On the Estate of Hagnias
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Original / primary: Spanish Gemini
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Hipótesis: Hagnias tenía muchos primos: Teopompo, su hermano Estratocles, Estratio y Eubúlides. Este, al sentir que iba a morir, adoptó a una hija para sí, ordenando en su testamento que, si algo le sucedía a la hija, la herencia pasara a Glaucón, quien resultaba ser su hermano por parte de madre. Tras morir él bajo estas condiciones, la hija tomó la herencia y falleció. Al morir también Eubúlides, su hija, la de Eubúlides, litigó contra Glaucón y obtuvo el patrimonio. Después de que también fallecieran los allegados a Estratocles y Estratio, Teopompo litigó solo contra ella y obtuvo la herencia. Contra este litiga el hijo de su hermano, Estratocles, a través de cierto tutor, afirmando que los bienes de la herencia corresponden por igual a Teopompo y al hijo de su hermano. La cuestión es de hecho.
1
Por esto les he leído las leyes, porque él sostiene, basándose en la primera de ellas, que al hijo le corresponde la mitad de la herencia, diciendo algo que no es cierto. Pues Hagnias no era hermano nuestro, y la ley sobre los bienes de un hermano ha establecido la herencia primero para los hermanos y los hijos de hermanos, si son de padre común; pues este es el parentesco más cercano al difunto.
2
Si estos no existen, llama en segundo lugar a las hermanas de padre común y a los hijos de estas. Si no existen, otorga el derecho de parentesco en tercer grado a los primos por parte de padre hasta los hijos de primos. Y si también falta este parentesco, vuelve atrás y hace a los parientes por parte de madre del difunto dueños de ellos, de la misma manera que otorgaba la herencia desde el principio a los parientes por parte de padre.
3
El legislador establece estos derechos de parentesco como los únicos, de forma más concisa en sus palabras de lo que yo expreso; sin embargo, muestra la intención de lo que desea de esta manera. Pero este niño no corresponde a Hagnias en el derecho de parentesco bajo ninguno de estos nombres, sino que está fuera del parentesco. Y para que aprendan con precisión sobre lo que van a votar, dejando de lado los muchos discursos, que diga él qué parentesco tiene el niño con quien dejó la herencia, según lo que se ha dicho; y si parece que tiene algún parentesco, yo cedo voluntariamente que la mitad de la herencia sea del niño.
4
Pero si no puede decir nada de esto,¿ cómo no quedará demostrado claramente que me calumnia y que busca engañarlos a ustedes contraviniendo las leyes? Por tanto, haciéndolo subir ante ustedes, le preguntaré mientras leo las leyes; pues así sabrán si al niño le corresponden los bienes de Hagnias o no. Toma, pues, las leyes para ellos; y tú, sube aquí, ya que eres hábil para difamar y tergiversar las leyes. Y tú, lee.
5
Leyes. Detente. Te preguntaré.¿ Es el niño hermano de Hagnias, o hijo de hermano o de hermana, o primo, o hijo de primo por parte de madre o de padre?¿ Cuál de estos nombres, a los que la ley otorga el derecho de parentesco? Y procura no decir eso, que es mi sobrino. Pues el discurso no es ahora sobre mi herencia; pues yo vivo. Pero si yo hubiera muerto sin hijos y él disputara mis bienes, esto habría sido apropiado responder al ser preguntado. Pero ahora dices que la mitad de la herencia de los bienes de Hagnias es del niño; debes, pues, decir el parentesco, qué parentesco tiene el niño con Hagnias. Dilo, pues, a estos.
6
Se dan cuenta de que no puede decir el parentesco, sino que responde cualquier cosa menos lo que ustedes deben aprender. Y, sin embargo, a quien hace algo justo no le correspondía estar en apuros, sino decirlo directamente, y no solo hacer esto, sino también prestar juramento y presentar testigos del parentesco, para que fuera más creído por ustedes. Pero ahora, sobre lo que no ha dado respuesta, no ha presentado testigos, no ha prestado juramento, no ha leído ley alguna, cree que ustedes, habiendo jurado votar conforme a las leyes, deben, obedeciéndole a él, condenarme a esta acusación contraviniendo las leyes; tan obstinado y desvergonzado es el hombre.
7
Pero yo no haré nada de esto, sino que diré mi parentesco y de dónde me corresponde la herencia, y mostraré que el niño y todos los que antes disputaron conmigo la herencia están fuera del derecho de parentesco, de modo que ustedes estarán de acuerdo. Es necesario contar desde el principio lo sucedido; pues a partir de esto conocerán mi derecho de parentesco y que a estos no les corresponde en nada la herencia.
8
Pues yo y Hagnias, señores, y Eubúlides, Estratocles y Estratio, el hermano de la madre de Hagnias, hemos nacido de primos; pues también nuestros padres eran primos hijos de hermanos de padre. Hagnias, pues, cuando se preparaba para zarpar como embajador para estas gestiones que eran beneficiosas para la ciudad, no dejó sus bienes a nosotros, los más cercanos por parentesco, si algo le sucedía, sino que adoptó a su sobrina como hija; y si algo le sucedía también a ella, daba los bienes a Glaucón, siendo su hermano por parte de madre; y esto lo escribió en su testamento.
9
Pasado el tiempo, después de esto, muere Eubúlides, y muere la hija que Hagnias adoptó, y Glaucón toma la herencia conforme al testamento. Nosotros nunca consideramos digno disputar contra sus testamentos, sino que pensábamos que la voluntad de aquel debía ser soberana sobre sus propios bienes, y nos mantuvimos en esto. Pero la hija de Eubúlides, junto con quienes actuaban con ella, reclama la herencia y, tras vencer a los que habían disputado conforme al testamento, la obtiene, estando fuera del derecho de parentesco, esperando( como parece) que nosotros no litigaríamos contra ella, porque ni siquiera habíamos disputado contra los testamentos.
10
Nosotros, en cambio, yo, Estratio y Estratocles, puesto que la herencia había quedado sujeta a juicio para los más cercanos por parentesco, nos preparábamos todos para reclamarla; pero antes de que se produjeran las demandas de los juicios, muere Estratio, muere Estratocles, y quedo yo solo de los que son hijos de primo por parte de padre, a quien solo, conforme a las leyes, correspondía la herencia, habiendo ya desaparecido todos los demás que resultaban tener el mismo parentesco que yo.
11
¿ Y por qué conocerán esto, que a mí me correspondía el derecho de parentesco, pero no a los nacidos de aquellos, entre los cuales estaba este niño? La ley misma lo aclarará. Pues que el derecho de parentesco corresponde a los primos por parte de padre hasta los hijos de primos es admitido por todos. Pero si después de nosotros lo otorga a nuestros hijos, esto es lo que hay que examinar. Toma, pues, la ley para ellos y léela. Ley: Si no hay nadie por parte de padre hasta los hijos de primos, que los parientes por parte de madre sean dueños conforme a lo mismo.
12
Escuchan, señores, que el legislador no dijo: si no hay nadie por parte de padre hasta los hijos de primos, que los de los primos sean dueños, sino que otorgó la herencia a los parientes por parte de madre del difunto, si nosotros no existimos, a los hermanos y hermanas y a los hijos de estos y a los demás, conforme a lo mismo que ya se había dicho desde el principio; pero a nuestros hijos los dejó fuera del derecho de parentesco. Y si a ellos, ni siquiera si yo hubiera muerto, les otorga la ley la herencia de Hagnias,¿ cómo, estando yo vivo y poseyéndola conforme a las leyes, creen que les corresponde a ellos el derecho de parentesco? De ninguna manera, por supuesto.
13
Pero ciertamente, si a estos no les corresponde, cuyos padres tenían el mismo parentesco que yo, tampoco le corresponde a este niño; pues también el padre de este era pariente de aquellos de igual manera.¿ No es, pues, terrible que, habiendo las leyes otorgado expresamente la herencia a mí y habiendo dejado a estos fuera del derecho de parentesco, este se atreva a calumniar y, cuando yo reclamaba el juicio de la herencia, no creyera necesario disputar ni depositar la fianza, donde correspondía que se decidiera si tenía algo justo que decir sobre tales cosas, sino que, en nombre del niño, me cause problemas y me ponga en peligro sobre los asuntos más importantes?
14
Y sobre los bienes que se admite que son del niño, ni siquiera me acusa, ni puede decir que he tomado algo( sobre lo cual, si gestionara mal algo de ellos como este, me correspondería ser juzgado), pero sobre lo que ustedes votaron que era mío, dando facultad a quien quisiera para disputarlos,¿ prepararme tales juicios y llegar a tal punto de desvergüenza?
15
Creo, pues, que por lo ya dicho ustedes reconocen que ni daño al niño en nada ni soy responsable de estas acusaciones ni siquiera en lo más mínimo; pero creo que aprenderán aún con mayor precisión por lo demás, al escuchar también mi adjudicación, cómo ha sucedido. Pues a mí, señores, al reclamar el juicio de la herencia, ni este que ahora me acusa creyó necesario depositar la fianza en nombre del niño, ni los hijos de Estratio, que tienen el mismo parentesco que el niño... ni por ninguna otra razón consideraban que les correspondían estos bienes;
16
puesto que tampoco este me causaría problemas ahora si permitiera arrebatar lo del niño y no me opusiera a él. Estos, pues, como dije, sabiendo que estaban fuera del derecho de parentesco, no disputaban, sino que permanecían tranquilos; pero los que actuaban en nombre de la hija de Eubúlides, la que tiene el mismo parentesco que el niño y los hijos de Estratio, y los tutores de la madre de Hagnias, sí estaban en condiciones de litigar contra mí.
17
Y se vieron en tales apuros sobre qué responder respecto al derecho de parentesco, que la que tenía la herencia y los que hablaban del parentesco sobre ella, puesto que mintieron, fueron fácilmente refutados por mí entonces al no atreverse a escribir nada verdadero, y los que estaban en nombre de la madre de Hagnias, que por parentesco me correspondía lo mismo( pues era hermana de Estratio) pero que por ley estaba excluida, pues la ley ordena que prevalezcan los varones, esto lo dejaron pasar, y creyendo que me aventajarían escribieron que era madre del difunto; lo cual era lo más cercano por naturaleza de todo, pero en los derechos de parentesco, admitidamente, no existe.
18
Luego, habiendo escrito que soy hijo de primo y habiendo refutado que aquellas no estaban en los derechos de parentesco, así me adjudiqué la herencia ante ustedes, y no tuvo fuerza alguna ni para la que tenía la herencia el haber vencido antes a los que habían disputado conforme al testamento, ni para la otra el ser madre del que dejó la herencia, sino que así los que juzgaban entonces valoraron tanto lo justo como los juramentos, que me dieron el voto a mí, que disputaba conforme a las leyes.
19
Y, sin embargo, si he vencido a aquellas de este modo, habiendo demostrado que no correspondían a Hagnias por derecho de parentesco, y este no se atrevió a litigar en nombre del niño por la mitad de la herencia contra nosotros, y los hijos de Estratio, que tienen el mismo parentesco que este, ni siquiera ahora consideran digno litigar contra mí por ellos, y yo tengo la herencia habiéndola adjudicado ante ustedes, y refuto que este ni siquiera hoy pueda decir qué parentesco tiene el niño con Hagnias por derecho de parentesco,¿ qué más necesitan aprender ustedes o qué desean escuchar sobre estos asuntos? Pues yo, como a personas sensatas, considero que lo dicho es suficiente.
20
Este, pues, mintiendo fácilmente sobre lo que sea, y considerando que su propia maldad no es castigo alguno, se atreve a difamarme con muchas otras cosas, sobre las cuales pronto hablaré, y ahora dice que nos pusimos de acuerdo yo y Estratocles, cuando estábamos a punto de entrar en el juicio sobre la herencia. Lo cual, de todos los que se preparaban para disputar, era lo único que no podíamos hacer: llegar a un acuerdo entre nosotros.
21
Pues a la hija de Eubúlides y a la madre de Hagnias, al litigar contra nosotros, no disputando por lo mismo, les era posible hacer pactos, si la una vencía, de que participara algo también la vencida; pues se iba a colocar una urna para cada una. Pero lo nuestro no era así, sino que el parentesco era uno, pero dos las demandas, la mitad de la herencia para cada uno; y para los que disputan por lo mismo se coloca una sola urna, en la cual no podía ser que uno fuera vencido y el otro venciera, sino que el peligro era el mismo para ambos, de modo que no era posible hacer una asociación ni un acuerdo sobre ellos.
22
Pero este, puesto que Estratocles murió antes de que se produjeran las demandas de la mitad de la herencia para cada uno de nosotros, y ya no había participación para Estratocles de estos ni para este niño debido a la ley, sino que la herencia pasaba a mí por derecho de parentesco de todos, si vencía a los que la tenían, entonces ya inventa esto y lo maquina, esperando engañarlos fácilmente con estos discursos. Y que no era posible que sucediera nada de esto, sino que está dispuesto por separado sobre cada uno de ellos, es fácil conocerlo por la ley. Toma para ellos y lee.
23
Ley.¿ Acaso les parece que la ley crea facultad de asociación, y no más bien todo lo contrario, ordenando, si incluso antes existía asociación, que cada uno reclame su parte y colocando una sola urna para los que disputan por lo mismo y haciendo las adjudicaciones de este modo? Y él, diciendo esto las leyes y no siendo posible que ocurriera un acuerdo, se ha atrevido a mentir tan absurdamente sobre un asunto tan importante.
24
Y no solo ha hecho esto, sino que ha dicho lo más contrario de todo, a lo cual presten atención, señores. Pues dice que yo acepté compartir la mitad de la herencia con el niño, si vencía a los que la tenían. Y, sin embargo, si él también participaba algo por parentesco, como dice este,¿ qué necesidad había de que se produjera este acuerdo de ellos conmigo? Pues la mitad de la herencia estaba igualmente sujeta a juicio para ellos, si dicen la verdad.
25
Y si no les correspondía nada del derecho de parentesco,¿ por qué aceptaría compartir, habiéndome otorgado las leyes a mí toda la herencia?¿ O es que no podía reclamar, si no los convencía? Pero la ley otorga la facultad a quien quiera, de modo que esto no podían decirlo.¿ O es que tenían algún testimonio mío del asunto, que si no testificaban, no iba a adjudicarme estos? Pero disputaban por parentesco, no por donación, de modo que no hacían falta testigos.
26
Pero ciertamente, si ni era posible asociar el asunto cuando vivía Estratocles, ni el padre le dejó nada habiéndolo adjudicado, ni era verosímil que yo aceptara compartir la mitad de la herencia con él, y ustedes me otorgaron esta herencia habiéndola adjudicado, y ellos ni reclamaron entonces ni consideraron digno disputar nunca,¿ cómo hay que considerar dignos de crédito los discursos de estos? Yo, al menos, creo que de ninguna manera.
27
Este pretende, pues( puesto que esto razonablemente les causaría asombro, que no reclamaban entonces el juicio de la mitad de la herencia), que yo soy el culpable de que no reclamaran ante aquellos por haber aceptado compartir, de modo que por esto no depositaban la fianza, y que los obstáculos para la demanda contra mí eran las leyes( pues no es posible para los huérfanos contra los tutores), no diciendo nada verdadero.
28
Pues ni podría mostrar ley que prohíba a este tomar juicio contra mí en nombre del niño; pues no hay ninguna que se oponga, sino que, así como ha presentado acusaciones contra mí, así ha hecho que existan juicios para mí y para el niño; ni tampoco por esto no reclamaban a aquellos que tenían la herencia, como si yo hubiera aceptado compartir, sino porque no les correspondía en absoluto nada de estos bienes.
29
Y sé bien que, aunque yo hubiera cedido al niño tomar la mitad de la herencia habiéndola adjudicado ante mí, nunca habrían hecho esto ni lo habrían intentado, sabiendo que, cuando al no estar en el derecho de parentesco tenían algo de lo que no les correspondía, esto habría sido fácilmente arrebatado por los más cercanos por parentesco. Pues, como dije antes, la ley no otorga en absoluto el derecho de parentesco después de nosotros a nuestros hijos, sino a los parientes por parte de madre del difunto.
30
Habría venido, pues, a por ellos, por un lado, Glaucón, el hermano de Hagnias, contra quien no solo no podían decir que tenían un parentesco mejor, sino que parecerían estar fuera del derecho de parentesco, y por otro, si este no quería, la madre de Hagnias y de aquel, correspondiéndole también a ella el derecho de parentesco de su propio hijo, de modo que cuando litigaba contra los que no tenían parentesco alguno, habría obtenido claramente la mitad de la herencia de ustedes, habiéndoselo otorgado esto la justicia y las leyes.
31
Por tanto, por esto no reclamaban, no como si estuvieran impedidos por mí o por las leyes, sino que, inventando estas excusas, ha llegado a estas calumnias, a partir de las cuales, habiendo presentado una acusación y difamándome, espera tomar dinero y librarme de la tutela. Y cree que realiza la obra de un hombre hábil con estos preparativos, porque al no tener éxito no pierde nada de lo suyo, pero al lograr lo que desea, dilapidará sin miedo los bienes del niño.
32
Por tanto, no deben prestar atención a los discursos de este, ni permitirlo, ni acostumbrar a que existan acusaciones sobre asuntos para los que las leyes han establecido juicios privados. Pues lo justo es totalmente simple y fácil de aprender; lo cual, habiéndolo dicho brevemente y habiéndoselo confiado para que lo recuerden, me volveré ya a la otra defensa de lo que se me ha acusado.
33
¿ Qué es, pues, esto, y qué determino? Si dice que al niño le corresponde participar de los bienes de Hagnias por derecho de parentesco, que reclame la mitad de la herencia ante el arconte, y si ustedes votan, que la tome; pues esto ordenan las leyes. Pero si no disputa conforme a esto, y dice que yo acepté compartir con el niño, afirmando yo que no es nada de esto, que litigue, y si me refuta que acepté, entonces ya que tome; pues es justo que sea así.
34
Pero si dice que no hay juicio para el niño ni contra mí ni ante mí, que diga la ley que lo prohíbe, y si puede mostrarla, que tome así la parte de los bienes. Pero si, por otro lado, dice que no hay que adjudicarse la mitad de la herencia ni litigar contra mí, sino que esto ya es del niño, que lo declare ante el arconte para el arrendamiento de los bienes de aquel, que el que lo arriende me cobrará esto como si fuera del niño.
35
Estos son grandes derechos. Esto ordenan también las leyes, no, por Zeus, que yo evada acusaciones sobre asuntos para los que han establecido juicios privados, ni que corra peligro sobre mi persona porque no comparto con el niño estos bienes que, habiendo vencido por voto a los que los tenían, tomé así de ustedes; sino que si tuviera algo de lo que se admite que es del niño y lo hubiera gestionado mal de modo que aquel fuera perjudicado, entonces me correspondería ser juzgado por esta acusación, no, por Zeus, no sobre mis propios bienes.
36
Que, pues, ni ha hecho nada justo sobre estos asuntos ni ha dicho nada verdadero sobre los demás, y que todo ha sido maquinado terriblemente por codicia difamándome y tergiversando las leyes y buscando prevalecer sobre ustedes y sobre mí contra lo justo, creo, por los dioses, que ni ustedes lo ignoran, sino que todos lo saben igual, de modo que no sé qué más hay que decir sobre estos asuntos.
37
Pero veo, señores, que dedica la mayor parte de sus discursos al patrimonio del niño y al mío, y que expone los de aquel como totalmente sin recursos, y que sobre mí ha construido una riqueza en su discurso, y que acusa de cierta maldad, como que yo, habiendo cuatro hijas de Estratocles, no me atrevo a ayudar a ninguna con la dote, y esto teniendo( como dice este) los bienes del niño.
38
Deseo, pues, hablar también sobre esto; pues espera que por sus discursos surja en ustedes cierta envidia hacia mí por los bienes añadidos, y hacia los niños compasión, si parecen ante ustedes estar sin recursos. Por tanto, no deben ignorar nada sobre ellos, sino aprender también esto con precisión, para que sepan que miente, igual que sobre todos los demás asuntos. Pues yo, señores, admitiría ser el peor de todos si, habiendo dejado Estratocles los asuntos sin recursos, yo, siendo rico, no apareciera cuidando de los hijos de aquel.
39
Pero si dejó para ellos bienes más numerosos y más seguros que los míos, y estos son tantos que incluso las hijas pueden ser bien provistas de ellos y el niño, de los restantes, no ser menos rico, y cuido de ellos de tal modo que el patrimonio se ha vuelto mucho mayor, razonablemente no podría tener reproche si no añado lo mío a estos, pero salvando los de ellos y haciéndolos mayores, justamente sería alabado. Que esto es así, lo mostraré fácilmente.
40
Primero, pues, expondré los bienes, y después de esto cómo considero gestionar los del niño. Pues para Estratocles y para mí, los bienes paternos que existían eran tales que no eran suficientes, pero no dignos de realizar liturgias. Prueba de ello: cada uno de nosotros recibió veinte minas como dote por la mujer, y tal dote no se daría para un patrimonio muy grande.
41
Pero sucedió que Estratocles, además de lo que existía, recibió un patrimonio de más de cinco medios talentos; pues Teofón, el hermano de su mujer, al morir, adoptó a una de sus hijas y dio sus bienes: el campo en Eleusis de dos talentos, sesenta ovejas, cien cabras, muebles, un caballo espléndido sobre el cual fue jefe de caballería, y todo el resto del equipo,
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del cual, habiéndose hecho dueño, dejó nueve años enteros un patrimonio de cinco talentos y tres mil dracmas junto con sus bienes paternos, aparte de aquel que Teofón dio a su hija, un campo en Tría que valía cinco medios talentos, una casa en Melite comprada por tres mil, y otra en Eleusis de quinientos. Estos son terrenos, de los cuales el arrendamiento del campo es de doce minas, y de las casas tres, que juntas suman quince minas; y deudas debidas con intereses de cerca de cuatro mil, cuyo rendimiento al nueve por ciento son setecientas veinte dracmas cada año.
43
Esta es una renta de veintidós minas y más; aparte de esto dejó muebles, ovejas, cebada, vino, frutos, de los cuales vendieron cuatro mil novecientas; además, dentro, novecientas dracmas. Además de esto, deudas de asociaciones cobradas, cerca de mil dracmas, ante testigos, su madre, la del niño, lo declaró. Y aún no hablo de los otros, que fueron dejados pero estos no los muestran, sino los evidentes y los admitidos por estos. Llama, pues, para mí a los testigos de lo dicho.
44
Testigos. El patrimonio de Estratocles, pues, es incluso mayor que este; pero más tarde hablaré sobre lo que estos han robado;¿ y el mío cuánto es? Un terreno en Enoe de cinco mil y en Prospalta de tres mil, y una casa en la ciudad de dos mil, además de esto la herencia que dejó Hagnias, cerca de dos talentos; pues no sé que pudiera valer más que esto. Esto son tres talentos y cuatro mil solamente, ciento diez minas menos que los del niño.
45
Y yo incluyo también los del hijo adoptado en esto, pero a los del niño no añadí el patrimonio de Teofón, que era de cinco medios talentos, por el cual adoptó a su hermana; pues fácilmente se encontraría que la casa de estos es de ocho talentos; pero aquello ha sido restado aparte. Y para mí la herencia que dejó Hagnias, esta aún no es segura;
46
pues hay juicios pendientes por falso testimonio, y la ley ordena que, si alguien es condenado por falso testimonio, vuelvan a ser desde el principio las demandas sobre ellos; pero los bienes del niño los dejó Estratocles admitidos y sin disputa. Que son tantos los míos junto con los del hijo adoptado, y que hay juicios pendientes por falso testimonio sobre los de Hagnias, toma los testimonios y lee.
47
Testimonios.¿ Acaso son pequeñas las diferencias de nuestro patrimonio para cada uno, y no tan grandes que para mí no haya surgido nada ante los hijos de Estratocles? Por tanto, no es digno creer en los discursos de este, que habiéndose dejado tal patrimonio se atrevió a mentir para difamarme sobre tal magnitud. Calcula, pues, que yo, habiendo tomado tres herencias y siendo rico en muchos bienes, hago desaparecer el patrimonio, para que ustedes disfruten de lo menos posible. Pues a los que no tienen nada justo que decir sobre los asuntos les es necesario procurarse tales discursos, a partir de los cuales, difamando, podrán tener más que los adversarios.
48
Y testigos de que los hermanos de mi mujer, Quereleo y Macártato, no eran de los que realizaban liturgias, sino de los que poseían un patrimonio pequeño, son todos ustedes. Pues saben que Macártato, vendiendo el terreno y comprando un trirreme y equipándolo, zarpó hacia Creta; pues el hecho no fue oculto, sino que incluso dio cuenta ante el pueblo, no fuera que aquel nos causara una guerra en lugar de paz contra los lacedemonios.
49
Quereleo dejó el terreno en Prospalta, que no valdría más de treinta minas. Y sucedió que el que dejó esto murió antes que Macártato, y aquel después de esta herencia que tenía cuando zarpó; pues perdió todo, incluso el trirreme y a sí mismo durante la guerra. Habiendo quedado el terreno de Prospalta y correspondiendo a la hermana de aquellos, mi mujer, fui convencido por ella de adoptar a Macártato como uno de los hijos; no para no realizar liturgias, si se me añadía este terreno.
50
Pues igualmente, incluso sin adoptar, esto existía; pues no realizaba liturgias menos por esto, sino que era de los que contribuían y de los que hacían todo lo que se les ordenaba. Pero él, como si fuera sobre un inútil pero rico, hace estos discursos para difamar. Yo diré un capítulo, el más grande de todos, que sé que también a ustedes les parecerá justo. Pues deseo compartir mi patrimonio con el del niño, y ya sean muchos o pocos, habiéndose puesto en común, tomemos la mitad cada uno, para que ninguno tenga más que el otro de lo que corresponde; pero no querrá. Falta.