está curvado hacia fuera y hacia adelante, lateral, no recto hacia el cotilo. La parte hacia el codo es ancha, condílea, articulada y sólida, cóncava por detrás, en la cual encaja la coronoides del cúbito cuando se extiende la mano; hacia esto también el nervio narcótico, que nace de la apófisis de los huesos del antebrazo, desde el medio, y termina.
2
La nariz fracturada se remodela, si es posible, al instante. Si es el cartílago, introducir borra de lino atada con una tira cartaginesa, o en otra cosa que no irrite; con la tira pegar las desviaciones y elevar. Estos vendajes hacen daño. Tratamiento: con harina y resina, o azufre con cerato. Remodela al instante, luego haz pausas con los dedos, palpando y girando; y la tira cartaginesa. Se consolidaría, incluso si hay una herida, y si los huesos están a punto de salir( pues no son muy rebeldes), así debe hacerse.
3
La oreja fracturada, no vendarla ni aplicar cataplasmas; si es necesario algo, lo más ligero, el cerato; y pegar con azufre. Aquellas cuyas orejas tienen pus se descubren por el espesor; todas las que tienen mucosidad y están llenas de carne húmeda engañan; no habrá daño si tal cosa se endurece; pues son sin carne y acuosas, llenas de mucosidad, donde incluso siendo como son, son mortales si se dejan. La cauterización de las orejas a través cura muy rápido; pero la oreja se vuelve deforme y menor si se cauteriza a través. Y si se endurece, será necesario usar algo ligero y hemático.
4
Las mandíbulas se desencajan a menudo y se colocan; se luxan pocas veces, sobre todo al bostezar; pues no se luxa si alguien no abre mucho y fuerza; se luxa más porque los nervios se unen en el lateral y doblados. Signos: la mandíbula inferior sobresale y está girada hacia el lado contrario de la luxación, no pueden cerrar; si ambas, sobresalen más, cierran menos, sin estabilidad; los límites de los dientes superiores muestran los inferiores en línea. Si ambas luxadas no se colocan al instante, estos mueren a los diez días, sobre todo con fiebre continua y letargo pesado; pues estos músculos son así; el vientre se altera un poco sin mezclar; y si vomitan, vomitan tales cosas. La otra es menos dañina. La reducción es la misma para ambas: estando el hombre acostado o sentado, sujetando la cabeza, rodeando ambas mandíbulas con ambas manos por dentro y por fuera, hacer tres cosas a la vez: empujar hacia recto, hacia atrás y cerrar la boca. Tratamiento: con emolientes, posturas y elevación de la barbilla, que hacen lo mismo que la reducción.
5
El hombro se luxa hacia abajo. De otra manera no he oído. Parece que se luxa hacia adelante en aquellos cuyas carnes alrededor de la articulación han disminuido debido a la tisis, como también parece en los bueyes en invierno debido a la delgadez. Y se luxa más en los delgados o en los flacos[ o secos] y en los que tienen humores alrededor de las articulaciones sin inflamación; pues ella misma une. Algunos, al reducir y poner peronés a los bueyes, se equivocan, tanto porque debido al uso, como el buey usa la pata, pasa desapercibido, como porque es común también al hombre que tiene esta postura; y lo homérico; y porque los bueyes están muy delgados entonces. Cuanto hacen levantando el antebrazo lateralmente desde las costillas, no pueden hacerlo del todo si no se reduce. Por tanto, en quiénes se luxa más y cómo están, se ha dicho. En los que es de nacimiento, los huesos más cercanos se acortan más, como en este los de antebrazo corto; el antebrazo menos, la mano aún menos, los de arriba nada. Y muy sin carne cerca; disminuyen más los contrarios a las luxaciones, y los que están en crecimiento, menos que algunos de los de nacimiento. Y las supuraciones, las profundas en la articulación, ocurren más en los recién nacidos junto al hombro, y en estos hacen como las luxadas. Si es en los crecidos, los huesos no disminuyen, pues no tienen donde otros no crecen igual; pero las disminuciones de las carnes; esto crece y disminuye cada día, y según las edades. Y qué posturas puede, y además el signo de lo que está junto al acromion hundido y cóncavo, porque, cuando el acromion es arrancado y está cóncavo, creen que el brazo se ha luxado. La cabeza del brazo aparece en la axila; pues no pueden levantar, ni mover de aquí para allá igual; el otro hombro lo indica. Reducciones: él mismo, poniendo el puño bajo la axila, empujar la cabeza hacia arriba, y mover la mano hacia el pecho. Otra: forzar hacia atrás, para que se asegure. Otra: con la cabeza hacia el acromion, y con las manos bajo la axila, llevar la cabeza del brazo, y con las rodillas empujar el codo, o en lugar de las rodillas, mover el otro codo, como lo anterior. O sentarse sobre el hombro, poniendo el hombro bajo la axila; o con el talón, poniendo un relleno en la axila, el derecho con el derecho; o alrededor de un mortero; o alrededor de una escalera; o un giro con el palo que se tensa bajo el brazo. Tratamiento: la postura, el brazo junto a las costillas, la mano arriba, el hombro arriba; así el vendaje, la elevación. Si no se reduce, el acromion se adelgaza.
6
El acromion arrancado, la forma aparece como si el hombro se hubiera luxado, pero no se priva de nada, y no se coloca en el mismo lugar. La misma postura que en el luxado, en vendaje y elevación; el vendaje según la norma.
7
La articulación del codo desviada, ya sea hacia la costilla o hacia fuera, permaneciendo el hueso agudo en el hueco del brazo, extendiendo hacia recto, empujar las partes que sobresalen hacia atrás y hacia el lado.
8
Los que han salido completamente hacia un lado u otro: la extensión es en la que se venda el brazo; pues así lo curvo del codo no impedirá. Se luxa más hacia la parte de las costillas. Las correcciones, llevando lo más lejos posible, para que la cabeza no toque la coronoides, y mover y doblar en el aire, y no forzar hacia recto, y a la vez empujar las partes contrarias hacia cada lado, y empujar hacia su lugar. Ayudaría también la rotación del codo en estos, en uno hacia el supino, en otro hacia el prono; reducción: de postura, tener la mano un poco más arriba del codo, el brazo junto a las costillas; así también la elevación, y es cómodo, y la naturaleza, y el uso en lo común, si no se consolida mal; se consolida rápidamente. Tratamiento: con vendas según la norma artrítica, y vendar también lo agudo.
9
Lo más rebelde es el codo con fiebres, dolor nauseabundo, con bilis sin mezclar, y el codo sobre todo hacia atrás debido a lo narcótico, segundo el de adelante. El tratamiento es el mismo. Reducciones: el de atrás, extendiendo, tensar; signo, pues no pueden extender; el de adelante, no pueden doblar. A este, poniendo algo duro enrollado, doblar alrededor de esto desde la extensión de repente.
10
Signo de separación de huesos, al palpar la vena que se divide en el brazo.
11
Estas se consolidan rápidamente. De nacimiento, los huesos inferiores de la lesión son más cortos, más los más cercanos al antebrazo, segundo la mano, tercero los dedos. El brazo y el hombro son más fuertes debido a la nutrición. La otra mano, debido a los trabajos, es aún más fuerte. Disminución de carnes, si se luxó hacia fuera, hacia dentro, si no, hacia lo contrario de donde se luxó.
12
El codo, si sale hacia fuera o hacia dentro, extensión en postura angular, común del antebrazo hacia el brazo; pues levantando la axila con una cinta, colgar, y poniendo algo de peso bajo el extremo del codo junto a la articulación, colgar, o forzar con las manos. Una vez que la articulación ha sido sobreextendida, las desviaciones con las palmas, como en las manos. Vendaje en esta postura, y elevación, y posición.
13
Los de atrás, extendiendo de repente, corregir con las palmas; a la vez es necesario en la corrección, y con los otros. Si es hacia adelante, alrededor de una venda enrollada, voluminosa, doblando a la vez, corregir.
14
Si es inclinado hacia otro lado, en la corrección es necesario hacer ambas cosas a la vez. De la práctica, la postura y el vendaje son comunes. Pues puede, desde la extensión, caer todo en común.
15
De los reductores, unos se reducen desde la sobreextensión, otros desde la extensión, otros desde la torsión; estas desde los excesos de las posturas, hacia un lado o hacia otro, con rapidez.
16
La articulación de la mano se luxa hacia dentro o hacia fuera, hacia dentro la mayoría. Signos claros: si hacia dentro, no pueden doblar los dedos en absoluto; si hacia fuera, extender. Reducción: teniendo los dedos sobre una mesa, unos tensar, otros antitensar, y empujar lo que sobresale con la palma o el talón hacia adelante y desde abajo junto al otro hueso, habiendo puesto un volumen blando, y si es hacia arriba, girando la mano, si es hacia abajo, supina. Tratamiento, con vendas.
17
Toda la mano se luxa hacia dentro o hacia fuera, sobre todo hacia dentro, o hacia un lado u otro; a veces la epífisis se movió; a veces el otro de los huesos se separó. En estos se debe hacer una extensión fuerte, y empujar lo que sobresale, y empujar el otro, dos formas a la vez, hacia atrás y hacia el lado, o con las manos sobre la mesa, o con el talón. Son rebeldes y deformes, pero con el tiempo se fortalecen para el uso. Tratamiento, con vendas junto con la mano y el antebrazo, y poner férulas hasta los dedos; en férulas, estas se deben soltar más a menudo que las fracturas, y usar más vertido.
18
De nacimiento, la mano se vuelve más corta, y la disminución de carnes sobre todo en lo contrario a como fue la luxación; en el crecido los huesos permanecen.
19
La articulación del dedo luxada, es clara, no hace falta escribir. Su reducción es esta: extendiendo hacia recto, empujar lo que sobresale, y empujar el contrario. El tratamiento es el que corresponde, vendaje con vendas. Pues si no se reduce, se consolida por fuera. De nacimiento o en crecimiento, los huesos luxados se acortan debajo de la luxación; y las carnes disminuyen sobre todo en lo contrario a como fue la luxación; en el crecido los huesos permanecen.
20
La articulación del muslo se luxa de cuatro maneras; hacia dentro la mayoría, hacia fuera segundo, las otras igual. Signos: común es la otra pierna; propio del de dentro: la cabeza se palpa junto al perineo, no doblan igual, parece que la pierna es más larga, y mucho, si no extiendes llevando ambas hacia el medio; pues de hecho el pie y la rodilla se inclinan hacia fuera. Si se luxa de nacimiento o en crecimiento, el muslo es más corto, la pierna menos, y lo demás según la proporción; las carnes disminuyen, sobre todo hacia fuera. Estos dudan en ponerse de pie, y se inclinan hacia el sano; si son forzados, caminan con uno o dos bastones, y levantan la pierna; pues cuanto menor, más fácil. Si es en los crecidos, los huesos permanecen, pero las carnes disminuyen, como se ha dicho; caminan girando; como los bueyes, curvados en el vacío, estando luxados hacia el sano; pues a uno le es necesario avanzar, para que soporte, al otro apartarse( pues no puede soportar), como los que tienen una herida en el pie. Hacia el sano, se apoyan lateralmente con un palo en el cuerpo, y la pierna dañada la fuerzan con la mano sobre la rodilla, para que el cuerpo soporte en el paso. De los isquiones desde abajo, si usa, desde abajo disminuyen menos los huesos, pero más las carnes.
21
Del de fuera, lo contrario tanto en signos como en posturas; y la rodilla y el pie se inclinan un poco hacia dentro. En los que sufrieron en crecimiento o de nacimiento, no crece igual según la misma proporción; el isquion un poco más arriba, no igual. Aquellos en los que se luxa a menudo hacia fuera sin inflamación, usan la pierna más húmeda; como el dedo gordo de la mano; pues este se luxa más por naturaleza; en quiénes se luxa más o menos, y en quiénes se luxa más difícil o más fácil, y en quiénes hay esperanza de reducir más rápido, y en quiénes no, los remedios de esto, y en quiénes se luxa a menudo, el tratamiento de esto. De nacimiento, o en crecimiento, o en enfermedad, pues sobre todo por enfermedad, hay algunos en los que el hueso se gangrena, pero también en los que no, todo sufre, pero menos que el de dentro, si se cuidan bien, de modo que, caminando con todo el pie, se desparrama; mediante mucha práctica, en los más niños; si se deja se estropea, si se cuida se beneficia; en los totales, un poco menos, disminuyen.
22
Aquellos en los que ambas se luxan así, los mismos padecimientos de los huesos; bien carnosos, excepto por dentro, de nalgas salientes, muslos arqueados, si no se gangrena. Si los de arriba de los isquiones se vuelven cifóticos, saludables, pero sin crecimiento en el cuerpo, excepto la cabeza.
23
Aquellos en los que es hacia atrás, signos: por delante más vacío, por detrás sobresaliente, pie recto, no pueden doblar si no es con dolor, extender lo menos; en estos la pierna es más corta. Pero tampoco pueden extender junto al hueco poplíteo o junto a la ingle, si no levantan mucho, ni doblar. En la mayoría, la articulación superior guía primero; esto es común a articulaciones, nervios, músculos, intestinos, úteros, otros. Aquí el hueso del isquion está inclinado hacia el glúteo, por esto es corto, y porque no pueden extender. Las carnes de toda la pierna disminuyen en todos; en quiénes más, y dónde, se ha dicho. Cada parte del cuerpo, haciendo sus trabajos, es fuerte, pero estando ociosa se estropea, excepto por fatiga, fiebre, inflamación. Y el de fuera, porque es hacia carne que cede, es más corto, el de dentro, porque es sobre hueso que sobresale, es más largo. Si en los crecidos no se reduce, caminan curvados sobre las ingles, y la otra rodilla se dobla; apenas llega a los pechos; con la mano sujeta la pierna, sin palo, si quieren; pues si es más larga, no caminará; si camina, es corta. Disminución de carnes: en quiénes hay dolores, y la posición por delante, y en el sano según la proporción. Aquellos en los que es de nacimiento, o creciendo, o por enfermedad enfermaron y se volvieron luxados( en las cuales, se dirá), estos se estropean más debido a la ociosidad de los nervios y articulaciones; y la rodilla debido a lo dicho se estropea también. Estos, teniéndola doblada, caminan sobre uno o dos palos; el sano, bien carnoso debido al uso.
24
Aquellos en los que es hacia adelante, signos contrarios, por detrás vacío, por delante sobresaliente, estos doblan la pierna lo menos, pero extienden lo más; pie recto, pierna igual, talón; un poco levantado en el extremo. O estos sufren más dolor al instante, y la orina se retiene sobre todo en estas luxaciones; pues está en los tendones que son críticos. Los de delante están tensos, sin crecimiento, enfermizos, envejecen rápido; los de detrás con pliegues. En los que están crecidos, caminan rectos, pisando más con el talón; si pudieran avanzar mucho, incluso mucho; pero arrastran; disminuye lo menos, en estos la causa es el uso, sobre todo por detrás; a través de toda la pierna son más rectos de lo normal, necesitan palo junto al lado dañado. Aquellos en los que es de nacimiento o creciendo, si se cuidan bien, el uso, como en los crecidos; si se descuidan, corto, extendido; pues en estos las articulaciones se consolidan sobre todo hacia recto. Las disminuciones de los huesos y las de las carnes, según la proporción.
25
La extensión del muslo es fuerte; y la corrección es común, o con manos, o con tabla, o con palanca, los de dentro con redondo, los de fuera con plano, sobre todo los de fuera. Y los de dentro, curados con odres, hacia el lugar seco del muslo, extensión y unión de piernas; colgar dejando los pies un poco separados, luego, habiendo trenzado, que alguien se cuelgue, haciendo ambas cosas a la vez en la corrección. Y para el de adelante esto es suficiente y para los otros, lo menos para el de fuera. El apoyo del palo, como en el hombro bajo el brazo, en los que es hacia dentro; pues en los otros menos. Las presiones con extensión, sobre todo de los de adelante o de atrás, o con el pie o con la mano sentarse o con tabla.
26
La rodilla es más sencilla que el codo, debido a la disposición y la buena naturaleza; por eso también se luxa y se reduce más fácil. Se luxa la mayoría de las veces hacia dentro, pero también hacia fuera, y hacia atrás. Reducciones: o desde el estar doblado, o dar una patada agudamente, o habiendo enrollado un volumen de cinta, puesto en el hueco poplíteo, alrededor de esto de repente soltar el cuerpo hacia la flexión, sobre todo en la de los de atrás; puede también, extendiéndose moderadamente, como el codo, reducirse los de atrás. Los de un lado u otro, desde el estar doblado, o dar una patada,[ o] en extensión, sobre todo esta la de atrás; pero también desde una extensión moderada. La corrección es común para todos. Si no se reduce, los de atrás no pueden doblar, pero tampoco los otros del todo; disminuye la parte de delante del muslo y la pierna. Si es hacia dentro, más zambos, disminuyen los de fuera. Si es hacia fuera, más patizambos, cojos menos, pues soporta sobre el hueso más grueso, disminuyen los de dentro. De nacimiento o en crecimiento, según la proporción anterior.
27
Los de los tobillos necesitan una extensión fuerte, o con las manos o con otras cosas tales, y una corrección que haga ambas cosas a la vez; es común para todos.
28
Los del pie, como los de la mano, sanos.
29
Los que en la pierna comunican y no se redujeron, de nacimiento y en crecimiento luxados, estos que también en la mano.
30
Cuantos, habiendo saltado desde arriba, se apoyaron en el talón, de modo que los huesos se separaron, y las venas se equimosaron, y los nervios se magullaron, cuando ocurre lo más terrible, hay peligro de que, gangrenándose, cause problemas de por vida. Y los huesos arqueados, los nervios comunicando entre sí. Puesto que también en aquellos en los que, fracturados, o por herida como en la pierna, o en el muslo, habiéndose soltado los nervios que comunican con estos, o por otra postración descuidada, el talón se ennegreció, y en estos es rebelde por tales cosas. A veces, junto a la gangrena, ocurren fiebres agudísimas, con hipo, con temblores, afectando a la mente, de muerte rápida, y además amoratamientos de venas hemorrágicas, y gangrenas. Signos de los que se vuelven rebeldes: si las equimosis, y los ennegrecimientos, y lo que está alrededor de esto es duro y rojizo; pues si se amorata con endurecimiento, hay peligro de que se ennegrezca; si es amoratado o muy amoratado, y extendido, o amarillento y blando, esto en todos los tales es bueno. Tratamiento: si están sin fiebre, dar eléboro; si no, no; sino dar de beber agridulce, si fuera necesario. Vendaje, la unión de las articulaciones; además esto: más en las magulladuras, y usar vendas más y más blandas; presión menos; más agua; envolver la mayoría al talón. La postura, la misma que el vendaje, para que no se presione hacia el talón; más arriba de la rodilla; que esté bien dispuesta; no usar férulas.
31
Cuando el pie sale, o solo, o junto con la epífisis, se luxa más hacia dentro. Si no se reduce, se adelgaza con el tiempo lo contrario de la luxación del isquion, el muslo y la pierna. Reducción, como la de la muñeca, pero la extensión más fuerte. Tratamiento, norma de las articulaciones. Es menos rebelde que la muñeca, si reposa. Dieta menor, pues descansan. Los de nacimiento o en crecimiento, según la proporción anterior.
32
Puesto que los que se luxaron un poco de nacimiento, algunos se pueden corregir; sobre todo la deformidad del pie; pues no hay una sola manera de deformidad. El tratamiento de esto: modelar con cera; cerato resinoso, muchas vendas, o una suela, o plomo, vendar, no sobre la piel; elevación, y que las posturas concuerden.
33
Si luxados se hacen una herida y salen, dejarlos es mejor, de modo que no se cuelguen, ni se fuercen. Tratamiento: con pez, o esponjas con vino calientes( pues para todos estos el frío es malo), y hojas; en invierno, con lanas sucias por el abrigo; no aplicar cataplasmas, ni vendar; dieta ligera. Frío, peso mucho, presión, necesidad, orden de postura; saber que todas estas cosas son mortales. Tratados moderadamente, cojos vergonzosamente; pues si ocurre junto a los pies, el pie se retrae y si en algún otro lugar, según la proporción. Los huesos no se separan mucho; pues se pelan poco, se cicatrizan finamente. De estos, los más grandes son los más peligrosos, y los más altos. Esperanza única de salvación, si no se reduce, excepto los de los dedos, y la mano; de estos, predecir los peligros; intentar reducir o al primero, o al segundo; si no, hacia los diez; lo menos al cuarto día; reducción, las palancas; tratamiento, como la cabeza de los huesos, y calor; con eléboro y al instante en los que se reducen es mejor usar. De los otros, hay que saber bien que, al reducirse, hay muertes; los más grandes y los más altos sobre todo y más rápido. El pie que sale, espasmo, gangrena; y si al reducido le sobreviene algo de esto, al reducir hay esperanza, si es que hay alguna esperanza; pues los espasmos no son de los que ceden, sino de los que tensan.
34
Las amputaciones, o en la articulación, o junto a los huesos, no arriba, sino junto al pie, o junto a la mano, cerca sobreviven, si no mueren al instante por desmayo. Tratamiento, como la cabeza, calor.
35
Gangrena de carnes, y en heridas hemorrágicas apretado, y en fracturas de huesos presionado, y en ligaduras ennegrecido. Y aquellos a los que una parte del muslo se cae y del brazo, huesos y carnes[ se caen], muchos sobreviven, como las otras cosas son más soportables. Aquellos en los que, fracturados los huesos, las separaciones son rápidas, las caídas de los huesos, donde estén los límites de la peladura, allí se caen, pero más lento. Es necesario quitar lo de abajo de la herida y del cuerpo sano( pues muere antes), cuidando el dolor; pues mueren a la vez por desmayo. El hueso del muslo se soltó de tal cosa a los ochenta días, la pierna se quitó a los veinte; los huesos de la pierna por el medio, a los sesenta días se soltaron. De tales cosas, rápido y lento, las presiones médicas. Las otras, todas las que tranquilamente, los huesos no se caen, ni las carnes se pelan, sino más superficialmente. Hay que esperar esto; pues la mayoría son más temibles que malas. El tratamiento suave; con calor, dieta precisa; peligro de hemorragias, frío; posturas, como hacia arriba, luego para la suposición de pus igual o lo que convenga. En tales cosas y en los ennegrecimientos, hemorragias; disenterías, cerca de la crisis, violentas, pero de pocos días; no sin comer del todo, ni febriles, ni hay que vaciar.
36
La gibosidad, la que es hacia dentro, mortal, de retención de orina, de entumecimiento; las de fuera, de estas la mayoría son inofensivas, mucho más que las que, sacudidas, no salieron; ellas mismas haciendo su crisis, aquellas entregándose más al cuerpo, y estando en lugares críticos. Como las costillas fracturadas, pocas son febriles, y de esputo de sangre, y de gangrena, si una, si varias, pero no desgarradas; y el tratamiento es sencillo, no vaciando, si está sin fiebre; vendaje, según la norma; la consolidación, en veinte días, pues es esponjoso. Si se magulla, tumores, y tos, y con pus, y gangrenaron las costillas; pues junto a cada costilla, desde todos hay tendones. Muchos escupieron sangre, y se volvieron purulentos. La práctica, tratamiento, vendaje, según la norma; de dieta al principio con precisión, luego ablandar; con tranquilidad, silencio; posturas, vientre, placeres. Pero los que no tienen sangre, más dolorosos que los fracturados, y más propensos a volver con el tiempo; aquellos en los que queda mucosidad, recuerda en los dolores. Tratamiento, cauterización, a los del hueso, hasta el hueso, pero no él; si es entre medias, no a través, ni superficial. Gangrena; y tratar de intentar lo purulento; se dirá todo lo que sobreviene. Visible, pero con palabras no, alimentos, bebidas, calor, frío, postura, que también fármacos, unos secos, otros húmedos, otros rojos, otros negros, otros blancos, otros astringentes, sobre heridas, así también dietas.
37
Las que son por caída pueden enderezarse menos; más difíciles de enderezar son las de arriba del diafragma. En los niños, no crece igual, sino piernas y manos y cabeza. En los crecidos, la gibosidad, al instante se libera de la enfermedad, pero con el tiempo se señala, por las que también en los más jóvenes, pero menos malignamente. Hay quienes lo llevaron bien, en los que se vuelve hacia carne y grasa. Pocos de estos vivieron cerca de sesenta años. Pero también hacia los lados ocurren desviaciones; causas conjuntas también las posturas, en las que se acuestan; y tiene pronósticos.
38
Reglas para la reducción y corrección: el cabrestante, la palanca, la cuña, el yugo. El cabrestante sirve para traccionar, la palanca para desplazar lateralmente. Las partes que deben reducirse o corregirse deben ser forzadas mediante extensión, en la posición en la que se considere que han de ser elevadas; y lo que ha salido, debe ser llevado por encima del punto desde el que salió. Esto se hace con las manos, con suspensión, con cabrestantes o mediante algún otro medio. Con las manos, se hace correctamente según las partes; para forzar la muñeca y el codo, basta con extender la muñeca en línea recta hacia el codo, y el codo manteniéndolo en ángulo respecto al brazo, como si se colocara un soporte bajo el brazo. En los casos de dedos del pie, de la mano, de la muñeca o de una giba, es necesario forzar y presionar hacia afuera; para las otras partes, las fuerzas ejercidas con las manos son suficientes, pero para presionar las partes que sobresalen, se debe usar el talón o la palma de la mano sobre algún soporte, de modo que bajo la parte que sobresale se coloque un bulto blando y proporcionado, y en el lado opuesto se debe empujar hacia atrás y hacia abajo, tanto si la luxación es interna como externa. Para las luxaciones laterales, unas se empujan y otras se contraempujan hacia atrás, ambas por el lado opuesto. En cuanto a las gibas, las internas no se corrigen ni con estornudos, ni con tos, ni con insuflación de aire, ni con ventosas; si acaso, mediante la extensión. El engaño consiste en que a veces, al fracturarse las vértebras, las lordosis parecen haberse desplazado hacia adentro debido al dolor; pero estas son de rápida consolidación y fáciles. Para las externas, se aplica sacudida: las superiores hacia los pies, las inferiores a la inversa; la presión se realiza junto con la extensión, ya sea con un soporte, con el pie o con una tabla. Para las laterales, si hay algo, se aplica extensión, y además las posiciones en el régimen. Todos los instrumentos deben ser planos, suaves y resistentes; si no, deben envolverse previamente con trapos; deben estar preparados antes de las maniobras de fuerza, con todas las longitudes, alturas y anchuras bien medidas. La extensión, por ejemplo del muslo, se hace atando cerca del tobillo y por encima de la rodilla, tirando de ambos hacia el mismo lado; en la cintura, alrededor de las axilas, en el periné y en el muslo, las partes intermedias se extienden, unas hacia el pecho y otras hacia la espalda, tirando todas hacia el mismo lado, atadas a un soporte en forma de horca o a un cabrestante. Si se hace sobre una cama, es necesario apoyar los pies contra el umbral y, en el otro extremo, colocar un madero fuerte transversalmente, y contra este apoyar los soportes superiores para extender, o bien enterrar cubos o disponer una escalera para empujar desde ambos lados. El instrumento común es una tabla de seis pies de largo, dos de ancho y un palmo de espesor, que tiene dos cabrestantes bajos a cada lado, y también tiene en el medio unos postes proporcionados, a partir de los cuales se ajusta una escalera para el apoyo del madero, como en el caso del hombro; debe tener ranuras, como lagares, lisas, de cuatro dedos de ancho y profundidad, dejando tanto espacio como sea necesario para la palanca misma para la corrección; en el medio, una ranura cuadrada para que quepa un poste que, al estar junto al periné, impedirá que se deslice y, al estar ligeramente flojo, servirá de punto de apoyo para la palanca. Es necesario que la tabla, o bien el extremo que tiene una ranura en la pared, empuje el extremo del madero, y en el otro lado se debe presionar, colocando debajo algunos elementos blandos y proporcionados.
39
Aquellos en quienes el hueso se ha desplazado desde el paladar, la nariz se asienta en el medio. En aquellos que sufren contusiones en la cabeza sin herida, ya sea por caída, fractura o presión, en algunos de ellos los humores acres descienden desde la cabeza por las faringes, y desde la lesión en la cabeza, tanto hacia el hígado como hacia el muslo.
40
Signos de las desviaciones y luxaciones, y dónde, cómo y cuánto difieren entre sí. Y en quiénes la cavidad se ha desplazado, en quiénes se ha desgarrado un tendón, en quiénes se ha desprendido una epífisis, y en quiénes, cómo, y si es uno o dos, cuando hay dos; sobre esto, los peligros, las expectativas, en quiénes son malas, y cuándo las lesiones son mortales o de segura recuperación. Y qué debe reducirse o tratarse, y cuándo, y qué no, o cuándo no; sobre esto, las expectativas y los peligros. Qué y cuándo deben tratarse las luxaciones congénitas, las que están creciendo, las ya crecidas, y qué es más rápido, qué más lento, qué queda cojo, y cómo, y qué no; y por qué y qué disminuirá, y dónde, cómo y en quiénes menos. Y que los huesos fracturados se consolidan más rápido o más lentamente, dónde ocurren las desviaciones y las callosidades, y los remedios para esto. En quiénes se producen úlceras inmediatamente o después; en quiénes, al fracturarse los huesos, quedan más cortos, en quiénes no; en quiénes los huesos fracturados sobresalen, y dónde sobresalen más; en quiénes las articulaciones luxadas sobresalen. Se engañan, y por qué, en lo que ven y en lo que piensan sobre las afecciones y los tratamientos. Según las leyes establecidas sobre el vendaje: preparación, provisión, extensión, corrección, fricción, vendaje, recuperación, posición, forma, tiempos, regímenes. Las partes más laxas se consolidan más rápido, y las contrarias de manera contraria. Desviaciones, donde están curvadas; sin carne, sin tendones, donde se produjo la luxación. La parte reducida debe estar lo más lejos posible del lugar del que salió. De los tendones, los que están en movimiento y en humedad, son más propensos a ceder; los que no, menos. Lo mejor es que, donde sea que se luxó, se reduzca lo más rápido posible. A quien tiene fiebre no se debe reducir, ni al cuarto o quinto día, menos aún el codo, y todas las partes entumecidas; lo más rápido es lo mejor, una vez que ha pasado la inflamación. Las partes que se desgarran, ya sean tendones, cartílagos, epífisis o las que se separan en las sínfisis, son imposibles de restaurar; se consolidan rápidamente en la mayoría, pero se conserva la función. De las luxaciones, las extremas son más fáciles. Las que se luxan más fácilmente se inflaman menos; pero las que menos se calientan y no son tratadas adecuadamente, vuelven a luxarse con mayor frecuencia. Extender en una posición tal en la que se eleve al máximo, observando la naturaleza y el lugar. Donde salió, corrección; empujar hacia atrás, hacia lo recto y hacia el lado; las que se han contraído rápidamente, deben ser contraídas rápidamente ya desde la rotación. Las que se luxan con mayor frecuencia se reducen más fácilmente; la causa es la naturaleza, ya sea de los tendones o de los huesos; de los tendones, la longitud o la laxitud; de los huesos, la lisura de la cavidad, la calvicie de la cabeza; la costumbre hace el desgaste; la causa es también la retención, el hábito y la edad. Lo que tiene mucosidad no se inflama.
41
En aquellos en quienes se produjeron úlceras, ya sea inmediatamente, o por sobresalir los huesos, o después, o por picores o asperezas, si se percibe esto, inmediatamente, tras aplicar pez sobre la úlcera, vendar comenzando por la úlcera misma, y lo demás como si la lesión no estuviera allí; pues así la parte misma estará más delgada, supurará más rápido, se desprenderá y, una vez limpia, se consolidará más rápido. No aplicar férulas sobre esto mismo, ni presionar; y en aquellos en quienes no salen huesos grandes, hacer esto; pero en aquellos en quienes salen grandes, no; pues hay mucha supuración, y esto ya no es así, sino que se ha enfriado debido a los soportes. En tales casos, los que sobresalen, ya sea que se reduzcan o no, el vendaje no es adecuado, sino la extensión; se deben hacer esferas, como grilletes, una junto al tobillo y otra junto a la rodilla, anchas hacia la pantorrilla, suaves, resistentes, con anillos; y varas proporcionadas en dureza, longitud y grosor, para extender; y correas que tengan en los extremos, por ambos lados, ataduras a los anillos, de modo que los extremos, al apoyarse en las esferas, fuercen la extensión. El tratamiento es pez caliente; posiciones, y del pie. Posición y de la cadera; régimen estricto. Reducir los huesos que sobresalen el mismo día, o al segundo, pero al cuarto o quinto no, sino cuando estén delgados. La reducción se hace con los instrumentos de palanca; o bien, si el hueso que se reduce no tiene apoyo, serrar las partes que lo impiden. Pero también así las partes desnudadas se desprenderán, y los miembros quedarán más cortos.
42
Las articulaciones, unas se luxan más, otras menos; y las que menos, es fácil reducirlas; las que más, causan mayores daños a los huesos, tendones, articulaciones, carnes y posiciones. El muslo y el brazo se luxan de manera muy similar.

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