To the Rulers of the Mytilenaeans
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/isocrates" aria-label="More works by Isocrates">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
1
Los hijos de Afareo, mis nietos, habiendo sido educados por Agénor en lo relativo a la música, me rogaron que les enviara una carta a ustedes para que, puesto que ya han hecho regresar a otros exiliados, también admitan a este, a su padre y a sus hermanos. Cuando les dije que temía parecer demasiado extraño y entrometido al intentar obtener favores de tal magnitud de hombres con los que nunca antes había hablado ni tenido trato, al oír esto, me lo suplicaron con mucha más insistencia.
2
Como no obtenían nada de lo que esperaban, era evidente para todos que estaban disgustados y que lo llevaban mal. Al verlos sufrir más de lo debido, finalmente prometí escribir la carta y enviársela a ustedes. Por lo tanto, tengo razones para decir esto, a fin de no parecer injustamente un necio ni un molesto.
3
Considero que han tomado una buena decisión al reconciliarse con sus ciudadanos, al intentar que los exiliados sean pocos y los que participan en la vida política sean muchos, y al imitar en lo relativo a la sedición a nuestra propia ciudad. Pero sobre todo, uno podría elogiarlos por devolver sus bienes a los que regresan; pues demuestran y hacen patente a todos que no expulsaron a estos por codiciar los bienes ajenos, sino por temor por la ciudad.
4
Sin embargo, incluso si no les hubiera parecido bien nada de esto y no hubieran aceptado a ninguno de los exiliados, creo que les conviene hacer regresar a estos. Pues es vergonzoso que, siendo su ciudad reconocida por todos como la más culta y habiendo nacido en ella los hombres más ilustres, el que sobresale entre los actuales en la historia de esta educación tenga que huir de una ciudad así, y que, mientras los demás griegos hacen ciudadanos a quienes destacan en alguna de las nobles ocupaciones, aunque no tengan relación alguna con ellos, ustedes, en cambio, pasen por alto que quienes gozan de buena reputación ante los demás y comparten la misma naturaleza vivan como extranjeros entre otros.
5
Me asombra cuántas ciudades consideran dignos de mayores recompensas a los que triunfan en los juegos gimnásticos que a los que, mediante la prudencia y el esfuerzo, descubren algo útil, y no se dan cuenta de que las facultades relacionadas con la fuerza y la velocidad están destinadas a morir junto con los cuerpos, mientras que los conocimientos permanecen todo el tiempo beneficiando a quienes los utilizan.
6
Al reflexionar sobre esto, los hombres sensatos deben valorar por encima de todo a quienes dirigen su propia ciudad de manera noble y justa, y en segundo lugar a quienes son capaces de contribuir a ella con honor y buena fama; pues todos, tomando a tales personas como ejemplo, consideran que los demás ciudadanos son iguales a ellos.
7
Quizás alguien podría decir que corresponde a quienes desean obtener algo no solo elogiar el asunto, sino también demostrar que ellos mismos merecen obtener aquello sobre lo que hablan. Pues bien, es así: yo me aparté de la vida política y de la oratoria; pues no tuve ni voz suficiente ni audacia; sin embargo, no nací del todo inútil ni sin mérito, sino que, para aquellos que han decidido decir algo bueno sobre ustedes y los demás aliados, podría parecer un consejero y un colaborador, habiendo compuesto yo mismo más discursos sobre la libertad y la autonomía de los griegos que todos los que han desgastado las tribunas.
8
Por lo cual ustedes podrían estarme justamente muy agradecidos; pues siguen deseando sobremanera tal situación. Creo que, si Conón y Timoteo estuvieran vivos y Diofanto hubiera venido de Asia, habrían puesto mucho empeño en querer que yo obtuviera lo que estoy pidiendo. Sobre esto no sé qué más decir; pues ninguno de ustedes es tan joven ni tan olvidadizo como para no conocer los beneficios de aquellos.
9
Me parece que decidirían de la mejor manera sobre esto si consideraran quién es el que lo pide y a favor de qué clase de personas. Pues descubrirán que yo he tenido un trato muy cercano con quienes han sido causa de los mayores bienes para ustedes y para los demás, y que aquellos a favor de quienes pido son tales que no molestan a los mayores ni a los que se ocupan de la política, y ofrecen a los más jóvenes una ocupación agradable, útil y apropiada para su edad.
10
No se sorprendan si he escrito la carta con más entusiasmo y de forma más extensa; pues deseo ambas cosas: complacer a nuestros hijos y hacerles ver que, aunque no pronuncien discursos ni sean estrategas, sino que solo imiten mi modo de ser, no vivirán descuidados entre los griegos. Queda una cosa más: si acaso deciden hacer algo de esto, indiquen a Agénor y a sus hermanos que, en parte, también gracias a mí han obtenido lo que deseaban.