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On The Estate of Aristarchus
IsaeusAristarcus 0 · spanish-geminiMore by Isaeus
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Original / primary: Spanish Gemini
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Hipótesis: Un tal Aristarco, padre de cuatro hijos, Cirónides, Democares, la madre del que pronuncia el discurso y otra hija, mientras Cirónides aún vivía, lo dio en adopción a la herencia de Xenaineto, su abuelo materno, y se reservó a los demás hijos como sus herederos. Después de esto, muere Democares sin hijos, y también la única hija, y toda la herencia pasa legítimamente a la madre del que pronuncia el discurso. Esto es así. Pero tras la muerte de Aristarco, Aristómenes, hermano suyo y tutor legal de los hijos de su hermano, entregó a su propia hija a Cirónides, el hijo dado en adopción, prometiéndole procurarle la herencia de Aristarco. Y eso es lo que hizo: pues, al nacerle un hijo a Cirónides, primero le dieron el nombre del abuelo, llamándolo Aristarco, luego lo dieron en adopción a la casa del abuelo, como si este lo hubiera ordenado, y Aristómenes le entregó toda la herencia del abuelo. Y cuando aquel aún era un niño y estaba a punto de morir, estableció como heredero por testamento a su propio hermano Xenaineto. Ocurriendo esto así, y estando Xenaineto en posesión de la fortuna de Aristarco el viejo, el hijo de la hija de Aristarco el viejo disputa contra él, diciendo que él es el único heredero legítimo de los bienes de Aristarco el viejo. Pues Cirónides( dice) fue dado en adopción; y el padre, teniendo un hijo legítimo, Democares, no podía hacerse un hijo adoptivo; y Democares, siendo menor de edad, tampoco podía dar un hijo adoptivo a su padre; ni tampoco la otra hija suya que murió antes. De modo que, al no haberse realizado la adopción del pequeño Aristarco conforme a la ley( dice), su testamento, el del joven Aristarco, ya no tenía validez; pues lo que no adquirió legítimamente,¿ cómo podía transmitirlo a otro? Al anularse el testamento, la herencia pasaba legítimamente al que pronuncia el discurso, por ser hijo de la hija legítima de Aristarco el viejo. Esta es la hipótesis, y la cuestión es de hecho y documental; pues se investiga si tales testamentos deben ser válidos y quién dice cosas más justas.
1
Hubiera querido, señores, que así como este Xenaineto es capaz de decir falsedades con audacia, así también yo pudiera decirles la verdad sobre lo que disputamos; pues creo que les habría quedado claro de inmediato si nosotros hemos venido a reclamar la herencia injustamente o si ellos han tomado estos bienes hace tiempo sin derecho. Pero ahora no estamos en igualdad de condiciones, señores. Pues ellos son hábiles para hablar y capaces de prepararse, hasta el punto de haber litigado muchas veces ante ustedes en nombre de otros; yo, en cambio, no solo no he hablado nunca en nombre de otro, sino ni siquiera en un juicio propio, por lo que necesito obtener mucha indulgencia de parte de ustedes.
2
Me he visto obligado, señores, debido a que no podía emprender acciones legales contra ellos, a añadir en la instrucción que mi madre era hermana de Aristarco; sin embargo, por esto el juicio no les resultará menos claro, si examinan según las leyes si Aristarco dio a este lo que era suyo o lo que no le pertenecía en absoluto. Y esto es justo, señores; pues la ley ordena disponer de lo propio a quien uno quiera, pero no ha hecho a nadie dueño de lo ajeno.
3
Intentaré, pues, enseñarles esto primero, si están dispuestos a escucharme con benevolencia. Pues sabrán que esta herencia no era de ellos desde el principio, sino patrimonio de mi madre, y luego también que Aristarco no la tomó conforme a ninguna ley, sino que, contra todas las leyes, comete una injusticia contra mi madre junto con sus familiares. Por tanto, desde donde aprenderán más claramente cómo están estas cosas, desde ahí intentaré enseñarles primero.
4
Aristarco era, señores, de Supaleto. Este tomó a la hija de Xenaineto de Acarnas, de la cual nacieron Cirónides, Democares, mi madre y otra hermana de ellos. Cirónides, pues, el padre de este y del otro que posee injustamente esta herencia, fue dado en adopción a otra casa, de modo que ya no le correspondía nada de los bienes; y al morir Aristarco, el padre de ellos, el hijo Democares se convirtió en heredero de sus bienes. Al morir este niño y la otra hermana, mi madre se convirtió en heredera de toda la casa.
5
Y así, desde el principio, todo esto perteneció a mi madre; pero, correspondiéndole a ella convivir con el pariente más cercano junto con los bienes, sufre lo más terrible, señores. Pues Aristómenes, siendo hermano de aquel Aristarco, teniendo él mismo un hijo y una hija, descuidó ya sea tenerla él mismo o que su hijo la reclamara judicialmente junto con la herencia; no hizo nada de esto, sino que entregó a su propia hija a Cirónides para que se quedara con los bienes de mi madre, de la cual nació este Xenaineto y el Aristarco que murió.
6
El agravio, pues, y la manera en que fue privada de los bienes, es esta, señores; después de esto, entrega a mi madre a mi padre. Al morir Cirónides, introducen al hermano de Xenaineto como hijo de Aristarco, sin ajustarse a ninguna ley, señores, como les demostraré con muchas pruebas.
7
Primero, pues, les presentaré testigos de que Cirónides fue dado en adopción a la casa de Xenaineto y murió en ella, luego de que Aristarco, de quien era esta herencia, murió antes que su hijo Democares, y que Democares murió siendo niño, así como la otra hermana, de modo que la herencia recayó en mi madre. Y llámame a los testigos de esto.
8
Testigos: Así, pues, desde el principio, señores, la herencia sobre la que ahora es el discurso era de mi madre, habiendo sido Cirónides dado en adopción a la casa de Xenaineto, y habiéndola dejado el padre Aristarco a su hijo Democares, y aquel a su hermana, esta, mi madre. Es necesario, puesto que son demasiado desvergonzados, señores, y pretenden tener los bienes contra la justicia, que ustedes aprendan que Aristarco no ha sido introducido en las fratrías de aquel conforme a ninguna ley; pues si aprenden esto, sabrán claramente que al que no posee legítimamente tampoco le correspondía disponer de ellos.
9
Creo, pues, que todos ustedes saben, señores, que las introducciones de los hijos adoptivos se realizan mediante testamentos, dando los propios bienes y adoptando hijos, y de otra manera no está permitido. Si alguien dice que Aristarco mismo dispuso, no dirá la verdad; pues teniendo un hijo legítimo, Democares, ni habría querido hacer esto, ni le estaba permitido dar sus bienes a otro; si dicen que, al morir Aristarco, Democares lo adoptó, también mentirán en esto.
10
Pues no está permitido que un niño haga testamento; ya que la ley prohíbe expresamente que a un niño le sea permitido contratar, ni a una mujer más allá de un medimno de cebada. Se ha testificado que Aristarco murió antes que su hijo Democares, y aquel después que su padre; de modo que, al menos según el testamento de ellos, ni aunque hubieran dispuesto, le correspondía a él heredar estos bienes. Lee, pues, también las leyes, según las cuales a ninguno de ellos le estaba permitido hacer testamentos.
11
Leyes: No era posible, pues, señores, que Cirónides hiciera hijo a Aristarco, sino que a él mismo le estaba permitido regresar a la casa paterna, dejando un hijo en la casa de Xenaineto, pero no existe ley que le permita introducir a otro en su lugar; o si dicen que sí, mentirán. De modo que, aunque afirmen que fue adoptado por aquel, no tendrán ley que mostrar según la cual le estuviera permitido hacer esto, sino que, por lo que ellos mismos dicen, les resultará aún más evidente que poseen los bienes de mi madre de manera ilegal y descarada.
12
Y, ciertamente, señores, ni siquiera a Aristómenes ni a Apolodoro, a quienes correspondía reclamar judicialmente a mi madre, ni a ellos les estaba permitido. Pues sería sorprendente si, teniendo a mi madre, a Apolodoro o a Aristómenes no les fuera posible convertirse en dueños de los bienes de ella, conforme a la ley que no permite ser dueño de los bienes de la heredera, sino que los hijos, una vez cumplidos los dos años de pubertad, posean los bienes, pero que al entregarla a otro le sea permitido introducir un hijo en los bienes de ella. Sería algo terrible.
13
Y al padre de ella, si no hubiera tenido hijos varones, no le habría estado permitido disponer sin ella; pues la ley ordena que, junto con ellas, sea dueño de dar, a quien quiera, lo suyo; pero¿ será válido que quien ni siquiera se dignó a tomarla, ni siendo padre, sino siendo primo, introduciendo a alguien contra todas las leyes, haya realizado esto?¿ Y quién de ustedes se dejará convencer de esto?
14
Yo, señores, sé claramente que ni Xenaineto ni ningún otro hombre podrá demostrar que esta herencia no es de mi madre, habiéndosela dejado su hermano Democares; pero si se atreven a hablar de ello, exijan que muestren la ley según la cual se realizó la adopción de Aristarco, y quién fue el que lo adoptó; pues esto es lo justo. Pero sé que no podrán demostrarlo.
15
Sobre que la herencia era de mi madre desde el principio y que ella fue privada injustamente por ellos, considero que ha quedado suficientemente demostrado tanto por lo dicho y testificado como por las leyes mismas. Y también es evidente para ellos que no poseen estos bienes legítimamente, de modo que no solo argumentan sobre que Aristarco fue introducido justamente en las fratrías, sino que también dicen que su padre pagó una multa por estos bienes, para que, si no parecen poseerlos justamente según aquel, al menos según esto parezca que les corresponde legítimamente.
16
Yo, señores, les enseñaré con grandes pruebas que no dicen la verdad. Pues si fuera, como ellos dicen, esta herencia gravada con deudas, ni ellos pagarían dinero por ellas( pues no les correspondía a ellos, sino que a aquellos a quienes mi madre estaba sujeta a reclamación, a ellos les era necesario deliberar sobre ellas), ni habrían adoptado a un hijo para Aristarco en esta herencia, estando a punto de no obtener ningún beneficio, sino de sufrir grandes pérdidas.
17
¿ O acaso otros, cuando tienen desgracias con sus bienes, adoptan a sus propios hijos en otras casas para que no participen de la deshonra del padre; y estos, en cambio, se habrían adoptado a sí mismos en una fortuna y casa gravada con deudas, para perder también lo que tenían? No es así, sino que la herencia estaba libre y pertenecía a mi madre, y ellos, codiciosos y privándola a ella, tramaron todo esto.
18
Quizás, pues, alguien, señores, se sorprendería del tiempo, cómo es que dejamos pasar tanto tiempo y, siendo privados, no fuimos a reclamarlos, sino que ahora hablamos sobre ellos. Yo creo que no es justo tener menos por esto, si alguien no pudo o fue negligente( pues no es esto lo que hay que examinar, sino si el asunto es justo o no); sin embargo, también tenemos una causa que decir sobre esto, señores.
19
Mi padre convivía con mi madre habiéndola tomado bajo dote, y no tenía cómo cobrar la herencia mientras ellos disfrutaban de ella; pues cuando él habló sobre ella por orden de mi madre, ellos le amenazaron con esto, que ellos mismos la reclamarían judicialmente si él no quería tenerla bajo dote. Y mi padre, para no ser privado de mi madre, habría dejado que ellos disfrutaran de los bienes incluso el doble.
20
Y esta es la causa de que mi padre no emprendiera acciones legales por esto; después de esto ocurrió la guerra de Corinto, en la que yo y él nos vimos obligados a servir, de modo que a ninguno de nosotros nos fue posible obtener justicia. Y al llegar la paz, me ocurrió una desgracia con el Estado, de modo que no era fácil enfrentarse a ellos. Por lo que no tenemos pequeñas causas sobre el asunto.
21
Pero ahora es justo decir, señores, quién dio la herencia, conforme a qué leyes fue introducido en las fratrías, y cómo mi madre no era heredera de estos bienes. Pues estas son las cosas sobre las que deben emitir su voto, no si nosotros reclamamos lo nuestro con algo de retraso. Y al no haber podido demostrarlo, justamente votarían que es mío.
22
Esto sé que no serán capaces de hacerlo; pues es difícil contradecir las leyes y un asunto justo; pero hablarán sobre el difunto, compadeciéndose de que murió siendo un hombre bueno en la guerra, y que no es justo invalidar sus testamentos. Yo mismo, señores, creo que deben ser válidos los testamentos que cada uno disponga sobre lo suyo, pero sobre lo ajeno no deben ser válidos los testamentos, al igual que los que cada uno disponga sobre lo suyo.
23
Y esto, al no ser de ellos, resulta ser nuestro. De modo que si recurren a este argumento y presentan testigos de que aquel dispuso, exijan que demuestren también que sobre lo suyo. Pues esto es lo justo. Pues sería lo más terrible de todo si Cirónides y estos, siendo de aquel, no solo poseen la casa de Xenaineto de más de cuatro talentos, sino que también tomarán esta, y yo, siendo mi madre la dueña y habiendo nacido de los mismos que Cirónides, no tomaré ni siquiera la herencia de mi madre, y esto sin que ellos tengan siquiera de quién la han tomado.
24
Y sin embargo es justo, señores, que así como en los terrenos en disputa el poseedor debe presentar a quien se lo dio en adopción o a quien se lo vendió, o aparecer como sentenciado, así también estos, habiendo demostrado una de estas cosas, pretendan reclamar judicialmente, y no expulsar a la hija de Aristarco, mi madre, de su patrimonio antes del juicio.
25
Pero, señores, no le basta a Xenaineto con haber corrompido la casa de Aristómenes, sino que cree que debe disponer de esta de la misma manera. Yo, señores jueces, habiendo tenido una pequeña fortuna, entregué a mis hermanas en matrimonio, dándoles lo que pude, y comportándome con decoro y haciendo lo que se me ordenaba y sirviendo en las campañas, pretendo no ser privado del patrimonio de mi madre.
26
Les demostré que Cirónides, el padre de estos, fue dado en adopción y no regresó a la casa paterna, y que el padre de Cirónides y de mi madre dejó esta herencia a su hijo Democares, y que aquel murió siendo niño y esta herencia recayó en mi madre.

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