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IsocratesAegi 1 · spanish-geminiMore by Isocrates
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Creía, hombres de Egina, que Trasíloco había tomado decisiones tan acertadas sobre sus propios bienes que nadie vendría jamás a actuar en contra de las disposiciones que él dejó; pero, dado que a mis adversarios se les ha ocurrido la idea de disputarlas incluso estando como están, me veo en la necesidad de intentar obtener justicia de ustedes.
2
Me sucede lo contrario que a la mayoría de los hombres. Pues veo que los demás se afligen cuando se ven injustamente en peligro por algún asunto, mientras que yo poco falta para que les esté agradecido a estos por haberme llevado a este litigio. Porque, si el asunto no se hubiera juzgado, ustedes no habrían sabido qué clase de heredero he sido para con el difunto; pero, al enterarse de lo sucedido, todos sabrán que con justicia habría sido digno incluso de una donación mayor que esta.
3
Sin embargo, también la que disputa los bienes debería haber intentado no obtener de ustedes el patrimonio que Trasíloco dejó, sino, habiendo sido buena con él, pretender entonces reclamarlo judicialmente. Pero ahora, está tan lejos de arrepentirse de lo que cometió contra él en vida, que incluso estando él muerto intenta hacer nula la disposición testamentaria y, al mismo tiempo, dejar la casa desolada.
4
Me asombro también de quienes actúan en su nombre, si creen que el riesgo es bueno por el hecho de que, al no lograr nada, no van a tener que pagar ninguna indemnización. Pues yo considero que también esto es un gran perjuicio, si, al quedar demostrado que disputan injustamente, luego les parece a ustedes que son peores personas. Por tanto, conocerán la maldad de estos por sus propios actos, una vez que hayan escuchado hasta el final lo sucedido; y comenzaré a narrar desde donde creo que ustedes podrán aprender más rápidamente sobre lo que disputamos.
5
Trasilo, el padre del que dejó el testamento, no recibió ningún patrimonio de sus antepasados, pero, habiéndose hecho huésped del adivino Polemaineto, se mostró tan allegado a él que, al morir este, le dejó los libros sobre adivinación y le dio una parte del patrimonio que ahora existe.
6
Trasilo, habiendo tomado estos recursos, se dedicó al arte; y, habiendo sido errante y habiéndose establecido en muchas ciudades, se unió a otras mujeres, algunas de las cuales incluso presentaron niños que él nunca consideró legítimos, y, en efecto, tomó a la madre de esta en aquellos tiempos.
7
Cuando adquirió un gran patrimonio y sintió nostalgia de su patria, se apartó de ella y de las otras, y, habiendo arribado a Sifnos, se casó con la hermana de mi padre, siendo él el primero en riqueza entre los ciudadanos, pero sabiendo que nuestra casa era superior en linaje y en los otros honores.
8
Y amó tanto la amistad de mi padre que, al morir ella sin hijos, se casó de nuevo con una prima de mi padre, no queriendo romper la relación de parentesco con nosotros. Y, tras convivir no mucho tiempo, corrió la misma suerte con ella que con la anterior.
9
Después de esto, se casó con una mujer de Serifos, de personas mucho más valiosas que lo que correspondía a su propia ciudad, de la cual nacieron Sópolis, Trasíloco y la hija que ahora convive conmigo. Trasilo, pues, habiendo dejado a estos como únicos hijos legítimos y habiéndolos establecido como herederos de sus bienes, terminó su vida.
10
Yo y Trasíloco, habiendo recibido de nuestros padres una amistad tan grande como la que narré hace poco, la hicimos aún mayor de la que ya existía. Pues, mientras éramos niños, nos considerábamos más importantes el uno al otro que a nuestros hermanos, y no celebrábamos ni sacrificio, ni procesión, ni ninguna otra fiesta sin el otro; y, cuando nos hicimos hombres, nunca hicimos nada en contra de nosotros mismos, sino que compartíamos tanto los asuntos privados como los de la ciudad, y tratábamos a los mismos amigos y huéspedes.
11
Y¿ qué necesidad hay de hablar de los usos domésticos? Ni siquiera consideramos vivir separados el uno del otro. Y, por último, cuando él fue presa de la tisis y estuvo enfermo mucho tiempo, y habiendo muerto antes su hermano Sópolis, y no estando aún presentes su madre y su hermana, al encontrarse en tal desolación, lo cuidé tan penosa y cuidadosamente que él no consideraba poder devolverme una gratitud digna de lo que había hecho.
12
Sin embargo, no dejó de hacer nada, sino que, cuando se encontraba mal y no tenía esperanza de vida, tras convocar testigos, me adoptó como hijo y me dio a su hermana y su patrimonio. Toma las disposiciones testamentarias. Lee también para mí la ley de los eginetas; pues conforme a esta debían hacerse las disposiciones, ya que vivíamos aquí. Ley.
13
Conforme a esta ley, hombres de Egina, Trasíloco me adoptó como hijo, siendo ciudadano suyo y amigo, nacido de nadie inferior a los sifnios, y educado y criado igual que él. De modo que no sé cómo podría haber actuado más conforme a la ley, que ordena adoptar a hijos semejantes. Toma también para mí la ley de los ceos, conforme a la cual nosotros vivíamos. Ley.
14
Si, pues, hombres de Egina, se opusieran a estas leyes y tuvieran como defensor la ley establecida entre ellos, sería menos digno de asombro; pero ahora también aquella está establecida igual que las que han sido leídas. Toma el documento para mí. Ley.
15
Entonces,¿ qué les queda, cuando ellos mismos admiten que Trasíloco dejó las disposiciones, y ninguna de las leyes ayuda a estos, sino que todas me ayudan a mí, primero la que está entre ustedes, que van a juzgar sobre el asunto, luego la de los sifnios, de donde era el que dejó el testamento, y además la que está establecida entre los mismos que disputan? Y, sin embargo,¿ de qué creen ustedes que se abstendrían, ellos que intentan convencerlos de que es necesario hacer nulas las disposiciones, estando las leyes así, y habiendo jurado ustedes juzgar conforme a ellas?
16
Sobre el asunto mismo, creo que ha quedado suficientemente demostrado; pero, para que nadie piense que ni yo tengo la herencia por motivos triviales, ni que ella, habiendo sido bondadosa con Trasíloco, es privada de los bienes, quiero hablar también sobre esto. Pues me avergonzaría ante el difunto si no quedaran todos convencidos de que no solo conforme a las leyes, sino también justamente, hizo esto. Y considero que las pruebas son fáciles.
17
Pues nos diferenciamos tanto que ella, la que disputa por linaje, pasó todo el tiempo enemistada y con mala voluntad tanto hacia él mismo, como hacia Sópolis y hacia la madre de ellos, mientras que yo, no solo respecto a Trasíloco y a su hermano, sino también respecto al patrimonio mismo que disputamos, apareceré como habiendo sido el más valioso de los amigos.
18
Y sería una tarea larga hablar de los asuntos antiguos; pero cuando Pasino tomó Paros, sucedió que la mayor parte de su patrimonio estaba depositada en casa de mis huéspedes; pues creíamos que esta isla era la más segura. Como ellos estaban en apuros y creían que se había perdido, yo, habiendo navegado de noche, les saqué los bienes, arriesgando mi propia vida; pues el territorio estaba vigilado,
19
y algunos de nuestros exiliados habían tomado la ciudad, quienes en un solo día mataron con sus propias manos a mi padre, a mi tío, a mi cuñado y, además de estos, a tres primos. Pero, sin embargo, nada de esto me disuadió, sino que me fui navegando, pensando que debía arriesgarme por ellos igual que por mí mismo.
20
Después de esto, habiendo ocurrido nuestra huida de la ciudad con tal tumulto y miedo que algunos incluso descuidaban lo suyo, ni siquiera en estos males me conformé con poder salvar a mis propios allegados, sino que, sabiendo que Sópolis estaba fuera y que él mismo estaba enfermo, saqué con él también a su madre, a su hermana y todo el patrimonio. Y, sin embargo,¿ a quién le corresponde más justamente tenerlo que al que entonces ayudó a salvarlo y ahora lo ha recibido de los dueños?
21
Lo que he dicho, pues, son cosas en las que me arriesgué, pero no obtuve nada malo; pero tengo también cosas que decir, por las cuales, complaciéndolo a él, yo mismo caí en las mayores desgracias. Pues cuando llegamos a Milo, al darse cuenta de que íbamos a quedarnos allí, me pedía que navegara con él a Trecén y que de ninguna manera lo abandonara, hablándome de la enfermedad de su cuerpo y de la multitud de sus enemigos, y de que, al estar sin mí, no sabría cómo manejar sus asuntos.
22
Y, aunque su madre tenía miedo porque se enteró de que el lugar era insalubre, y los huéspedes le aconsejaban quedarse allí, sin embargo, decidimos que debíamos complacerlo. Y después de esto, no terminamos de llegar a Trecén cuando fuimos presa de tales enfermedades, por las cuales yo mismo estuve a punto de morir, y enterré a mi hermana, que tenía catorce años, en menos de treinta días, y a mi madre no cinco días después de ella. Y, sin embargo,¿ qué opinión creen que tengo, habiendo ocurrido tal cambio en mi vida?
23
Yo, que el resto del tiempo estuve libre de males, y recientemente experimentaba el exilio y el vivir en casa de otros, y el verme privado de lo mío, y además de esto, viendo a su madre y a su hermana, habiendo sido expulsadas de su patria, terminar su vida en tierra extranjera y entre extraños. De modo que nadie podría envidiarme justamente si he disfrutado de algo bueno de los asuntos de Trasíloco; pues, para complacerlo, al establecerme en Trecén, sufrí tales desgracias que nunca podría olvidarlas.
24
Y, ciertamente, tampoco podrán decir que soportaba todo esto mientras Trasíloco iba bien, y que lo abandoné cuando tuvo mala suerte; pues en esto mismo demostré aún más claramente la benevolencia que tenía hacia él. Pues cuando, habiéndose establecido en Egina, enfermó de esta enfermedad de la que murió, lo cuidé como no sé si alguien más haya cuidado a otro, estando él la mayor parte del tiempo mal, pero pudiendo aún caminar, y seis meses seguidos acostado en la cama.
25
Y de estos sufrimientos ninguno de los parientes consideró participar, ni siquiera vino a visitarlo, excepto su madre y su hermana, que hicieron más bien lo contrario; pues llegaron enfermas desde Trecén, de modo que ellas mismas necesitaban cuidados. Pero, sin embargo, yo, habiendo sido los demás así con él, no me rendí ni me aparté, sino que lo cuidaba con un solo criado;
26
pues ni siquiera ninguno de los sirvientes se quedó. Y es que, siendo de carácter difícil por naturaleza, estaba aún más intratable por la enfermedad, de modo que no es digno de asombro que ellos no se quedaran, sino mucho más, cómo yo, cuidando tal enfermedad, podía ser suficiente; pues tenía supuraciones mucho tiempo y no podía moverse de la cama,
27
y sufría tales cosas que no pasábamos ningún día sin lágrimas, sino que pasábamos el tiempo lamentándonos tanto de nuestros sufrimientos mutuos, como del exilio y de nuestra propia desolación. Y esto no cesaba en ningún momento; pues ni siquiera era posible irse o parecer que lo descuidaba, lo cual para mí era mucho más terrible que los males presentes.
28
Y hubiera querido ser capaz de hacerles evidente cómo fui con él; pues creo que ni siquiera soportarían escuchar la voz de los adversarios. Pero ahora, lo más difícil de los cuidados, lo más penoso, lo que conlleva los sufrimientos más desagradables y lo que requirió más atención, no es fácil de narrar. Pero ustedes mismos consideren con cuántas noches sin dormir y sufrimientos alguien podría cuidar tal enfermedad durante tanto tiempo.
29
Yo, pues, quedé tan mal que todos los amigos que entraron decían temer que yo también pereciera, y me aconsejaban que me cuidara, diciendo que la mayoría de los que habían cuidado esta enfermedad habían perecido ellos mismos. A quienes yo respondía que preferiría mucho antes morir que verlo a él morir antes de tiempo por falta de quien lo cuidara.
30
Y, habiendo sido yo así, se ha atrevido a disputarme los bienes la que ni siquiera consideró visitarlo nunca, habiendo estado enfermo tanto tiempo, y enterándose cada día de cómo estaba, siendo fácil para ella el viaje. Luego, ahora intentarán llamarlo hermano, como si, cuanto más allegado llamen al difunto, más grande y terrible fuera a parecer que ella cometió la falta;
31
la cual, ni siquiera cuando estaba a punto de terminar su vida, viendo a nuestros ciudadanos, todos los que estaban en Trecén, navegando hacia Egina para enterrarlo con él, ni siquiera en este momento se presentó, sino que fue tan cruel y despiadada que no consideró llegar al funeral, y, no habiendo pasado ni diez días de lo que dejó, vino a disputar, como si fuera pariente de los bienes y no de él.
32
Y si ella admitiera que existe tal enemistad por su parte hacia él como para hacer esto razonablemente, no habría tomado una mala decisión si hubiera querido dejar el patrimonio a sus amigos más que a ella; pero si, no habiendo ninguna diferencia, fue tan descuidada y mala con él, mucho más justamente, por supuesto, sería privada de lo suyo que convertirse en heredera de lo de él.
33
Y consideren que la parte de ella ni recibió cuidados en la enfermedad ni fue considerada digna de los ritos habituales al morir, mientras que, por mi causa, ambas cosas le han ocurrido a él. Y, sin embargo, es justo que ustedes emitan su voto, no si algunos dicen ser parientes por linaje, pero en los hechos han sido iguales a los enemigos, sino mucho más aquellos que, no teniendo ningún nombre de parentesco, se mostraron más allegados en las desgracias que los familiares.
34
Dicen que no desconfían de que Trasíloco dejara las disposiciones, pero dicen que no están bien ni correctamente hechas. Y, sin embargo, hombres de Egina,¿ cómo podría alguien haber tomado una decisión mejor o más provechosa sobre sus propios asuntos? Él, que no dejó la casa desolada, devolvió la gratitud a sus amigos y, además, puso a su madre y a su hermana no solo como dueñas de lo suyo, sino también de lo mío, casando a una conmigo y adoptándome a mí como hijo de la otra.
35
¿ Habría actuado mejor de aquella manera, si no hubiera establecido a quien cuidara a su madre, ni hubiera hecho ninguna mención de mí, y hubiera dejado a su hermana a la suerte, y hubiera permitido que su casa quedara sin nombre?
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Pero quizás yo era indigno de ser adoptado como hijo por Trasíloco y de recibir a su hermana. Pero todos los sifnios podrían testificar que mis antepasados eran los primeros de los ciudadanos en linaje, riqueza, gloria y todo lo demás. Pues¿ quiénes fueron considerados dignos de mayores magistraturas, o aportaron más dinero, o fueron coregos más bellamente, o realizaron las otras liturgias más espléndidamente?¿ Y de qué casa de las que hay en Sifnos han nacido más reyes?
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De modo que Trasíloco, incluso si nunca hubiera hablado conmigo, razonablemente habría querido darme a su hermana por esto, y yo, incluso si nada de esto tuviera, sino que fuera el más insignificante de los ciudadanos, justamente habría sido considerado digno de lo más grande por él, por los beneficios hacia él.
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Creo, pues, que él también complació sobremanera a Sópolis, su hermano, al disponer esto. Pues aquel la odiaba a ella y la consideraba malintencionada con sus asuntos, mientras que a mí me consideraba el más importante de sus amigos. Lo demostró en otras muchas cosas y cuando decidió con los coexiliados intentar tomar la ciudad con los mercenarios. Pues, habiendo sido elegido jefe con plenos poderes, me eligió a mí como secretario y me estableció como tesorero de todos los bienes, y cuando íbamos a arriesgarnos, se puso él mismo a mi lado.
39
Y consideren cuánto le convino; pues, habiendo tenido mala suerte nosotros en el ataque a la ciudad y no habiendo sido la retirada como queríamos, lo saqué herido y sin poder caminar, sino desfalleciendo, hacia el barco con mi criado, llevándolo sobre mis hombros, de modo que él muchas veces y ante muchos dijo que yo era el único de los hombres responsable de su salvación.
40
Y, sin embargo,¿ qué mayor beneficio podría haber que este? Puesto que, habiendo navegado a Licia, murió, ella, no muchos días después de la noticia, sacrificaba y celebraba fiestas y ni siquiera se avergonzaba ante su hermano que aún vivía, preocupándose tan poco del difunto, mientras que yo lo lloré, como es ley para los allegados.
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Y todo esto lo hacía por mi propio carácter y por la amistad hacia ellos, y no por causa de este juicio; pues no pensaba que ellos fueran a tener tan mala suerte como para morir ambos sin hijos y llevar a juicio qué clase de persona fue cada uno de nosotros con ellos.
42
Sobre cómo ella y yo nos comportamos con Trasíloco y Sópolis, casi lo han escuchado; pero se volverán quizás hacia aquel argumento que les queda, que Trasilo, el padre de ella, creería sufrir cosas terribles, si hay alguna percepción para los difuntos sobre lo que ocurre aquí, al ver a su hija privada de los bienes y a mí convirtiéndome en heredero de lo que él mismo adquirió. Pero yo creo que no sobre los que murieron hace tiempo,
43
sino sobre los que dejaron la herencia hace poco, nos corresponde a nosotros hacer los discursos. Pues Trasilo dejó como dueños de lo suyo a quienes él quería; y es justo que también a Trasíloco le sean devueltas estas mismas cosas por ustedes, y que se conviertan en sucesores de la herencia no ella, sino a quienes él dispuso; sin embargo, no creo que yo fuera a huir ni de la opinión de Trasilo.
44
Pues creo que él se convertiría en el juez más severo de todos para ella, si se diera cuenta de cómo se ha comportado con sus hijos. Estaría muy lejos de molestarse porque ustedes votaran conforme a las leyes, sino mucho más si viera que las disposiciones de sus hijos se han hecho nulas. Pues, si Trasíloco hubiera dado el patrimonio a mi casa, tendría esto para reprochárselo; pero ahora me adoptó en la de ellos, de modo que no han recibido menos de lo que han dado. Además de esto,
45
no es probable que nadie sea más benevolente que Trasilo con los que disputan por donación; pues él mismo aprendió el arte de Polemaineto el adivino y recibió los bienes no por linaje sino por virtud, de modo que no envidiaría, por supuesto, si alguien, habiendo sido bueno con sus hijos, fuera considerado digno de la misma donación que él. Y hay que recordar también lo dicho al principio.
46
Pues les demostré que él valoró tanto nuestra relación que se casó con la hermana de su padre y con su prima. Y, sin embargo,¿ a quiénes habría dado antes a su propia hija que a aquellos de quienes él mismo consideró digno recibir?¿ Y de qué casa habría visto con más gusto a un hijo adoptado para sí conforme a las leyes que de esta, de la cual él mismo buscó por naturaleza que nacieran hijos para él?
47
De modo que, si votan a mi favor la herencia, también para él les irá bien y para todos los demás a quienes corresponde algo de estos asuntos; pero si, persuadidos por ella, son engañados, no solo me perjudicarán a mí, sino también a Trasíloco, el que dejó el testamento, y a Sópolis y a la hermana de ellos, que ahora convive conmigo, y a su madre, que sería la más desgraciada de todas las mujeres, si no le bastara con verse privada de sus hijos, sino que también le añadiera esto, ver la opinión de ellos hecha nula y la casa desolada,
48
y a ella alegrándose de sus propios males reclamando los bienes, y a mí sin poder obtener nada de lo justo, yo que hice tales cosas por los de ella que, si alguien me examinara no respecto a ella, sino respecto a los que alguna vez disputaron por donación, sería encontrado no inferior a ninguno de ellos en cuanto a haber sido con los amigos. Y, sin embargo, es necesario honrar a tales personas y valorarlas mucho más que quitar las donaciones dadas por otros.
49
Es digno también ayudar a la ley conforme a la cual nos es posible tanto adoptar hijos como decidir sobre nuestros propios asuntos, considerando que para los hombres desolados esta es en lugar de hijos; pues gracias a ella tanto los parientes como los que no tienen parentesco se cuidan más unos a otros.
50
Para terminar de hablar y no perder más tiempo, consideren qué cosas grandes y justas traigo ante ustedes: primero, una amistad con los que dejaron la herencia, antigua y paterna, y que duró todo el tiempo; luego, muchos y grandes beneficios realizados incluso cuando ellos estaban en desgracia; además de esto, disposiciones testamentarias admitidas por los mismos adversarios; y, además, una ley que ayuda a estas, que parece estar bien establecida para todos los griegos.
51
Y una prueba mayor: pues, estando en desacuerdo sobre muchas otras cosas, sobre esto piensan lo mismo. Les pido, pues, que, recordando tanto esto como lo demás que se ha dicho, voten lo justo, y que sean para mí tales jueces como los que ustedes mismos desearían encontrar.

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