Against Demosthenes
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Original / primary: Spanish Gemini
frag.1
Pero yo, señores jueces, tal como decía hace un momento a los que están sentados aquí cerca, me asombro de este asunto: si es que, por Zeus, en el caso de Demóstenes, y solo en el suyo de entre todos los de la ciudad, no tienen validez ni las leyes, que ordenan que sean vinculantes los acuerdos que uno mismo establece sobre sí mismo, ni los decretos del pueblo, conforme a los cuales ustedes han jurado emitir su voto, y que no redactó ninguno de los enemigos de Demóstenes, sino él mismo, y que el pueblo votó a instancias de él, quien casi voluntariamente se estaba destruyendo a sí mismo. Y, sin embargo, señores jueces, considero que la justicia en nuestro caso frente a Demóstenes es sencilla. Pues, al igual que en los procesos por delitos privados se juzgan muchas cosas mediante desafíos, así también se ha juzgado este asunto. Consideren, señores jueces, el caso de esta manera: el pueblo te acusó, Demóstenes, de haber recibido veinte talentos en contra de la democracia y las leyes. Tú negaste haberlos recibido y, tras redactar un desafío en un decreto, lo presentaste al pueblo, encomendando a la Boulé del Areópago el asunto por el que fuiste acusado.
frag.2
Y calumnias a la Boulé, exponiendo desafíos y preguntando en ellos:¿ de dónde recibiste el dinero, quién te lo dio y dónde? Y al final, tal vez preguntes también en qué gastaste el dinero una vez recibido, como si exigieras a la Boulé una rendición de cuentas bancaria. Yo, por el contrario, con gusto te preguntaría:¿ por qué motivo la Boulé del Areópago habría de querer perjudicarte injustamente?
frag.3
No es así, sino que se verá que han actuado de la manera más democrática posible en este asunto; pues denunciaron a los que cometían injusticias, y esto no por voluntad propia, sino obligados muchas veces por el pueblo; pero no se tomaron por su cuenta el castigar a los culpables, sino que se lo devolvieron a ustedes, que son los soberanos. Demóstenes, sin embargo, no solo cree que debe engañarlos en su propio juicio difamando la resolución, sino que busca arrebatarles todos los demás juicios de la ciudad; sobre lo cual deben ustedes deliberar ahora prestando atención, y no dejarse engañar por el discurso de este hombre. Pues la Boulé ha hecho todas estas resoluciones sobre el dinero de Hárpalo de la misma manera y contra todos, y no ha añadido en ninguna por qué denuncia a cada uno, sino que, tras escribir en el encabezado cuánto dinero ha recibido cada uno, que eso sea lo que deba.¿ O acaso Demóstenes tendrá más fuerza ante ustedes que la resolución dictada en su contra? No, pues también los demás han recibido; porque no es posible que esto sea válido solo para Demóstenes y no para los otros. Pues no están juzgando por veinte talentos, sino por cuatrocientos, y no por un solo delito, sino por todos. Porque tu desfachatez, Demóstenes, ahora se arriesga y se descarada por todos los que cometen injusticias. Yo, por mi parte, creo que el hecho de que la Boulé te haya condenado, a la cual tú mismo te encomendaste, es una prueba suficiente para los jueces de que recibiste el dinero; y explicaré por qué motivos recibiste y bajo qué causas toda la ciudad... Pues cuando Hárpalo llegó, señores jueces, al Ática, y los enviados de Filóxeno que lo reclamaban fueron presentados al mismo tiempo ante el pueblo, entonces Demóstenes subió a la tribuna y pronunció un largo discurso, afirmando que no era conveniente para la ciudad entregar a Hárpalo a los enviados de Filóxeno, ni que el pueblo debía dejar que Alejandro le imputara ninguna culpa por su causa, y que lo más seguro para la ciudad era custodiar tanto el dinero como al hombre, y depositar todo el dinero que Hárpalo trajo consigo al Ática en la Acrópolis al día siguiente; y que Hárpalo ya había declarado cuánto dinero era; no para enterarse de la cifra, al parecer, de cuánto era, sino para saber de cuánto debía cobrar su salario. Y sentado abajo, bajo la plataforma donde acostumbra sentarse, ordenó a Mnesiteo, el coreuta, que preguntara a Hárpalo cuánto dinero era el que se iba a depositar en la Acrópolis. Él respondió que el dinero eran setecientos talentos. Habiendo dicho él mismo ante ustedes en el pueblo que eran setecientos talentos, al depositarse trescientos cincuenta en lugar de setecientos, tras haber recibido los veinte talentos, no hizo ninguna mención en el pueblo de que había dicho que eran setecientos talentos, y ahora depositas la mitad, y que por el hecho de que esto se depositara en la Acrópolis... ni Hárpalo habría comprado... ni la ciudad estaría bajo acusaciones y difamaciones. Pero de todo esto, Demóstenes... pues él recibió estateras;¿ y tú, que mediante el decreto estableciste la custodia de su persona y ni corregiste cuando se abandonaba ni juzgaste a los responsables cuando se disolvió, es evidente que te has guardado este momento gratuitamente?¿ Y Hárpalo pagaba dinero a los oradores menores, a los que solo eran dueños de alboroto y gritos, y a ti, el supervisor de todos los asuntos, te pasó por alto?¿ Y para quién es esto creíble? Pero Demóstenes ha despreciado tanto el asunto, señores jueces, o mejor dicho, si debo hablar con franqueza, a ustedes y a las leyes, que al principio, al parecer, admite haber recibido el dinero, pero que lo gastó en beneficio de ustedes, habiéndolo prestado por adelantado para el fondo de espectáculos; y paseándose, Cnosión y sus otros amigos decían que los acusadores obligarán al hombre a sacar a la luz lo que no quiere, y a decir que ha prestado el dinero por adelantado al pueblo para la administración. Pero cuando los que los escuchaban se indignaban mucho más por los discursos contra su multitud, si no le bastaba con haber sido sobornado en privado, sino que también creía que debía contaminar al pueblo diciendo y acusando que la Boulé, por complacer a Alejandro, quiere eliminarlo; como si ustedes no supieran todos que nadie elimina a un hombre así, al que se puede comprar, sino que a aquel a quien no se puede persuadir ni corromper con dinero, a ese es al que buscan eliminar por todos los medios.¿ Y hay peligro, al parecer, de que tú, Demóstenes, seas implacable e insobornable ante el soborno? No crean que por el soborno de estos se capturan asuntos triviales. Pues no es desconocido que todos los que conspiran contra los asuntos griegos someten a las ciudades pequeñas con las armas, y a las grandes comprando a los que tienen poder en ellas, ni que Filipo llegó a ser tan grande desde el principio enviando dinero al Peloponeso, a Tesalia y al resto de Grecia, y a los que estaban en el poder en las ciudades y las dirigían.
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haces prodigios,¿ y no crees que es evidente para todos que, al afirmar que hablabas en nombre del pueblo, hablabas abiertamente en nombre de Alejandro? Pues yo creo que todos se dieron cuenta incluso antes de que hicieras esto también respecto a los tebanos y respecto a todos los demás, y que el dinero dado para esto desde Asia lo aprovechaste tú mismo en privado y gastaste la mayor parte, y ahora también trabajas con dinero naval y haces préstamos, y habiendo comprado una casa... no vives en el Pireo, sino que te preparas para salir de la ciudad. Pero un demagogo justo debe ser salvador de su propia patria, no un fugitivo. Y como ahora Hárpalo cayó sobre Grecia tan de repente que nadie pudo preverlo, y encontró los asuntos en el Peloponeso y en el resto de Grecia en tal estado por la llegada de Nicanor y las órdenes que traía de Alejandro sobre los exiliados y sobre que las asambleas comunes de los aqueos, arcadios y beocios... tú preparaste esto con el decreto, al arrestar a Hárpalo, y has hecho que todos los griegos envíen embajadas a Alejandro, al no tener ningún otro refugio, y a los sátrapas, que ellos mismos habrían venido voluntariamente a esta fuerza, teniendo el dinero y los soldados que cada uno de ellos tenía, no solo has impedido que todos ellos se apartaran de él con el arresto de Hárpalo, sino que también a cada uno de ellos...
frag.5
enviado por Demóstenes, y ante Olimpia, Calias el calcideo, el hermano de Taurostenes; pues a estos escribió Demóstenes que fueran atenienses y se sirve de ellos más que de nadie. Y no es de extrañar; pues nunca, creo, permaneciendo en lo mismo, ha adquirido justamente amigos de los que están junto al Euripo.¿ Entonces tú te atreverás a hablarme de amistad inmediatamente? Tú mismo disolviste esta amistad cuando recibiste dinero contra la patria y cambiaste de bando. Y te hiciste ridículo a ti mismo, y avergonzaste a los que desde tiempos anteriores habían elegido lo mismo que tú; y pudiendo nosotros ser los más brillantes ante el pueblo y pasar el resto de la vida bajo una buena reputación, arruinaste todo esto,¿ y no te avergüenzas ahora, siendo tan mayor, de ser juzgado por jóvenes por soborno? Y, sin embargo, debería ser al contrario: que los oradores más jóvenes fueran educados por ustedes, y si hacían algo con demasiada precipitación, fueran reprendidos y castigados. Pero ahora, al contrario, los jóvenes corrigen a los que tienen más de sesenta años. Por lo cual, señores jueces, justamente se enfadarían con Demóstenes, si, habiendo participado de suficiente gloria y mucha riqueza gracias a ustedes, ni siquiera al final de su vejez se preocupa por la patria. Pero ustedes se avergonzaban ante los griegos que los rodeaban, cuando condenaban a algunos, si tales eran tanto los demagogos como los estrategas y guardianes de los asuntos.
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Pues no es igualmente grave si alguien recibió, sino si lo hizo de donde no debe, ni tampoco cometen injusticias de la misma manera los particulares que recibieron el dinero y los oradores y los estrategas.¿ Por qué? Porque a los particulares Hárpalo les dio el dinero para custodiarlo, pero los estrategas y los oradores lo han recibido por causa de sus acciones. Y las leyes ordenan que los que cometen injusticias paguen multas simples, pero los que aceptan sobornos, diez veces más; así pues, como es posible fijar la pena según las leyes para estos, así también lo es para ustedes contra ellos. Pues, como dije también en el pueblo, ustedes, señores jueces, dan muchas cosas voluntariamente a los estrategas y a los oradores para que se beneficien, no porque las leyes les hayan dado permiso para hacer esto, sino por su propia mansedumbre y filantropía; cuidando solo una cosa: que lo que se recibe sea por ustedes y no contra ustedes. Y creo que Demóstenes y Demades han recibido más de sesenta talentos cada uno de los mismos decretos y proxenías de la ciudad, fuera de los reales y de los de Alejandro. Y a quienes ni esto les basta ni aquello, sino que ya han recibido regalos sobre el mismo cuerpo de la ciudad,¿ cómo no es justo castigarlos? Pero si alguno de los particulares de ustedes, ejerciendo alguna magistratura, comete algún error por ignorancia o por inexperiencia, este, tras ser acusado por estos en el tribunal, o morirá o será expulsado de la patria;¿ y ellos mismos, habiendo cometido tales injusticias contra la ciudad, no obtendrán ningún castigo? Y Conón el peanieo, porque recibió el fondo de espectáculos para su hijo que estaba fuera, por cinco dracmas, suplicándoles, fue condenado a pagar un talento en el tribunal, siendo estos los acusadores; y Aristómaco, habiendo sido supervisor de la Academia, porque trasladó una azada de la palestra al jardín suyo que estaba cerca y la usó...
frag.7
Sin embargo, el pueblo no nos permitió en el tiempo posterior acercarnos a él ni hablar, sino que se sirvió de nosotros como consejeros y defensores, y al que se encargaba de la administración de sus asuntos, lo eligió tesorero de todo, suponiendo que se le debía gratitud por nuestra parte, lo cual era justo. Y además de esto, habiendo tenido nosotros después muchos juicios a partir de aquellos asuntos y de la misma guerra, nunca nos condenaron, sino que nos salvaron de todos, lo cual es la mayor y más digna de crédito señal de la benevolencia del pueblo. Y escribir, Demóstenes, que has sido condenado por el decreto automáticamente, no lo hicieron... el pueblo lo hizo, de modo que, habiendo sido privado por la fortuna de la corona, no me quitó la que nos dio. Así pues, habiéndose comportado el pueblo con nosotros de esta manera,¿ no deberíamos nosotros servirle en todo lo justo y, si fuera necesario, morir por él? Yo creo que sí; pero tú contra el pueblo... beneficios; pues no para hacer el bien a la patria de otros, sino a la suya propia, ni tampoco... y has continuado demostrando tu poder de palabra; y cuando creías que la Boulé denunciaría a los que tenían el dinero, eras belicoso y perturbabas la ciudad, para frustrar la investigación; pero cuando la Boulé pospuso la denuncia, diciendo que aún no había encontrado nada, entonces en el pueblo, cediendo ante Alejandro y diciendo que sea de Zeus y de Poseidón si quería, y habiendo llegado... quería erigir una estatua de Alejandro, rey invencible, dios... y anunció al pueblo.
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de las acusaciones, e hizo un pregón sobre esto; pero ellos, en lugar de devolver lo que recibieron y quedar libres de castigo, escribían contra sí mismos y pedían investigaciones.¿ Qué hay que hacer, pues, con los que desde el principio cometieron injusticias y aceptaron sobornos, y habiéndose dado amnistía, no devolvieron el dinero?¿ Dejarlos sin castigo? Pero es vergonzoso, señores jueces, que por causa de delitos privados corra peligro la salvación de la ciudad; pues no es posible que ustedes los absuelvan, sin querer asumir también los delitos. No prefieran, pues, señores jueces, la codicia de estos a su propia salvación; ni por causa de ganancias vergonzosas hagan la guerra, sino por asuntos más dignos y por un cambio mejor.
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hicimos la paz... que cada uno de nosotros reciba de él, y el acusar en el tribunal y demostrar a los que han recibido el dinero y han sido sobornados contra la patria nos lo ordenó a nosotros, los acusadores elegidos; pero el denunciar a los que han recibido lo entregó a la Boulé del Areópago, la cual los denunció ante el pueblo; pero el castigar a los que cometen injusticias, a ustedes... del Areópago. Y si el voto no es conforme a las leyes y a la justicia, esto, señores jueces, quedará en manos de ustedes. Por lo cual es necesario que todos ustedes, por la salvación de la ciudad y la otra felicidad que existe para ustedes en el país, tanto en común para todos como en privado para cada uno, y por las tumbas de los antepasados, castiguen a los que cometen injusticias en nombre de toda la ciudad, y no presten atención a la súplica de palabras de los que han recibido regalos contra la patria y las leyes; ni presten atención a las lágrimas de Hagnónides, considerando esto: que si este llorara por haber tenido mala suerte, no haría lo justo, al igual que los piratas que lloran en la rueda, pudiendo no embarcarse en el barco. Así también Demóstenes,¿ qué llorará lo que le corresponde, pudiendo no recibir?