To Demonicus
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/isocrates" aria-label="More works by Isocrates">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1
En muchos aspectos, Demónico, encontraremos que las opiniones de los hombres virtuosos y los pensamientos de los viles están muy distanciados; pero la mayor diferencia la han alcanzado en sus relaciones mutuas: pues unos honran a sus amigos solo cuando están presentes, mientras que otros los aprecian incluso cuando están lejos; y si bien el poco tiempo disolvió las relaciones de los viles, ni siquiera la eternidad entera podría borrar las amistades de los virtuosos.
2
Considerando, pues, que conviene a quienes aspiran a la gloria y se dedican a la educación ser imitadores de los virtuosos y no de los viles, te he enviado este discurso como regalo, testimonio de mi benevolencia hacia ustedes y señal de mi relación con Hipónico; pues conviene que los hijos, al igual que heredan el patrimonio, hereden también la amistad paterna.
3
Veo también que la fortuna nos ayuda y que el momento presente nos favorece; pues tú deseas educación, yo intento educar a otros, para ti es el momento culminante para filosofar, y yo corrijo a quienes filosofan. Cuantos escriben discursos exhortativos para sus propios amigos, emprenden una obra noble,
4
sin embargo, no se ocupan de lo más importante de la filosofía; pero cuantos aconsejan a los jóvenes no mediante qué ejercitarán su destreza en los discursos, sino cómo parecerán haber nacido con un carácter virtuoso, tanto más benefician a sus oyentes cuanto que unos exhortan al discurso, mientras que otros corrigen su carácter.
5
Por eso nosotros, al no haber encontrado una exhortación sino al haber escrito una amonestación, nos disponemos a aconsejarte qué deben desear los jóvenes, de qué acciones abstenerse, con qué clase de hombres convivir y cómo organizar su propia vida. Pues cuantos han recorrido este camino de la vida, solo ellos han podido alcanzar genuinamente la virtud, de la cual no hay posesión más venerable ni más firme.
6
Pues la belleza la consume el tiempo o la marchita la enfermedad; la riqueza es más bien sierva de la maldad que de la nobleza, al proporcionar poder a la indolencia y al invitar a los jóvenes a los placeres; la fuerza, junto con la prudencia, es útil, pero sin ella ha dañado más a quienes la poseen, y ha adornado los cuerpos de quienes la ejercitan, pero ha oscurecido los cuidados del alma.
7
La posesión de la virtud, en aquellos en quienes crece sin falsedad en sus mentes, es la única que envejece con uno, es superior a la riqueza y más útil que el noble linaje, haciendo posibles las cosas imposibles para otros, soportando valientemente las cosas temibles para la multitud, y considerando la vacilación como un reproche y el esfuerzo como un elogio.
8
Es fácil comprender esto tanto por los trabajos de Heracles como por las hazañas de Teseo, a quienes la virtud de su carácter imprimió tal sello de gloria en sus obras que ni siquiera todo el tiempo podría causar el olvido de lo que ellos realizaron.
9
No obstante, al recordar también las disposiciones de tu padre, tendrás un ejemplo propio y noble de lo que te digo. Pues no pasó su vida descuidando la virtud ni siendo indolente, sino que ejercitaba su cuerpo con esfuerzos y soportaba los peligros con su alma. Tampoco amaba la riqueza inoportunamente, sino que disfrutaba de los bienes presentes como un mortal, pero se preocupaba de sus posesiones como un inmortal.
10
Tampoco administraba su vida de manera humilde, sino que era amante de lo bello, magnífico y generoso con sus amigos, y admiraba más a quienes se esforzaban a su alrededor que a sus parientes por linaje; pues consideraba que para la amistad la naturaleza es mucho mejor que la ley, el carácter mejor que el linaje y la disposición mejor que la necesidad.
11
Nos faltaría todo el tiempo si enumeráramos todas sus acciones. Pero la precisión de ellas la mostraremos en otros momentos, y ahora hemos traído una muestra de la naturaleza de Hipónico, ante quien debes vivir como ante un ejemplo, considerando su carácter como ley y convirtiéndote en imitador y celoso de la virtud paterna; pues es vergonzoso que los pintores retraten lo bello de los seres vivos, pero que los hijos no imiten a los virtuosos de sus padres.
12
Considera que a ningún atleta le corresponde tanto ejercitarse contra sus adversarios como a ti observar cómo llegarás a ser émulo de las ocupaciones de tu padre. Y no es posible que la mente esté dispuesta así si no está llena de muchos y nobles conocimientos; pues los cuerpos crecen naturalmente con esfuerzos proporcionados, y el alma con discursos virtuosos. Por eso intentaré aconsejarte brevemente mediante qué ocupaciones me parece que podrías progresar más hacia la virtud y gozar de buena reputación ante todos los demás hombres.
13
En primer lugar, sé piadoso con los dioses, no solo sacrificando, sino también manteniéndote fiel a los juramentos; pues aquello es señal de abundancia de bienes, pero esto es testimonio de la nobleza de carácter. Honra a la divinidad siempre, pero especialmente junto con la ciudad; pues así parecerás a la vez sacrificar a los dioses y mantenerte fiel a las leyes.
14
Sé con tus padres tal como desearías que fueran contigo tus propios hijos. Ejercita de los ejercicios corporales no los que son para la fuerza, sino los que son para la salud; y esto lo lograrías si dejaras los esfuerzos cuando aún eres capaz de esforzarte.
15
No ames la risa precipitada, ni aceptes un discurso con audacia; pues lo primero es insensato, lo segundo es maníaco. Lo que es vergonzoso hacer, considera que tampoco es noble decirlo. Acostúmbrate a ser no sombrío sino reflexivo; pues por lo primero parecerás arrogante, pero por lo segundo, prudente. Considera que te conviene sobre todo el decoro, la vergüenza, la justicia y la templanza; pues en todas estas cosas parece que se domina el carácter de los jóvenes.
16
Nunca, tras haber hecho algo vergonzoso, esperes pasar inadvertido; pues incluso si pasas inadvertido ante los demás, serás consciente ante ti mismo. Teme a los dioses, honra a los padres, respeta a los amigos y obedece a las leyes. Persigue los placeres que van acompañados de gloria; pues el deleite junto con lo noble es lo mejor, pero sin esto, es lo peor.
17
Evita las calumnias, aunque sean falsas; pues la mayoría ignora la verdad, pero mira hacia la reputación. Considera hacer todo como si no fueras a pasar inadvertido ante nadie; pues incluso lo que ocultes al momento, más tarde será visto. Y gozarías de la mejor reputación si parecieras no hacer aquellas cosas que reprocharías a otros si las hicieran.
18
Si eres amante del aprendizaje, serás rico en conocimientos. Lo que sabes, consérvalo con la práctica, y lo que no has aprendido, adquiérelo con los conocimientos; pues es igualmente vergonzoso no aprender un discurso útil tras haberlo escuchado y no recibir un bien ofrecido por los amigos. Consume el tiempo libre de tu vida en la afición por escuchar discursos; pues así te sucederá aprender fácilmente lo que a otros les ha costado encontrar.
19
Considera que muchos conocimientos valen más que muchas riquezas; pues aquellas abandonan rápidamente, mientras que estos permanecen todo el tiempo; pues la sabiduría es la única de las posesiones que es inmortal. No dudes en recorrer un largo camino hacia quienes prometen enseñar algo útil; pues es vergonzoso que los mercaderes atraviesen tantos mares para aumentar la riqueza existente, pero que los jóvenes no soporten ni los viajes por tierra para mejorar su propia mente.
20
En tu carácter sé afable, y en tu discurso, cortés. La afabilidad consiste en saludar a quienes encuentras, y la cortesía en tratar con familiaridad en los discursos mismos. Ten una disposición agradable hacia todos, pero trata con los mejores; pues así no serás odioso para unos, y llegarás a ser amigo de otros. No hagas encuentros frecuentes con los mismos, ni largos sobre los mismos temas; pues el hartazgo es de todas las cosas.
21
Ejercítate con esfuerzos voluntarios, para que puedas soportar también los involuntarios. Practica el dominio de todas aquellas cosas por las que es vergonzoso que el alma sea dominada: la ganancia, la ira, el placer, el dolor. Y serás así si consideras que las ganancias son aquellas por las que gozarás de buena reputación y no por las que te enriquecerás, si tienes hacia la ira una disposición similar a la que exigirías que otros tuvieran hacia ti si tú cometieras una falta, y en los placeres, si consideras vergonzoso mandar a los sirvientes pero ser esclavo de los placeres, y en las desgracias, si observas las desgracias de los demás y te recuerdas a ti mismo que eres humano.
22
Guarda más los depósitos de los discursos que los de las riquezas; pues es necesario que los hombres buenos parezcan ofrecer un carácter más confiable que un juramento. Considera que corresponde desconfiar de los malvados, así como confiar en los honestos. No digas nada sobre asuntos secretos, a menos que convenga igualmente que las acciones sean silenciadas tanto para ti, que hablas, como para aquellos que escuchan.
23
Acepta un juramento impuesto por dos motivos: o para liberarte a ti mismo de una acusación vergonzosa, o para salvar a amigos de grandes peligros. Pero por causa de riquezas no jures por ningún dios, ni siquiera si vas a jurar con verdad; pues parecerás a unos perjurar, y a otros, ser codicioso.
24
No hagas a nadie amigo antes de examinar cómo ha tratado a sus amigos anteriores; pues espera que él también sea contigo tal como ha sido con aquellos. Sé lento en hacerte amigo, pero una vez hecho, intenta permanecer; pues es igualmente vergonzoso no tener ningún amigo y cambiar de compañeros a menudo. No intentes a tus amigos con daño, ni quieras ser inexperto en tus compañeros. Y esto lo harás si no finges necesidad cuando no la tienes.
25
Comunica los asuntos públicos como si fueran secretos; pues si no tienes éxito, no sufrirás ningún daño, y si lo tienes, conocerás mejor su carácter. Prueba a los amigos tanto por la desgracia en la vida como por la participación en los peligros; pues el oro lo probamos en el fuego, pero a los amigos los distinguimos en las desgracias. Así usarás mejor a los amigos, si no esperas sus peticiones, sino que les ayudas espontáneamente en sus momentos de necesidad.
26
Considera igualmente vergonzoso ser vencido por los enemigos en las maldades y ser superado por los amigos en los beneficios. Acepta de tus compañeros no solo a los que se afligen por tus males, sino también a los que no envidian tus bienes; pues muchos se afligen cuando sus amigos están en desgracia, pero envidian cuando les va bien. Recuerda a los amigos ausentes ante los presentes, para que parezca que no los descuidas ni siquiera cuando están ausentes.
27
Desea ser amante de lo bello en cuanto a la vestimenta, pero no un vanidoso. El amante de lo bello busca la magnificencia, mientras que el vanidoso busca lo excesivo. Ama de los bienes existentes no la posesión desmedida, sino el disfrute moderado. Desprecia a los que se esfuerzan por la riqueza pero no son capaces de usar lo que tienen; pues tales personas sufren algo parecido a si alguien adquiriera un hermoso caballo sin saber montar bien.
28
Intenta convertir la riqueza en dinero y posesiones. El dinero es para quienes saben disfrutar, y las posesiones para quienes son capaces de adquirir. Honra la riqueza existente por dos motivos: para poder pagar una gran multa y para ayudar a un amigo virtuoso que está en desgracia; pero para el resto de la vida, no la ames excesivamente, sino con moderación.
29
Aprecia lo presente, pero busca lo mejor. No reproches a nadie su desgracia; pues la fortuna es común y el futuro es invisible. Haz el bien a los buenos; pues un favor debido es un hermoso tesoro en un hombre virtuoso. Al hacer el bien a los malvados, sufrirás lo mismo que quienes alimentan a los perros ajenos; pues aquellos ladran a quienes les dan igual que a cualquiera, y los malvados dañan a quienes les benefician igual que a quienes les perjudican.
30
Odia a los aduladores igual que a los engañadores; pues ambos, al ser confiados, dañan a quienes confiaron en ellos. Si aceptas a los amigos que te complacen en lo más vil, no tendrás en la vida a quienes se opongan a lo mejor. Sé sociable con quienes te rodean, pero no arrogante; pues el peso de los altivos apenas lo soportarían los esclavos, pero el carácter de los sociables todos lo soportan con agrado.
31
Serás sociable si no eres contencioso, ni difícil de complacer, ni competitivo con todos, ni respondes con aspereza a las iras de quienes te rodean, ni siquiera si resultan estar enfadados injustamente, sino cediendo ante ellos cuando están enfadados y reprendiéndoles cuando han cesado en su ira; ni siendo serio en momentos de risa, ni alegrándote con las bromas en momentos serios( pues lo inoportuno es doloroso en todas partes); ni haciendo favores de manera desagradable, lo cual sufren muchos, que al hacerlos, sirven a sus amigos de mala gana; ni siendo propenso a la queja, pues es pesado, ni propenso a la crítica, pues es irritante.
32
Evita sobre todo las reuniones en las bebidas; pero si alguna vez te ocurre la ocasión, levántate antes de la embriaguez. Pues cuando la mente es corrompida por el vino, sufre lo mismo que los carros que han perdido a sus aurigas; pues aquellos se desbocan desordenadamente al perder a quienes los dirigen, y el alma se equivoca mucho al corromperse el pensamiento. Piensa en cosas inmortales siendo magnánimo, pero en cosas mortales disfrutando de lo existente con moderación.
33
Considera que la educación es un bien tanto mayor que la falta de ella, cuanto que todos los demás hacen cosas viles ganando, mientras que esta sola incluso ha perjudicado a quienes la poseen; pues a menudo, de aquello con lo que dañaron con sus discursos, de eso mismo dieron el castigo con sus acciones. A quienes quieras hacer amigos, di algo bueno sobre ellos ante quienes lo transmiten; pues el elogio es el principio de la amistad, y el reproche, de la enemistad.
34
Al deliberar, toma como ejemplos lo pasado para lo futuro; pues lo invisible tiene el diagnóstico más rápido a partir de lo visible. Delibera lentamente, pero ejecuta rápidamente lo decidido. Considera que lo mejor es la buena fortuna de parte de los dioses, pero la buena deliberación de parte de nosotros mismos. Sobre asuntos de los que te avergüences de hablar abiertamente, pero desees comunicar a algunos de tus amigos, usa los discursos como si el asunto fuera de otro; pues así percibirás su conocimiento y no te harás evidente a ti mismo.
35
Cuando vayas a usar a alguien como consejero sobre ti mismo, observa primero cómo ha administrado sus propios asuntos; pues quien ha pensado mal sobre lo propio nunca deliberará bien sobre lo ajeno. Y te sentirías más impulsado a deliberar si observaras las desgracias derivadas de la falta de juicio; pues tenemos el mayor cuidado de la salud cuando recordamos los dolores derivados de la enfermedad.
36
Imita los caracteres de los reyes y persigue sus ocupaciones; pues parecerás aceptarlos y emularlos, de modo que te sucederá gozar de mejor reputación ante la multitud y tener más firme la benevolencia de aquellos. Obedece también las leyes establecidas por los reyes, pero considera que la ley más fuerte es su carácter. Pues así como al que vive en democracia debe agradar a la multitud, así también al que habita en monarquía le corresponde admirar al rey.
37
Establecido en un cargo, no uses a nadie malvado para las administraciones; pues de lo que él se equivoque, a ti te atribuirán las causas. Sal de los cargos públicos no más rico, sino más ilustre; pues el elogio de la multitud es mejor que muchas riquezas. No te pongas al lado de ningún asunto malvado ni lo defiendas; pues parecerás tú mismo hacer tales cosas como las que ayudes a otros a hacer.
38
Prepárate para ser capaz de obtener ventaja, pero soporta tener lo mismo, para que parezca que aspiras a la justicia no por debilidad sino por equidad. Acepta más una pobreza justa que una riqueza injusta; pues la justicia es tanto mejor que las riquezas cuanto que aquellas benefician solo a los vivos, mientras que esta proporciona gloria incluso a los fallecidos, y de aquellas participan los viles, mientras que de esta es imposible que participen los malvados.
39
No envidies a nadie de los que ganan mediante la injusticia, sino acepta más bien a los que han sufrido pérdidas con justicia; pues si los justos no aventajan en nada más a los injustos, al menos los superan en esperanzas virtuosas.
40
Ocúpate de todas las cosas de la vida, pero ejercita sobre todo tu prudencia; pues lo más grande en lo más pequeño es una buena mente en el cuerpo de un hombre. Intenta ser trabajador con el cuerpo, pero filósofo con el alma, para que con lo primero seas capaz de ejecutar lo decidido, y con lo segundo seas capaz de prever lo conveniente.
41
Todo lo que vayas a decir, obsérvalo primero con la mente; pues a muchos la lengua se les adelanta al pensamiento. Haz dos momentos para hablar: o sobre lo que sabes con claridad, o sobre lo que es necesario decir. Pues solo en estos casos el discurso es mejor que el silencio, pero en los demás es mejor callar que hablar.
42
Considera que nada de lo humano es firme; pues así no estarás excesivamente alegre al tener éxito ni excesivamente triste al fracasar. Alégrate por los bienes que suceden, pero aflígete moderadamente por los males que ocurren, y no seas evidente ante los demás ni en una ni en otra situación; pues es absurdo ocultar la riqueza en las casas, pero pasear teniendo el pensamiento evidente.
43
Evita más el reproche que el peligro; pues debe ser temible para los viles el fin de la vida, pero para los virtuosos, la deshonra en el vivir. Intenta sobre todo vivir con seguridad; pero si alguna vez te ocurre estar en peligro, busca la salvación de la guerra con una buena gloria, pero no con una mala fama; pues el morir lo ha sentenciado el destino para todos, pero el morir noblemente lo ha reservado como propio para los virtuosos.
44
Y no te sorprendas si muchas de las cosas dichas no te convienen para la edad presente. Pues esto tampoco se me ha escapado; pero elegí mediante el mismo trabajo ofrecer a la vez un consejo para la vida presente y dejar un precepto para el tiempo futuro. Pues la necesidad de estas cosas la conocerás fácilmente, pero difícilmente encontrarás a quien te aconseje con benevolencia. Por tanto, para que no busques lo demás de otro, sino que lo saques de aquí como de un almacén, pensé que no debía omitir nada de lo que tengo para aconsejarte.
45
Tendría mucha gratitud a los dioses si no me equivocara en la opinión que tengo sobre ti. Pues encontraremos a la mayoría de los demás, igual que disfrutan más de los alimentos más dulces que de los más saludables, así también acercándose a los amigos que se equivocan con ellos, pero no a los que amonestan. Pero creo que tú has pensado lo contrario, usando como testimonio tu laboriosidad en la otra educación; pues quien se ordena a sí mismo hacer lo mejor, es natural que acepte también a los demás que exhortan a la virtud.
46
Te sentirías más impulsado a desear las obras nobles si comprendieras que también los placeres los obtenemos de ellas de manera más genuina. Pues en la indolencia y en amar los hartazgos, los dolores están pegados inmediatamente a los placeres, mientras que esforzarse por la virtud y organizar la propia vida con templanza devuelve siempre los deleites puros y más firmes;
47
y allí, tras haber disfrutado primero, después nos afligimos, mientras que aquí, tras los dolores, tenemos los placeres. En todas las obras no recordamos tanto el principio como percibimos el fin; pues la mayoría de las cosas de la vida no las hacemos por las acciones mismas, sino que nos esforzamos por causa de los resultados.
48
Considera que a los viles les es posible hacer cualquier cosa; pues desde el principio de la vida han hecho tal su premisa; pero a los virtuosos no les es posible descuidar la virtud por tener muchos que los reprenden. Pues todos odian no tanto a los que se equivocan como a los que dicen ser honestos pero no se diferencian en nada de los comunes,
49
con razón; pues donde desaprobamos a los que mienten solo de palabra,¿ cómo no diremos que son viles los que se quedan cortos en toda su vida? Y justamente consideraríamos que tales personas no solo se equivocan contra sí mismas, sino que son traidoras a la fortuna; pues ella les confió riquezas, gloria y amigos, pero ellos se hicieron indignos de la felicidad existente.
50
Y si es necesario, siendo mortal, conjeturar el pensamiento de los dioses, creo que también ellos han mostrado en sus seres más cercanos cómo se sienten respecto a los hombres viles y virtuosos. Pues Zeus, habiendo engendrado a Heracles y a Tántalo, como dicen los mitos y todos creen, al uno lo hizo inmortal por su virtud, y al otro lo castigó con los mayores tormentos por su maldad.
51
Usando estos ejemplos, debes aspirar a la nobleza, y no solo mantenerte en lo dicho por nosotros, sino también aprender lo mejor de los poetas, y de los otros sofistas, si han dicho algo útil,
52
leerlo. Pues así como vemos a la abeja posarse sobre todos los brotes, así también quienes aspiran a la educación no deben ser inexpertos en nada, sino recoger lo útil de todas partes. Pues difícilmente alguien podría superar los errores de la naturaleza mediante este cuidado.