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Against Pancleon
LysiasPanc 1 · spanish-geminiMore by Lysias
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Original / primary: Spanish Gemini
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No podría, señores jueces, decir mucho sobre este asunto, ni me parece necesario; pero intentaré demostrarles que con razón interpuse esta demanda contra Panglión, quien no es plateo.
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Como no dejaba de agraviarme desde hacía mucho tiempo, fui al taller donde trabajaba y lo cité ante el polemarco, creyendo que era meteco. Al decirme él que era plateo, le pregunté de qué demo era, y aconsejado por uno de los presentes, lo cité también ante la tribu a la que pretendía pertenecer. Cuando respondió que era de Decelia, lo cité también ante los jueces de la tribu Hipotóntide,
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y fui a la barbería junto a las Hermas, donde suelen reunirse los de Decelia, y preguntaba a quienes encontraba de Decelia si conocían a algún Panglión que fuera de su demo. Como nadie decía conocerlo, al enterarme de que también tenía otros pleitos, unos en los que era demandado y otros en los que había ganado ante el polemarco, también yo interpuse mi demanda.
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En primer lugar, pues, les presentaré como testigos a los de Decelia a quienes pregunté, y después también a los otros que han interpuesto pleitos contra él ante el polemarco y han obtenido sentencia, todos los que se encuentren presentes. Detén el agua para mí.
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Testigos. Convencido por esto, interpuse la demanda contra él ante el polemarco; pero cuando él presentó una excepción alegando que la demanda no era admisible, considerando de gran importancia no parecer que quería injuriar a nadie más que obtener justicia por los agravios recibidos, pregunté primero a Eutícrito, a quien conocía como el más anciano de los plateos y pensaba que era quien mejor lo sabía, si conocía a un tal Panglión, hijo de Hiparmodoro, plateo;
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y después, cuando me respondió que conocía a Hiparmodoro, pero que no sabía que tuviera ningún hijo, ni Panglión ni ningún otro, pregunté también a los demás que sabía que eran plateos. Como todos desconocían su nombre, me dijeron que lo averiguaría con total seguridad si iba al mercado de queso el día de la luna nueva; pues ese día de cada mes se reúnen allí los plateos.
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Fui, pues, al mercado de queso ese día y les pregunté si conocían a un tal Panglión, ciudadano suyo. Los demás dijeron que no lo conocían, pero uno dijo que no sabía que ese nombre perteneciera a ninguno de sus ciudadanos, pero que sí era un esclavo suyo fugitivo llamado Panglión,
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describiendo su edad y el oficio que ejerce. Presentaré como testigos de que esto es verdad tanto a Eutícrito, a quien pregunté primero, como a los otros plateos a los que me acerqué, y al que dijo ser su dueño. Detén el agua para mí.
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Testigos. No muchos días después de esto, al ver que este Panglión era llevado por Nicomedes, quien testificó ser su dueño, me acerqué queriendo saber qué iba a suceder con él. Entonces, cuando dejaron de pelear, algunos de los presentes dijeron que tenía un hermano que lo reclamaría para la libertad;
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tras esto, habiendo dado garantías de que lo presentarían al día siguiente, se fueron. Al día siguiente, tanto por la excepción como por el pleito mismo, me pareció necesario llevar testigos para estar presente, a fin de saber quién lo reclamaría y qué diría para llevárselo. Pero, de aquellos por quienes se dieron garantías, no vino ni hermano ni nadie más, sino una mujer que afirmaba que él era su esclavo, disputando con Nicomedes,
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y decía que no permitiría que se lo llevara. Sería largo relatar todo lo que se dijo allí; pero llegaron a tal grado de violencia los que estaban con él y él mismo, que, aunque Nicomedes y la mujer estaban dispuestos a dejarlo ir si alguien lo reclamaba para la libertad o se lo llevaba diciendo que era su esclavo, sin hacer nada de esto, se lo llevaron por la fuerza. Presentaré testigos ante ustedes de que el día anterior se dieron garantías por él y que entonces se lo llevaron por la fuerza. Detén el agua para mí.
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Testigos. Es fácil, pues, saber que ni el propio Panglión se considera plateo, y ni siquiera libre. Pues quien prefirió ser arrebatado por la fuerza y comprometer a sus allegados en actos violentos antes que obtener justicia de quienes se lo llevaban reclamándolo legalmente para la libertad, a nadie le resulta difícil comprender que, sabiendo bien que es esclavo, temió presentar fiadores y luchar por su persona.
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Que está muy lejos de ser plateo, creo que ya casi lo saben por esto; y que ni él mismo, que conoce mejor que nadie sus asuntos, pensó que podría parecerles a ustedes plateo, lo aprenderán fácilmente por lo que hizo. Pues en la contrademanda del pleito que le interpuso este Aristódico, al disputar
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que los pleitos no debían ser ante el polemarco, se testificó en contra que no era plateo. Pero, habiendo interpuesto una querella contra el testigo, no prosiguió, sino que permitió que Aristódico obtuviera sentencia contra él. Cuando pasó el plazo, pagó la condena, tal como se le convenció. Y de que esto es verdad, les presentaré testigos. Detén el agua para mí.
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Testigos. Antes, pues, de que esto fuera admitido por él, temiendo a Aristódico, se trasladó de aquí y residió en Tebas. Y sin embargo, creo que saben que, si realmente fuera plateo, era más lógico que residiera en cualquier otro lugar que en Tebas. Presentaré testigos ante ustedes de que residió allí durante mucho tiempo. Detén el agua para mí.
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Testigos. Considero que lo dicho es suficiente, señores jueces; pues si lo recuerdan, sé que votarán lo justo y lo verdadero, que es lo que yo les pido.

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