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Against The Corn-Dealers
LysiasCorn 1 · spanish-geminiMore by Lysias
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Original / primary: Spanish Gemini
1
Muchos se me han acercado, señores jueces, extrañados de que yo acusara a los vendedores de grano ante el Consejo, y diciendo que ustedes, aunque consideren que ellos cometen las mayores injusticias, no por ello dejan de pensar que quienes presentan cargos contra ellos son unos calumniadores. Por tanto, deseo exponer primero los motivos por los que me he visto obligado a acusarlos.
2
Pues bien, cuando los pritanos presentaron el asunto ante el Consejo, estos se enfurecieron tanto contra ellos que algunos de los oradores decían que era necesario entregarlos a los Once sin juicio previo para que fueran castigados con la muerte. Yo, considerando que era terrible acostumbrar al Consejo a actuar de tal manera, me levanté y dije que me parecía que debían juzgar a los vendedores de grano conforme a la ley, pensando que, si habían cometido actos merecedores de muerte, ustedes no dejarían de conocer la justicia mejor que nosotros, y que, si no habían cometido ninguna injusticia, no debían perecer sin juicio. Una vez que el Consejo fue persuadido de esto,
3
intentaron difamarme diciendo que yo presentaba estos argumentos para salvar a los vendedores de grano. Ante el Consejo, cuando tuvo lugar el juicio, me defendí con hechos; pues, mientras los demás guardaban silencio, me levanté y los acusé, dejando claro a todos que no hablaba en favor de ellos, sino que ayudaba a las leyes establecidas.
4
Comencé, pues, por estos motivos, temiendo las acusaciones; pero considero vergonzoso detenerme antes de que ustedes voten sobre ellos lo que deseen.
5
Y primero, suban. Dime tú,¿ eres meteco? Sí.¿ Resides aquí como alguien que va a obedecer las leyes de la ciudad o como alguien que va a hacer lo que le plazca? Como alguien que va a obedecer.¿ Acaso no consideras justo morir si has hecho algo contra las leyes para las cuales la pena es la muerte? Así es. Respóndeme entonces:¿ admites haber comprado más grano del permitido, es decir, más de cincuenta cargas, que es lo que la ley permite? Yo compré más porque los magistrados me lo ordenaron.
6
Si, por tanto, demuestran, señores jueces, que existe una ley que ordena a los vendedores de grano comprar el grano en común si los magistrados lo ordenan, absuélvanlos; pero si no, es justo que los condenen. Pues nosotros les hemos presentado la ley que prohíbe a cualquiera en la ciudad comprar en común más de cincuenta cargas de grano.
7
Debería ser suficiente, señores jueces, esta acusación, puesto que este admite haber comprado en común, la ley aparece prohibiéndolo y ustedes han jurado votar conforme a las leyes; sin embargo, para que se convenzan de que también mienten respecto a los magistrados, es necesario hablar más extensamente sobre ellos.
8
Pues bien, cuando ellos trasladaron la culpa a aquellos, llamamos a los magistrados y les preguntamos. Dos de ellos dijeron no saber nada del asunto, pero Ánito dijo que el invierno anterior, cuando el grano estaba caro, al ver que estos se superaban unos a otros y se peleaban entre sí, les aconsejó que dejaran de competir, pensando que les convenía a ustedes, los compradores, que ellos lo compraran al precio más justo posible; pues debían venderlo solo un óbolo más caro.
9
Que él no les ordenó comprar en común, sino que les aconsejó no competir entre sí, les presentaré al propio Ánito como testigo. Testimonio. Este dijo tales palabras ante el Consejo anterior, pero estos aparecen comprando en común ante este.
10
Que no compraron el grano en común por orden de los magistrados, ya lo han oído; y considero que, aunque digan la verdad sobre esto, no se defenderán a sí mismos, sino que acusarán a aquellos; pues, respecto a aquello sobre lo que existen leyes escritas explícitamente,¿ cómo no es necesario castigar tanto a los que no obedecen como a los que ordenan hacer lo contrario a estas?
11
Pero, señores jueces, creo que no recurrirán a este argumento; quizás digan, como hicieron ante el Consejo, que compraban el grano en común por benevolencia hacia la ciudad, para vendérselo a ustedes al precio más justo. Les diré la prueba más grande y evidente de que mienten:
12
pues deberían, si realmente hacían esto por ustedes, aparecer vendiéndolo al mismo precio durante muchos días, hasta que se les agotara el grano comprado en común; pero ahora, a veces, lo vendían el mismo día un dracma más caro, como si lo compraran por medimno. Y de esto les presento testigos.
13
Me parece terrible que, cuando hay que pagar una contribución que todos van a conocer, no quieran y pongan como excusa la pobreza, pero que, en asuntos donde la pena es la muerte y les convenía pasar inadvertidos, digan que infringieron la ley por benevolencia hacia ustedes. Y, sin embargo, todos saben que a estos es a quienes menos les corresponde usar tales argumentos.
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Pues les conviene lo contrario que a los demás; ya que obtienen mayores ganancias cuando, al anunciarse alguna desgracia en la ciudad, venden el grano caro. Y ven sus desgracias con tanto agrado que se enteran de ellas antes que los demás, o bien ellos mismos inventan rumores, ya sea que las naves en el Ponto se han perdido, o que han sido capturadas por los lacedemonios al salir, o que los puertos están cerrados, o que las treguas están a punto de ser denunciadas, y han llegado a tal punto de enemistad,
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que conspiran contra ustedes en los mismos momentos en que lo hacen los enemigos. Pues cuando más necesitan grano, estos lo acaparan y no quieren venderlo, para que no discutamos sobre el precio, sino que nos demos por satisfechos si, comprándolo a cualquier precio, nos vamos. De modo que, a veces, estando en paz, somos sitiados por ellos.
16
La ciudad conoce desde hace tanto tiempo la maldad y mala intención de estos que, para todas las demás mercancías, han establecido a los agoranomos como guardianes, pero para este oficio solo, eligen por sorteo a los sitofílacos; y muchas veces ya han castigado con la pena máxima a aquellos, siendo ciudadanos, porque no fueron capaces de controlar la perversidad de estos. Y, sin embargo,¿ qué deben sufrir los que cometen la injusticia a manos de ustedes, cuando incluso ejecutan a los que no son capaces de vigilar?
17
Deben considerar que les es imposible absolverlos. Pues si los absuelven cuando ellos mismos admiten haberse confabulado contra los mercaderes, parecerá que ustedes conspiran contra los que llegan por mar. Si hubieran presentado alguna otra defensa, nadie podría reprochar nada a quienes los absolvieran; pues depende de ustedes creer a quienes quieran; pero ahora,¿ cómo no parecería que actúan de forma terrible si dejan sin castigo a quienes admiten infringir la ley?
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Recuerden, señores jueces, que cuando muchos ya tenían esta acusación, aunque lo negaran y presentaran testigos, los condenaron a muerte, considerando más creíbles los argumentos de los acusadores. Y, sin embargo,¿ cómo no sería sorprendente si, juzgando sobre las mismas faltas, prefieren castigar a los que lo niegan?
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Y, ciertamente, señores jueces, creo que para todos es evidente que los juicios sobre tales asuntos son de interés común para los que están en la ciudad, de modo que se enterarán de qué opinión tienen sobre ellos, pensando que, si los condenan a muerte, los demás serán más moderados; pero si los dejan sin castigo, habrán votado darles plena libertad para hacer lo que quieran.
20
Deben, señores jueces, castigarlos no solo por lo pasado, sino también como ejemplo para lo que vendrá; pues así serán apenas tolerables. Consideren que de este oficio son muchos los que han arriesgado su vida; y obtienen de él beneficios tan grandes que prefieren arriesgar su vida cada día antes que dejar de obtener ganancias injustas de ustedes.
21
Y, ciertamente, ni siquiera si les suplican y ruegan, sería justo que se apiadaran de ellos, sino más bien de los ciudadanos que morían por la perversidad de estos, y de los mercaderes contra quienes estos se confabularon; a quienes ustedes favorecerán y harán más decididos si castigan a estos. Si no,¿ qué opinión creen que tendrán cuando se enteren de que absolvieron a los revendedores que admitieron conspirar contra los que llegan por mar?
22
No sé qué más decir; pues, respecto a los demás que cometen injusticias, cuando son juzgados, es necesario enterarse por los acusadores, pero la perversidad de estos la conocen todos. Si, por tanto, los condenan, harán justicia y comprarán el grano a un precio más justo; si no, más caro.

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