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Homilies on Colossians
John ChrysostomHom. Col. 1.0 · legacy-esMore by John Chrysostom
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Original: Textus receptus

Παῦλος ἀπόστολος Ἰησοῦ Χριστοῦ διὰ θε λήµατος Θεοῦ, καὶ Τιµόθεος ὁ ἀδελφὸς, τοῖς ἐν Κολοσσαῖς ἁγίοις καὶ πιστοῖς ἀδελφοῖς ἐν Χριστῷ, χάρις ὑµῖνκαὶ εἰρήνη ἀπὸ Θεοῦ Πα τρὸς ἡµῶν, καὶ Κυρίου Ἰησοῦ Χριστοῦ.

Spanish (legacy)
1.0
Colosenses 1, 1, 2.—“ Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y nuestro hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre." columna 1, 1- 2
1.1
Santas en verdad son todas las epístolas de Pablo; pero alguna ventaja tienen las que envió después que estuvo preso: aquellas, por ejemplo, a los Efesios y Filemón: aquella a Timoteo, aquella a los Filipenses, y la anterior a nosotros: porque esto también fue enviado cuando estaba preso, ya que en él escribe así:“ por lo cual también estoy preso, para que lo manifieste como debo hablar”.( Col 4, 3- 4). Pero esta epístola parece haber sido escrita después de eso a los romanos. Pues la de los Romanos la escribió antes de haberlos visto, pero esta Epístola, después; y cerca del final de su predicación. Y es evidente de aquí; que en la Epístola a Filemón dice:“ Siendo como Pablo el anciano”( Flm 1, 9), y pide a Onésimo; pero en esto envía al mismo Onésimo, como dice:“ Con Onésimo, el hermano fiel y amado”( Col 4, 9): llamándolo fiel, amado y hermano. Por lo cual también con audacia dice en esta epístola,“ de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual ha sido predicado en toda la creación debajo del cielo”.( Col 1, 23). Porque ahora se había predicado durante mucho tiempo. Pienso entonces que la Epístola a Timoteo fue escrita después de esto; y cuando ya estaba llegando al final de su vida, pues allí dice:“ pues ya estoy siendo ofrecido”( 2Tm 4, 6); sin embargo, esto es más tardío que el de los filipenses, porque en esa epístola él acababa de entrar en su encarcelamiento en Roma. Pero¿ por qué digo que estas epístolas tienen alguna ventaja sobre las demás en este aspecto, porque escribe en prisión? Como si un campeón fuera a escribir en medio de la carnicería y la victoria; así también en verdad lo hizo. Porque él también sabía que esto era una gran cosa, porque escribiendo a Filemón dice:“ A quien he engendrado en mis prisiones”.( Flm 1, 10) Y dijo esto, que no nos desanimemos en la adversidad, sino que nos regocijemos. En este lugar estaba Filemón con estos( Colosenses). Porque en la Epístola a él dice:“ Y a Arquipo, nuestro compañero de armas”( Flm 1, 2); y en este," Di a Arquipo".( Col 4, 17) Me parece que este hombre estaba encargado de algún oficio en la Iglesia. Pero él no había visto ni a esta gente, ni a los romanos, ni a los hebreos, cuando les escribió. Que esto es cierto para los demás, lo muestra en muchos lugares; con respecto a los colosenses, oídlo decir:“ Y a todos los que no han visto mi rostro en la carne”( Col 2, 1 Col 2, 5): y también:“ Aunque estoy ausente en la carne, no obstante, estoy contigo en el espíritu.” Sabía que su presencia en todas partes era algo tan grande. Y siempre, aunque esté ausente, se hace presente. Así, cuando castiga al fornicario, mira cómo se coloca en el tribunal;“ pues”, dice,“ yo ciertamente estando ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya he juzgado como si estuviera presente”( 1Co 5, 3): y otra vez:“ Iré a vosotros, y no sabré la palabra de los que se envanecen, sino el poder”( 1Co 4, 19): y otra vez:“ No sólo cuando estoy presente con vosotros, sino mucho más cuando estoy ausente”.( Fel 2, 12 Ga 4, 18)“ Pablo Apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios.” Sería bueno también decir lo que al considerar esta Epístola hemos encontrado que es su ocasión y tema.¿ Qué es entonces? Solían acercarse a Dios a través de los ángeles; celebraron muchas celebraciones judías y griegas. Estas cosas entonces él las está corrigiendo. Por lo cual, desde el principio dice:" Por la voluntad de Dios". Así que aquí nuevamente ha usado la expresión" a través de".“ Y Timoteo el hermano,” dice; por supuesto, él también era un Apóstol, y probablemente también lo conocían.“ A los santos que están en Colosas”. Esta era una ciudad de Frigia, como es evidente por la cercanía de Laodicea.“ Y fieles hermanos en Cristo”.( Col 4, 16)¿ De dónde dice que eres santo? Dime.¿ De dónde eres llamado fiel?¿ No es porque fuiste santificado por la muerte?¿ No es porque tienes fe en Cristo?¿ De dónde eres hecho hermano? porque ni en hechos, ni en palabras, ni en hechos te mostraste fiel. Dime,¿ de dónde se te han confiado tan grandes misterios?¿ No es por Cristo?“ Gracia y paz a vosotros de Dios nuestro Padre”.¿ De dónde os viene la gracia?¿ De dónde la paz?“ De Dios”, dice él,“ Padre nuestro”. Aunque no usa en este lugar el nombre de Cristo. Preguntaré a los que hablan despectivamente del Espíritu:¿ De dónde es Dios Padre de siervos?¿ Quién forjó estos poderosos logros?¿ Quién te hizo santo?¿ Quién fiel?¿ Quién un hijo de Dios? Aquel que te hizo digno de ser confiado, ése también es la causa de que se te confíe todo.
1.2
Porque somos llamados fieles, no sólo porque tenemos fe, sino también porque Dios nos ha confiado misterios que ni aun los ángeles conocieron antes que nosotros. Sin embargo, a Pablo le era indiferente expresarlo así o no. Col 1, 3.“ Damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo”. Me parece que refiere todo al Padre, para que lo que tiene que decir no los ofenda de inmediato).“ Orando siempre por ti”. Muestra su amor, no sólo dando gracias, sino también con la oración continua, teniendo continuamente dentro de sí a los que no veía. columna 1, 4.“ Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús”. Un poco más arriba dijo:“ Señor nuestro”.“ Él”, dice él,“ es el Señor, no los siervos”.“ De Jesucristo”. Estos nombres también son símbolos de Su beneficio para nosotros, porque“ Él”, significa,“ salvará a Su pueblo de sus pecados”.( Mt 1, 21). columna 1, 4.“ Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis para con todos los santos.” Ya los concilia. Fue Epafrodito quien le trajo este relato. Pero envía la Epístola por medio de Tíquico, reteniendo consigo a Epafrodito.“ Y del amor”, dice,“ que tenéis hacia todos los santos”, no hacia este y aquel: por supuesto, también hacia nosotros. columna 1, 5.“ Por la esperanza que os está guardada en los cielos”. Habla de las cosas buenas por venir. Esto es con miras a sus tentaciones, para que no busquen su descanso aquí. Porque para que nadie diga:¿ Y de qué sirve su amor por los santos, si ellos mismos están en aflicción? él dice:“ Nos regocijamos de que os estéis asegurando una noble recepción en el cielo”.“ A causa de la esperanza”, dice,“ que está guardada”. Muestra su seguridad.“ De lo cual ya oísteis por la palabra de verdad.” Aquí la expresión es como si los estuviera regañando, como si hubiera cambiado de ella cuando la habían sostenido por mucho tiempo.“ De lo cual,” dice él,“ habéis oído antes en la palabra de la verdad del Evangelio.” Y él da testimonio de su verdad. Con razón, porque en él no hay nada falso.“ Del Evangelio”. No dice“ de la predicación”, sino que lo llama el“ Evangelio”, recordándoles continuamente los beneficios de Dios. Y habiéndolos elogiado primero, luego les recuerda estos. Col 1, 6.“ El cual ha venido a vosotros, así como también a todo el mundo”. Ahora les da crédito.“ Ha llegado”, dijo metafóricamente. Quiere decir que no vino y se fue, sino que permaneció y estuvo allí. Entonces, debido a que para muchos la confirmación más fuerte de las doctrinas es que las tienen en común con muchos, por lo tanto añadió:“ Como también en todo el mundo”. Está presente en todas partes, en todas partes victoriosa, en todas partes establecida.“ Y está dando fruto, y creciendo, como también en vosotros”.“ Dando fruto”. en obras" Creciente." Por la adhesión de muchos, por volverse más firmes; pues las plantas comienzan a espesarse cuando se han vuelto firmes.“ Como también entre vosotros”, dice él. Primero gana al oyente con sus alabanzas, para que, aunque no esté dispuesto, no se niegue a escucharlo.“ Desde el día que lo oíste.”¡ Maravilloso! que pronto vinisteis a ella y creísteis; e inmediatamente, desde el principio, mostró sus frutos.“ Desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad”. No de palabra, dice, ni con engaño, sino con hechos mismos. O bien esto es lo que quiere decir con" dar fruto", o bien, las señales y prodigios. Porque tan pronto como la recibisteis, pronto conocisteis la gracia de Dios. Entonces, lo que inmediatamente dio pruebas de su virtud inherente,¿ no es una cosa difícil que ahora se deba creer? Col 1, 7.“ Así como supisteis de Epafras, nuestro amado consiervo”. Él, es probable, había predicado allí.“ Aprendisteis” el Evangelio. Luego, para mostrar la honradez del hombre, dice:“ consiervo nuestro”.“ Quien es fiel ministro de Cristo a favor de vosotros; quien también nos declaró su amor en el Espíritu.” No dudéis, dice, de la esperanza que ha de venir: veis que el mundo se convierte.¿ Y qué necesidad de alegar los casos de otros? lo que sucedió en su propia es incluso independientemente una base suficiente para creer, porque," conocisteis la gracia de Dios en la verdad:" es decir, en las obras. De modo que estas dos cosas, a saber. la creencia de todos, y la vuestra también, confirman lo que está por venir. Tampoco era una cosa el hecho y otra lo que decía Epafras.“ Quien es”, dice él,“ fiel”, es decir, verdadero.¿ Cómo,“ un ministro en tu nombre”? En eso había ido a él.“ Quien también nos declaró”, dice él,“ vuestro amor en el Espíritu”, es decir, el amor espiritual que nos tenéis. Si este hombre es el ministro de Cristo;¿ Cómo decís vosotros que os acercáis a Dios por los ángeles?“ Quien también nos declaró,” dice él,“ tu amor en el Espíritu.” Porque este amor es maravilloso y firme; todo lo demás tiene sólo el nombre. Y hay algunas personas que no son de este tipo, pero tal no es la amistad, por lo que también se disuelve fácilmente.
1.3
Hay muchas causas que producen la amistad; y pasaremos por alto los que son infames,( porque nadie tomará una objeción contra nosotros en su favor, ya que son malos). Pero repasemos, si se quiere, las que son naturales y las que surgen de las relaciones de la vida. Ahora bien, del tipo social son estos, por ejemplo; uno recibe una bondad, o hereda un amigo de los antepasados, o ha sido compañero de mesa o de viaje: o es prójimo de otro( y estos son virtuosos); o es del mismo oficio, que dura sin embargo no es sincero; pues va acompañada de cierta emulación y envidia. Pero las naturales son tales como la de padre a hijo, de hijo a padre, de hermano a hermano, de abuelo a descendiente, de madre a hijos, y si queréis añadamos también la de mujer a marido; porque todos los vínculos matrimoniales son también de esta vida, y terrenales. Ahora estos últimos parecen más fuertes que los primeros: aparecen, dije, porque a menudo son superados por ellos. Porque los amigos han mostrado a veces una disposición más genuinamente bondadosa que los hermanos, o que los hijos hacia los padres; y cuando aquel a quien un hombre ha engendrado no lo socorre, uno que no lo conocía se ha puesto a su lado y lo socorrió. Pero el amor espiritual es más alto que todo, como si fuera una reina que gobierna a sus súbditos; y en su forma es brillante: porque no como la otra, tiene algo de tierra por padre; ni relaciones habituales, ni beneficios, ni naturaleza, ni tiempo; pero ella desciende de lo alto, del cielo.¿ Y por qué te asombras de que ella no necesite beneficios para subsistir, ya que ni por las injurias es derrotada? Ahora que este amor es más grande que el otro, escucha a Pablo decir;“ Porque quisiera yo mismo ser anatema de Cristo para mis hermanos”.( Rm 9, 3)¿ Qué padre se hubiera querido así en la miseria? Y de nuevo,“ Partir y estar con Cristo” es“ muy mucho mejor; pero permanecer en la carne” es“ más necesario por causa de vosotros”.( Ph 1, 23- 24)¿ Qué madre habría elegido por así decirlo, independientemente de sí misma? Y de nuevo escúchalo decir:“ Por estar privado de ti por un corto tiempo, en la presencia, no en el corazón”.( 1Tes 2, 17). Y aquí en verdad[ en el mundo], cuando un padre ha sido insultado, retira su amor; allí no fue así, sino que fue a los que lo apedreaban, buscando hacerles bien. Pues nada, nada es tan fuerte como el vínculo del Espíritu. Porque el que se hizo amigo por recibir beneficios, si éstos cesaren, se convertirá en enemigo; aquel a quien el trato habitual hizo inseparable, cuando el hábito se rompa, dejará que su amistad se extinga. Una esposa de nuevo, si ha tenido lugar una bronca, dejará a su marido y le quitará el afecto; el hijo, cuando ve que su padre vive hasta una edad avanzada, se siente insatisfecho. Pero en el caso del amor espiritual no hay nada de esto. Porque por ninguna de estas cosas puede ser disuelto; viendo que no está compuesto de ellos. Ni el tiempo, ni la duración del viaje, ni los malos usos, ni los insultos, ni la ira, ni el insulto, ni ninguna otra cosa, la invaden, ni tienen poder para disolverla. Y para que sepas que Moisés fue apedreado, y sin embargo rogó por ellos.( Éx 17, 4).¿ Qué padre habría hecho esto por uno que lo apedreó, y no preferiría haberlo apedreado a él también hasta la muerte? Sigamos, pues, estas amistades que son del Espíritu, porque son fuertes y difíciles de disolver, y no las que surgen de la mesa, que nos está prohibido llevar allá. Pues escuchad a Cristo decir en el Evangelio: No llames a tus amigos ni a tus vecinos, si haces banquete, sino a los cojos, a los mancos.( Lc 14, 12). Con razón: porque grande es la recompensa de éstos. Pero no puedes, ni soportas festejar con cojos y ciegos, sino que lo consideras grave y ofensivo, y lo rechazas. Ahora bien, sería mejor que no te negaras, sin embargo, no es necesario que lo hagas. Si no los sientas contigo, envíales de los platos de tu propia mesa. Y el que invita a sus amigos, no ha hecho gran cosa: porque aquí ha recibido su recompensa. Pero el que llamó a los mancos y pobres, tiene a Dios por su deudor. Entonces, no nos quejemos cuando no recibamos una recompensa aquí, sino cuando la recibamos; porque no tendremos nada más que recibir allí. De la misma manera, si el hombre recompensa, Dios no recompensa; si el hombre no recompensa, entonces Dios recompensará. No busquemos, pues, a aquellos que para nuestro beneficio tienen en su poder volver a correspondernos, ni les concedamos nuestros favores con tanta expectativa: este sería un pensamiento frío. Si invitas a un amigo, la gratitud dura hasta la noche; y por lo tanto la amistad momentánea se gasta más rápidamente que los gastos que se pagan. Pero si llamas a los pobres y a los mutilados, nunca perecerá la gratitud, porque Dios, que siempre recuerda y nunca olvida, incluso lo tienes por deudor.¿ Qué aprensión es esta, ora, que no puedes sentarte en compañía de los pobres?¿ Qué dices?¿ Él es inmundo y asqueroso? Luego lávalo y llévalo a tu mesa.¿ Pero tiene vestiduras sucias? Luego cámbialas y dale ropa limpia.¿ No ves cuán grande es la ganancia? Cristo viene a ti a través de él,¿ y tú haces cálculos mezquinos de tales cosas? Cuando estás invitando al Rey a tu mesa,¿ temes por cosas como estas?
1.4
Supongamos dos mesas, y que una se llene de ellas, y tenga los ciegos, los cojos, los lisiados de una mano o de una pierna, los descalzos, los vestidos con una sola prenda escasa, y la gastada: pero que la otra tenga grandes, generales, gobernadores, grandes oficiales, ataviados con costosas túnicas y finas galas, ceñidos con fajas de oro. Además, aquí en la mesa de los pobres no haya plata ni reserva de vino, sino lo suficiente para refrescarse y alegrarse, y que las copas para beber y el resto de los vasos sean hechos de vidrio solamente; pero allí, en la mesa de los ricos, que todos los utensilios sean de plata y oro, y la mesa semicircular, no como la que una persona puede levantar, sino como dos jóvenes pueden moverse con dificultad, y las jarras de vino están en orden, brillando mucho más allá de la plata con oro, y deja que el semicírculo se cubra suavemente con suaves cortinas. Aquí, de nuevo, que haya muchos sirvientes, con ropas no menos adornadas que las de los invitados, y ataviados con bravura, y con pantalones holgados, hombres hermosos a la vista, en la flor misma de la vida, rollizos y bien formados; pero que haya sólo dos criados desdeñando toda esa orgullosa vanidad. Y que estos tengan carnes costosas, pero estas solo lo suficiente para apaciguar el hambre e inspirar alegría.¿ He dicho suficiente? y¿ están dispuestas ambas mesas con suficiente minuciosidad?¿ Algo falta? Yo creo que no. Porque he mirado los convidados, y el lujo de los vasos, y de la ropa blanca, y de las carnes. Sin embargo, si hubiésemos omitido algo, lo descubriremos a medida que avancemos en el discurso. Vamos, pues, ahora que hemos dibujado correctamente cada mesa en su debido contorno, veamos en cuál os sentaréis. Porque yo por mi parte voy a la de los ciegos y cojos, pero probablemente la mayor parte de vosotros escogerá la otra, la de los generales, que es tan alegre y espléndida. Veamos, pues, cuál de ellos abunda más en placer; porque todavía no examinemos las cosas del más allá, viendo que en aquellas al menos esto mío tiene la superioridad.¿ Por qué? Porque éste tiene sentado a ella, los otros hombres, éste tiene el Maestro, que los sirvientes. Pero no digamos nada de estas cosas todavía; pero veamos cuál tiene más placer presente. E incluso en este respecto, entonces, este placer es mayor, porque es más placer sentarse con un Rey que con sus siervos. Pero retiremos también esta consideración; examinemos el asunto simplemente por sí mismo. Yo, pues, y los que escojan la mesa que hago, con mucha libertad y tranquilidad diremos y oiremos todo; pero tú, temblando y temeroso, y avergonzado ante aquellos con quienes te sientas, ni siquiera tendrás corazón para alcanzar extiende tus manos, como si hubieras llegado a una escuela, y no a una cena, como si estuvieras temblando ante maestros terribles. Pero no así ellos. Pero, dice uno, el honor es grande. No, además estoy en más honor; pues vuestra mezquindad parece más grande, cuando aun compartiendo la misma mesa, las palabras que pronunciáis son las de los esclavos. Pues el siervo entonces sobre todo se muestra como tal, cuando se sienta con su amo; porque está en un lugar donde no debe estar; ni tiene por tal familiaridad tanta dignidad como la humillación, porque entonces se humilla sobremanera. Y uno puede ver a un sirviente solo hacer una apariencia valiente, y el pobre parece espléndido por sí mismo, más que cuando camina con un rico; porque lo bajo cuando está cerca de lo elevado, entonces parece bajo, y la yuxtaposición hace que lo bajo parezca más bajo, no más alto. Así también, el hecho de que te sientes con ellos te hace parecer de una condición aún más mala. Pero no así, nosotros. En estas dos cosas, pues, tenemos ventaja, en libertad y en honor; que no tienen nada igual a ellos en cuanto al placer. Porque yo al menos preferiría un mendrugo con libertad, a miles de golosinas con esclavitud. Porque, dice uno," Mejor es un entretenimiento de hierbas con amor y bondad, que un buey del establo con odio".( Pr 15, 17). Porque digan lo que digan, los que están presentes deben alabarlo o ofender; asumiendo así el rango de parásitos, o mejor dicho, siendo peores que ellos. Porque los parásitos en verdad, aunque sea con vergüenza e insulto, todavía tienen libertad de expresión: pero vosotros ni siquiera esto tenéis. Pero vuestra mezquindad es ciertamente tan grande( porque teméis y os agazapáis), pero no así vuestro honor. Seguramente entonces esa mesa está privada de todo placer, pero esta está repleta de todo deleite del alma.
1.5
Pero examinemos la naturaleza incluso de las carnes mismas. Porque allí ciertamente es necesario reventarse uno mismo con la gran cantidad de vino, incluso en contra de la propia voluntad, pero aquí nadie que no esté dispuesto necesita comer o beber. De modo que allí el placer que surge de la calidad de la comida es anulado por la deshonra que precede, y la incomodidad que sigue al hartazgo. Porque no menos que el hambre, el hartazgo destruye y atormenta nuestros cuerpos; pero aún mucho más gravemente; y a cualquiera que me quisiereis dar, lo destruiré más fácilmente haciéndolo reventar de hartazgo que de hambre. Porque así el último es más fácil de soportar que el otro, ya que uno podría sufrir hambre durante veinte días, pero no saciarse hasta dos solamente. Y la gente del campo que está perpetuamente luchando con el uno, está sana y no necesita médicos; pero el otro, el hartazgo quiero decir, nadie puede soportarlo sin llamar perpetuamente a los médicos; sí, más bien, su tiranía a menudo ha frustrado incluso su intento de rescate. Entonces, en lo que se refiere al placer, esta mesa mía tiene la ventaja. Porque si el honor tiene más placer que el deshonra, si la autoridad que la sujeción, y si la confianza varonil que el temblor y el temor, y si el goce de lo suficiente, que ser sumergido en la marea del lujo; en cuanto al placer, esta mesa es mejor que la otra. Es además mejor en cuanto a gastos; para el otro es caro, pero este, no es asi.¿ Pero que?¿ Es entonces sólo para los invitados que esta mesa es más placentera, o trae más placer que la otra también a quien los invita? porque esto es lo que estamos investigando más bien. Ahora bien, el que invita a aquellos hace la preparación muchos días antes, y se ve obligado a tener problemas y pensamientos ansiosos y preocupaciones, sin dormir de noche, ni descansar de día; pero formando consigo mismo muchos planes, conversando con cocineros, pasteleros, decoradores de mesas. Entonces, cuando llega el día, se le puede ver con más miedo que los que van a pelear en un combate de boxeo, de que algo resulte diferente de lo esperado, de que le dispare una mirada de envidia, prueba que así procura. él mismo una multitud de acusadores. Pero el otro escapa a todos estos pensamientos ansiosos y problemas al improvisar su mesa y no tener cuidado con ella durante muchos días antes. Y luego, en verdad, después de esto, el primero en verdad ha perdido inmediatamente el agradecido retorno; pero el otro tiene a Dios por deudor; y se nutre de buenas esperanzas, alimentándose todos los días de aquella mesa. Porque las carnes a la verdad se gastan, pero el pensamiento agradecido nunca se agota, sino que cada día se regocija y se regocija más que los que se saciaron con su exceso de vino. Porque nada nutre tanto el alma como la esperanza virtuosa y la expectativa de cosas buenas. Pero ahora consideremos lo que sigue. De hecho, hay flautas, arpas y flautas; pero aquí no hay música de sonidos inadecuados;¿ pero que? himnos, canto de salmos. Allí en verdad se canta a los Demonios; pero aquí, el Señor de todo, Dios.¿ Ves con qué gratitud abunda éste, con qué ingratitud e insensibilidad aquél? Porque, dime, cuando Dios te ha alimentado con sus cosas buenas, y cuando debes darle gracias después de haber sido alimentado,¿ incluso introduces a los demonios? Porque estos cantos a la lira, no son sino cantos a los Demonios. Cuando debes decir:" Bendito eres, oh Señor, porque me has alimentado con tus cosas buenas",¿ te pareces a un perro inútil que ni siquiera lo recuerda, sino que, además, introduce a los Demonios? Más bien, los perros, ya sea que reciban algo o no, adulan a los que conocen, pero tú ni siquiera esto. El perro, aunque no recibe nada, adula a su amo; pero tú, incluso cuando lo has recibido, le ladras. Además, el perro, aunque sea bien tratado por un extraño, ni aun así se reconciliará con su odio hacia él, ni será tentado a ser amigo de él: pero tú, aunque sufras daños incalculables de parte de los Demonios, introduces ellos en tus fiestas. De modo que, en dos aspectos, eres peor que el perro. Y la mención que ahora he hecho de los perros es feliz, con respecto a los que dan gracias entonces solo cuando reciben un beneficio. Avergüénzate, te lo ruego, de los perros, que cuando están amueblando todavía adulan a sus amos. Pero tú, si has oído que el Demonio ha curado a alguien, abandona inmediatamente a tu Maestro;¡ Oh, más irracional que los perros! Pero, dice uno, las rameras son un placer para la vista.¿ Qué clase de placer son? sí más bien¿ qué infamia no son? Tu casa se ha vuelto burdel, locura y furor;¿ Y no te avergüenzas de llamar a esto placer? Si, pues, se permite usarlos,¿ mayor que todo placer es la vergüenza y la incomodidad que surge de la vergüenza, hacer de la casa un burdel, como cerdos revolcándose en el fango? Pero si hasta ahora sólo se permite verlos,¡ he aquí! otra vez el dolor es mayor. Porque ver no es placer, donde el uso no está permitido, pero la lujuria se vuelve más grande y la llama más feroz. Pero,¿ quieres aprender el final? Éstos, en verdad, cuando se levantan de la mesa, son como los locos y los que han perdido el juicio; temerarios, pendencieros, hazmerreír de los mismos esclavos; y los criados en verdad se retiran sobrios, pero éstos, borrachos.¡ Oh la vergüenza! Pero con el otro no hay nada de eso; pero cerrando la mesa con acción de gracias, así se retiran a sus casas, con gusto durmiendo, con gusto despertando, libres de toda vergüenza y acusación.
1.6
Si consideras también a los invitados mismos, verás que los unos están dentro lo que los otros están fuera; ciego, tullido, cojo; y como son los cuerpos de estos, tales son las almas de aquellos, que trabajan bajo la hidropesía y la inflamación. Porque de tal clase es el orgullo; porque después de la gratificación lujuriosa se produce una mutilación; tal es la glotonería y la embriaguez, que deja a los hombres cojos y mutilados. Y verás también que estos tienen almas como los cuerpos de los otros, brillantes, ornamentados. Porque aquellos que viven en dar gracias, que no buscan nada más que una suficiencia, aquellos cuya filosofía es de este tipo están en todo brillo. Pero veamos el final tanto aquí como allá. Allí, en verdad, hay placer impúdico, risa suelta, borrachera, bufonería, lenguaje obsceno;( porque como ellos en sí mismos se avergüenzan de hablar cosas obscenas, esto se hace por medio de las rameras;) pero aquí hay amor a la humanidad, mansedumbre. Cerca del que invita, está la vanagloria que lo arma, pero cerca del otro, el amor al hombre y la mansedumbre. A una mesa prepara el amor del hombre, pero a la otra, la vanagloria y la crueldad, por la injusticia y la codicia. Y aquél acaba en lo que he dicho, en desmayo, en delirio, en locura;( porque tales son los retoños de la vanagloria;) pero éste en acción de gracias y la gloria de Dios. Y la alabanza también, que viene de los hombres, acompaña más abundantemente a esto; porque ese hombre es mirado con ojos envidiosos, pero todos los hombres lo miran como su padre común, incluso aquellos que no han recibido ningún beneficio de sus manos. Y como con los heridos, incluso los que no han sido heridos se compadecen, y todos se convierten en enemigos comunes( para el que los daña): así también, cuando algunos reciben bondad, también los que no la han recibido, no menos que los que la han recibido, alabanza y admirar al que lo confirió. Y sí que hay mucha envidia, pero aquí mucha solicitud tierna, muchas oraciones de todos. Y tanto de hecho aquí; pero allí, cuando venga Cristo, éste en verdad se levantará con mucho denuedo, y oirá delante de todo el mundo:“ Me viste hambriento, y me diste de comer; desnudo, y me vestiste; forastero, y me acogisteis”( Mt 25, 35); y todas las palabras semejantes; pero el otro oirá lo contrario;“ Siervo malo y negligente”( Mt 25, 26); y otra vez:“¡ Ay de los que se deleitan en sus lechos, y duermen en lechos de marfil, y beben vino refinado, y se ungen con los principales ungüentos; ellos contaban con estas cosas como permanentes, y no como pasajeras.”( Am 6, 4- 6)), sept). No he dicho esto sin propósito, sino con el fin de hacerlos cambiar de opinión; y que no hagáis nada que sea infructuoso.¿ Qué, pues, dice uno, del hecho de que hago tanto lo uno como lo otro? Este argumento es muy utilizado por todos.¿ Y qué necesidad, decidme, cuando todo se puede hacer útilmente, de hacer una división y gastar una parte en lo que no se necesita, pero incluso sin ningún propósito en absoluto, y otra parte útilmente? Dime, si al sembrar, hubieras echado parte sobre roca, y parte en muy buena tierra;¿ Es probable que te hubieras contentado así, y hubieras dicho:¿ Dónde está el daño, si echamos algunos en vano, y otros en muy buena tierra?¿ Por qué no todo en la muy buena tierra?¿ Por qué disminuir la ganancia? Y si tienes ocasión de juntar dinero, no hablarás de esa manera, sino que lo juntarás de todas partes; pero en el otro caso no lo haces. Y si prestare con usura; no dirás:" Por tanto, daremos algo a los pobres y algo a los ricos", sino que todo se da a los primeros: sin embargo, en el caso que tenemos ante nosotros, donde la ganancia es tan grande, no calculas así,¿ Y no desistirá al fin de gastar sin propósito y de gastar sin retorno?“ Pero”, dice uno,“ esto también tiene una ganancia”.¿ De qué tipo, dime?“ Aumenta las amistades”. Nada hay más frío que los hombres que se hacen amigos de estas cosas, de la mesa y del hartazgo. Las amistades de los parásitos nacen sólo de esa fuente. No insultes cosa tan maravillosa como el amor, ni digas que esta es su raíz. Como si se dijera, que un árbol que da oro y piedras preciosas no tiene su raíz de lo mismo, sino que fue engendrado de podredumbre; también tú: porque aunque la amistad deba nacer de esa fuente, nada podría ser más frío. Pero esas otras mesas producen amistad, no con el hombre, sino con Dios; y que uno intenso, por lo que debes estar atento a prepararlos. Porque el que gasta una parte de esta manera y otra parte de aquella, aunque haya dado mucho, no ha hecho gran cosa; pero el que gasta todo de esta manera, aunque haya dado poco, lo ha hecho todo. Porque lo que se requiere es que demos, ni mucho ni poco, pero no menos de lo que está en nuestro poder. Pensemos en él con los cinco talentos, y en él con los dos.( Mt 25, 15). Pensemos en ella que arrojó esos dos blancos.( Mc 12, 41). Pensemos en la viuda en los días de Elías. La que arrojó aquellas dos blancas no dijo:¿ Qué mal si me quedo con una blanca y doy la otra? pero dio toda su vida.( 1R 17). Pero tú, en medio de tanta abundancia, eres más pobre que ella. Por tanto, no descuidemos nuestra propia salvación, sino apliquémonos a la limosna. Porque nada es mejor que esto, como lo demostrará el tiempo por venir; mientras tanto el presente también lo demuestra. Vivamos, pues, para la gloria de Dios, y hagamos las cosas que le agradan, para que seamos tenidos por dignos de los bienes de la promesa; la cual todos podamos obtener, por la gracia y el amor hacia el hombre de nuestro Señor Jesucristo, a quien sea la gloria, el poder y el honor, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

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