Appendix VII: Ad lectorem
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Original / primary: Spanish Gemini
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Apéndice VII: Al lector
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Aquel antiguo Orígenes, que entre los griegos trabajó con no poco esfuerzo en la obra de las divinas Escrituras para mostrar a los nuestros qué lectura se mantenía en cada una de las ediciones, describió en páginas o columnas propias las ediciones de las diversas traducciones, de modo que aquello que faltaba o se consideraba superfluo en cada una, fuera distinguido con signos respecto a las demás. Deleitado, pues, por un estudio de este tipo, preferí compilar el libro de los Salmos en dos traducciones, ya sea como lo tradujeron los Setenta Intérpretes u otros, o bien como se lee en el hebreo y se reconoce interpretado al latín por el santísimo Jerónimo. Por tanto, hemos añadido ambas ediciones colocándolas frente a frente, para que lo que falta o, más bien, lo que sobra en cada una, se manifieste mediante signos prefijados al comienzo de los versículos. Por lo cual, donde en la traducción de los Setenta hay algo superfluo, se ha marcado con el signo de la virgula ÷; donde, en cambio, falta algo, para que quede claro, se ha señalado con la figura del asterisco +. Pero donde ambas discrepan entre sí por disonancia, se ha colocado el antígrafo V en ambas columnas. Pues, sin duda, en muchos lugares sugieren un sentido muy distinto; en otros, sin embargo, avanzan con un sentido tan parejo que se utilizan igualmente para la exposición. En efecto, la comparación de esta doble interpretación vale mucho para el lector: pues la ambigüedad de una sentencia oscura, que es difícil de comprender mediante una sola, se abre con la inspección de la otra. Ciertamente, debe saberse que no se ha escrito en la misma edición donde los versículos aparecen vacíos: pues no han sido omitidos o eliminados por vicio de los antiguos, sino que se afirma que faltan en su propia traducción. En los títulos, por otra parte, donde los Setenta dijeron: "al fin, salmo", en el hebreo se tiene: "al vencedor". Y no discrepan mucho entre sí; puesto que perseverar hasta el fin es la victoria perfecta, tal como está escrito: "El que persevere hasta el fin, este será salvo". El primer y el segundo salmo en los Setenta se encuentran sin inscripción; en el hebreo, en cambio, son aquellos que no tienen sobrescrito I, II, XXXII, XL, XLII, XLIII, XLIV, XLV, XLVI, XLVII, XLVIII, LXX, CXV, CXVI, CXVII, CXXXVI, CXLVI, CXLVII. Los demás, fuera de estos, o se titulan con nombres propios, o se marcan sin nombre con sus inscripciones.