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Defense Against A Charge Of Taking Bribes
LysiasBrib 1 · spanish-geminiMore by Lysias
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Original / primary: Spanish Gemini
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Sobre las acusaciones, señores jueces, ya se les ha demostrado suficientemente; pero les pido que escuchen también sobre los otros asuntos, para que sepan sobre qué clase de persona van a emitir su voto. Pues bien, fui examinado durante el arcontado de Teopompo y, al asumir el cargo de corego para tragedias, gasté treinta minas, y en el tercer mes, tras vencer en las Targelias con un coro de hombres, dos mil dracmas, y durante el arcontado de Glaucipo, para los pirriquistas en las Grandes Panateneas, ochocientas.
2
Además, siendo corego de hombres en las Dionisias durante el mismo arcontado, vencí y gasté, junto con la dedicación del trípode, cinco mil dracmas, y durante el arcontado de Diocles, en las Pequeñas Panateneas, trescientas para un coro cíclico. Durante el tiempo intermedio fui trierarca siete años,
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y gasté seis talentos. Y a pesar de realizar tales gastos y de arriesgarme diariamente por ustedes y estar fuera de la ciudad, aun así he aportado contribuciones, una de treinta minas y otra de cuatro mil dracmas. Cuando regresé por mar durante el arcontado de Alexias, inmediatamente fui gimnasiarca para las Prometeas y vencí, habiendo gastado doce minas.
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Y más tarde fui nombrado corego de un coro de niños y gasté más de quince minas. Durante el arcontado de Euclides, siendo corego de comedias para Cefisodoro, vencí y gasté, junto con la dedicación del equipo, dieciséis minas, y en las Pequeñas Panateneas fui corego de pirriquistas imberbes y gasté siete minas.
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He vencido compitiendo con un trirreme en Sunio, habiendo gastado quince minas; aparte de las arquiteorías, las Erreforias y otros asuntos similares, en los cuales he gastado más de treinta minas. Y de estos que he enumerado, si hubiera querido realizar las liturgias según lo escrito en la ley, no habría gastado ni la cuarta parte. Durante el tiempo que fui trierarca,
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mi nave navegaba mejor que la de todo el resto de la flota. Les diré la mayor prueba de esto. En primer lugar, Alcibíades, a quien yo habría dado mucho por que no navegara conmigo, al no ser ni amigo, ni pariente, ni de mi misma tribu, navegaba en mi nave.
7
Y sin embargo, creo que ustedes saben que, siendo estratego, con libertad para hacer lo que quisiera, nunca habría subido a otra nave que no fuera la que mejor navegaba, puesto que él mismo iba a correr peligro. Cuando ustedes destituyeron a aquellos de su mando,
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y eligieron a los diez con Trasilo, todos ellos querían navegar en mi nave; sin embargo, tras muchas disputas entre ellos, subió Arquéstrato de Frearrio; y al morir este en Mitilene, Erasínides navegó conmigo. Y sin embargo,¿ cuánto dinero creen que gasté en un trirreme así preparado?
9
¿ O cuánto daño creen que causé a los enemigos?¿ O cuánto bien hice a la ciudad? La mayor prueba de esto es que, cuando en la última batalla naval las naves fueron destruidas, sin ningún estratego navegando conmigo( para mencionar también esto, ya que ustedes se enfadaron con los trierarcas por la desgracia ocurrida), yo traje mi propia nave y salvé la de Nausímaco de Falero.
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Y esto no sucedió por azar, sino por mi propia preparación; pues había convencido con dinero al timonel Fantias durante todo el tiempo, quien era considerado el mejor de los griegos, y preparé también la tripulación y el resto del servicio en consecuencia. Y que digo la verdad sobre esto, lo saben todos los que estaban allí como soldados. Llama también a Nausímaco.
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Testimonio. Pues bien, las naves que se salvaron fueron doce; yo les traje dos, la mía y el trirreme de Nausímaco. Y habiendo corrido tantos peligros por ustedes y habiendo hecho tantos bienes a la ciudad, ahora no pido recibir de ustedes una recompensa como otros a cambio de esto, sino no ser privado de lo mío, considerando que es vergonzoso para ustedes tomar algo tanto de alguien que lo da voluntariamente como de alguien que no.
12
Y no me preocupa tanto si tengo que perder mis bienes; pero no aceptaría ser ultrajado, ni que se piense que los gastos realizados para ustedes son ingratos para mí, mientras que aquellos que no han cedido nada de lo suyo a ustedes parecen haber actuado correctamente. Si, por tanto, me hacen caso, votarán lo justo y elegirán lo que les resulta provechoso a ustedes mismos.
13
Pues ven, señores jueces, que los ingresos de la ciudad son escasos, y que estos son arrebatados por quienes están al mando; de modo que es justo considerar esta la fuente de ingresos más segura para la ciudad: los bienes de quienes están dispuestos a realizar liturgias. Si, por tanto, deliberan bien, no se preocuparán menos de nuestros bienes que de los suyos propios,
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sabiendo que podrán disponer de todo lo nuestro como antes; y creo que todos ustedes saben que yo seré para ustedes un administrador de mis bienes mucho mejor que quienes administran los de la ciudad. Pero si me hacen pobre, se perjudicarán también a ustedes mismos; otros se repartirán incluso esto, como también lo demás.
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Es justo considerar que les conviene mucho más darme de lo suyo que disputarme lo mío, y compadecerse de mí si me vuelvo pobre antes que envidiarme si soy rico, y rogar a los dioses que los demás sean ciudadanos así, para que no codicien lo suyo, sino que gasten lo propio en ustedes.
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Considero, señores jueces( y que ninguno de ustedes se moleste), que sería mucho más justo que los investigadores registraran que ustedes poseen mis bienes, a que yo ahora corra peligro como si tuviera dinero del erario. Pues me presento ante la ciudad de tal manera que, en privado, ahorro de mis bienes, pero en público, al realizar liturgias, me complazco, y no me enorgullezco de lo que me queda, sino de lo que he gastado en ustedes,
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considerando que de esto último soy yo mismo responsable, mientras que otros me dejaron la fortuna, y que por esta última soy calumniado injustamente por mis enemigos, mientras que por lo primero soy salvado justamente por ustedes. De modo que no sería razonable que otros me reclamaran ante ustedes, sino que, incluso si alguno de mis amigos estuviera pasando por un juicio así, yo pediría que ustedes me concedieran el favor, y si yo corriera peligro ante otros, que ustedes fueran quienes pidieran por mí.
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Pues nadie podría decir que, habiendo ejercido muchos cargos, me he beneficiado de los suyos, o que he sido juzgado en juicios vergonzosos, o que soy responsable de algo vergonzoso, o que he visto con alegría las desgracias de la ciudad; sobre todos mis asuntos, tanto privados como públicos, considero que he actuado de tal manera y que ustedes lo saben, que no necesito defenderme de ellos.
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Les pido, pues, señores jueces, que tengan ahora sobre mí la misma opinión que en el tiempo pasado, y que no recuerden solo las liturgias públicas, sino que consideren mis costumbres privadas, considerando que esta es la liturgia más trabajosa: ser durante todo el tiempo ordenado y sensato, y no ser vencido por el placer ni incitado por el lucro, sino presentarse de tal manera que ninguno de los ciudadanos pueda ni reprocharme ni atreverse a citarme a juicio.
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Por tanto, no es justo, señores jueces, que, obedeciendo a tales acusadores, voten en mi contra, quienes se han vuelto tan grandes al litigar sobre impiedad, pero que, al no poder defenderse de sus propias faltas, se atreven a acusar a otros. Y aquellos de quienes Cinesias, estando en tal estado, ha realizado más expediciones, estos se indignan por los asuntos de la ciudad. Y no contribuyen en nada a que la ciudad sea feliz, sino que hacen todo lo posible para que ustedes se enfaden con quienes han hecho el bien.
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Estos, pues, señores jueces, podrían contarles en el pueblo sus propias costumbres; pues no podría desearles un mal mayor que ese; pero yo les pido, les suplico y les ruego que no me condenen por soborno, ni consideren que hay tanto dinero por el cual yo desearía que le ocurriera algún mal a la ciudad.
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Pues estaría loco, señores jueces, si gastara en ustedes mi fortuna heredada por ambición, y por el mal de la ciudad aceptara sobornos de otros. Yo, pues, señores jueces, no sé a quiénes más que a ustedes habría querido tener como jueces sobre mí, si es que los que han recibido el bien deben rogar que los que han hecho el bien emitan su voto.
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Y, ciertamente, señores jueces( pues deseo recordar también esto), nunca consideré terrible tener que realizar liturgias por ustedes, aunque deje a mis hijos mucho más pobres, sino mucho más si no realizara con entusiasmo lo ordenado;
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ni si alguna vez iba a correr peligro en las batallas navales, nunca me compadecí, ni lloré, ni me acordé de mi mujer ni de mis hijos, ni consideré terrible que, al terminar mi vida por la patria, los deje huérfanos y privados de padre, sino mucho más si, al salvarme vergonzosamente, me cubriera de oprobios a mí mismo y a ellos.
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Por lo cual les pido ahora el favor, y considero justo que, habiendo tenido yo tal opinión sobre ustedes en los peligros, ustedes ahora, estando en una situación segura, me valoren a mí y a estos hijos, considerando que es terrible para nosotros y vergonzoso para ustedes si nos vemos obligados a quedar privados de derechos por tales acusaciones, o si, privados de nuestros bienes, nos vemos obligados a ser pobres y a andar necesitados de muchas cosas, habiendo sufrido cosas indignas de nosotros mismos e indignas de lo que hemos hecho por ustedes. De ninguna manera, señores jueces; sino que, absolviéndonos, traten con nosotros como ciudadanos de la misma manera que en el tiempo anterior.

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