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Commentarii in Romanos
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Commentarii in Romanos (III. 5- V. 7) (P. Cair. 88748 cod. Vat. gr. 762) Ὠριγένους εἰς τὴν πρὸς Ῥω̣ μ̣ α̣ ίους, τόμος ˉε. [Rom. 3, 5– 8] «Εἰ δὲ ἡ ἀδικία ἡμῶν Θεοῦ δικαιοσύνην συν ίστησιν». ὁτὲ μέν·····] εθν [····]·· ε· ομένῳ, ὁτὲ δὲ πρὸς τὰ ἔθνη τὸν λόγον ἀποτείνοντι καὶ· [····]· το πα [········] ν πάντων ἐθνῶν ἀπαγγέλλοντι, ἕτερα δὲ περὶ Ἰουδαίων··········· [··]*** Λέγομεν δὲ ὅτι δι' ὅλης τῆς ἐπιστολῆς αὐτῷ πρόκειται τ̣ ὴν πρὸ τῆς| ἐπιδημίας Χριστοῦ τοῦ Ἰσραὴλ παραστῆσαι σωτηρίαν τοῦ κατὰ τὸν νόμον ζ· [··········]· [····] δὲ αὐτῷ καὶ περὶ τῶν μετὰ τὴν Σωτῆρος ἡμῶν ἐπιδημία̣ [ν··········· πῶς]᾿ Ι̣ σ̣ ρ̣ α̣ η`̣ λ̣ παραπτώματι γέγονεν ἡ σωτηρία τοῖς ἔθνεσι [···················] μενος ε̣ μφηναι λαμπροτέραν γινομένην·· [···················] κιλον τῆς σ· [··]· κ·········· [··] ε· λυτο| ψεῦδος κ [············]· ἀνθρώποις εμπ· [·······]··· εν τὸ «Γινέσθω δὲ ὁ Θεὸς ἀληθής, πᾶς δὲ ἄνθρωπος ψεύστης»*** πρὸς του῀̣ το νῦν ὑπ̣ ειδόμενος ἀνθυπ̣ ο̣ φορ̣ ὰν̣ [·]·· [·············] η·· μενην περὶ τ [···]· η δικαίως [ἐπ] ιφέρεσθαι κατὰ τῶν ἀνθρώπων [········· ἀδικία αὐτῶν συνίσ τησιν τὴν τοῦ Θεοῦ δικαιοσύνην· τίθησιν γὰρ̣ τὴν ἀνθυποφορὰν καὶ κωλύει τοὺς χρωμένους αὐτῇ***| Ἀμήχανον γὰρ καὶ ἄδ̣ [ικον λέγειν τὸν Θεὸν καὶ φάσκειν ὅτι κρινεῖ τὸν κόσμον, ἐν τ···· [····]· [·········] ι εὐθέως μηδενὸς ἀκρίτου νοουμένου [***...]· [··]· ως δυσφ· [··········]· ι τούτοις παριστάμενοι τοῖς λόγοις καταψεύδο [νται] η῾̣ μ̣ ω῀̣ ν̣· [····] υ̣ σ̣ φημα περὶ ἡμῶν 126 λεγόντων· φάσκουσι γὰρ δυνάμει τοῦθ̣' ἡμᾶς ἀπαγγέλλειν ὅτι εἴπερ ἡ ἀλήθεια τοῦ Θεοῦ περισσεύει ἐν τῷ τῶν| ἀνθρώπων ψεύσματι καὶ συνίσταται αὐτοῦ ἡ δικαιοσύνη ὑπὸ τῆς ἡμετέρας α᾿̣ δικίας, βουλόμεθα δὲ ἐλθεῖν τὰ ἀγαθὰ οὐ δυνάμενα ἥκειν πρὸ τῶν ἡμετέρων κακῶν, ποιήσωμεν ἡμεῖς τὰ χείρονα ἵνα μετὰ τοῦτο ἔλθῃ τὰ ἀγαθ̣ [ά·····] δικαιότατα ἔσται κρίμα τὸ κατὰ τῶν ἡμᾶς βλασφημούντων καὶ [········]···· δυνάμει λ [·]· ειν ἃ μηδαμῶς ἀκολουθεῖ τοῖς υ῾̣ φ' η῾̣ μ̣ ω῀̣ ν̣ πε| [···]··· ενοις. Ταῦτα τὸ «Μὴ ἄδικος ὁ Θεὸς ὁ ἐπιφέρων τὴν ὀργὴν κατὰ ἀνθρώπων;» [·]·· ει δὲ ὡς ἐν ἑτέροις εὕρομεν «Μὴ ἄδικος ὁ Θεὸς ἐπιφέρων τὴν ὀργήν; κατὰ ἄνθρωπον λέγω. Μὴ γένοιτο», τοιοῦτον ἂν ἔχοι νοῦν ἡ λέξις· τὸ φάσκειν ἄδικον εἰ῀̣ ναι τὸν Θεὸν ἐπιφέροντα τὴν ὀργὴν ἐπεὶ ἡ ἀδικία ἡμῶν Θεοῦ δικαιοσύνην συνίστησιν, οὐ κατὰ Θεὸν λέγει οὐδὲ κατὰ τὴν σοφίαν αὐτοῦ ἀλλὰ κατὰ| τὸ ἀνθρώπινον καὶ καθὸ Πᾶς ἄνθρωπος ψεύστης ἐστίν***... περὶ αὐτοῦ αἱ ἐπιστῆμαι τῶν ἐναντίων εἰσὶν οἷον ἡ ἰατρικὴ τέχνη ἐστὶν π̣ ερὶ νοσερὰ καὶ ὑγιεινὰ καὶ οὐ δήπου ἐπ̣ ε̣ ι`̣ ὑγίειαν πραγματεύεται δύνα ται········]· [··] ειν περὶ νοσερῶν, ἀλλὰ καὶ ἡ φρόν̣ ησις ἀποδέδοται ε᾿̣ πιστήμ ἀγαθῶν καὶ κακῶν, καὶ ἡ σωφροσύνη αἱρετῶν καὶ οὐχ αἱρετῶν| 128 καὶ ἡ ἀνδρεία δεινῶν καὶ οὐ δεινῶν· ἀποφατικοῖς δέ φασιν χρῆσθαι το̣ ὺς ὁ´̣ ρους κατὰ ἀπορίαν ὀνομάτων τῶν τἀναντία δηλούντων, οὐ τὰ α᾿̣ ντ̣ ικείμενα*** ἀνάγκη τὸν ἀναλαμβάνοντα δικαιοσύνης ἐπιστήμην εἰδέ‖ ν̣ αι καὶ τὴν ἀδικίαν*** Συνίστησιν τοίνυν τὴν τοῦ Θεοῦ δικαιοσύνην καὶ τὸ κα´̣ λλ̣ ος δείκνυσιν καὶ τὴν ὑπεροχὴν τοῦ κατ' αὐτὴν καλοῦ θεωρεῖσθαι ποιεῖ ἡ η῾̣ με̣ τ̣ έρα ἀδικία· ἧς μηδαμῶς ὑπαρχούσης ὑπεροχὴ π· ρ [·] τὴν δικαιοσύνην·· [·]····*** Ἡ γὰρ ὀργὴ πρώτως ἐπὶ τὴν ἀδικίαν ἔρχεται και`̣ δι' αὐτὴν καὶ ἐπὶ τοὺς χρωμένους αὐτῇ [··]· ἄδικος [·]· [···]· ὀργὴν υ῾̣ φιστάμενος κατὰ ἀδικίας καὶ ι [·····················] μ̣ ενος τῇ ἀδικίᾳ*** Κατὰ ἄνθρωπον οὐ῀̣ ν λέγει τὸν [·······················] θνῄσκοντα ο την······ [····] ηνπροιεμ [···················]···· ἐπιφέρων τὴν ὀργήν*** Πάντες γὰρ ἄνθρωποι φύ σει τέκνα ὀργῆς ἀπὸ τοῦ εἶ| ναι θεοὶ καὶ υἱοὶ Ὑψίστου ἀλλὰ μετὰ πρ [··············]*** καὶ τ̣ ο̣ λμήσας γ' ἂν εἴποιμι ὁ´̣ τι ὅταν γένηται ὁ Θεὸς πάντα ἐν πᾶσιν, τότε οὐκέτι ἔσται ἄνθρωπος πάντων γενομένων θεῶν· [········]· ερων αὐτῷ πάντων γενομένων ἑνὸς Θεοῦ κατὰ τὸ «Ὡς ἐγὼ καὶ [σὺ ἕν ἐσμεν] ἵνα καὶ αὐτοὶ ἐν ἡμῖν ἓν ὦσιν»*** Καὶ ἐν τῇ Πρὸς Κορινθίους [··········] ἐγενήθημεν τῷ| κόσμῳ τουτέστιν ἐν τῷ περιγείῳ τόπῳ···· [·····] ιν καὶ ἀγγέλοις καὶ ἀνθρώποις*** ἐπερίσσευσεν καθαιρετικῶς ἐκει̣·· οὐκ ἂν περι [···]· τα, εἰ

Spanish Gemini
q.1
q.2
q.3
q.4
q.5
q.6
q.7
de los mandamientos del Señor que no se cumplirán, y pequen, y se les dé a conocer el pecado que cometieron en ello, y la congregación ofrecerá un becerro de la vacada por el pecado». Luego, después de unas pocas palabras:« Y el sacerdote ungido traerá de la sangre del becerro al tabernáculo del testimonio»; y de nuevo, después de unas pocas palabras:« Y hará, dice, con el becerro de la misma manera que hizo con el becerro del pecado; así se hará con él, y el sacerdote hará expiación por ellos, y les será perdonado». Por tanto, con sangre hará expiación el sacerdote por toda la congregación para que les sea perdonado. En él está también el propiciatorio, y el sumo sacerdote, y el que es sacrificado por el pueblo, a quien Dios propuso como propiciatorio mediante la fe en su propia sangre, propiciatorio por la remisión de los pecados cometidos, para que haya remisión de los pecados anteriormente cometidos, es decir, perdón y remisión, para los que creen. Pues de las palabras contiguas, tanto de la riqueza de la bondad y de la paciencia, como la tolerancia mencionada entre ellas, se insinúa que está hecha a partir del soportar, y justificando al que es de la fe, es decir, al que cree en Jesús y por medio de Jesús en Dios. Y no es absurdo, habiendo anticipado el« justificando al que es de la fe en Jesús», decir que, así como Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, así a los que han creído en Jesús o en Dios por medio de Jesús, Dios les cuenta la fe por justicia, y así justifica al que es de la fe en Jesús, a menos que su esencia sea propiciatorio y su energía sea expiación. Y creo que el Levítico alude al orden de estas cosas, legislando primero sobre las ofrendas, segundo sobre los sacrificios de salvación y tercero sobre el alma que peca involuntariamente.
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[ Rom. 3, 27– 28] Habiendo expuesto que aquellos fueron los primeros en ser confiados con los oráculos de Dios y, en lo que a esto respecta, la jactancia judía contra las naciones, ahora la delimita al haber añadido, después de la superioridad del judío y el beneficio de la circuncisión, que Dios es el único veraz, pero todo hombre mentiroso. Por lo cual, toda jactancia que parece ser de los judíos es excluida y, por así decirlo, impedida, pues la ley de la fe justifica al que es justificado y no la ley de las obras; pues ni ambas leyes justifican a la vez, ni la ley de las obras; pues basta para la justificación la de la fe, ya que es posible alcanzar la justificación habiendo creído solamente y sin haber hecho absolutamente nada. Tenemos, pues, cómo mostrar al que es justificado solo por la fe sin obras, como era el ladrón crucificado con Jesús, y la mujer pecadora en el Evangelio según Lucas que trajo un frasco de perfume y se puso junto a los pies de Jesús y realizó lo que está escrito que hizo. Y por ninguna obra de la ley, sino por la fe, le han sido perdonados sus pecados cuando le dijo:« Tus pecados te son perdonados» y« Tu fe te ha salvado; vete en paz». Y en muchos lugares del Evangelio se dice« Tu fe te ha salvado», para que aprendamos que razonamos bien al decir que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley. Pero es probable que alguien, al oír esto, descuide la conducta según Dios, pensando que la fe basta para la justificación. Diremos a esto que, después de la justificación, la injusticia cometida ha invalidado la gracia del que justifica. Por tanto, la justificación de Dios, que se basta solo con la fe, se anticipa a las obras que vendrán después de la justificación por la fe, para que el que es justificado no se jacte delante de Dios como si no hubiera recibido ningún don de Dios, sino que hubiera sido justificado por las obras de la ley. Y yo creo que incluso las obras anteriores a la fe, aunque parezcan ser rectas, como no edificadas sobre el buen fundamento que es la fe, no justifican al que las hace. Y puesto que toda jactancia por las obras ha sido excluida para todos los hombres, por eso todo el que se ensalza a sí mismo será humillado, aunque diga con verdad:« Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, ladrones, injustos, adúlteros» y lo que sigue. Por la ley de la fe se excluye toda jactancia de la que podrían jactarse los que no comprenden la justificación por la fe, pero no se excluye la jactancia que proviene de la fe misma,
q.9
jactancia, como era la de Pablo al decir:« Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de mi Señor Jesús, por quien el mundo me ha sido crucificado a mí y yo al mundo». Pues casi dice que lejos esté de gloriarse en la templanza, ni en la justicia, ni en la piedad o en las demás virtudes, sino solo en la cruz de nuestro Señor Jesucristo.¿ Y quién, habiendo comprendido lo puro de la templanza, que no necesita de[ esfuerzo] para refrenar los deseos y las pasiones,[ poniendo en peligro] el razonamiento, se jactaría de ser un hombre templado estando revestido de carne? Pues es deseable si alguien adquiriera el hábito de la continencia, como dicen algunos de los expertos en estas cosas, que resulta ser inferior a la templanza.¿ Y quién, al leer:« Cualquiera que mire a una mujer para...»?¿ Y quién es tan fuerte como para no considerar nunca lo no sabio como sabio, ni lo sabio como no sabio? Y al comprender lo análogo sobre las demás virtudes, verás cómo toda jactancia ha sido excluida del género humano y verdaderamente todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia. El«¿ Dónde, pues, está la jactancia?» y haber respondido a la pregunta él mismo diciendo:« Ha sido excluida». Por eso tal vez se añade:«¿ O es Dios solo de los judíos?¿ No también de las naciones?». Pues la ley de Dios, la que es más soberana que la ley de la letra, la que fue escrita en los corazones de los hombres por Dios, no es solo de los judíos, sino también de las naciones. Pero el que no sabe que la jactancia ha sido excluida por la ley de la fe, se jactará por ignorancia, sin prestar atención a lo dicho por Salomón, que tiene esta forma:«¿ Quién se jactará de tener el corazón puro o quién se atreverá a decir que está limpio de pecados?».
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[ Rom. 3, 29– 30]¿ Qué Dios es Dios de los judíos en lo secreto, para hablar con ellos de manera condescendiente, y de las otras naciones distintas a estos? Pues si es el inengendrado según ellos,¿ cómo podría ser Dios también de los psíquicos que no lo conocen? Y si es el creador, como ellos mismos separan,¿ cómo podría ser este el Dios de los espirituales?¿ Y cómo, según ellos, si Dios no es Dios de muertos sino de vivos, podría ser Dios también de las naciones o, como ellos llamarían, Dios de los psíquicos, al no alcanzar la denominación de vivos? Parece también a través de esto mostrar que, habiendo creído en Jesús, tanto los que se circuncidan como los incircuncisos se salvan, cuando todavía los unos practican las cosas de la ley de Moisés según la posibilidad, y los otros viven según la libertad de Cristo. Después de esto, prestemos atención en qué se diferencia la circuncisión justificada por la fe de la incircuncisión justificada no por la fe, sino mediante la fe. Pues no debe pensarse que Pablo usó al azar la preposición« por»( ek) en el caso de la circuncisión, y« mediante»( dia) en el de la incircuncisión. Pues tampoco en otros lugares parece haber usado la diferencia de estas al azar( como en la dirigida a los Corintios:« La mujer, dice, es del hombre, pero el hombre es mediante la mujer»), y hablando en algún lugar sobre Dios:« Por él y de él y para él son todas las cosas». Me parece, pues, que es más propio lo« de alguien»( ek tinos) a lo« de quien»( ex hou) que lo« mediante alguien»( dia tinos) a lo« mediante quien»( di' hou), y más próximo lo« de alguien» a lo« de quien» que lo« mediante alguien» a lo« mediante quien». Pues ella es primariamente del hombre, nunca mediante el hombre; pues la mujer nunca es de otro para que sea mediante el hombre, y especialmente cuando oyes esto según Adán y Eva debido a:« Este es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne». Pero el hombre nunca es de la mujer; sino que él mismo, siendo primariamente del hombre, después de esto llega a ser mediante la mujer; pero esto ya no encaja en el caso de Adán, sino en todo hombre después de él. Y de nuevo, la Escritura no dijo: Todas las cosas fueron hechas mediante Dios, sino Todas las cosas fueron hechas mediante el Logos y no por el Logos ni del Logos. Puesto que, por tanto, la circuncisión es más noble que la incircuncisión, la circuncisión es justificada como siendo mejor que la incircuncisión, y lo inferior, la incircuncisión, camina mediante la fe para ser justificado, no habiendo venido de la fe; pues alguien, habiendo creído, llega a la circuncisión, y
q.11
especialmente la que el apóstol llama la que es en lo secreto; de modo que es mejor ser justificado de la fe que mediante la fe, como se entiende mejor lo« del hombre» en cuanto es del hombre, que lo« mediante la mujer» en cuanto es mediante la mujer. Pero sobre el Salvador no se ha dicho« mediante mujer» sino« de mujer», porque en todo hombre esto tiene lugar, ya que antes de ser mediante mujer ha sido del hombre, pero en el caso del Salvador, al no haber sido del hombre, no tiene el haber sido mediante mujer; por lo cual allí, puesto que lo que ha sido hecho de la carne es carne, su carne, al no haber sido hecha del hombre, ha sido hecha de mujer y no mediante mujer.[ Rom. 3, 31] Buscamos por qué no dijo« De la fe» sino« Mediante la fe». Lo que es justificado de la fe es la circuncisión, y no dudamos si la ley es invalidada de la fe, siendo justificada la circuncisión de la fe; pero siendo la incircuncisión justificada mediante la fe,¿ se invalida la ley? Pero ahora hemos recibido la ley de Moisés no invalidada mediante la fe; pues la fe establece también la ley como siendo de Dios; y es evidente que hablamos sobre la fe recta. Establece, pues, todo santo y el que cree sanamente la ley, y especialmente la espiritual, y de ninguna manera la invalida. Pero si alguien objetara de la segunda epístola a los Corintios:« Y si el ministerio de la muerte, grabado en letras sobre piedras, fue hecho con gloria, de modo que los hijos de Israel no podían fijar la vista en el rostro de Moisés por la gloria de su rostro, la cual se desvanecía», diremos que no es lo mismo«¿ La ley, pues, se invalida?» que«¿ Invalidamos, pues, la ley?». Pues ni el mismo Pablo actúa invalidando la ley; pues si la ley también se invalida, se invalida por la gloria sobreabundante y, como diría, no por Pablo ni por ningún otro de los hombres santos, sino por aquel que dice ser señor del sábado. Y no ha sido glorificado lo glorificado en esta parte en comparación con la gloria sobreabundante. Pues llamó a lo de Cristo lo que permanece; pero lo que no permanece se invalida, puesto que la ley es un pedagogo hasta que llegue el cumplimiento del tiempo; y así como diría que la obra del pedagogo es necesaria mientras el que es educado es niño, y que la obra del pedagogo se invalida a partir de la perfección del que es educado, así diría que la obra de la ley se invalida cuando llega el cumplimiento del tiempo, cuando también el hijo, que en otro tiempo no difería del esclavo, recibe la herencia paterna. Pues así como se invalida el conocimiento en Pablo y en Pedro, no siendo vituperado al invalidarse, sino cuando llega lo perfecto, así Pablo no invalida la ley, sino que la establece; pero si se revela la gloria sobreabundante de Cristo, entonces lo que antes de ella aparecía y se decía ser glorificado[ es invalidado] por la gloria sobreabundante. De tales cosas se ocupa también[ el« Aquel] debe crecer, pero yo disminuir», de modo que las cosas de la niñez y el pedagogo tomado para ella se invalidan a partir de la perfección y no por el mismo que es educado. Pues dice:«¿ Invalidamos, pues, la ley mediante la fe? De ninguna manera». No dijo:«¿ La ley, pues, se invalida?», sino«¿ Invalidamos, pues, la ley?». Y es semejante también el« Sino que establecemos la ley». Tomo VI[ Rom. 4, 1– 8]«¿ Qué, pues, diremos que halló Abraham nuestro antepasado según la carne?», habiendo dicho antes que hay dos leyes, de las cuales llamó a una ley de las obras, y a la otra ley de la fe, y habiendo dicho que la jactancia ha sido excluida no por la ley de las obras sino por la ley de la fe, y habiendo añadido a esto que el hombre puede ser justificado por la fe sin las obras de la ley; y en segundo lugar, sobre Abraham, mostrando que fue justificado más de la fe que de las obras; no obstante, dice que él realizó las obras como amando seguir la dignidad de la justificación por la fe. Pero a lo largo de todo este lugar parece proponer dos justificaciones, la una la llamó de las obras, y la restante de la fe... de la ley de Dios. Pero nosotros decimos que el que es justificado de las obras tiene jactancia ante los hombres... toda naturaleza racional que está fuera de tales cuerpos... sería el que provee perfectamente las cosas buenas ante Dios en la fe que Dios cuenta por justicia, y ante los hombres y las demás naturalezas racionales por las obras, de las cuales declaran justo al hacedor y, por otra parte, no pueden justificar a nadie. Por tanto, debe practicarse la justicia, comprendiendo que la vida se da al justo y no a ningún otro que añada a la justicia la fe en Dios... la escritura de la vida en ella... a la justicia. Puesto que, por tanto, hay dos justificaciones, la que justifica ante Dios es la de la fe, la que es ante los demás racionales es la de las obras, cumpliéndose así el« Mi justo vivirá de la fe», aplicarás a las dos justificaciones también el« Las cosas ocultas son para el Señor tu Dios, pero las manifiestas para nosotros y para nuestros hijos», llamando cosas ocultas a las vistas por el Señor Dios según la fe que justifica ante Dios, y cosas manifiestas a las vistas por los hombres y los demás racionales según la justificación de las obras. Y no pienses que puede haber fe en alguien que Dios cuenta por justicia, y que sea posible que coexista con tal fe injusticia o alguna maldad. Pues si el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios, y el que ha nacido de Dios no peca, evidentemente el que cree que Jesús es el Cristo no peca, y el que peca no cree. Y al decir Pablo que Abraham es padre suyo y de los de la circuncisión, añade que era padre según la carne, lo cual no creo que ninguno de los de las naciones diría sanamente, a menos que alguien sea del linaje de Ismael o de alguno de los nacidos de Esaú o también de los hijos de Cetura; pues nadie de los que están fuera del linaje de estos y del de Jacob diría sanamente que Abraham es su padre según la carne, aunque Dios lo puso como padre de muchas naciones y en él son bendecidas todas las familias de la tierra. Pues solo aquel sería hijo de alguien según la carne que ha nacido de la semilla de alguien según la carne, como se ha dicho sobre nuestro Salvador al principio de la epístola examinada:« Del que nació de la semilla de David según la carne». Cuando también Abraham, habiendo levantado el campamento, vino y habitó junto a la encina que estaba en Mamré, que estaba en Hebrón, y edificó allí un altar al Señor. Por tanto, de manera hiperbólica... aunque tenga toda la fe de modo que traslade montañas, pero no tengo amor, nada me aprovecha, y esto ha sido tomado como por hipótesis. Pues no es posible tener tal fe, digo la toda de modo que traslade montañas, y no tener amor. Pero debe saberse con precisión que el tener toda la fe viene del amor, sobre el cual está escrito:« El amor todo lo cree». Sobre qué creyó Abraham a Dios, la Escritura no lo narró con mucha claridad; pero el apóstol parece entender que él creyó en general. Pues verdaderamente, si lo general, ciertamente también lo particular; pero si creyó a Dios sobre lo dicho, no se sigue que creyó en general. Hay diversas medidas de creer a Dios; por eso Abraham creyó y le fue contado por justicia, pero no se ha escrito nada semejante cuando Israel vio la mano grande que hizo el Señor a los egipcios y el pueblo temió al Señor y creyeron al Señor y a Moisés su siervo, pero no se añade como en el caso de Abraham el« Le fue contado por justicia». No a todo el que cree a Dios, pues, se le cuenta la fe por justicia, sino al que tiene toda la fe, cuya fe, siendo justicia, Dios la cuenta por justicia; no como gracia sino como deuda; pero nada puede realizarse tan grande por la naturaleza de los hombres o de alguno de los seres creados, de modo que por las realizaciones el premio dado por Dios no sea gracia sino deuda; y diría que nada de lo que Dios da a la naturaleza creada lo da como debiendo, sino que todo lo regala como gracia; y todas las cosas beneficiadas no son beneficiadas por una beneficencia que se les deba, sino por el querer de Dios beneficiar con gracia propia a quienes quiera beneficiar. Todo el mundo... confesaría, por ejemplo, en la parábola del denario, que es por gracia, no por deuda, que los que han llegado a la obra a la sexta, novena y undécima hora, al hacerse tarde, reciben el denario cada uno; pero nosotros diríamos que también los que fueron contratados por la mañana y pensaron que recibirían más, habiendo recibido el denario cada uno, también ellos han recibido gracia. Ahora, pues, debe pensarse que esto se ha dicho de manera más sencilla y general, y de otro modo entendido más comúnmente sobre cualesquiera que trabajan y reciben el salario de ellos, no por gracia sino por deuda. Y debe pensarse que esto puede decirse, por ejemplo, sobre los que, como Caín, trabajan la tierra y hacen obras malas; pues a estos creo que se les devuelven los castigos como debidos y como salario de los pecados. Por eso también el apóstol dijo que los salarios del pecado son la muerte, pero ya no los salarios y como debidos por Dios la vida eterna, sino su don; pues dice que el don de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor. No debe pensarse que se dice sobre las obras mejores en el Evangelio el« Con la medida con que medís, se os medirá»; pues si con la medida con que medimos se nos medirá, nuestra salvación no será por gracia de Dios ni la vida eterna será don de Dios; pues por gracia hemos sido salvados; y esto no de nosotros, es don de Dios, para que nadie se jacte. Pero debe suponerse que los castigos se dan según la medida de nuestros pecados. Justifica, pues, al impío que mediante la fe se ha trasladado de la impiedad, de modo que cuenta la fe que lo trasladó de la impiedad por justicia. Y pensó que se sigue para el que ha recibido el perdón de las iniquidades y para todo aquel a quien fueron cubiertas las iniquidades y para el hombre a quien el Señor no cuenta pecado, el que le cuente justicia sin obras. Pues la justicia no se arraiga de las obras, sino de haberla arraigado Dios al contar la fe por justicia. Bienaventurados aquellos a quienes fueron perdonadas las iniquidades, no porque en ninguna parte ni de ninguna manera hayan hecho nada digno del perdón de las iniquidades y de la bienaventuranza en ello, sino que alcanzaron este perdón y esta bienaventuranza, habiendo creído en el que justifica al impío. Pero prestar atención a si tiene algún orden el que se diga primero« Aquellos a quienes fueron perdonadas las iniquidades», segundo« Aquellos a quienes fueron cubiertas las iniquidades»; pues al no practicarse ya lo peor, puede haber perdón de las iniquidades, pero al realizarse el bien hasta tal punto que las cosas hechas se conviertan en cubiertas de los pecados anteriores, haciendo desaparecer su naturaleza, los pecados son cubiertos; de los cuales, al preceder, el Señor ya no cuenta a nadie el haber pecado.[ Rom. 4, 9– 12]«¿ Esta bienaventuranza, pues, es sobre la circuncisión o también sobre la incircuncisión?». La bienaventuranza sobre David no es sobre la circuncisión sino sobre la incircuncisión. Pero también si la fe se cuenta por justicia,¿ se cuenta a un justo o a un no justo? Es evidente que a un no justo. Pues¿ qué gracia hay en que se cuente a un justo por justicia? Pero si no es a un justo, evidentemente a uno que se hizo injusto antes de la fe. Pero si a tal se le cuenta la fe por justicia, el hombre se hace bienaventurado, no contando el Señor así el pecado, sino también perdonando las iniquidades anteriores a la fe.¿ Acaso Abraham era todavía incircunciso cuando le fue contada la fe por justicia o ya había llegado a estar en circuncisión? Dice, pues:«¿ Cómo, pues, fue contada?». Declara que después de la justificación por la fe, habiendo recibido la circuncisión como señal y sello, la recibió de la fe en la incircuncisión, para que si también de ambos( digo de los de la circuncisión y de los de la incircuncisión) iba a ser llamado padre, en cuanto la fe le fue contada por justicia estando todavía en incircuncisión... padre de los que creen en la incircuncisión, en cuanto circuncidado engendró a Isaac para que sea padre de los de la circuncisión según la carne, comenzando desde el octavo día desde Isaac. Recibe, pues, después de la justificación por la fe, la señal de la circuncisión como un sello que resulta ser y excluye, a modo de los sellados, el misterio de los justificados por la fe, para que aquellos que después de la fe llegaron a ser de la circuncisión de Abraham, siendo otros distintos de los hijos de él que iban a ser justificados por la fe, o que iban a ser contados como hijos suyos, sean otro pueblo distinto al que iba a ser justificado por la fe en la incircuncisión. Y según Pablo, cuando entre el cumplimiento de las naciones, entonces todo Israel se salvará. Pero el sello se guardaba sin ser desatado mientras aún no habían llegado los de la fe y en la incircuncisión; pero cuando llegó el pueblo predicho que iba a nacer de los de la incircuncisión y justificados por la fe, entonces el sello y aquella señal será desatada, al haber llegado el cumplimiento del tiempo hasta el cual era necesario que el sello se guardara, de modo que se diría al que ahora quiere recibir aquel sello que« Si os circuncidáis, Cristo no os aprovechará nada». Y creo que así como nos redimió de la maldición habiéndose hecho maldición por nosotros, así nos liberó para no circuncidarnos al tomar sobre sí la circuncisión, y la ley y los profetas hasta Juan. Y nosotros preguntaríamos cómo fue contada y cuándo, siendo ya padre o estando todavía sin hijos. Es evidente que estando todavía sin hijos; pues ni Ismael había nacido todavía, y así como puesto que no estaba en circuncisión sino en incircuncisión, por eso iba a ser padre de los de la incircuncisión justificados por la fe, así[ también] puesto que... iba a ser padre de los justificados por la fe, no siendo de su semilla; pues no son de la semilla de Abraham los de la incircuncisión y justificados por la fe. Cuando, pues, creyó a Dios y le fue contado por justicia, todavía no era Abraham sino que todavía era Abram, y estando Abram todavía sin hijos, Agar engendró un hijo cuyo nombre llamó el padre Ismael, pero habiendo llegado a ser Abraham, Sara engendró un hijo en la vejez, en el tiempo como le habló el Señor; y llamó Abraham el nombre de su hijo que le nació, a quien le engendró Sara hijo, Isaac. Y la Escritura dice claramente:« Y creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia» y... de las otras ediciones... en el Génesis el Abraham... marcamos con óbelo puesto que... y creyó a Dios y le fue contado por justicia. Y creo que los de las naciones que no prestaron atención a la precisión de la Escritura expusieron lo dicho del Génesis no como Pablo lo puso al principio; pues no habría expuesto el tan preciso« Y creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia», sino« Y creyó Abram a Dios». Y así es probable que también en lo siguiente se haya escrito en la epístola a los Romanos que« La fe fue contada a Abram por justicia». Pero ahora tenemos nosotros Abraham. El« Y creyó Abraham a Dios y le fue contado por justicia» escrito sobre la promesa del que es de la semilla, razonablemente lo aplicarías a los que creen en la incircuncisión como estando escrito lo predicho debido a que Abraham es padre de todos los que creen mediante la incircuncisión para que les sea contado por justicia; pero a los viles y al que se jacta de ser de aquel Abraham, lo deshereda, y hace que sea llamado de alguien vil y peor; por eso también Daniel dice al otro de los ancianos incontinentes:« Semilla de Canaán y no de Judá, la belleza te engañó y el deseo pervirtió tu corazón». Si, pues, el que no nace corporalmente de Canaán es semilla de Canaán por la incontinencia, aunque parezca ser llamado de Judá,¿ cómo no sería más razonable que se llamara semilla de Abraham el que no parece haber nacido de él, pero habiendo imitado la fe contada a Abraham por justicia? Abraham es, pues, padre tanto de los que creen en la incircuncisión para que les sea contado por justicia como de los de la circuncisión para que también a ellos por la fe en...
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De qué manera prohíbe jactarse al sabio, no simplemente[ sino] en su propia[ sabiduría], pues hay quienes son sabios ante sí mismos y prudentes ante sus propios ojos. Y por esto mismo no debe el sabio jactarse en su propia sabiduría, puesto que, aunque sea perfecto entre los hijos de los hombres, estando ausente la sabiduría de Dios, será considerado como nada. La sabiduría humana es indiferente, pero para quien la usa bien y la emplea para lo necesario, proporciona lugar a la sabiduría de Dios, pues a todo el que tiene se le dará; y tal vez esto se dice en el Eclesiastés:« La sabiduría ayudará al sabio más que diez gobernantes que están en la ciudad». Pues la sabiduría de Dios ayuda a quien posee la sabiduría humana y se ha preparado para la recepción de la sabiduría divina; no es indiferente la sabiduría de quienes hicieron los tejidos, los bordados y las labores de la tienda del testimonio, a quienes el espíritu divino llenó de inteligencia y ciencia para concebir y dirigir la arquitectura de lo relativo a la tienda. Pues lo que produce virtud no puede ser ni término medio ni vil;¿ acaso no es, pues, la tribulación una virtud necesaria, la paciencia? La tribulación es algo valioso, pues produce la paciencia, una de las virtudes. Sobre los justos está escrito:« Muchas son las tribulaciones de los justos», y sobre los contrarios:« Muchas son los azotes de los pecadores», de modo que, según esto, ni el justo es azotado ni el pecador es tribulado.

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