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Original: Vulgata
Lupus et agnus. Ad rivum eundem Lupus et Agnus venerantSiti compulsi; superior stabat LupusLongeque inferior agnus. Tunc fauce improbaLatro incitatus iurgii causam intulit.« Cur» inquit« turbulentam fecisti mihiAquam bibenti?» Laniger contra timens:« Qui possum, quaeso, facere, quod quereris, lupe? A te decurrit ad meos haustus liquor». Repulsus ille veritatis viribus:« Ante hos sex menses male» ait« dixisti mihi». Respondit agnus:« Equidem natus non eram».« Pater hercle tuus» ille inquit« male dixit mihi». Atque ita correptum lacerat iniusta nece. Haec propter illos scripta est homines fabula, Qui fictis causis innocentes opprimunt.
Spanish (legacy)
1.1
FÁBULA PRIMERA. Para hacer mal y daño, nunca faltan pretextos. El lobo y el cordero. Un lobo y un cordero, acosados de la sed, habian llegado á un mismo arroyo; el lobo estaba agua arriba, y el cordero mucho mas abajo. Entonces el lobo robador, instigado de su insaciable voracidad, urdió este pretexto de riña.¿ Por qué le dice, me enturbiaste el agua, cuando yo estaba bebiendo? A esto dijo el corderillo temblando:¿ Cómo, te pregunto, ó lobo, puedo yo hacer eso, de que te quejas? desde aí viene corriendo, él agua, á donde yo bebo. Atajado el lobo con la evidencia de la verdad, salió diciendo: seis meses há, que me trataste mal de palabra. Por cierto, respondió el cordero, que aun no era yo nacido. Pues sin duda, concluyó el lobo, fue tu padre el que me injurió, y así, habiéndole arrebatado, le despedazó con muerte injusta. Esta fábula se escribió por aquellos hombres; que con pretextos fingidos oprimen á los inocentes.
1.2
FÁBULA II. del mal el menos. Las ranas pidiendo un rey. Floreciendo Atenas por la igualdad de sus leyes, la libertad descarada turbó la ciudad, y la disolucion rompió el antiguo freno. Con esta ocasion, puestas en vandos las parcialidades, el tirano Pisistrato se apoderó del alcázar. Y como los atenienses llorasen su triste servidumbre; no porque el tirano fuese cruel, sino porque toda carga es pesada para los que no estan hechos á ella, y hubiesen comenzado á quejarse, Esopo les contó al caso este cuentecillo. Las ranas, que antes vagueaban libremente por las lagunas, pidieron á grandes voces á Júpiter un rey, que con rigor refrenase sus licenciosas costumbres. Sonrióse el padre de los dioses, y las dió una vigueta pequeña, la cual arrojada de improviso, con el movimiento y ruido que causó en el agua, aterró á la tímida grey. Como esta vigueta se mantuviese por largo rato clavada en el cieno, por fortuna una de ellas sacó poco á poco la cabeza del estanque, y después de haber observado bien al nuevo rey, las llama á todas. Ellas, perdido el miedo; se acercan nadando á porfía, y la chusma desvergonzada brincaba sobre el leño; y despues de haberle ensuciado con todo genero de inmundicias, enviaron á pedir á Júpiter otro rey, porque era inhábil el que las habia dado. Entonces las envió un culebron, que con áspero diente comenzó á morderlas. En vano las desdichadas hacen por huir de la muerte: el miedo las embarga la voz. De secreto, pues, encargan á Mercurio, que pida á Júpiter, socorra á las afligidas. Eso no, las dice el dios: pues no quisisteis contentaros con vuestro bien, sufrid el mal que os ha venido: y vosotros tambien, ó ciudadanos, concluyó Esopo, llevad en paciencia este trabajo, no sea que os suceda otro tanto mayor.
1.3
FABULA III. conténtate con tu suerte. El grajo soberbio y el pavon. Para que á nadie se le antoje lucirlo á costa agena, antes bien cada uno se ciña á vivir segun su estado, propuso Esopo este ejemplo. Un Grajo hinchado de vanidad, recogió las plumas que se le habían caido á un pavon, y se engalanó con ellas. Luego desdeñándose de sus iguales, se metió entre la hermosa manada de los pavones. Ellos despojan de las plumas hurtadas al ave atrevida, y la echan de sí á picadas. El grajo mal parado comenzó á volverse mústio á los de su especie, de los cuales desechado tambien, padeció grave sonrojo. Entonces uno de aquellos, á quienes habia despreciado antes, le dijo: si te hubieras contentado de vivir entre nosotros, y querido pasar con lo que te dió la naturaleza, ni hubieras padecido aquella afrenta, ni en tu calamidad tuvieras que sentir esta repulsa.
1.4
FÁBULA IV. quien todo lo quiere, todo lo pierde. El perro nadando con un pedazo de carne. Justamente pierde lo suyo, el que codicia lo ageno. Un perro, llevando á nado por el rio un pedazo de carne, vió su imágen en el espejo de las aguas, y pensando que era algun otro perro, que llevaba otra presa, quiso quitársela;. pero engañado de su codicia, soltó la presa que tenia en la boca, y no por eso pudo lograr la que apetecia.
1.5
FÁBULA V. no te acompañes con quien puede mas que tú. La vaca, la cabra, la oveja y el leon. Nunca es fiel la compañía del poderoso; y esta fábula breve confirma mi proposicion. Una vaca, una cabra y la sufrida oveja se hallaron de compañía con un leon en los bosques. Habiendo entre todos cogido un ciervo muy grande, hechas las partijas, habló así el leon: yo me tomo la primera parte, porque me llaman leon. Daréisme la segunda, porque soy valiente. Pues la tercera se me vendrá rodada, porque soy el que mas puedo. Si no tocáre á la cuarta, lo pasará mal. Así la violencia sola se alzó con toda la presa.
1.6
FÁBULA VI. de mal padre malos hijos. Las ranas contra el sol. Vió Esopo muy festejadas las bodas de un ladron vecino, suyo, y al punto empieza este cuento. Allá en lo antiguo, queriendo casarse el sol, las ranas levantaron el grito hasta las estrellas. Júpiter, movido de su vocería, pregunta el motivo de sus quejas. Entonces una de ellas dijo: Ahora el sol, siendo uno solo, abrasa y deseca todas las lagunas, y nos reduce infelices á morir en nuestras áridas moradas:¿ Qué será si llegare á tener hijos?
1.7
FÁBULA VII. los honores no honran á los necios. La zorra á una máscara. Vió por casualidad la zorra, una máscara de farsa, y dijo luego:¡ O qué bella cabeza pero sin seso! Esto se ha dicho por aquellos, á quienes la fortuna colmó de honor y gloria, pero les negó el juicio.
1.8
FÁBULA VIII. es peligroso hacer bien á los malos. El lobo y la grulla. Por dos títulos yerra el que sirve á los malos por alguna recompensa. Lo primero, porque ayuda á los que no lo merecen. Lo segundo, porque ya no puede retirarse sin daño. Atravesándosele á un lobo en las fauces un hueso, que había engullido, rendido al vivo dolor, comenzó á hacer ofertas á todos, para que le sacasen la causa de su mal. Al cabo se dejó vencer la grulla, fiada en su juramento; y metiendo su largo cuello en las fauces del lobo, le curó, arriesgándose mucho. Y como pidiese el premio concertado: ingrata eres, la dijo el lobo, pues has sacado la cabeza sana de mi boca, y aun me pides paga.
1.9
FÁBULA IX. no insultes al afligido. Un gorrion y una liebre. Mostremos en pocos versos, que es necedad no mirar por sí, y dar consejos á otros. Un gorrion insultaba á una liebre que sorprendida de una aguila, lloraba amargamente.¿ Dónde está, le decía, aquella tu conocida ligereza?¿ Por qué no corres? Mientras hablaba así, le coge bien descuidado un gavilan, y le mata, por mas que chilla en vano. La liebre moribunda, para consuelo en su muerte, dijo: Tú, que poco há tan seguro te reías de mis males, mira cuan presto lloras con semejantes lamentos tu desdicha.
1.10
FÁBULA X. al mentiroso nadie le cree, aun cuando dice verdad. El lobo y la zorra, siendo juez el mono. Al que una vez fue cogido en mentira clara, no se le da crédito, aun cuando dice verdad. Un lobo acusaba á la zorra de un hurto, negaba ella ser capaz de semejante delito. Sentóse en medio como juez un mono. Habiendo los litigantes hecho sus alegatos, se dice, que el mono pronunció esta sentencia: No consta, lobo, que tú hayas perdido lo que pides; y creo que tú, zorra, has hurtado lo que astutamente niegas.
1.11
FÁBULA XI. cobarde y fanfarron, digno de risa. Un borrico y un leon cazando. El cobarde fanfarron deslumbra á los que no le conocen, y es la risa de los que saben quien es. Queriendo un leon cazar en compañía de un asnillo, le ocultó entre unas matas, y juntamente le previno, que con un especial esfuerzo de su voz espantase á las fieras, para salirlas él al encuentro, cuando huyesen. El orejudo rebuzna de repente con todo el aliento, y con la novedad del estruendo, asusta á las bestias las cuales huyendo temerosas por las sendas conocidas, caen en las garras, y horrendo ímpetu de leon, el cual, despues de cansado de tanta carnicería, llama fuera al jumento, y le manda callar. Entonces él engreido: y qué te parece, le dice, del socorro de mi voz? Cosa grande, respondió el leon, tanto, que, si no te conociera á tí, y á tu raza, hubiera huido igualmente asustado.
1.12
FÁBULA XII. muchas veces es lo mas útil lo que se desprecia. Un ciervo sobre una fuente. Este cuento muestra, que muchas veces las cosas que se desprecian, son mas útiles que las que se alaban. Habiendo un ciervo bebido de una fuente, se paró junto á ella, y vió en el agua su figura. Allí mientras admirado alaba el ramage de sus cuernos, y vitupera lo delgado de sus piernas, súbitamente atemorizado con las voces de los cazadores, echó á huir por la campiña y con veloz carrera dejó burlados los perros. Entróse luego por una selva, en la cual detenido, por habérsele enredado sus cuernos, comenzó a ser despedazado de les perros con crueles mordiscos. Viéndose morir, dicen, que prorumpió en estas voces:¡ Ó infeliz de mí! que tan tarde conozco, cuanto me sirvió lo que despreciaba; y cuánto daño me ha causado lo que alabé.
1.13
FÁBULA XIII. el que te adula, te vendeLa zorra y el cuervo. El que gusta de ser alabado con palabras engañosas, casi, siempre lo paga con vergonzoso arrepentimiento. Queriendo un cuervo, que estaba en un árbol empinado, comer un queso, que habia hurtado de una ventana, le atisbó la zorra, y luego empezó a adularle así:¡ Ó cuervo, y qué vistoso es el lustre de tus plumas! Que, hermosura la que ostentas en tu cuerpo, y en tu semblante. Si correspondiera tu voz, ninguna otra ave te haria ventajas. El necio del cuervo, queriendo hacer ostentacion de su voz soltó el queso del pico, y al punto le cogió entre sus dientes hambrientos la astuta raposa. Entonces finalmente lloró su engaño estupidez del cuervo. Este suceso prueba, cuanto aprovecha el ingenio, y que en todo caso mas vale maña que fuerza.
1.14
FÁBULA XIV. es muy falible la opinion del vulgo. El zapátero médico. Un mal zapatero consumido de pobreza, habiendo comenzado á ejercitar la medicina en otro lugar estraño, y vender un contraveneno supuesto, adquirió fama con su artificiosa verbosidad. Aquí, hallándose el rey de aquella ciudad, postrado de una grave dolencia, para experimentar su pericia, pidió un vaso: despues echada agua en él, fingiendo que mezclaba tósigo con aquel su antídoto, le mandó, que lo bebiese, ofreciéndole premio si lo hacia. El entonces por temor de la muerte confesó de plano, que se habia hecho médico famoso, no por su perecia en el arte, sino por la fátua credulidad del vulgo. El rey, habiendo convocado al pueblo, dijo:¿ Qué locura pensais ser la vuestra, que no dudais fiar vuestras vidas de un hombre, á quien nadie fió el calzado de sus pies?. Yo diria, y con verdad, que este cuento habla con aquellos, con cuya simpleza hace su negocio la charlatanería.
1.15
FÁBULA XV. muda el pobre de dueño, pero no de condicionUn asno á un viejo. En la mudanza de gobierno, las mas veces no mudan los pobres sino el nombre del señor. Que esto sea verdad, lo muestra esta fabulilla. Un tímido anciano apacentaba á un borrico en una pradería: asustado el viejo con la repentina alarma de los enemigos, exhortaba al asno á que huyese, para no caer en sus manos. Mas el borrico sin salir de su paso: Dime, replicó, por tu vida,¿ juzgas acaso que el vencedor me echará á cuestas dos albardas? No por cierto, dijo el viejo. Pues si no, concluyó el asno,¿ que mas me da servir á uno, que á otro, si al cabo he de llevar mi albarda?
1.16
FÁBULA XVI. guárdate del fiador infielEl ciervo y la oveja. Cuando un tramposo pide prestado, dando por fiador otro como él, no desea pagar, sino entrampar la deuda. Rogaba un ciervo á la oveja, que le prestase un celemin de trigo, dando por fiador al lobo, pero ella temiendo desde luego el engaño, dijo: el lobo está acostumbrado á robar y escapar; y tú á desaparecer de la vista con veloz carrera.¿ Á dónde, pues, os iré ti buscar, cuando llegue el plazo?
1.17
FÁBULA XVII. el calumniador al cabo lo paga. Una oveja, un perro, y un lobo. Los testigos falsos suelen pagar la pena de su delito. Pidiendo un perro de mala fe á la oveja un pan, que porfiaba haberla prestado, el lobo, citado por testigo, dijo que la debia no solo uno, sino diez. La oveja condenada por este falso testimonio, pagó lo que no debia. Pocos dias despues vió al lobo, que habia caído en una trampa y dijo: este premio dan los dioses á la calumnia.
1.18
FÁBULA XVIII. si le dais entrada, os echará de casa. Una perra de parto. Las caricias de los malos tienen mucho de asechanzas; y para que las evitemos nos sirven de aviso los versos siguientes. Habiendo una perra, que estaba de parto, rogado á otra que le permitiese echar en su choza la cria, lo consiguió sin dificultad: despues, pidiendo la otra su choza, interpuso ruegos, solicitando un poco de tiempo mas, mientras sus cachorrillos cobraban fuerzas para seguirla. Pasado tambien este plazo, volvió á instar con mas fuerzas por su alberge. Pero le dijo: si te atreves conmigo y con mi tropa, me saldré de la choza.
1.19
FÁBULA XIX. la necesidad suele costar la vida. Unos perros hambrientos. Una idea descabellada no solo no llega á tener efecto, sino tambien conduce á su perdicion á los mortales. Ciertos perros vieron un cuero hundido en el rio; y para poder comerle mas descansadamente puesto en seco, comenzaron á beber el agua; mas reventando, perecieron antes de lograr lo que pretendían.
1.20
FÁBULA XX. al caido todos se le atreven. Un leon viejo, un javalí, un toro y un asno. Cualquiera que ha caido de su antiguo estado, viene á ser en su desgracia juguete, aun de los mas viles. Hallándose postrado un leon; consumido de los años, falto de fuerzas, y ya en los últimos alientos, le acometió un javalí con sus dientes centelleantes, é hiriéndole, se vengó de cierta injuria antigua. Despues un toro atravesó con sus cuernos el cuerpo de su enemigo. El asno, como vió, que el leon era maltratado sin riesgo, le quebranta la frente á coces. Mas el leon ya espirando, dijo: que los valientes me insultasen á mi, lo he llevado pesadamente; pero ahora me veo precisado á sufrirte á tí; deshonra de la naturaleza; verdaderamente me parece, que muero dos veces.
1.21
FÁBULA XXI. el bien que hace, no se le debe contar por gracia, al que lo hace solo por su interes. La comadreja y un hombre. Deseando una comadreja, cogida por un hombre huir de la muerte que le amenazaba, le dijo: ruégote; que me perdones, en atencion á que limpio la casa de los ratones, que te son molestos. Respondió el hombre: si eso lo hicieras por mi respeto, lo agradecería, y te concedería el perdon, que pides; pero, por cuanto tú te afanas por lograr los despojos, que habian de roer los ratones, y aun por comerlos á ellos, no quieras venderme beneficios vanos. Y dicho esto, dió la muerte á la mala bestia. Esto lo deben entender por dicho á sí aquellos, que solo obran por su particular interes, y venden á los inadvertidos servicios imaginarios.
1.22
FÁBULA XXII. los beneficios de los malos se hacen sospechosos. El perro fiel. El que de repente se muestra liberal, se concilia los incautos; mas en vano arma lazos á los advertidos. Habiendo un ladron de noche arrojado pan á un perro, por ver si podria ganarle con este cebo: ola, le dijo el perro: tu quieres taparme la boca, para que no ladre por la hacienda de mi amo: mucho te engañas, porque esta no esperada liberalidad me obliga á estar mas alerta, para que no saques ganancia por mi descuido.
1.23
FÁBULA XXIII. no se las apuestes á los mayores. Una rana que reventó y el buey. Los pequeñuelos perecen, cuando quieren competir con los grandes. Una rana vió en un prado á un buey, y envidiosa de tan grande corpulencia, infló su arrugada piel, y pregutó á sus hijos si estaba ya mas abultada que el buey. Respondiéronla, que no. Segunda vez ensanchó su piel con mayor esfuerzo, y de la misma suerte, preguntó, quien de los dos era mayor. Ellos dijeron, que el buey. Por último, impaciente, mientras forceja por hincharse mas, cayó allí reventada.
1.24
FÁBULA XXIV. no hay red para el gavilan. Un perro y un cocodrilo. Los que dan consejos malos á hombres cuerdos, trabajan en vano, y son escarnecidos vergonzosamente. Es tradicion que los perros beben en el rio Nilo sin pararse, para no ser arrebatados de los cocodrilos. Habiendo pues un perro comenzado á beber de carrera, un cocodrilo le habló de esta suerte: Bebe cuanto quisieres con sosiego: no tienes que temer. Mas el perro dijo: haríalo por vida mia, sino supiera que gustas de carne de perro.
1.25
FÁBULA XXV. donde las dan las toman. La zorra y la cigüeña. No se ha de hacer mal á nadie; pero si alguno le hiciere, esta fábula advierte, que le pagarán en la misma moneda. Dicen, que una zorra convidó primero á cenar á una cigüeña, y que la puso solo caldo en su plato, del cual no pudo gustar de modo alguno la cigüeña hambrienta. Habiendo esta correspondido y convidado á la zorra, la presentó una redoma llena de gigote, y metiendo en ella su pico, comió á satisfaccion, matando de hambre á su convidada: y como esta metiera en vano el cuello en la vasija, se deice, que la cigüeña habló de esta manera: todos deben llevar en paciencia, que se les trate, como ellos trataron á otros.
1.26
FÁBULA XXVI. el avaro es verdugo de sí mismo. Un perro, un tesoro y un buitre. Este paso puede aprovechar á los avaros, y á los que hahiendo nacidp pobres, quieren ser tenidos por ricos. Buscando un perro huesos de cadáveres humanos, halló un tesoro; y porque faltó al respeto debido á los difuntos, se le dió en castigo la codicia de las riquezas, para que pagase la pena de su sacrilegio. Y así mientras guarda el oro, olvidado de comer, murió de hambre; y se cuenta, que estando sobre él un buitre, dijo:¡ ó perro! justamente has perecido: pues concebido en la calle y criado entre estiercol, codiciaste de repente ser tan rico como un rey.
1.27
FÁBULA XXVII. el grande no desprecie al pequeño. Una zorra y una águila. Los que se hallan elevados, por mucho que lo esten, deben temer á los humildes; porque á la industria ingeniosa siempre la es fácil la venganza. En otro tiempo una águila se llevó los hijuelos de una raposa, y se los puso en el nido á sus aguiluchos, para que se sustentasen. Siguióla con teson la sorra, y comenzó á suplicarla, que no diese tanto que sentir á una madre afligida. El águila no hizo caso como quien se tenia por segura en lugar tan alto; mas la zorra arrebató de un altar una tea ardiendo, y puso fuego al árbol por todas partes mezclando con la pérdida de sus hijuelos el dolor de su enemiga. Aquí el águila por librar á los suyos del peligro de la muerte, volvió rendida sus hijos salvos á la zorra.
1.28
FÁBULA XXVIII. los males públicos recaen sobre la plebe. Una rana temerosa del combate de los toros. Peligran los pobres, cuando riñen entre sí los poderosos. Viendo una rana desde su laguna la contienda de unos toros, exclamó:¡ Ay! y cuánto daño nos amenaza! Preguntada de otra, por que decia esto, siendo así, que ellos contendrian sobre el mando de la vacada, y que la torada pastaba léjos de ellas; respondió: es así, que su dehesa está distante, y que son de diferente especie; pero el que hubiere sido vencido y despojado del imperio de la selva, se acogerá á los ocultos senos de esta laguna, y hollándonos con sus pesados pies, nos estrujará; y hé aquí, como su furor amenaza á nuestras cabezas.
1.29
FÁBULA XXIX. mira de quien te fias. El milano y las palomas. El que se pone bajo la proteccion de un malvado, halla su ruina, en donde buscaba el socorro. Habiéndose escapado las palomas muchas veces de las garras del milano, y librándose de la muerte con la celeridad de sus alas, dejándose de otros recursos, acudió la ave de rapiña á la astucia, y engañó á la multitud sencilla con ésta treta.¿ Por qué, las dice, quereis mas traer una vida congojosa, que elegirme por vuestro rey, pactando, que os he de librar de todo agravio? Ellas, dándole crédito, se entregan al milano; el cual, conseguido el reino, empezó á comérselas y á ejercer el imperio con sus crueles uñas. Entonces una de las pocas, que habian quedado, dijo: bien empleado nos está.