To Timotheus
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Original / primary: Spanish Gemini
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Sobre la familiaridad que existe entre nosotros, supongo que habrás oído hablar mucho; me alegra saber, en primer lugar, que haces un uso mejor y más sensato del poder actual que tu padre y, en segundo lugar, que prefieres adquirir una buena reputación antes que acumular una gran riqueza. Pues no das una pequeña muestra de virtud, sino la mayor posible, al mantener este criterio; de modo que, si te mantienes en lo que ahora se dice de ti, no te faltará quien elogie tu sensatez y esta determinación tuya.
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Considero también que lo que se ha difundido sobre tu padre contribuirá a dar gran crédito a la idea de que eres sensato y te distingues de los demás; pues la mayoría de los hombres no suelen elogiar y honrar tanto a los hijos de padres de buena reputación como a los de padres difíciles y severos, siempre que parezcan no ser en nada iguales a sus progenitores. Pues, en todos los casos, les resulta más grato el bien que sucede contra toda expectativa que el que ocurre de forma natural y esperada.
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Reflexionando sobre esto, debes buscar y filosofar sobre el modo, con quiénes y con qué consejeros debes contar para corregir las desgracias de la ciudad, incitar a los ciudadanos al trabajo y a la moderación, y hacer que vivan con mayor alegría y confianza que en el tiempo pasado; pues estas son las obras de quienes gobiernan de forma recta y sensata.
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Algunos, despreciando esto, no buscan otra cosa que cómo pasar ellos mismos la vida con la mayor insolencia, mientras maltratan y gravan con impuestos a los ciudadanos más nobles, ricos y sensatos, ignorando que a quienes son sensatos y poseen tal honor no les corresponde procurarse placeres a costa de los males ajenos, sino hacer a los ciudadanos más felices mediante sus propios cuidados,
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ni tampoco mostrarse amargos y severos con todos mientras descuidan su propia seguridad, sino administrar los asuntos con tanta suavidad y legalidad que nadie se atreva a conspirar contra ellos, y al mismo tiempo velar por su propia seguridad personal con tanta precisión como si todos quisieran acabar con ellos. Pues, manteniendo esta mentalidad, ellos mismos estarían a salvo de peligros y gozarían de buena reputación ante los demás; y es difícil encontrar bienes mayores que estos.
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Mientras escribía, reflexioné sobre lo afortunado que ha sido todo para ti. Pues tu padre te ha dejado la riqueza que era necesario adquirir con violencia, de forma tiránica y con mucha animadversión, pero el hacer un uso bueno y humano de ella ha quedado en tus manos; y de esto debes ocuparte con gran esmero.
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Esto es lo que yo pienso; pero la situación es la siguiente: si ansías riquezas, un mayor poder y los peligros a través de los cuales se obtienen, debes llamar a otros consejeros; pero si ya tienes suficiente de esto y deseas virtud, buena reputación y la benevolencia de la mayoría, debes prestar atención a mis palabras, competir con quienes gobiernan bien sus propias ciudades e intentar superarlos.
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Oigo decir que Cleómines, el que tiene ese poder en Metimna, es un hombre noble y sensato en sus demás acciones, y que está tan lejos de matar a algunos de sus ciudadanos, desterrarlos, confiscar sus bienes o hacerles cualquier otro daño, que proporciona gran seguridad a sus conciudadanos, hace regresar a los exiliados y devuelve a los que vuelven las propiedades de las que fueron expulsados,
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y a los que las compraron, el valor que corresponde a cada uno; además de esto, arma a todos los ciudadanos, como si nadie fuera a intentar sublevarse contra él, y si acaso algunos se atrevieran, considera que le resulta más provechoso morir habiendo demostrado tal virtud a los ciudadanos que vivir más tiempo siendo la causa de los mayores males para la ciudad.
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Te habría hablado aún más sobre esto, y quizás con mayor elegancia, si no hubiera tenido que escribir la carta con tanta rapidez. Por ahora, te aconsejaré de nuevo, si mi vejez no me lo impide, pero en el presente te informaré sobre asuntos privados. Pues Autócrator, el que lleva la carta, tiene una relación cercana con nosotros;
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pues hemos frecuentado los mismos círculos, he utilizado a menudo su pericia y, por último, fui su consejero respecto a su viaje hacia ti. Por todo esto, desearía que lo trataras bien y de forma provechosa para ambos, y que quede claro que, en parte, gracias a mí, él obtiene algo de lo que necesita.
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Y no te sorprendas si te escribo con tanto entusiasmo, mientras que nunca le pedí nada a Clearco. Pues casi todos los que llegan de vuestras tierras dicen que tú eres semejante a los mejores de los que han estado conmigo, mientras que de Clearco, en aquel tiempo en que estuvo con nosotros, todos los que lo conocieron admitían que era el más libre, amable y humano de los que participaban en nuestras reuniones; pero desde que obtuvo el poder, pareció cambiar tanto que todos los que lo conocían de antes se quedaron asombrados.
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Por estas razones me distancié de él; pero a ti te acepto y valoraría mucho que estableciéramos una relación cercana. Tú también demostrarás pronto si tienes la misma opinión que nosotros; pues cuidarás de Autócrator y nos enviarás una carta, renovando la amistad y hospitalidad que ya existía. Mantente sano y, si necesitas algo de lo que tenemos, escríbenos.