To Philip, II
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Original / primary: Spanish Gemini
1
He hablado con Antípatro de manera suficiente, según creo, tanto sobre lo que conviene a la ciudad como a ti, pero he querido escribirte también a ti sobre lo que me parece que debe hacerse después de la paz, cosas similares a las que escribí en mi discurso, pero mucho más breves que aquellas.
2
En aquel tiempo, en efecto, aconsejaba que, tras reconciliar a nuestra ciudad con la de los lacedemonios, la de los tebanos y la de los argivos, debías establecer la concordia entre los griegos, pues consideraba que, si persuadías a las ciudades principales a pensar de ese modo, pronto las otras seguirían el ejemplo. Aquel era entonces otro momento, pero ahora ha sucedido que ya no es necesario persuadir; pues, debido al conflicto que ha tenido lugar, todos se han visto obligados a pensar con sensatez y a desear aquello que sospechan que tú quieres hacer y decir, a saber, que, tras poner fin a la locura y a la codicia que ejercían unos contra otros, deben trasladar la guerra a Asia.
3
Muchos me preguntan si fui yo quien te aconsejó emprender la expedición contra los bárbaros o si, habiéndolo pensado tú, yo me sumé a tu opinión. Yo respondo que no sé lo cierto, pues no he estado contigo anteriormente, pero que, sin embargo, creo que tú ya habías decidido sobre esto y que yo me he sumado a tus deseos. Al oír esto, todos me pedían que te exhortara y te animara a mantenerte en estos mismos propósitos, pues nunca podrían realizarse empresas más bellas, ni más provechosas para los griegos, ni más oportunas.
4
Si tuviera la misma fuerza que antes y no estuviera totalmente agotado, no te hablaría por carta, sino que, estando presente, yo mismo te incitaría y te exhortaría a estas acciones. Pero ahora, en la medida de mis posibilidades, te exhorto a no descuidar esto hasta que le hayas dado cumplimiento. No es bueno ser insaciable respecto a cualquier otra cosa de las que existen, pues la moderación es bien vista por la mayoría, pero es propio de quienes superan con mucho a los demás— lo cual es tu caso— desear una gloria grande y bella y no saciarse nunca de ella.
5
Considera que la tendrás insuperable y digna de tus hazañas cuando obligues a los bárbaros a ser siervos de los griegos, a excepción de los que han luchado a tu lado, y cuando hagas que el rey, al que ahora llaman grande, haga lo que tú le ordenes. Pues ya no quedará nada más, salvo convertirse en un dios. Y es mucho más fácil lograr esto con los medios actuales que haber avanzado hasta el poder y la gloria que ahora posees desde el reino que teníais desde el principio.
6
Solo le agradezco a la vejez esto: que ha prolongado mi vida hasta tal punto que lo que yo pensaba siendo joven e intentaba escribir tanto en el discurso panegírico como en el que te fue enviado, ahora veo que algunas de esas cosas ya se están realizando gracias a tus acciones, y espero que otras se realicen.