Against Euthynus
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Original / primary: Spanish Gemini
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No me faltan pretextos para hablar en nombre de este Nicias; pues resulta que es amigo mío, que me lo ha pedido, que ha sido víctima de una injusticia y que es incapaz de hablar por sí mismo, de modo que, por todas estas razones, me veo obligado a hablar en su defensa.
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Expondré, pues, ante ustedes, de la manera más breve posible, cómo se produjo el contrato entre él y Eutino. Cuando los Treinta se establecieron y sus enemigos lo borraron de la lista de los ciudadanos con plenos derechos para inscribirlo en la lista de los que estaban con Lisandro, este Nicias, temiendo por la situación, hipotecó su casa, envió a sus criados fuera del país, trajo sus muebles a mi casa y entregó tres talentos de plata a Eutino para que los custodiara, mientras él se retiraba al campo a vivir.
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No mucho tiempo después, deseando partir, le reclamó el dinero; Eutino le devolvió dos talentos, pero negó haber recibido el tercero. Nicias no pudo hacer nada en aquel momento, pero se acercó a sus allegados, se quejó, lamentó su suerte y contó lo que le había sucedido. Y, sin embargo, apreciaba tanto a este hombre y temía tanto la situación establecida que habría preferido callarse tras perder una pequeña cantidad antes que presentar una queja sin haber perdido nada.
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Estos son, pues, los hechos. Pero el asunto nos resulta difícil. Pues cuando Nicias depositó el dinero y cuando lo reclamó, no estuvo presente nadie, ni libre ni esclavo, de modo que no es posible conocer la verdad ni mediante torturas ni mediante testigos, sino que es necesario que nosotros los expongamos y ustedes juzguen, basándose en indicios, quiénes dicen la verdad.
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Creo que todos saben que quienes intentan presentar denuncias falsas son, sobre todo, aquellos que son hábiles para hablar pero no poseen nada, y que se dirigen contra quienes son incapaces de hablar pero tienen medios para pagar. Nicias, por su parte, tiene más dinero que Eutino, pero es menos capaz de hablar; por tanto, no hay razón por la que se hubiera sentido impulsado a atacar injustamente a Eutino.
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Es más, uno podría deducir del propio asunto que es mucho más probable que Eutino se negara tras haber recibido el dinero a que Nicias lo acusara sin habérselo entregado. Pues es evidente que todos cometen injusticias por afán de lucro. Los que se apropian de lo ajeno se quedan con aquello por lo que cometen la injusticia, mientras que los que presentan la denuncia ni siquiera saben si van a recibir algo.
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Además, dado el estado de inestabilidad de la ciudad y la inexistencia de tribunales, el denunciante no sacaba ningún provecho y el que se apropiaba de lo ajeno no tenía nada que temer. Por tanto, no era de extrañar que aquel, cuando incluso quienes habían prestado dinero con testigos lo negaban, se apropiara de lo que recibió a solas de manos de otro; pero no es lógico que este, cuando ni siquiera era posible cobrar lo que se debía legítimamente, pensara que iba a obtener algo presentando una denuncia injusta.
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Y aun si nada se lo impidiera, y si pudiera y quisiera presentar una denuncia falsa, es fácil comprender que no habría recurrido a Eutino. Pues quienes desean actuar así no empiezan por sus amigos, sino que, junto con ellos, se dirigen contra otros, y denuncian a aquellos a quienes no temen ni respetan, y a quienes ven ricos pero aislados e incapaces de defenderse.
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Con Eutino, en cambio, ocurre todo lo contrario: resulta ser primo de Nicias, es más capaz que él para hablar y actuar, y además, aunque tiene poco dinero, posee muchos amigos. Por tanto, no hay nadie contra quien hubiera ido menos que contra él; pues, en lo que a mí respecta, conociendo su parentesco, me parece que ni siquiera Eutino habría perjudicado a Nicias si hubiera podido apropiarse de tal cantidad de dinero de cualquier otro.
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Pero, en aquel momento, el asunto era más antiguo para ellos. Pues es posible presentar una denuncia eligiendo a cualquiera, pero no es posible apropiarse de lo ajeno más que de quien te ha hecho un depósito. Por tanto, Nicias, si hubiera deseado presentar una denuncia falsa, no habría recurrido a él, y Eutino, al intentar apropiarse de algo, no tenía a otro a quien recurrir.
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Y el indicio más importante, suficiente para todo: cuando se produjo la acusación, se había instaurado una oligarquía, en la que cada uno de ellos se encontraba en tal situación que Nicias, incluso si hubiera estado acostumbrado a presentar denuncias falsas en otro tiempo, en aquel momento se habría abstenido, mientras que Eutino, incluso si nunca hubiera pensado en cometer una injusticia,
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en aquel momento se habría sentido impulsado a hacerlo. Pues uno era honrado por sus errores, mientras que el otro era objeto de intrigas por su dinero. Todos saben que en aquel tiempo era más peligroso ser rico que cometer una injusticia; pues unos se apoderaban de lo ajeno, mientras que otros perdían lo suyo. Pues quienes estaban al mando de la ciudad no castigaban a los que cometían errores, sino que despojaban a los que tenían bienes, y consideraban a los que cometían injusticias como fieles, y a los ricos como enemigos.
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De modo que para Nicias no se trataba de cómo obtener lo ajeno mediante denuncias falsas, sino de cómo no sufrir ningún daño sin haber cometido ninguna injusticia. Pues, en la medida en que Eutino tenía poder, podía apropiarse de lo que había recibido y denunciar a quienes no le habían hecho ningún contrato; mientras que los que estaban en la situación de Nicias se veían obligados a perdonar las deudas a quienes se las debían y a entregar sus propios bienes a los que presentaban denuncias falsas.
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Y que digo la verdad, el propio Eutino podría testificarlo ante ustedes; pues sabe que este Timodemo le exigió treinta minas, no reclamando una deuda, sino amenazando con llevarlo ante la justicia. Y, sin embargo,¿ cómo es lógico que Nicias llegara a tal grado de insensatez como para, arriesgando su propia vida, presentar denuncias falsas contra otros,
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y, no siendo capaz de salvar lo suyo, conspirar contra lo ajeno, y además de los enemigos que ya tenía, crearse otros nuevos, y denunciar injustamente a aquellos de quienes ni siquiera admitiendo que se apropiaban de algo habría podido obtener justicia, y buscar obtener más, cuando ni siquiera le estaba permitido tener lo justo, y cuando se veía obligado a pagar lo que no había recibido, esperar cobrar lo que no había contratado?
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Sobre esto, pues, lo dicho es suficiente. Quizás Eutino dirá, como ya ha hecho antes, que nunca, al intentar cometer una injusticia, habría devuelto dos partes del depósito y se habría apropiado de la tercera, sino que, ya fuera que deseara cometer una injusticia o que quisiera ser justo, habría tenido la misma opinión sobre todo.
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Pero yo creo que todos ustedes saben que todos los hombres, cuando intentan cometer una injusticia, consideran al mismo tiempo su defensa; de modo que no es de extrañar que Eutino haya cometido la injusticia por estas razones. Además, podría demostrar que hay otros que, habiendo recibido dinero, devolvieron la mayor parte y se apropiaron de una pequeña cantidad, y que, habiendo cometido injusticias en contratos pequeños, fueron justos en los grandes;
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de modo que Eutino no es el único ni el primero que ha hecho tales cosas. Deben considerar, si aceptan los argumentos de quienes dicen tales cosas, que establecerán una ley sobre cómo se debe cometer una injusticia; de modo que, en el futuro, devolverán una parte y se quedarán con otra. Pues les resultará rentable, si tienen la intención de usar como prueba lo que devuelvan, no ser castigados por lo que se apropien.
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Consideren también lo fácil que es hablar en nombre de Nicias de manera similar a la defensa de Eutino. Pues cuando recuperó los dos talentos, nadie estuvo presente; de modo que, si hubiera querido y le hubiera parecido bien presentar una denuncia falsa, es evidente que ni siquiera habría admitido haber recibido esa cantidad, sino que habría hecho los mismos argumentos sobre todo, y Eutino habría corrido el riesgo por una mayor cantidad de dinero, y al mismo tiempo no habría tenido los indicios que ahora utiliza.
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Y, ciertamente, nadie podría demostrar por qué razón Nicias presentó la denuncia, mientras que es fácil comprender por qué Eutino cometió la injusticia de esta manera. Pues cuando Nicias estaba en desgracia, todos sus parientes y allegados habían oído que el dinero que tenía se lo había depositado a él.
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Eutino sabía, pues, que muchos se habían enterado de que el dinero estaba en su poder, pero que nadie sabía cuánto. De modo que pensó que, si sustraía una parte de la cantidad, no se descubriría, pero que si se apropiaba de todo, quedaría al descubierto. Quiso, pues, al recibir una cantidad suficiente, reservarse una defensa antes que no devolver nada y no poder negarlo.