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Julianus ToletanusOrat 1 · spanish-geminiMore by Julianus Toletanus
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Original / primary: Spanish Gemini
1
INLATIO.
1
Es digno y justo que te demos gracias, Señor santo, Padre eterno, Dios todopoderoso, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. La inmensidad de cuya divinidad abarca todas las cosas de tal manera, inefablemente, que permanece íntegra en cada una de las criaturas y habita universalmente en todas ellas. No disminuye en las más pequeñas, no aumenta en las más grandes. No está limitada por el tiempo, no está restringida por la cantidad. No comenzó con un principio, no terminará con un fin. Por quien todo el hombre fue creado para la justicia sin pecado, y fue reparado tras su ruina por el sacrificio purísimo del mismo Cristo. Por él, a quien en la unidad de la triple virtud alaban por igual las cosas celestiales y las terrenales, proclamando un himno con dulce modulación y diciendo así: Santo, etc.
2
A LA ORACIÓN DOMINICAL.
2
Al disponernos a recibir, hermanos queridísimos, dentro de nuestras entrañas mortales el sacrificio celestial, y dentro del aposento del pecho humano a Dios como huésped; purifiquemos nuestras conciencias de toda mancha de vicios, para que no haya en nosotros nada engañoso ni soberbio; sino que, en el afán de la humildad y en el asentimiento de la caridad, toda la fraternidad se una mediante el alimento y la sangre del cuerpo del Señor, para que merezcamos decir con confianza desde la tierra: Padre nuestro que estás, etc.
3
ORACIÓN que debe recitarse en la misa mozárabe después del lavatorio de manos
3
Me acercaré a ti en la humildad de mi espíritu, hablaré contigo, porque me has dado mucha esperanza en tu fortaleza. Tú, pues, Hijo de David, que habiendo revelado el misterio viniste a nosotros en carne, abre con la llave de tu cruz los secretos de mi corazón, enviando a uno de los serafines, para que, con aquel carbón encendido que fue tomado de tu altar, purifique mis labios impuros, aclare mi mente y me suministre materia para enseñar, de modo que la lengua, que sirve a la utilidad del prójimo mediante la caridad, no resuene con la caída del error, sino que resulte en el pregón de la verdad sin fin. Por ti, Dios mío, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

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