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luchaba varonilmente por el fin; y el fin es el fruto de los trabajos, que procura vida eterna y el reino de los cielos a los que luchan genuinamente. Puesto que también David, en relación con esto, enviaba el salmo y el cántico a Dios para el fin. Pero al principio, como si todavía estuviera luchando, pronunciaba las primeras palabras: 12. 2¿ Hasta cuándo, Señor, te olvidarás de mí hasta el fin?¿ Hasta cuándo apartarás tu rostro de mí? Del mismo. Enseñando que[ el olvido] ha caído en algún momento de la memoria de Dios( pues Dios hace olvido de los que le olvidan; y todo el que peca le olvida); pero también, puesto que aparta su rostro de los que hacen algo vergonzoso indignamente ante sus ojos, es decir, ante su poder contemplativo y supervisor, viviendo sin preocuparse grandemente por el juicio de Dios, y angustiándose por lo que sabe de sí mismo, y siendo golpeado por la conciencia, y afligido en el alma por los pensamientos, añade: 12. 3¿ Hasta cuándo pondré consejos en mi alma, dolores en mi corazón día y noche? Del mismo. En lugar de lo cual Símaco interpretó diciendo: Preocupación en mi mente durante el día. Y esto, dice, fue escrito para nuestra amonestación, para que también nosotros, con la disposición de quien dijo esto, si tuviéramos necesidad de arrepentimiento y confesión por algunas cosas que hemos hecho incorrectamente, usemos los mismos métodos, como medicinas salvadoras del alma, usando oportunamente las presentes palabras de confesión. 13. 1 Se corrompieron y se hicieron abominables en sus prácticas. Habiendo venido, dice el Señor, no encontré ni a uno que obrara bondad, sino responsable de toda acción absurda. Si en las prácticas se corrompen, pero quizás no es el pensamiento vil lo que corrompe, sino el resultado mismo de este pensamiento. 13. 3 Y no conocieron el camino de la paz, no hay temor de Dios delante de sus ojos. Yo soy el camino, dice el Salvador, y él mismo es nuestra paz. Pues por el temor del Señor todo hombre se aparta del mal. 13. 4 Los que devoran a mi pueblo con comida de pan. Al acercarse contra mí los que hacen el mal para comer mis carnes. 13. 6 Habéis avergonzado el consejo del pobre, porque el Señor es su esperanza. Pues por nosotros el Señor se hizo pobre, siendo rico, para que nosotros con su pobreza nos enriqueciéramos. 14. 3 Y no recibió oprobio contra sus vecinos. El que vive irreprochablemente no recibe oprobio contra sus vecinos. 14. 5 No dio su dinero a usura. Esto debe decirse a los usureros, como algo que impide habitar en el monte santo. El que hace esto no será sacudido para siempre. De Eusebio. El que, sin embargo, ha logrado todas las cosas enumeradas anteriormente, habiéndose convertido en un fin en sí mismo, y habiendo conservado todo el cuerpo de la vida según Dios íntegro, como sano y perfeccionado en todos los bienes tanto de palabras como de obras, no será sacudido para siempre. 15. 4 No reuniré sus asambleas de sangres, ni me acordaré de sus nombres por mis labios. Reuniré, dice, asambleas de las naciones, no las reuniré mediante sangres, ni haré que se me acerquen mediante el culto legal, sino más bien mediante la alabanza y el sacrificio incruento; antiguamente, dice, se les imponían apelaciones según el valor de sus actos, siendo llamados idólatras y politeístas; pero ahora ya no me acordaré de aquellos nombres, llamándolos piadosos y santos, llamados y elegidos. 15. 9 Y se alegró mi lengua. Llama lengua ahora al carisma del Espíritu. 16. 3 Probaste mi corazón, me visitaste de noche. Si la aflicción produce paciencia, y la paciencia prueba, entonces la aflicción produce prueba; y si la prueba transcurrió en la noche, la noche significa aquí la aflicción, en la cual se oscurece el alma racional que tropieza. Entrad por la puerta estrecha y el camino afligido, es decir, el práctico, que parece primero causante de dolor y no de alegría, pero que después devuelve frutos de justicia a los que se han ejercitado a través de él. 16. 7 Maravilla tus misericordias, tú que salvas a los que esperan en ti; guárdame de los que resisten a tu diestra, como a la niña del ojo. Como Job llama mano de Dios al poder que lo golpeó; tu mano, dice, no me agite tanto. Y David llama espada de Dios a los enemigos de la mano benéfica de Dios. Pero la mano benéfica de Dios son los ángeles, mediante los cuales se provee al mundo sensible, a quienes se oponen los demonios, deseando que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. 17. 9 Subió humo en su ira, y fuego de su rostro consumió, carbones se encendieron de él. Se airó, dice, y arrojó el fuego, mediante el cual de nuevo consumía a los hombres. Carbones, el coro de los apóstoles; pues habiendo participado de este fuego en el día de Pentecostés, y habiendo recibido lenguas de fuego sobre sus cabezas, se convirtieron razonablemente en carbones, iluminando a la vez a las naciones y purificándolas; que esto sucedió, apréndelo de lo que sigue. 17. 10, 11 E inclinó el cielo, y descendió, y tiniebla bajo sus pies, y subió sobre Querubines. Querubín se interpreta conocimiento y entendimiento; por tanto, habla a los justos. 17. 12 Y puso la tiniebla como su escondite, en torno suyo su tienda. Puso la tiniebla como su escondite, poniéndola en medio de sí mismo y de nosotros, como Moisés antiguamente el velo en medio de sí mismo y de la dureza de Israel, si no ve fácilmente la naturaleza oscura, al no alcanzar fácilmente la belleza oculta, la pierde fácilmente, debido a la facilidad de la creación. Por esto este velo corporal se interpone entre nosotros y Dios, como la nube antiguamente la de los egipcios y los hebreos; y esto es quizás lo que puso como tiniebla su escondite. Por eso también Pablo dice: El único que tiene inmortalidad, y habita en luz inaccesible. 17. 20 Me librará, porque me quiso. Así, el que ha sido librado por tu providencia, espero superar a todos los enemigos, y no retirarme antes, hasta que los haga de nuevo sumisos; pues esto también dio a entender al decir: Caerán bajo mis pies. 17. 36 Y tu disciplina, etc. El: Y tu disciplina misma me enseñará, es de Teodoción, en lugar de: Y tu disciplina me enderezó hasta el fin, dicho por los Setenta. 17. 40 Pusiste bajo mis pies a todos los que se levantaban contra mí. Y ciertamente no sabemos que David haya reinado sobre los enemigos; por tanto, la profecía se cumple mediante el nacido de él según la carne. 17. 41 Y diste a mis enemigos la espalda. En lugar de: los pusiste en fuga. Pues es propio de los que huyen dar la espalda. 17. 49 Mi libertador de los enemigos iracundos. En los que predomina la ira, en ellos también hay irascibilidad; y si nuestros enemigos son iracundos, entonces nuestros enemigos son coléricos; pues su ira, dice, según la semejanza de la serpiente, y al airarse su ira contra nosotros. 18. 3, 4 El día al día emite palabra, y la noche a la noche anuncia conocimiento. No hay lenguajes, ni palabras, de los cuales no se oigan sus voces. De Eusebio. La noche y el día, siendo medidas ordenadas de la retirada según el tiempo, tanto en disminución como en aumento, y guardando la analogía entre sí en todo momento, proclaman mediante las obras al que dispuso ambos; pues no es en las cosas según el azar donde está lo continuo y lo inconfundible, sino una armonía hija de la sabiduría. Pero las voces de sus palabras no son de las que no se oyen; pues en todas partes de la tierra habitada se oyen mediante la visión de los cielos vistos, y de la noche y el día. Pablo usó estos pasajes sobre los apóstoles; por eso también dijo de manera indefinida, pero no como acostumbra decir sobre los anteriores: Isaías clama por Israel. Y de nuevo: Como dijo antes Isaías. Y de nuevo: Como está escrito. Y otra vez: Pues dice la Escritura. Símaco lo expuso más claramente: Y la noche a la noche anuncia conocimiento, no con frases, ni con palabras, de las cuales no se oyen voces, sino que por toda la tierra salió el sonido. O según Aquila: Su norma, pues no emite palabra ni voz; al mostrar la norma y el orden propio, llaman a toda la tierra y al mar a la divina salmodia. Y el día de la resurrección emite palabra al día de la cruz, cómo el que fue crucificado en aquel, aquí resucitó como Dios, y resucitó a los muertos. Y la noche que ocurrió antes de la cruz anuncia tal conocimiento a la noche de la entrega de Cristo, cómo en aquella, temiendo y orando, y después siendo entregado, en esta, señor de los elementos, de modo que incluso trajo la noche en medio del día, ha sido demostrado. 18. 6 En el sol puso su morada, y él como esposo que sale de su tálamo, se alegrará como gigante para correr su camino. De Atanasio. Llamó tálamo a la Virgen, de la cual el esposo Cristo salía, puro de toda mancha, procediendo de un tálamo puro. Y el tálamo de Cristo es la santa Virgen, puesto que habiendo dado a luz sin varón, tuvo razonablemente como esposo al que nacía de ella, que operó el parto con poder invisible. Gigante se interpreta el que cae sobre, pero se toma para el Señor; pues él mismo se alegró en el tiempo de la economía, gestionando nuestra salvación, y cayó sobre las falanges demoníacas, anulando su dominio contra nosotros. Y entiende por camino la encarnación del Señor, en la cual, como gigante por la fuerza realizada en la cruz y en la muerte, se alegraba mientras corría. Recientemente se alegró en el evangelio por el hallazgo de la única oveja. Pues dejó las noventa y nueve ovejas que no se habían extraviado, es decir, las potencias angélicas, en los montes, es decir, en los cielos, y vino por la oveja extraviada, y al encontrarla se alegró; corrió el camino hacia los cielos alegrándose, o corrió desde la tierra hacia los infiernos. 18. 8 La ley del Señor es inmaculada, convirtiendo las almas. De Orígenes. Hay que investigar si convertiría de la maldad a la virtud, o de las cosas sensibles a las inteligibles; y quizás lo segundo; pues lo primero, el mandamiento está hecho para hacer ley, es decir, la evangélica, como si ya habiendo sido instruidos por los elementos mencionados anteriormente, que hay un solo creador, son enseñados finalmente también la ley evangélica, como también convirtió las almas de todas las naciones a la verdad. Por su amor infinito hacia nosotros, no pasa por alto ni al fornicario, ni al ladrón, a los que huyeron de su amor y llegaron a los extremos del pecado. 18. 10 Los juicios del Señor son verdaderos, justificados en lo mismo. Es necesario añadir el tercer verso a los dos anteriores; pues los juicios de Dios, para los que pecan y son transgresores, se han vuelto temibles y dignos de ser buscados; pero para los que obran la ley de Dios y la guardan, parecen más valiosos que toda riqueza, por la esperanza de la recompensa, y ciertamente más dulces que todo placer. 18. 12 Pues también tu siervo los guarda, al guardarlos hay mucha retribución. Claramente nos ha sido manifestado esto también en el salmo anterior, se dicen verdaderos y justos, justificados por el Dios verdadero y juez justo; y están en lo mismo según la misma razón; pues por la misma razón que son verdaderos, por esa misma resultan también justos. Si tu siervo los guarda, el que no los guarda, no es tu siervo. Y guarda los deseos de Dios el que no desea otra cosa que ellos; por eso tiene mucha retribución de las cosas futuras en Dios. 18. 13, 14¿ Quién entenderá las faltas? De mis ocultos purifícame, y de los ajenos perdona a tu siervo. Pero Aquila expuso lo de ajenos como de soberbios. Pues en los que logran la pasión, a veces esto sigue, al envanecerse la mente por esto; y por otro lado de nuevo se despeñan, como lo apostólico, para que no se hinche y caiga en el juicio del diablo, habiendo dicho necesariamente: Pues también tu siervo los guarda, suplica ser librado de la soberbia; pecado del cual, siendo grande, al ser purificado, seré inmaculado de la soberbia, a la vez que purificado de los ocultos; pues ahora todavía no me atrevo. 19. 3, 4 Envíe ayuda desde el santo, y desde Sión te sostenga; se acuerde de todo sacrificio tuyo, y tu holocausto sea engordado. Será librado, dice, ofreciéndole agradecidamente sacrificio espiritual; el todo indica multitud; pues no se acuerda de poco. Y el holocausto es engordado cuando es entregado a todo el fuego inteligible, al espíritu; y esto será cuando los que ofrecen sean espirituales. 19. 8 Estos en carros y estos en caballos. Entiende también por caballos los saltos de las pasiones, sobre los cuales se suben los demonios; y por carros la conspiración de las pasiones impetuosas, en las cuales se preparan contra nosotros. 19. 10 Señor, salva a tu rey, y escúchanos. Ahora, por el momento, sálvanos al rey David. 20. 7 Porque le darás bendición para siempre jamás, lo alegrarás con alegría con tu rostro. Diciéndole: Ven, bendito de mi Padre. Como del Dios Padre y del Señor Jesucristo se da esta gracia y paz, así de Dios y de su rostro; y el rostro de Dios es el carácter de su hipóstasis, con el cual el rey se alegra, mostrando prueba a los que esperan. O porque el rey, al no ser hecho con el Dios Verbo de la imagen, se convierte en su templo, y al hacerse conforme a él, se alegra. 20. 9 Sea hallada tu mano en todos tus enemigos, tu diestra halle a todos los que te odian. Beneficio es caer de los pecados y de los pensamientos malvados; pues semilla de pecado es el pensamiento malvado. 21. 4 Tú, empero, habitas en el santo, la alabanza de Israel. De aquí aprendemos que el Señor es autoalabanza y alabado por Israel, o siendo él mismo alabanza. 21. 7 Yo, empero, soy gusano. Habla como de parte del Dios encarnado, aunque no tomado según la divinidad, sino según lo aparente y lo humilde de la carne, el: Yo soy el gusano. 21. 19 Ellos, empero, consideraron y me vieron. Palpando, como es natural, todo su cuerpo y midiendo cada uno de los huesos, para ver dónde clavar los clavos. 21. 21 Libra de la espada mi alma. Y a la santa madre de Dios dice Simeón: Y a ti misma tu alma atravesará una espada. Y de la mano del perro a mi única. En singular ahora, a los que llamó arriba perros, los llama por el género. Y llamó única a su propia alma, como la única que no conoció pecado; pero también porque solo ella tuvo siempre la unión del Dios Verbo. Quizás llama única a la iglesia que está junto a él, no teniendo mancha ni arruga, completada perfectamente de los inmaculados, los cuales según progreso están divididos en diferentes órdenes; sesenta son reinas, y ochenta concubinas, y doncellas de las cuales no hay número; pero sobre todas está la paloma perfecta, siendo única para la madre la Jerusalén de arriba. 22. 1, 2 El Señor me pastorea, y nada me faltará. En lugar de pastos, allí me hizo habitar, junto a agua de reposo me crió. Perfecto es el que es conocido según la imagen y semejanza de Dios, a quien se le inscribe el Señor como rey, pero no como pastor; pero el que progresa en la introducción, sería llamado oveja de Dios, y es pastoreado por él, y se alimenta del evangelio, y bebe agua, de la cual el que bebe no tiene sed; pero todavía no el vino de la verdadera vid, y reposa mediante el rescate de la regeneración, deponiendo la carga de los pecados. Y de otro modo, el que ha logrado la mansedumbre y la estabilidad de Cristo, es pastoreado por él hacia el pasto, que es la enseñanza ética, en el cual me hizo habitar, dice, pero no me hizo morar. Y en otro lugar, dice: él mismo nos pastorea por los siglos. Mira y entiende el pasto, y su lugar inteligible, y el agua inteligible de reposo, dada al que todavía es pastoreado, hasta que uno pueda participar de la mesa racional y de la copa. Si todavía hay letra que no mata, esa será pasto; para los que son pastoreados espiritualmente, mesa preparada, para los que soportan las aflicciones. 22. 3 Convirtió mi alma, me guió por senderos de justicia, por causa de su nombre. Pues el pastor se subió, y abrió senderos, para seguir las huellas como de su propia oveja. Justicia, pues, es el hábito práctico de los justos, cuyas huellas son las que están según la acción. Y si alguien dijera que la justicia es la virtud general, dirá que los senderos de esta son las virtudes según la especie, hacia las cuales guía al que se inscribe su apelación. Convirtió mi alma, dice, extraviada de los suyos o caída; o el Señor convierte al alma caída, y la restablece después de pastorearla, y la hace habitar en lugar de pastos; luego, habiéndola convertido, la guía por senderos de justicia y virtud. 22. 4 Porque si caminara en medio de la sombra de la muerte, no temeré males. Podrías decir también que la sombra de la muerte es la muerte natural y común, distinguiéndola de la muerte del alma; según se ha dicho que el alma que peca morirá, como el que cree en el hijo de Dios no morirá para siempre, habiendo pasado de la muerte a la vida; pues no soportan la sombra de la muerte, ni peligros, ni disolución del cuerpo. 22. 5 Preparaste ante mí mesa, frente a los que me afligen; ungiste con aceite mi cabeza, y tu copa embriagadora como la mejor.¿ Qué quiere decir: frente a los que me afligen? Tiene algún misterio inefable, para que uno desee ser afligido. Imagíname, como en los grandes juegos, premios puestos para cada competición, así para cada aflicción; cuando esté presente el que aflige, y las potencias que afligen, las que se oponen, imagíname una mesa espiritual e inteligible preparada, debido a esta aflicción. Cuantas veces, pues, seas afligido, otras tantas se te prepara una mesa espiritual. Solo ten ojos que vean mis mesas, para que agradeciendo digas con el apóstol: No solo esto, sino que también nos gloriamos en las aflicciones. Y al principio decíamos que el que está en progreso habita en lugar de pastos; puesto que el que progresa, aunque llegue al fin, ya no permaneciendo oveja, sino habiendo sido mostrado racional, tiene mesa de alimentos racionales, preparada por el Señor... Y considera, si también en cuanto uno está en esta vida, viendo la verdad a través de un espejo y en enigma, es oveja guiada por un pastor; pero habiendo pasado al siglo venidero, enfrentándose cara a cara con la verdad, se enfrenta a la mesa espiritual, según el: Y yo os dispondré una alianza, para comer y beber en la mesa del Padre en la verdad. De donde también se ha dicho: preparaste, pues desde aquí preparó Dios lo que el ojo no vio, etc. Y el: ante mí, significa que me ha sido manifestada y conocida la mesa, frente a los que me afligen, queriendo muchos enemistarse conmigo. Y mediante estos que me afligen, queriendo el Señor que me levante fuertemente contra ellos, preparó ante mí mesa, en la cual yace alimento sólido, para que, habiéndome llenado atléticamente de este, pueda resistir valientemente a los que afligen. Pues cuando alcanzamos bienes perfectos, tenemos más y más fuertes a los que se oponen, como dice el apóstol: Pues se me ha abierto una puerta grande y los que se oponen son muchos. Y el que es ungido por el Señor con aceite en la cabeza, dirá: Que el aceite del pecador no unja mi cabeza, como Cristo ungido por Dios con aceite de alegría. Y creo que también el que ayuna se unge así la cabeza, y se lava el rostro. Y puesto que no solo mesa, etc. 22. 6 Y tu misericordia me perseguirá todos los días de mi vida, y el habitarme en la casa del Señor por largura de días.¿ Quién es la misericordia que persigue? Aprendí de Cristo que es poder de Dios y sabiduría de Dios del apóstol, y que nos nació sabiduría de Dios, justicia y santificación y redención. Él mismo dice: Yo soy el camino y la vida y la verdad. Aprende que él mismo es también la misericordia que persigue; una misericordia animada te persigue. Alcanza y retiene a los que huyen menos, y los lleva a la iglesia, para que tenga misericordia y habiten en la casa del Señor, por largura de días, y en la santa iglesia en los cielos, y se vuelvan de largos días. 23. 1 Del Señor es la tierra y su plenitud. Llama a esta la suya, la tierra habitada y todos los que habitan en ella. La tierra habitada, en la cual se alegraba al ser perfeccionado. 23. 4 Inocente de manos y puro de corazón. Muchas veces hablábamos sobre el levantamiento de las manos; Moisés levantaba las manos, y prevalecía Israel, y cuando bajaba las manos prevalecía Amalec. Y: Levantando manos santas sin ira y razonamiento. Y: Levantamiento de mis manos, sacrificio vespertino. Podría decir, pues, que nuestras manos son nuestras acciones, las que están según la piedad; si atesoramos en los cielos, tenemos las manos levantadas hacia Dios, y vencemos al enemigo. Cuando nuestras manos están abajo, es necesario que seamos vencidos. Cuando, pues, levanto mis manos hacia Dios, y mediante las manos del alma soy elevado hacia él, es vencido por mí Amalec, y no está en ninguna parte; por tanto, hay que levantar las manos hacia el templo santo de Dios; y el templo de Dios es la gloria de Dios. 23. 10¿ Quién es este rey de la gloria? Señor fuerte y poderoso, Señor de las potencias. Razonablemente la voz Todopoderoso del Salvador sería acusada; pues si todo fue hecho por él, y él mismo está antes de todo, y todo en él subsiste, y mantiene providencialmente todo lo que ha sido hecho por él, y está antes de todos los que subsisten en él, consecuentemente es llamado Todopoderoso; pues suyo es el rostro que dice en Zacarías: Así dice el Señor Todopoderoso: Detrás de la gloria me envió, y sabrás que el Señor Todopoderoso me ha enviado a ti. Pues el Hijo es el Todopoderoso enviado por el Todopoderoso, enviado por el Padre. Muy claramente en el Apocalipsis de Juan, el Salvador es llamado Todopoderoso. Pues esto dice el Señor, el testigo fiel y verdadero, el que era y el que es y el que viene, el Señor, el Dios Todopoderoso. Indiscutiblemente esto se ha dicho sobre el Hijo. 24. 4 Acuérdate de tus misericordias. Pues sea cual sea el hombre, necesita la misericordia que viene de Dios. 24. 19 Mira a mis enemigos, porque se multiplicaron, y con odio injusto me odiaron. Los que odian a los justos como justos, odian un odio injusto contra ellos. 24. 21 Podrías decir también: Los inocentes y rectos se unían a mí, porque te esperé, Señor. Otros inocentes, los privados de maldad, o los más sencillos; rectos, los perfectos; o inocentes los de los hombres, rectos los ángeles sobre ellos. 25. 4 No me senté con el consejo de la vanidad, y con los que obran ilegalmente no entraré. Hay que decir esto a los que ven carreras de caballos y teatros, y además también a los que se han hecho partícipes de las herejías. 25. 8 Señor, amé la hermosura de tu casa, y el lugar de la morada de tu gloria. Lugar del Señor, paz del alma; pues nació, dice, en paz su lugar. 25. 11 Yo, empero, en mi inocencia caminé. El que guarda celosamente la impasibilidad del alma, dice estas palabras. 26. 6 Rodé, y sacrifiqué en su tienda sacrificio de aclamación. Si el que rodea sacrifica, y el sacrificio es espíritu contrito, el que ha contrito su propia alma la ha hecho círculo, figura que no tiene ángulos que admitan corrupción y la insensatez misma, la cual, dice Salomón, acecha en los ángulos. Y el fuego que descendió sobre los hijos de Job tocó las cuatro esquinas de la casa. Mira, no sea que tuviera espíritu y fuego según otro error, el que descendió sobre los niños. 26. 12 Y mintió la injusticia a sí misma. En tiempo de calumnia hay que decir esto. 26. 13 Creo ver los bienes del Señor en la tierra de los vivientes. Dios mismo está en el cielo; pero sus bienes en la tierra de los vivientes. 26. 14 Espera al Señor, sé varonil, y fortalézcase tu corazón. Esta es la valentía y el corazón fuerte, el que no tiene pensamientos y dogmas falsos. 27. 1 No sea que calles ante mí, y seré semejante a los que descienden al foso. El foso de la mente es la ignorancia, en la cual cae, habiendo callado ante ella la sabiduría de Dios, y no diciendo el: He aquí estoy. 27. 5 Porque no entendieron las obras del Señor y las obras de sus manos. Pues nadie que no haya comprendido las obras del Señor es irreprochable, acerca de las cuales dice Dios: Verdaderas son sus obras. Y de nuevo: Los cielos narran la gloria de Dios; y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Pues es del todo evidente que, a partir de la creación misma y de las obras creadas, es posible contemplar analógicamente al Creador; por esto, pues, que estos sean castigados. 27. 6, 7 Bendito sea el Señor, porque escuchó la voz de mi súplica. El Señor es mi ayuda y mi protector; en él confió mi corazón, y fui ayudado, y mi carne ha florecido. Habiendo orado contra los hombres, bendice a Dios porque le escuchó; pero entiéndanse las palabras como que ora por el arrepentimiento y la corrección de los que han pecado.– Y mi carne ha florecido.¿ Qué carne? Aquella sobre la cual se ha dicho que toda carne verá la salvación de Dios; pues dice que la esperanza en él fue para mí la causa de esta providencia, por lo cual, habiéndome librado de la aflicción debida a la huida, florecí y retoñé, y recuperé la salud que proviene de la alegría. 28. 1 Ofreced al Señor gloria y honor. El honor es la recepción reverente de Dios con acción de gracias. 28. 9 La voz del Señor que prepara a las ciervas y descubre los bosques. Sin la voz del Señor, nadie podría ser una cierva que destruye a las serpientes; tal como era Pablo, luchando contra fieras humanas en Éfeso.– Y descubriendo los bosques, en los cuales: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza. 29. 1 Porque me sostuviste y no alegraste a mis enemigos sobre mí. El Señor sostiene a los prácticos mediante las virtudes; y a los que han progresado más, mediante la contemplación natural; sobre los cuales se dice que los enemigos no se alegran. Pues aquellos huyen de la maldad; esta, en cambio, refuta las falsas doctrinas, siendo conocimiento espiritual de Dios. Y lo de: me sostuviste, equivale a me elevaste. En lugar de esto, Áquila dijo: Me rescataste. 29. 3 Señor, Dios mío, clamé a ti y me sanaste. Bienaventurado quien conoce su herida profunda, de modo que puede acercarse al médico y decir: Sáname, Señor. Y yo dije: Señor, ten piedad de mí, sana mi alma. Ahora, habiendo obtenido la curación, da gracias. Y Dios es de aquellos que por amor se han hecho afines a él. 29. 7 Yo dije en mi prosperidad: No seré sacudido jamás. La prosperidad espiritual es cuando la semilla de Jesús se vuelve centuplicada, permaneciendo en la cual uno firmemente, dice esto mediante sus obras. Podría articularse también sobre: Dije.¿ Qué dije? Que si me encuentro en tal prosperidad, no seré sacudido. Símaco, en cambio, dice así: En mi calma, indicando lo sereno e imperturbable de la situación. 29. 8 Señor, en tu voluntad diste fuerza a mi hermosura, pero apartaste tu rostro y quedé turbado. De Orígenes, de Basilio. Algunos de los sabios comprendieron la hermosura según la simetría y armonía de las contemplaciones del alma; y la fuerza la han comprendido según la eficacia de las virtudes contemplativas sobresalientes. Sin embargo, para que también la hermosura se añada al alma, y la fuerza sea eficaz en lo necesario, necesitamos para ello la gracia divina.– Y Dios aparta el rostro, entregando tentaciones, para que se conozca la perseverancia en ellas; pero, protegidos por la paz que sobrepasa todo entendimiento, vencemos la turbación y la confusión de las pasiones. Puesto que, pues, se opone el apartamiento a la voluntad de Dios, y la turbación a la hermosura y a la fuerza, la turbación sería vergüenza y debilidad del alma por la alienación de Dios; por tanto, es necesario estar preparado y no turbarse; pues se ha dicho: Me preparé y no me turbé. 29. 10¿ Qué provecho hay en mi sangre, al descender yo a la corrupción? O también así: El Salvador aprovechó mucho, dando su alma como rescate por muchos. Pues el Padre se complació en el derramamiento de la sangre de su cordero, para que fuera quitado el pecado del mundo, habiendo sido rescatado de la maldad de la conducta transmitida por los padres. Pero para los que permanecieron en la impiedad y la maldad, la corrupción del Salvador, es decir, la naturaleza de la carne que sufrió la muerte, parece ser inútil. 30. 13 Fui olvidado como un muerto de corazón. Muerto de corazón es el privado de conocimiento; muerto de alma, el privado de virtudes. 30. 24, 25 Amad al Señor, todos sus santos, porque el Señor busca la verdad y retribuye a los que obran con exceso la soberbia. Esforzaos y que se fortalezca vuestro corazón, todos los que esperáis en el Señor. De Eusebio. De los beneficios que él mismo recibió, no queriendo disfrutar solo de la salvación que viene de Dios, sino que muchos se salven, exhorta, proclamando a todos, amar a Dios y no hacer otra cosa que entregarse al amor del Señor, y hacer esto con verdad, genuina y puramente, y no fingidamente, ni con hipocresía; dice que el Señor busca la verdad; y debéis estar persuadidos, dice, vosotros los consagrados a Dios, de que habrá un tiempo del juicio justo de Dios, en el que pagará la retribución de lo que hacen en el presente los que no conocen a Dios, los que no moderadamente, sino con exceso se envanecen; a quienes no hay que temer, mirando el fin de ellos, sino esforzarse y fortalecer los pensamientos, poseyendo la mente firme y sólida, y poniendo la esperanza en el Señor. 31. 4 Me volví a la miseria al clavárseme la espina. El Salvador llamó espinas a los engaños y preocupaciones de la vida. Quien cae en tal espina se vuelve miserable, y se vuelve alguien digno de lástima, según la metáfora y siendo tal por naturaleza. 32. 6 Por la Palabra del Señor fueron afirmados los cielos, y por el Espíritu de su boca toda su fuerza. Boca de Dios es el Espíritu Santo.– Pues los profetas, hablando por él, decían que la boca del Señor habló esto, es decir, el Espíritu Santo.– El Creador, la Palabra, proporcionaba a los ángeles el paso al ser; pero el Espíritu les traía la santificación.– Pues no habiendo sido creados niños, se hicieron dignos mediante el ejercicio poco a poco de la recepción del Espíritu, sino que en la primera constitución y en la masa, por así decirlo, de su esencia, tuvieron la santidad infundida. Por eso son también difíciles de cambiar hacia la maldad desde el principio, habiendo sido templados por la santificación como por un temple. 33. 9 Gustad y ved que el Señor es bueno. Si el Señor es gustable, es gustable mediante la fe; y si es bueno, es bueno mediante el conocimiento. 34. 8 Venga sobre ellos una trampa que no conocen, y la caza que ocultaron, que los atrape, y en la trampa caerán en ella. Pues la trampa se volvió contra la cabeza de los malvados. Pues habiendo cazado al hombre para la muerte, fueron cazados a su vez, y son entregados a la muerte. La tumba del Señor, en la que pensaban ocultar al Salvador como a un muerto, y en ella, pues, los testigos injustos que se levantaron, no fueron atrapados como en una trampa. 34. 11 no conocían, me interrogaban. Los testigos injustos que se levantaron contra el Salvador decían: Este dijo: Destruid este templo y en tres días lo levantaré. Pero esto mismo:¿ no conocían cómo lo decía? Pues este dicho puede tomarse también sobre el Salvador, o quizás todo el salmo. Por sí mismos los hombres no conocen la maldad, pero siendo interrogados por los enemigos mediante los pensamientos, llegan al conocimiento de la maldad. Ahora, sin embargo, digo la experiencia; pues también la experiencia se llama conocimiento; dice: Conoció Adán a su mujer.– Sufrí, dice, una calumnia, siendo acusado de cosas que ni siquiera pensé; pues habiendo sido refutado por la envidia, sospechaba todo lo que Saúl tiranizaría, y por esto continuaba la guerra, habiendo tomado lugar lo que envidiaban las calumnias contra él... a estos llama testigos falsos, de estos también los zifeos y otros muchos antes de estos. Extiende tu misericordia a los que te conocen, y tu justicia a los rectos de corazón. O quizás los que tienen solo el conocimiento, es decir, la fe, son justificados por la misericordia y se salvan; los que también la rectitud en las obras, reciben la corona de la justicia; sin embargo, si la misericordia se extiende a los que conocen a Dios, para los que no lo conocen será temporal. 35. 12 No venga a mí pie de soberbia, y la mano de los pecadores no me sacuda. Sabe, ciertamente, el discurso divino usar las llamadas metáforas, como aquí. De la soberbia, no siendo un animal con pies, sino un estado, lo llamó pie; lo que, pues, ora, es esto: no sea yo soberbio, ni adquiera mano y acción de pecador. Pues estas suelen sacudir y mover de la posición junto a Dios a los que serán empujados a las tinieblas exteriores. Por eso añade: 35. 13 Allí cayeron todos los que obraron la iniquidad, fueron empujados y no podrán estar en pie. Donde los sacudidos caen.– O allí, es decir, en la vida futura, según: Allí será el llanto, y: Desnudo me iré allí. Cayeron todos, es decir, caerán, no permitiéndoseles ya actuar como antes. Y no hay que extrañarse si dice lo futuro como ya sucedido; como en lugar de serán empujados, el fueron empujados. Pues el que proféticamente prevé las cosas futuras, las ve de tal modo como si fueran a suceder ciertamente; por esta razón, las define como ya sucedidas. Es necesario, pues, acercándose a Dios, hacer la petición de los bienes, y rechazar el ser atrapado por enfermedades psíquicas, y el ser puesto bajo mano diabólica, la que siempre sacude incluso a los que parecen estar en pie, si se encontraran negligentes, no permitiendo estar en pie a los que por mucha impiedad fueron empujados por Dios; lo cual ha sufrido también el Israel según la carne, pues ha obrado desenfrenadamente contra Cristo. 36. 1, 2 No te irrites contra los que obran mal, ni envidies a los que obran la iniquidad.– Porque como hierba, pronto se secarán, y como verdura de hierba, pronto caerán. Porque como la hierba es alimento de los animales, de la misma manera los que obran mal se alimentan de la gloria, de la riqueza, de la felicidad de los que se dejan engañar; pues los que adulan, por así decirlo, los devoran como a hierba. Y la verdura de la hierba florece por poco tiempo, luego cae inmediatamente; si, pues, la hierba y la verdura son temporales, y los pecadores son comparados con estas, serían temporales. De nuevo, si la verdura y la hierba le suceden a la tierra, y la maldad se asemeja a la hierba y a la verdura, la maldad es, pues, algo que sucede. No hay que envidiar, por tanto, estas cosas, de las cuales unas son arrojadas por ignominia, y otras son entregadas al fuego, habiendo cesado el apogeo temporal, como las verduras de la hierba, que tienen su uso mientras reverdecen. 36. 6 Y sacará como luz tu justicia. Luz de justicia es conocimiento; puesto que la justicia es regla de virtudes. 36. 11 Los mansos heredarán la tierra y se deleitarán en la abundancia de paz. Deleite del justo es la abundancia de paz; y la abundancia de paz es la impasibilidad del alma junto con el conocimiento de las cosas que son verdaderamente. 36. 18 Conoce el Señor los caminos de los irreprochables. Los días del alma, los cuales suceden bajo el sol de la justicia. 36. 19 En días de hambre serán saciados, porque los pecadores perecerán. En el mismo tiempo había hambre para los pecadores, pero a Elías lo alimentaron un ángel, un cuervo y una viuda. Así, para los que escuchan lo que se dice y hacen lo que se ordena, no habrá escasez, ni hambre de escuchar la palabra del Señor, sino que mandará a las nubes que lluevan sobre ellos, y en el presente siglo malvado no serán avergonzados; y cuando llegue la noche, cuando nadie puede trabajar, de las obras que recolectaron, se deleitarán, recogiendo el maná doble en el sexto día, y en el presente bastando y para el siglo futuro, cuando los que buscan las glorias mundanas, los que se exaltan a sí mismos, desfallecerán y serán humillados; por eso añade que los pecadores perecerán. 36. 21 El pecador pide prestado y no pagará; el justo se compadece y da. Más claramente dijo: cada uno de nosotros recibe de Dios muchísimos y grandes beneficios, sensibles e inteligibles; pero si alguien es amante del pecado y se ha inclinado desordenadamente hacia la búsqueda de placer, por el tumulto de las cosas en este mundo, habiendo quemado su propia mente, habiendo pedido prestado mucho a Dios, no pagará nada, es decir, no ofrecerá la obediencia, no dará fruto de virtud; pero ni siquiera, como un interés, depositará ante Dios la benignidad, no se ocupará de la destreza dogmática; permanece duro e infructuoso; sin embargo, aunque así se disponga, dice, el justo y bueno, evidentemente Dios, no cesará de compadecerse de él y de dar lo que viene de sí mismo, para que finalmente se le diga:¿ O desprecias la riqueza de su bondad, y de su tolerancia y de su paciencia? y lo siguiente. 36. 23 Y querrá su camino. Camino del Señor es el alma pura. 36. 25 Y no vi al justo abandonado. No dijo: abandonado, sino abandonado, es decir, hasta que llegue, pues que los justos son abandonados por un tiempo, es por causa de prueba. El Señor a Job: No creas que te he hablado de otra manera sino para que aparezcas justo. Ni su descendencia buscando pan. Si la justicia es virtud, las semillas de las virtudes son también ellas virtudes. Bien la semilla de la virtud, que es la virtud, no busca pan; pero llama pan al conocimiento, el cual no falta en la semilla del justo( y semilla de justo se ha dicho metafóricamente en general, lo que se deposita en las almas de los que escuchan), pues la semilla se llenará de conocimiento, pero la semilla del mal estará en necesidad. 36. 26 Todo el día se compadece y presta. Semejante a: El que se compadece del pobre, presta a Dios. El que presta palabras que purifican el alma, será bendecido; el que no las entrega a ellos, será maldito. 36. 27 Apártate del mal y haz el bien. El apartarse del mal lo proporciona el temor del Señor; el hacer el bien lo ordena el amor. 36. 28 Porque el Señor ama el juicio. Juicio, juicio justo, no el judicial, sino el que proviene de un criterio infalible y sano. 36. 33 Pero el Señor no lo abandonará en sus manos, ni lo condenará cuando sea juzgado con él. No condenarlo, evidentemente el adversario. 36. 35 Y pasé, y he aquí que no estaba.¡ Qué difícil es pasar al impío sin haber sufrido nada! O quizás la escritura divina dice esto: queriendo pensar estas cosas, contemplaré, ni siquiera el lugar en el que parecían estar en pie, he podido encontrar, pues dondequiera que él pase; destruye toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios.– No conozcas la prosperidad de ellos, sino espera el fin, y verás la destrucción. 36. 37 Y mira la rectitud. Lo de: Y mira la rectitud, en lugar de: Verás la rectitud. 37. 1, 2 Salmo de David para memoria sobre el sábado.– Señor, no me reprendas en tu ira, ni me castigues en tu furor. Nos castiga el Señor, para memoria de las virtudes; pero el santo no rechaza la reprensión o el castigo, sino el que es con furor e ira. Esto hizo también del salmo el prólogo, el exhortar medicinalmente, no judicialmente.– El que no cede a la reprensión mediante la palabra, será reprendido con la ira de Dios, y no siendo puesto bajo el yugo del maestro que castiga en Dios, será castigado con el furor de Dios; y el castigo es más penoso que la reprensión. 37. 3 Porque tus flechas se clavaron en mí, y afirmaste sobre mí tu mano. Las palabras del Señor son flechas; pues el mismo Salvador dice: Me puso como flecha elegida, y en su aljaba me ocultó. El que dice, pues, la palabra del Señor, lanza una flecha. Y cuando dice cosas que invitan a la conversión, con esta flecha hiere al oyente inteligente. El que, pues, pudiendo haber comprendido y esperado a partir de haber sido herido, se confía, porque no cayeron las flechas de Dios las racionales, ni quedó fuera de él; sino que le alcanzó, de modo que se diga:¡ Has visto cómo fue herido tal persona! Podría decir al maestro o pedagogo que golpea el que es golpeado, cuando no es golpeado en vano: Afirmaste sobre mí tu mano. Así diría también al Señor que envió las flechas, mediante las cuales envía las racionales, que afirmaste sobre mí tu mano. Pues estando la mano del Señor sobre el que lanza las flechas racionales, hiere y se clavan las flechas en el alma del oyente. Indica a veces también los castigos las flechas, y a veces también dice las flechas encendidas del diablo, las que lo movieron a la concupiscencia de la mujer de Urías, como habiendo sido traídas contra la permisión de Dios. Y las palabras de Dios, las que son sobre el juicio futuro, son más agudas que flechas, golpeando la conciencia; por las cuales siendo pinchado el profeta, pide evitar el juicio futuro, habiendo dicho temer, mediante las palabras y las frecuentes calamidades, a las que llamó manos. 37. 4 No hay sanidad en mi carne a causa de tu ira. Por esto no me dejes experimentar la ira misma, puesto que solo imaginándola, y ahora viendo el rostro, a partir de tus palabras divinas y escrituras, sufro el cuerpo, y me turba la carne y los huesos, y pido no sufrir de la ira misma. Mira, pues, si no se dice esto claramente, podía decir a causa de tu ira, y no a causa del rostro de la ira. Pero no decía: De tu ira me castigues, puesto que lo que haría tu ira misma al venir sobre mí castigándome, esto espero hacerlo solo con la imaginación del rostro de la ira. Pues también al rostro de la ira pertenece la imaginación sobre ella, la cual obró lo que, si estuviera presente, la ira. O a causa del rostro de la ira, es decir, de las representaciones, no viene el discurso de la ira, sino a causa del rostro de ella.– Lo de: no hay sanidad en mi carne, tales cosas dice el apóstol sobre el que pecó en Corinto, entregar a tal persona a Satanás para destrucción de la carne, para que el espíritu se salve en el día del Señor, como no pudiendo salvarse el espíritu, si no se entrega la carne a destrucción.¿ Quién, pues, escucha la destrucción de la carne o que lo que es destruido muere? Pero vive la carne del pecador, murió la carne del justo; por eso el justo dice: Siempre llevando la mortificación de Jesús en el cuerpo. El ser entregado, pues, a destrucción la carne, es tal cosa: muere el pensamiento de la carne, el espíritu se salva. Si se ha comprendido lo apostólico, ven a lo propuesto; si viene la destrucción, para que el espíritu se salve, la carne se debilita; y cuanto se debilita y camina la debilidad hacia la muerte de la carne, no hay sanidad en la carne. Si, sin embargo, enferma la carne, y vuelve a la salud o a la maldad, sucede que hay sanidad en mi carne, lo cual no es bueno. Este, pues, si rechaza la reprensión que será con el furor de Dios, y el castigo que viene con su ira, y lo rechaza razonablemente, diciendo lo de: porque tus flechas se clavaron en mí. No hay sanidad en mi carne a causa del rostro de tu ira, evidentemente la causa era para él el no sufrir de la ira y el furor de Dios, y el no haber sanidad en su carne.– No hay paz en mis huesos, a causa de mis pecados. En lugar de a causa del rostro de mis pecados, Símaco dijo: Por mis pecados.– Diga el que ha pecado, y después de esto viendo su pecado continuamente, como también David dice en el salmo 50.
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y la herencia y la salvación de las naciones. 86. 2 Sus cimientos están en los montes santos. Ama el Señor las puertas de Sión más que todas las moradas de Jacob. Los cimientos de la piedad son las enseñanzas divinas; los montes santos, sobre los cuales están asentados estos cimientos, son los apóstoles del Salvador. Pues acerca de ellos dijo también Pablo: Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas; sobre estos montes santos el Señor Cristo asentó los cimientos de la piedad. O llama cimientos de Dios a los cimientos de la ciudad, como aquellos que por Él no fueron derribados. Montes santos, Sión y Jerusalén, pues el santo Dios mostró allí su propia morada, por la cual ni siquiera ellos fueron entregados a los asirios. Por eso dice: He permanecido y todo está a salvo sobre su propia base. Considero que es bueno que no se añada de quién son sus cimientos, para que, tras investigar, encontremos en lo que sigue al hombre que se dice que ha cimentado a Sión, quien también nació en ella y la cimentó. Áquila dice: Su cimentación en el monte santificado. Significa la estabilidad de la comunidad de los hebreos y que su propia gloria está en el monte de Sión, donde también estaba fundado el templo. Llamó montes y ciudad, enalteciendo al monte Sión. El Señor ama tanto al práctico como al contemplativo. Pues Jacob se interpreta como suplantador, y Sión como atalaya. 86. 5 La madre Sión dirá: Un hombre, y un hombre nació en ella. Cada uno llama a Sión madre, y todo hombre dirá: Madre Sión. El niño Jesús nace en Belén; pero el hombre en Sión, debido a que la acción nace en el alma, mientras que la sabiduría nace en la mente. 86. 6 El Señor contará en el registro de los pueblos y de estos príncipes que nacieron en ella. Símaco lo expresa así: El Señor contará escribiendo a los pueblos, este nació allí. Pues aquel que juzga dignos de su registro a los pueblos que viven en ella, nació en ella, siendo Señor y Dios; y este conteo lo enseñó también el Señor, diciendo: Incluso los cabellos de vuestra cabeza están contados. O bien, dice que el Señor contará a los pueblos y a los príncipes que han nacido en ella, la Iglesia, el conteo que tuvo lugar en los cielos, el cual Él mismo les contó, diciendo: Alegraos, porque vuestros nombres están escritos en los cielos. O también así: Dice que levantará tus asuntos patrios de nuevo, y habrá para ti asambleas en el templo, y se leerán las divinas escrituras, mediante las cuales parece que Dios habla a los pueblos; en cuyas asambleas, dice, habrá también príncipes, refiriéndose de nuevo a maestros y sacerdotes.¿ Y qué necesidad hay de decir mucho? Dice así: Está poblada y multiplicándose, como una ciudad sería poblada por hombres que viven en ella sin dolor y con la mayor alegría. 86. 7 Como de todos los que se alegran, la morada está en ti. Pues la comunidad en el cielo está separada de toda tristeza. O así: cuando, dice, la morada de todos los que están en la Iglesia sea en ti, entonces también estarán llenos de alegría. 87. 3 Que entre ante ti mi oración. Como si su propia oración estuviera viva, pide que llegue ante el Señor. 87. 4, 5, 6 Porque mi alma se llenó de males, y mi vida se acercó al Hades, fui contado con los que descienden a la fosa; nací como hombre sin ayuda, libre entre los muertos. Lo de: mi alma se llenó de males, lo dice Cristo, llevando nuestros pecados en su alma, y estando lleno de males; el que sufre por nosotros, fue contado con los que descienden a la fosa. Si Él mismo cargó con nuestros pecados y sufre por nosotros, es lógico que se llenara de males, dice. Si trasladas el Hades al difunto, conoce cómo la muerte difiere de la vida del hombre; la multitud de los males que me rodean me ha hecho temer; pues estoy junto al difunto y necesito de tu ayuda. Como sin ayuda, aunque no verdaderamente sin ayuda, como del Padre, aunque dijo: Dios mío, Dios mío,¿ por qué me has abandonado? Pues solo Jesús, aunque murió por los pecados del pueblo, estaba solo libre entre los muertos, como aquello: Viene el príncipe, y en mí no encontrará nada. Por lo cual, no teniendo las ataduras del pecado, como libre, resucitó de entre los muertos, teniendo autoridad solo para tomarla de nuevo[ la vida]. Quien quiera entender esto respecto al Salvador, que lo entienda así: si todo el que comete pecado es esclavo del pecado, este mismo es también un muerto; pues el alma que peca, esa misma morirá. Y bien se dice que el Salvador está libre entre los muertos, pues no cometió pecado, ni se encontró engaño en su boca. 87. 8 Y todas tus agitaciones trajiste sobre mí. Llama agitaciones al castigo infligido con vehemencia al género humano por causa de la transgresión; significa, de nuevo, la muerte. 87. 9 Alejaste de mí a mis conocidos, me pusieron como abominación para ellos. Los judíos lo pusieron como abominación para ellos; pero cuando alguien se aleja de Cristo, entonces también se aleja de Dios en proporción a lo que se aleja; y viendo alguien a Judas o a los que se alienan de Jesucristo el Dios, teniéndolo como abominación para ellos, verá cómo estas cosas son verdaderas. 87. 10 Mis ojos se debilitaron por la pobreza. Y además de esto, dice, por las muchas lágrimas; se me ha derramado mi capacidad de discernimiento. Pues Símaco dice así: Mi ojo se derramó por la aflicción. Dice que consumí mis ojos con lágrimas, obligado a llorar por el dolor. Por la pobreza, en la que se empobreció siendo rico, como fue crucificado, así también se debilitó en el ojo; pues no veía como cuando existía en forma de Dios, sino que veía habiendo tomado forma de siervo; y de otro modo, el pobre no soporta una amenaza; y no es fuerte para ver; por eso, puesto que en Corinto hay muchos débiles, ni siquiera pueden tomar alimento, ni ver la luz de su conocimiento. 87. 12, 13¿ Harás maravillas a los muertos?¿ O los médicos resucitarán y te confesarán?¿ Contará alguien en el sepulcro tu misericordia, y tu verdad en la perdición?¿ Serán conocidas en la oscuridad tus maravillas, y tu justicia en la tierra olvidada? Mientras aún vivo, dice, muestra tu capacidad de hacer maravillas; pues muerto no veré esto, no hay médico capaz de librar de la muerte; o Cristo nos enseña las causas de su descenso a la muerte, casi diciendo que ni entre los muertos es posible hacer maravillas, ni que los médicos resuciten para confesarte, ni tampoco los que están en la perdición eran capaces de conocer tu verdad; por esta razón, Padre, he sido contado también con los que están en el Hades, para que, resucitando los que están en la tierra olvidada, reciban experiencia de tus maravillas, y los que antes estaban en la oscuridad cuenten tu verdad. Llama perdición al lugar de los muertos, debido a la falta de esperanza de vida. O qué sepulcro blanqueado y monumento oculto tiene la garganta de un sepulcro abierto, en este no habrá, no habrá relato de la misericordia de Dios; cuando nos reunimos en los misterios, no hay que entregar la verdad a los que perecen. Tierra olvidada es el alma racional, privada de los frutos del Espíritu Santo. Como en los que perecen no hay verdad, así en los oscurecidos no hay maravillas. No es posible, dice, que los muertos disueltos en polvo, y que viven en la tiniebla de la muerte, y entregados al olvido, perciban tu filantropía y se conviertan en espectadores de tus visiones. 87. 14 Y yo, Señor, a ti clamé, y por la mañana mi oración te precederá. Suplico ser librado de lo que me sobreviene, y me adelanto con la súplica al alba. Símaco dice así: De mí hacia ti, Señor, el gemido, y al alba mi oración te precederá. Por esto, dice, siendo yo aún un resto de los vivientes, suplico obtener rápidamente tu filantropía; pues la mañana toma el sentido de rapidez, o que me adelanto con la súplica a lo esperado. 87. 15¿ Por qué, Señor, rechazas mi oración?¿ Hasta cuándo, Señor, me extiendes los males y no me compartes tu benevolencia? Pues el que Dios no acepte las súplicas del alma, lo llama rechazo y desprecio. 87. 16 Pobre soy yo, y en trabajos desde mi juventud. Pues por nosotros se empobreció, para que nosotros nos enriqueciéramos con su pobreza. 87. 19 Alejaste de mí al amigo, a mis conocidos por la aflicción. Indica con aflicción el tiempo de la pasión; dice, pues, que por la pasión lo abandonaron tanto los amigos como los conocidos. Pues puesto que se hizo obediente al Padre hasta la muerte, y muerte de cruz, y en la cruz fue abandonado por los discípulos, por esta razón dice que su Padre alejó a los amigos y a los conocidos. 88. 2, 3 Tus misericordias, Señor, cantaré para siempre, de generación en generación anunciaré tu verdad con mi boca, porque dijiste: Para siempre la misericordia será edificada, en los cielos será preparada tu verdad. El Salvador profetiza la edificación de la misericordia, como si fuera por un arquitecto Dios, que edifica sabiamente la misericordia de los beneficiados; pues habrá para los que se dejan persuadir un cimiento de misericordia, y lo que sigue al cimiento, y puertas de misericordia, y casas, y puertas, y ventanas, y columnas, y pórticos, y templo de misericordia, y altar, y velo, y ciudad. Y en la tierra no todo hombre es salvador, y no hay verdad pura; sino verdad a través de un espejo, y en enigma; en los cielos, donde está el reino, ella es preparada, para que los que tienen el modo de vida en los cielos la vean, habiendo llevado la imagen del celestial; puesto que en la tierra vemos a través de un espejo y en enigma, por eso, si alguien cree haber conocido, no ha conocido como debe conocer; por esto en los cielos será preparada la verdad de Dios. Llama misericordias de Dios a la promesa dada a David, como si la otorgara por filantropía; cantaré, pues, en lugar de recordaré esto continuamente, pues esto es de generación en generación; no una misericordia, la que será por siempre, sino muchas que serán dadas incluso después de siempre; el Salvador cantará para siempre, para las dos generaciones, los de las naciones y los de la circuncisión, el Salvador anuncia la verdad de Dios, habiéndose hecho cuerpo, a través de su boca. Y habiendo dicho que recordaré la promesa, añade también sus palabras; pues suplica al Señor, dijo Dios. Las palabras suyas ofrecidas para la compasión, pues añaden: Porque dijiste: para siempre la misericordia será edificada. Prometiste, dice, edificar tal filantropía para siempre. Y bien llamó edificación al crecimiento poco a poco de la promesa. Pues comenzó desde uno, Abraham, y pasó al pueblo israelita, de este a toda la tierra habitada. Pues la promesa de Dios a David era guardar su descendencia. La quinta edición dice: dijiste, como de parte del que es para siempre, que es Cristo, siendo llamado profeta Cristo. O lo de será edificada, en lugar de será levantada; pues lo que se edifica se levanta de alguna manera; esto es la gracia a través de Cristo. Y puesto que preparado siempre significa lo estable y lo firme, quiere decir que tal promesa tuya está asentada y tiene firmeza en los cielos, de modo que ningún asunto terrenal la sobreviene. Símaco dice: será establecida. 88. 4, 5 Hice una alianza con mis elegidos, juré a David mi siervo: Hasta siempre prepararé tu descendencia, y edificaré de generación en generación tu trono. Con el dijiste también esto está unido, que hice estos pactos con los elegidos; y llama elegidos a Abraham, Isaac y Jacob. Además de esto dijo haber jurado también a David, guardar imperecedera su descendencia, y que en toda generación florecerá su trono. Pero esto no se entiende respecto al mismo David.¿ Cómo iba a ser? Sino respecto a Cristo, descendiente de él, y que vive y reina continuamente.¿ Y dónde juró sino al decirle: Y será, cuando se cumplan tus días, y duermas con tus padres, levantaré de tu descendencia a otro, que será de tus entrañas, y prepararé para siempre su reino. Él edificará casa a mi nombre, y levantaré su reino para siempre. Yo seré para él padre, y él será para mí hijo. No a los llamados, sino a los elegidos, el trono de David, es decir, el reino de Cristo, es edificado de generación, a los de la circuncisión, y generación, a los de las naciones. Como una casa es edificada, así el trono de David, o como Dios edificó el costado que tomó de Adán para mujer, así dice también: Edificaré de generación en generación tu trono. Si el trono de Cristo es la naturaleza racional( esta la ha hecho Dios), bien se dice que Cristo se ha sentado sobre el trono de David su padre. Y el ser conocido Cristo por el que ha nacido para conocerlo, la divina escritura lo llama sede. 88. 6 Confesarán los cielos tus maravillas, Señor, y tu verdad en la iglesia de los santos. Pues te conviene ser alabado por todos, y no menos por los que habitan el cielo, que conocen con más precisión tus maravillas. O así dice esto por los que dicen: Os ha nacido hoy Cristo Señor en la ciudad de David, y que al nacer Cristo, los ángeles anunciaron a los pastores, y que otras huestes celestiales fueron vistas diciendo: Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz. Pues se ha hecho hombre, dice, el unigénito, y se abajó a una voluntaria kénosis, y tomó la forma de siervo; pero también este es incomparable. En el 18, se ha filosofado examinando lo relativo a la verdad, etc. 117. 1 Confesad al Señor, porque es bueno, porque para siempre es su misericordia. Puesto que Dios es bueno, quiere el arrepentimiento del pecador, y no su muerte, como si sois responsables de pecados, haced la confesión del arrepentimiento ante Él, y lo tendréis perdonando aquello de lo que os confesáis; pues su misericordia es continua. 117. 7 El Señor es mi ayudador, y yo veré a mis enemigos. Porque se enseña al pueblo de Cristo a esperar las asechanzas de los hombres, pero no a temblar, ni a angustiarse, sino a decir: El Señor es mi ayudador; y entenderás por sus enemigos a los que se oponen a él por el conocimiento piadoso y el modo de vida según Dios, o también a los demonios malvados. 117. 8 Es bueno confiar en el Señor que confiar en el hombre. La escritura llama hombre al diablo, porque un hombre enemigo sembró la cizaña. 117. 19, 20 Abridme las puertas de la justicia; habiendo entrado por ellas, confesaré al Señor. Esta es la puerta del Señor, los justos entrarán por ella. Y en otros se diría: Esta es la puerta del Señor, los sensatos entrarán por ella. Y en otros: Los valientes entrarán por ella. Y en otros: Los sabios entrarán por ella. Como se abren las puertas de la justicia, así también las de la sensatez, la valentía y el amor; pues a través de estas puertas entra la mente en el reino de los cielos. 117. 21 Te confesaré, porque me escuchaste, y fuiste para mí para salvación. No simplemente escuchó, sino habiendo educado primero y hecho mejor; por eso también da gracias, no por lo que fue escuchado, sino por lo que fue educado, y en todas partes hay en él mucho del tipo de la acción de gracias, lo cual, habiéndolo dicho, no dejaré de decir; esto es sobre todo sacrificio y ofrenda. 117. 22 La piedra que desecharon los que edifican, esta nació para cabeza de esquina. Que lo dicho es sobre Cristo, es evidente para todos. Y si no, parece depender de la misma historia, pero que la profecía entró interrumpiendo la secuencia, no es nada extraño. Así son la mayoría de las profecías en el Antiguo Testamento. Y por los que edifican[ entiende] a los maestros de los judíos, porque lo desechaban diciendo: Eres samaritano, y tienes demonio. Y de nuevo: Este no es de Dios, sino que engaña a la multitud. Pero, sin embargo, este que fue desechado, este apareció probado, hasta llegar a ser cabeza de esquina; pues no toda piedra es apta para esquina, sino la más probada y capaz de unir los muros desde ambos lados. Lo que dice el profeta, pues, es que el que fue desechado por los judíos, y despreciado, este apareció maravilloso, de modo que no solo levantó la edificación, sino que unió dos muros, los que creyeron de los judíos y de los griegos, acerca de estos decía también él: Y tengo otras ovejas, que no son de este redil, y también a esas debo traer. Esquina es la enseñanza de nuestro Salvador Jesucristo, que trae paz a los que están en los cielos y en la tierra. La unión de las dos esquinas ha sido el testimonio del Salvador: Este es mi Hijo amado. 117. 23 Por el Señor fue esto, y es maravillosa ante nuestros ojos. No era humano lo que sucedió, dice, no era de ángeles, ni de arcángeles, el asentar tal esquina.¿ Qué es maravillosa? La esquina, la asamblea de las dos naciones, la que es para la piedad.¿ Por qué dijo, ante nuestros ojos? Pues no para todos es evidente el milagro.¿ Quién no se asombraría, cuando donde fue crucificado Cristo, allí es adorado Cristo, y por toda la tierra habitada corrió la palabra, uniendo a todos con la verdad? Es, pues, maravillosa incluso para los que examinan de cualquier modo, pero mucho más precisamente para los que creen. Por esto dice, ante nuestros ojos. Y de esta gracia es dispensador Dios, y nosotros admiremos la inefable filantropía. 117. 24 Este es el día que hizo el Señor, alegrémonos y regocijémonos en él. Llama aquí alegría a la espiritual de la mente. Regocijémonos, dice, porque hemos obtenido tantos bienes; ha ocurrido la reconciliación de Dios con nosotros; la tierra se mostró cielo, los hombres indignos de la tierra aparecieron dignos del reino. 117. 25- 27¡ Oh Señor, salva ahora!¡ Oh Señor, prospera ahora! Bendito el que viene en nombre del Señor. Os hemos bendecido desde la casa del Señor. Dios es el Señor, y nos ha aparecido. Los que estaban antes de él, hombres y ángeles, llegaron como siervos; pues unos decían: Esto dice el Señor. Otros: El Señor me envió. Por eso dicen los que anuncian su venida: Os hemos bendecido desde la casa del Señor. Pues desde la casa del Señor, desde los senos paternos es el que viene. Se añade, pues, inmediatamente: Dios es el Señor, y nos ha aparecido. Pues el venir no es cambio de lugar, sino aparición de lo que antes no se veía; pues siendo invisible, como imagen del Dios invisible, habiendo tomado a través de la carne la forma de siervo, mediante la cual es guiado también a ver su gloria, gloria como del unigénito del Padre, la cual los que vieron dicen:¡ Oh Señor, salva ahora!¡ Oh Señor, prospera ahora! 117. 27 Estableced una fiesta en los que se espesan, hasta los cuernos del altar. Será necesario estar espesos con los frutos de la virtud y no tener nada ralo o vacío, en lo cual no se establecerá la virtud. 117. 28 Dios mío eres tú, y te confesaré... y fuiste para mí para salvación. Glorificándote y teologizándote, digo lo que has hecho conmigo y las maravillas. Pues me has exaltado, y has hecho fuerza, para no morir, sino que viviendo cuente tus obras.¿ Esto quién pide que sea provisto? El que conoce a Dios de todas las cosas. Pues de Dios es el salvar, y por Él son dirigidos los pasos, como aquello: Todo lo que haga, será prosperado, y lo de los evangelios: Bendito el que viene en nombre del Señor. 118p. t HIPÓTESIS. 118p. 1 Los elementos del principio de las palabras de Dios es el lugar ético, sobre el cual trata el salmo ciento dieciocho escrito según los elementos hebreos; de modo que sus primeros versículos son ocho desde Alef, que es el principio de los elementos entre ellos; y los segundos ocho desde Bet, y así sucesivamente. Y este salmo contiene todo el lugar ético con toda la teoría, la relativa a los nombres diversos en los lugares éticos en las escrituras. 118p. 2 Hay que saber que una cosa es ley, otra derecho, otra mandato, otra testimonio, otra juicio. Y habiendo interpretado el salmo 18, hemos dicho en qué difiere ley, y testimonios, y derechos, juicios y mandamiento; pero recordemos en resumen lo dicho. Llama ley a la dada por Dios a través de Moisés. Mandamientos, y mandatos de nuevo, a la misma, como real y ordenadamente mandada y ordenada. Derechos, como justificando al que es capaz de ser enderezado. Juicios, como indicando los decretos divinos, y las retribuciones dignas de los que viven legal e ilegalmente. Testimonios, como testificando y mostrando a qué castigos serán sometidos los que transgreden. Y no creo que, en cuanto llegó la historia, se haya dicho en otro lugar con más detalle lo ético sobre la diferencia de ley y mandato y sobre los demás, como en este.
Ps 21
Quien habita en un corazón puro, habita en Jerusalén. 135. 1- 3 Dad gracias al Señor. Allí es donde los bautizados por Juan confesaban sus pecados. 135. 4 Al que hace( o, según otra lectura, al que ha hecho) grandes maravillas él solo. Dice bien« al que hace» y no« al que ha hecho», pues él realiza las maravillas continuamente. Y dice« él solo» en contraposición a los demonios, no para negar al Hijo. 135. 11 Y que sacó a Israel de en medio de ellos. Se refiere constantemente a los hechos en Egipto como a gente ingrata, para extirpar el olvido de estos. 135. 13, 14 Al que dividió el mar Rojo en partes... y condujo a Israel por medio de él. De la potencia divina no es solo la división, sino el hecho de que Israel se atreviera ante lo paradójico y no huyera aterrorizado mientras las aguas se alzaban a ambos lados; el que la división del mar no volviera a ocurrir no es obra de la naturaleza, sino que muestra la potencia divina del hundimiento y la indignación. 135. 15 Y que precipitó a Faraón y a su ejército en el mar Rojo. Observa también la longanimidad; pues no los aniquiló él, sino que ellos mismos se condenaron al perseguir injustamente; por eso todos han sufrido, y no solo Faraón. 135. 16 Al que condujo a su pueblo por el desierto. El milagro del desierto no es menor que el del mar; pues muchas cosas amenazaban con la muerte: la peste, la sequía, la sed, el calor intenso y la multitud de fieras, y la carencia de todo lo necesario; pero ellos, sin que nada los dañara, caminaban. 135. 17- 20 Al que hirió a grandes reyes... y mató a reyes poderosos... a Sehón, rey de los amorreos... y a Og, rey de Basán. De entre todos, menciona la muerte de dos reyes; pues se distinguían por su fuerza, su poder y su estatura;[ el uno, Sehón...] Y Og, que tenía nueve codos de largo y cinco de ancho, tenía su lecho de hierro. 135. 23, 24 Porque en nuestra humillación se acordó el Señor, y nos rescató de nuestros enemigos. Lo que significa« en nuestra humillación se acordó el Señor» es que la desgracia fue suficiente para inclinarlo, pues desde el principio, al liberarlos de Egipto, no dijo:« He visto el cambio hacia lo mejor», sino« la aflicción de mi pueblo que está en Egipto». El discurso se ajusta mejor a quienes han sido liberados de la esclavitud inteligible, o bien de la sensible, diciendo:« Porque en nuestra humillación se acordó el Señor de nosotros». 135. 26 Dad gracias al Dios del cielo, porque para siempre es su misericordia. Por eso los hombres bienaventurados alababan toda su vida con el cuidado puesto en los himnos, diciendo:« Cantaré al Señor en mi vida». Y su ciudad era valiosa por el culto divino, como se ha dicho antes:« Por causa de la casa de mi Dios he buscado bienes para ti». 136. 2 Sobre los sauces, en medio de ella colgamos nuestros instrumentos. Otro dice:« nuestras cítaras», otro:« nuestras liras».¿ Y por qué llevaban los instrumentos al ir al cautiverio, si no iban a usarlos? También esto se dispone para que, en tierra extraña, tengan recuerdos de la primera ciudadanía y se sientan más heridos al ver los símbolos de la religión. 136. 3 Porque allí nos pidieron los que nos llevaron cautivos palabras de cánticos, y los que nos condujeron:« Cantadnos de los cánticos de Sión». He sabido que incluso los demonios obligan a decir salmos y cánticos espirituales, en los cuales hay algún mandato que hemos transgredido, para burlarse al oírnos, como si dijéramos y no hiciéramos; por eso dice David:« No se burlen de mí los soberbios». 136. 4¿ Cómo cantaremos el cántico del Señor en tierra extraña? Quien vive en la maldad está en tierra extraña; por eso no puede decir:« Cantaré al Señor que me ha hecho bien». Pues es propio de los que han salido de la maldad decir:« Cantemos al Señor, porque gloriosamente ha sido glorificado», etc. 136. 6 Péguese mi lengua a mi paladar, si no me acuerdo de ti. O bien, no dice simplemente« me acuerdo de ti», sino« te preludiaré en himnos y cánticos», lo cual es propio de quien desea intensamente; pero aquellos que cayeron tenían esperanzas de volver; a nosotros, que caemos de la Jerusalén de arriba, no nos es posible obtener el retorno; pues su fuego no se apagará. 136. 7 Acuérdate, Señor, de los hijos de Edom. Los hijos de Edom, los descendientes de Esaú, cuando Jerusalén fue tomada, subían amargamente aconsejando que fuera arrasada hasta los cimientos. Se refiere a los árabes, los que se unieron a los babilonios, de quienes el profeta se acuerda constantemente, porque siendo parientes se volvieron más amargos que los enemigos, a quienes, dice, exige justicia. Pues no se detuvieron en la toma; querían que los cimientos de Jerusalén fueran arrancados. 136. 8 Hija de Babilonia, la desdichada, bienaventurado quien te devolverá tu retribución. Según la letra, no es tal la ira del profeta, sino que es la amarga exigencia de castigo desde la perspectiva de los cautivos; pues el profeta dice de sí mismo:« Si he devuelto el mal a quienes me devolvían males», superando la medida de las leyes. 137. 1 Te confesaré, Señor, con todo mi corazón, y delante de los ángeles te salmodiaré, porque escuchaste todas las palabras de mi boca. Salmodiar delante de los ángeles es salmodiar incesantemente, o bien que nuestro principio rector sea moldeado solo por las cosas significadas por la potencia. Según la otra versión[ delante de los dioses], llama dioses a los sacerdotes, conforme a:« No maldecirás a los dioses». Y sobre los ángeles se dice en:« Los labios del sacerdote guardarán la ciencia, y de su boca buscarán la justicia, porque es ángel del Señor todopoderoso». Indica, pues, que, precediendo los sacerdotes, tú servirás con orden. 137. 5 Y canten en los caminos del Señor, porque grande es la gloria del Señor. Los caminos del Señor son las virtudes, que llevan al conocimiento de Dios. 137. 6 Porque el Señor es excelso y mira las cosas humildes, y conoce las altas desde lejos. El Señor mira a los humildes a través de las virtudes, y conoce a los que son altos según la inteligencia a través de la sabiduría; pues se dice que Dios mira y conoce a aquellos en quienes cabe; y que no mira ni conoce a aquellos en quienes no cabe. Y esto debe notarse en general en toda la Sagrada Escritura. 137. 7 Si camino en medio de la tribulación, me darás vida. Si la tribulación produce paciencia, la paciencia prueba, y la prueba esperanza, y el fin de la esperanza es el conocimiento de Dios, que se dice que es nuestra vida, como está escrito:« Si camino», etc. 138. 2 Tú conociste mi sentar y mi levantar. El sentar es la disposición excelente del alma racional, según la cual se vuelve difícil de mover hacia la maldad; el levantar es el paso de las cosas sensibles a las inteligibles. La sentada de los que están bien establecidos es conocida por Dios, como la de los verdaderamente ancianos y la de los que se levantan bien hacia lo que está después de la vida. 138. 3 Mi sendero y mi cordel escudriñaste. Dios escudriña el cordel de los que usan un buen sendero, y Dios previó todas las medidas del camino de tales personas. Y el« escudriñaste» no es de quien busca, ni tampoco de quien investiga, sino de quien conoce con precisión. 138. 4 Y todas mis vías previste. A causa de« previste», añadió: 138. 5 Mira, Señor, tú conociste todas las cosas últimas y las antiguas; tú me formaste y pusiste sobre mí tu mano. Las cosas intermedias se han omitido, debido a que la maldad está en el medio; pues no estaba en el principio, ni estará de nuevo en el fin. La imposición de la mano de Dios significa el don del Espíritu que nos ha sido otorgado, como los apóstoles otorgaban el Espíritu Santo mediante la imposición de las manos. 138. 7¿ A dónde iré de tu espíritu? No hay lugar donde no esté el conocimiento de Dios y los principios de las cosas creadas; pues si la mente escapara de los cuerpos, caería en los principios de estos, y si incluso pasara de estos, no escapará de la naturaleza incorpórea, sino que verá en sí misma al creador; y si la mente superara incluso los principios de la naturaleza incorpórea, verá de nuevo a la santa Trinidad, que es conocimiento infinito y Sabiduría esencial. 138. 11, 12 Y dije:¿ Acaso las tinieblas me pisotearán, y la noche será luz en mi deleite, como las tinieblas no serán oscurecidas por ti? De otro modo, llama aquí tinieblas a la tribulación, por la cual, dice, no esperaba escapar, al pisotearme y vencerme; pero de repente los males se transformaron en bien para mí; o más bien, incluso permaneciendo, disfruté de mucha bondad; pues en los contrarios se muestran más los contrarios, como el rocío que silba en el horno y como la llama a la vez que el granizo. Y el« las tinieblas no serán oscurecidas por ti», otro lo tradujo« de ti»; pues todo es fácil para ti cuando quieres transformar, de modo que la noche no difiere en nada del día; metafóricamente, a partir de los elementos, muestra el alivio en las tribulaciones, como también sucede a los que están en alivio. José, al menos, en la deshonra obtuvo honra real.¿ Acaso las tinieblas?, etc., que es, dice, una potencia inefable para mí, y ella misma resulta manifiesta para ti, Dios; así como para mí la noche es sombría, así es luminosa para ti. 138. 13 Porque tú poseíste mis riñones. De quien el Señor posee los riñones, que diga:« Señor, delante de ti está todo mi deseo». Dice que los riñones son los que son golpeados por el miedo; dice, pues:« Porque te temía continuamente, ya que tenía siempre ante mis ojos tu juicio». Con razón dice:« Poseí tu miedo, puesto que tu providencia me protegía mientras era formado». Y el« poseíste mis riñones», puesto que el que posee cuida, y al salir del vientre, disfruté inmediatamente de tu providencia. Si la ignorancia... El sobrio y el que se dedica a la virginidad dirá:« Tú poseíste mis riñones, Señor». Pues la pureza es posesión de Dios. Luego, habiendo recibido el conocimiento de las cosas hechas por él y de las que se hacen paradójicamente, dirá: 138. 14 Te confesaré, porque de manera terrible fuiste magnificado. Oportunamente, después de la teología anterior, exclama la confesión. Maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe mucho; no se ocultó mi hueso de ti, el que hiciste en secreto, y mi sustancia en lo más profundo de la tierra. Mi imperfección vieron tus ojos, y en tu libro todos serán escritos; los días serán formados, y nadie en ellos. El« mucho» debe unirse o a« conoce» o a« maravillosas». La mezcla del hueso, desconocida para los demás, se ha vuelto manifiesta para ti. Y los que han escrito sobre la naturaleza y el nacimiento de los animales dicen que es incomprensible la transformación de la sangre en huesos, siendo las carnes y los nervios comprendidos de alguna manera, tal como son. Y en el Eclesiastés se dice:« Como los huesos en el vientre de la que está encinta, así no conocerás las obras de Dios». No se ocultó de ti, ni mi alma habiendo nacido en el Hades, o el cuerpo enterrado y disuelto en tierra, es visto por ti. La causa de la transgresión del antepasado, el gran David, al salmodiar en el salterio y al aplacar al señor para su perdón, señaló el conocimiento ineludible de Dios y manifestó la gratitud después de la caída de Adán; diciendo:« No se ocultó mi hueso de ti, el que hiciste». No se ocultó, no te pasó inadvertido, dice, el desliz de mi mujer, a la que hiciste ocultamente de mi hueso, habiéndome hecho dormir un sueño pesado; sino que conociste nuestras cosas ocultas, tú que la formaste secretamente. Llamó hueso ahora al alma, que hizo solo Dios, fuera de la maldad. Más tarde ocurrió en lo más profundo de la tierra, es decir, en la última impureza; pero, sin embargo, el Señor previó que esto también le sucedería, y mediante la providencia lo escribió de nuevo en su propio libro. El libro de Dios es la contemplación de los cuerpos y de los incorpóreos, en el cual la mente pura está hecha para ser escrita mediante el conocimiento. En este libro están escritos también los discursos sobre la providencia y el juicio, mediante cuyo libro se conoce a Dios como creador, sabio, providente y juez; creador, por las cosas hechas del no ser al ser; sabio, por los principios depositados en ellas; providente, por las cosas que contribuyen a nuestra virtud y conocimiento; juez, de nuevo, por los diversos cuerpos de los seres racionales y los mundos variados y los que contienen los siglos. Y todos los días de su vida los condujo para ellos con ritmo y forma, de modo que ningún día tuvieran algo absurdo o sin forma. Lo que aún no he hecho, dice, lo ves como si ya estuviera terminado, y a los que aún no han nacido los conoces como si ya hubieran nacido. Puede entenderse de dos maneras el[ mi imperfección, o el] mi obra sin maldad, sin dolor y sin trabajo, o debe decirse que se debe a la previsión, como:« Vieron mis ojos, y en tu libro todos serán escritos», y no hay, dice, lo que no entiendas, o que te escape; sino que conoces también las cosas futuras, y conoces mi falta de maldad, cómo he sido engañado por ignorancia, y por la memoria imborrable tuya todos mis pensamientos son señalados. 138. 17 Para mí, en cambio, fueron muy honrados tus amigos, oh Dios, mucho se fortalecieron sus principios. Es semejante a:« El que recibe a un profeta en nombre de profeta, recibe recompensa de profeta». Tus amigos se fortalecieron mucho, por los cuales me sacaste; mantienes lo que no existía y lo que ha llegado a existir, honro a tus amigos. 138. 20 Porque sois contenciosos en el razonamiento, tomarán en vanidad tus ciudades. Pues si, dice, algunos contenciosos y sofistas nos persiguieran, arrebatándonos en algún pasaje de la escritura, lo que se ha dicho: huid a otra expresión, pues del juicio mediante la comparación de los pasajes aparece lo buscado. Pues no llenaréis, dice, todas las escrituras, siendo ciudades de Israel, hasta que venga el hijo del hombre, iluminándonos la verdad. Estas ciudades, pues, las toman en vanidad los heréticos, entendiendo como quieren y habitándolas en vano, sin aprovechar nada. Las almas racionales son ciudades de Dios, hechas para recibir la palabra de Dios y al mismo Dios, las cuales los enemigos toman para vanidad y ejercicio de maldad. 138. 21¿ No odié a los que te odian, Señor, y me consumía por tus enemigos? Porque a los tuyos amaba y aceptaba como amigos, pero a tus enemigos los odié totalmente. Los enemigos de Dios son, primeramente y principalmente, los demonios impuros; y en segundo lugar, después de aquellos, los que profesan la idolatría y los jefes de las herejías. Y tanto el honrar a los amigos de Dios como el odiar a los enemigos y a los impíos; pues queriendo Dios que todos se salven, todo el que distorsiona mediante el engaño es enemigo, al no permitir llegar al conocimiento de la verdad. 138. 22 Odio perfecto los odiaba. Odio perfecto es el que no es por causa de otro, sino por ser solo enemigos de Dios, así como el amor perfecto hacia el bien es el que se hace solo por el deseo hacia él; así pues, el que odia a los enemigos de Dios solo, y no por pasión, consumiéndose por ellos según el profeta que dijo:« Celos he sentido por el Señor todopoderoso, por lo que te abandonaron los hijos de Jerusalén». Pues Dios prometió no tener enemistad con los enemigos y no oponerse a los que se oponen a ellos; pues estas son las mayores pruebas de amistad. Arriba, en efecto, dijo:« Muy honrados fueron tus amigos, oh Dios». Aquí, en cambio,« a los que te odian odié», y allí con exceso; pues no solo odié, dice, sino que también me consumía. 139. 4 Veneno de áspid bajo sus labios. Diapsalma. Después de« bajo sus labios» hay un diapsalma, que se dice en hebreo: Sel. Significa el siempre, conforme a:« todo el día preparaban guerras». 139. 6 Escondieron los soberbios una trampa para mí. Por las pasiones son impotentes, y su conocimiento irracional, así también dice a Eva:« Seréis como dioses, conociendo el bien y el mal». 139. 8, 9 Cubriste mi cabeza en el día de la guerra. No me entregues, Señor, de mi deseo al pecador. El« cubriste» significa que no permitiste que sufriera ni el más mínimo mal, ni siquiera por el calor, de modo que no disfrutara de ninguna calidez que causara dolor, sino que me deleitara en la sombra de la liberación de los males. Indica también la facilidad de la ayuda, mediante el« cubriste», diciendo que basta con que tú estés presente, y todo está resuelto, aunque yo, dice, como hombre, haya caído en el deseo del pecado; pero tú: no me entregues al diablo, pues en todas partes la Escritura llama al diablo pecador. 139. 9 Razonaron contra mí, no me abandones, no sea que se exalten. Cuanto más se exaltan los enemigos al vencer, tanto más se avergüencen al ser vencidos. 139. 10 La cabeza de su cerco. Llamó cerco al grupo que lo rodea; cabeza, o bien al diablo que preside este grupo; o al primer pensamiento malvado que se forma en el corazón, sobre el cual dijo también Dios en el Génesis:« Tú guardarás su cabeza». 139. 13 Conocí que hará el Señor juicio del pobre. Conoció con el espíritu profético las cosas sobre la encarnación de Cristo. 139. 14 Pero los justos confesarán tu nombre, y habitarán los rectos con tu rostro. Habiendo sido entregados los impíos al fuego eterno. Para confesión y alabanza serán llamados los justos, disfrutando siempre del rostro de Dios conforme a lo dicho:« Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios mismo». Teodoción:« Con tu rostro, con tu sabiduría, la que es vista en las cosas hechas». 140. 2 Sea dirigida mi oración como incienso delante de ti. De este es dirigida la oración como incienso, del que puede decir:« Somos olor de Cristo en los que se salvan y en los que se pierden». Y es un tipo de oración la conversación de la mente con Dios que preserva la mente sin forma; y llamo mente sin forma a la que no imagina nada corporal en el momento de la oración; pues solo aquellos nombres y palabras moldean y configuran nuestra mente que significan algo de las cosas sensibles; pero la mente que ora debe estar totalmente libre de las cosas sensibles; y el pensamiento de Dios preserva a la mente necesariamente sin forma; pues no es un cuerpo. 140. 3 Pon, Señor, guardia a mi boca, y puerta de contención alrededor de mis labios. Puesto que sabe que es grande para los hombres lograr la guardia de la lengua, pide a Dios que conceda esta templanza de la lengua. Nada guarda tanto nuestro corazón como el temor de Dios, si es que por el temor del Señor todo el mundo se aparta del mal. 140. 7 Como grosor de tierra se rompió sobre la tierra, fueron esparcidos nuestros huesos junto al Hades. Llama huesos del alma a las potencias del alma, las cuales son esparcidas al tocar la maldad y la ignorancia; y bien dice« fueron esparcidos», pues los que están en la virtud son uno en el Señor. 140. 10 Caerán en su red los pecadores. La red del siglo presente es la enseñanza espiritual, que conduce a los que se han extraviado de la piedad hacia la virtud, es decir, hacia Dios; pues los que ponen trampas a otros, serán atrapados por la divina retribución como en una red, y sufrirán lo que hacen, y experimentarán lo que imponen a los demás. 141. 5 Pereció la huida de mí, y no hay quien busque mi alma. El que ha perdido esta huida no puede decir en la tribulación:« En la tribulación me ensanchaste», para salida de los pensamientos que lo hacen tropezar; aquí, en cambio, o bien se ha puesto esto por causa de la humildad. O bien, él mismo perdió realmente la huida, siendo tentado según la analogía de su propia condición, y no encontrando los principios de las tentaciones que le han sobrevenido; pues ciertamente también para este la lucha ocurrió, no contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra las huestes espirituales en los lugares celestiales. 141. 7 Líbrame de los que me persiguen, porque se fortalecieron sobre mí. Aunque venzamos, fuimos librados de los que nos persiguen, los cuales se fortalecieron cuando tiranizan en medio de nosotros. 142. 2 Y no entres en juicio con tu siervo, porque no será justificado delante de ti todo viviente. También Job dice:« Pues si quisiera ser juzgado con él, no le obedecerá, para no contradecir ni una palabra de mil». Si los que mueren con Cristo son justificados, los que viven la vida opuesta a esta muerte, por tanto, no son justificados delante de Dios. 142. 5, 6 Medité en todas tus obras... Extendí hacia ti mis manos; mi alma como tierra sin agua ante ti. El que conoce los principios de las cosas hechas, este medita en todas las obras de Dios. Habiendo recordado los días antiguos, mostré las acciones para ti mediante el arrepentimiento, sediento puramente de ti, no solo como el ciervo hacia las fuentes, sino también como tierra sin agua sedienta de beber; y para ti solo y hacia ti, Dios, es mi alma así, mientras que hacia los hombres es fértil, perfecta y lozana; y esta tierra sin agua y las almas semejantes a ella las atraviesa el espíritu impuro, no encontrando en ellas morada ni descanso. Pero aunque resulten sin agua, privadas de las cosas malas o de las aguas, persiguen al Señor para encontrarlo preparado como la mañana, cuando vendrá a ellas como lluvia temprana; por eso también se volverán con agua, teniendo en ellas fuentes de agua viva que salta a vida eterna. 142. 8 Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti esperé. Busca la contemplación del siglo futuro, que la Sagrada Escritura acostumbra llamar reino de los cielos; pues esto se dice que oye la mente, lo que conoce, y esto no oír, lo que no conoce; y la misericordia de Dios significa una contemplación espiritual, si es que la mente es la que es digna de esta misericordia; y llama misericordia a la contemplación, porque ella misma hace descansar a las mentes que se fatigan y están cargadas con las iniquidades; pues también Salomón dice en los proverbios:« Dad embriaguez a los que están en penas, y vino para beber a los que están en dolores, para que se olviden de la pobreza( es decir, de la ignorancia; pues esta es la pobreza de la naturaleza racional), y no se acuerden más de los trabajos»; pues el que se ha embriagado de la gordura del vino del Señor, se olvida de la pobreza, de los trabajos y de los dolores. Y no es poco el que, estando en prosperidad, no llegue al olvido de la beneficencia, o también:« devuelve, en lugar de los días de la humillación». 142. 12 Y destruirás a todos los que afligen mi alma. Nada aleja tanto a nuestros enemigos como la contemplación espiritual. 143. 1 Bendito el Señor mi Dios, el que enseña mis manos para la batalla, mis dedos para la guerra. El que ha sido enseñado por el Señor la guerra contra la potencia opuesta, conoce los principios de las virtudes y de las maldades, y las diferencias de los pensamientos, y las señales de la impasibilidad; además, conoce también los principios de las fantasías nocturnas y de los sueños; de los cuales unos ocurren desde la parte racional del alma, moviéndose la memoria, otros desde la irascible, otros desde la concupiscible; pero sobre estos hemos tratado más precisamente en el Monóstico. Pues tal examen de los principios es propio de la investigación ética. Ahora, en cambio, hemos movido en cierta medida al que es enseñado por el Señor, queriendo presentar la guerra. 143. 7, 8 Envía tu mano desde lo alto, sácame, y líbrame de las muchas aguas, de la mano de hijos extraños. Cuya boca habló vanidad, y su diestra es diestra de iniquidad. Algunos pensaron que la multitud de los enemigos se decía aguas, por lo cual se añadió« de la mano de hijos extraños»; pero el que indica lo impío, no lo extranjero, a quienes dice que blasfemaron también contra la gloria divina, y no hicieron nada recto. Mano extraña es el pensamiento que ocurre junto con la parte pasional del alma y que posee la mente; pero esta mano misma toca las cosas prácticas; de las teóricas, en cambio, la mano es el conocimiento falso de las cosas mismas o de su contemplación, que supone al creador injusto o insensato... 143. 12 Cuyos hijos son como plantas nuevas establecidas en su juventud; sus hijas embellecidas, adornadas como semejanza de templo. Del pueblo anterior y totalmente impío, tales son los hijos. Del justo, en cambio, la carne es débil y el pensamiento está muerto.