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Fragmenta in epistulam ad Romanos
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Original: Pg Scrape Grc

Fragmenta in epistulam ad Romanos (in catenis) 470 Rο+ m1, 1 Προέταξε τὸ Παῦλος, μηδὲ διαίρειν στόμα ἄνευ τοῦ μεμνῆσθαι τῆς δεσποτικῆς εὐεργεσίας βουλόμενος, οἷον· Παῦλος, φησίν, ὁ καὶ αὐτὴν τὴν κλῆσιν ἐξ εὐεργεσίας, ἐκ χάριτος, ἐκ φιλοτιμίας ἔχων δεσποτικῆς· Παῦλος, ὁ πάντα φέρων ἀπὸ τοῦ Χριστοῦ, τὴν κλῆσιν, τὴν χάριν, τὴν πολιτείαν. Δοῦλος· αὐτῷ γὰρ ὅλος πέπραμαι, ἐλευθερωθεὶς ἀπὸ τοῦ νόμου καὶ τῆς ἁμαρτίας. δοῦλος· τοῦτό μου τὸ ἀξίωμα, ἀπὸ τούτου βούλομαι πᾶσι γνωρίζεσθαι. οἱ μὲν ἐν κόσμῳ ἀναστρεφόμενοι ἀπὸ τῶν ἐν κόσμῳ ἀξιωμάτων δηλοῦσθαι βούλονται, ὑπάτους ἑαυτοὺς καὶ στρατηγοὺς ἀναγράφοντες, Παύλῳ δὲ ἀρκεῖ εἰς μέγεθος ἀξιώματος τὸ δοῦλος εἶναι Χριστοῦ. Rο+ m1, 2 Εὐαγγέλιον θεοῦ, ὅτι θεὸν εὐηγγελίζετο· θεὸς γὰρ ὁ Χριστὸς ὃν ὁ Παῦλος εὐηγγελίζετο. μᾶλλον δὲ θεοῦ τοῦ πατρὸς λέγει· οὗτος γὰρ διὰ τῶν προφητῶν αὐτοῦ περὶ τοῦ ἀληθῶς υἱοῦ αὐτοῦ ἐλάλησεν. Rο+ m1, 3– 5 Ἀναστάσεως δέ φησιν, ἧς ἀνέστη ὁ κύριος ἡμῶν Ἰησοῦς Χριστός. οὐκ εἶπεν περὶ υἱοῦ αὐτοῦ, ἀλλὰ τοῦ υἱοῦ αὐτοῦ, τὸν φύσει καὶ ἕνα καὶ κυρίως υἱὸν καὶ μονογενῆ δηλῶν. Τοῦ ὁρισθέντος, ἐπιγνωσθέντος, εἰς γνῶσιν ἀνθρώποις ἐλθόντος· εἰώθαμεν γὰρ δι' ὁρισμῶν τινων ἐπιγινώσκειν ἃ βεβαίως καὶ οὐκ ἐν δισταγμῷ ἐπιστάμεθα. εἶτα πῶς οὖν ὡρίσθη; πῶς εἰς γνῶσιν ἧκεν; ἐκ προφητικῶν χρησμῶν, ἐκ τῶν δυνάμεων ἃς ἐπετέλει, ἐκ τοῦ πνεύματος τοῦ ἁγίου ὃ παρεῖχεν τοῖς εἰς αὐτὸν πεπιστευκόσιν, ἐκ τοῦ ἀναστῆναι αὐτὸν ἐκ νεκρῶν· τούτων γὰρ ἡ συνδρομὴ διορίζει αὐτὸν ἐκ τῶν ἄλλων ἁπάντων τῶν κατὰ χάριν κληθέντων υἱῶν, καὶ δείκνυσιν αὐτὸν καὶ διδάσκει πάντας αὐτὸν εἶναι τὸν ἀληθῆ καὶ φύσει υἱὸν τοῦ θεοῦ καὶ θεόν. ὅθεν δυνάμεθα καὶ κατ' εὐθείαν ταῦτα συνείραντες, τό τε ἐξαίρετον τῆς υἱότητος αὐτοῦ καὶ ἀκοινώνητον παραστῆσαι καὶ τὴν 471 περὶ αὐτοῦ γνῶσιν σαφῆ τοῖς πιστοῖς παρασχέσθαι, οἷον λέγοντες· Χριστός ἐστιν ὁ διὰ τῶν προφητῶν μὲν προκηρυχθείς, γενόμενος δὲ κατὰ σάρκα ἐκ σπέρματος Δαυίδ, δυνάμεσι δὲ καὶ πνεύματος ἁγίου χορηγίᾳ τὸ τῶν ἀνθρώπων γένος εὐεργετῶν καὶ διὰ τῆς οἰκείας ἀναστάσεως θάνατον νεκρώσας καὶ συναναστήσας τοὺς ἀπ' αἰῶνος νεκρούς· οὗτός ἐστιν ὁ Χριστός, οὗτός ἐστιν ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ, ὡς ἔστιν ἐν ἀφορισμῷ καὶ συνόψει εἰπεῖν. πρόσθες εἰ βούλει πρὸς ἐξάπλωσιν σαφεστέραν, δι' οὗ καὶ Παῦλος ἔλαβε χάριν ἀποστολῆς, εἰς τὸ πεῖσαι τὰ βάρβαρα ἔθνη καὶ παρασκευάσαι ὑπακοῦσαι τῇ πίστει τῇ εἰς τὸ ὄνομα τοῦ κυρίου ἡμῶν Ἰησοῦ Χριστοῦ, τοῦτ' ἔστι πιστεῦσαι εἰς αὐτὸν καὶ λατρεύειν αὐτῷ ὡς ἀληθινῷ θεῷ καὶ υἱῷ θεοῦ. Rο+ m1, 5– 7 Χάριν καὶ ἀποστολὴν ἀντὶ τοῦ χάριν εἰς ἀποστολήν. ἔστι δὲ παρὰ πολλοῖς τὸ τοιοῦτον σχῆμα τοῦ λόγου, καὶ μάλιστα παρὰ τῇ θεοπνεύστῳ γραφῇ ὡς ἐπίπαν ὁ καὶ παρέλκει. Εἰς ὑπακοὴν πίστεως. ἡ πίστις εἰς τὸ ὄνομα αὐτοῦ γέγονεν· αὐτὸν γὰρ τὰ ἔθνη οὐκ ἐθεάσατο, ἀλλὰ μόνου κηρυττομένου τοῦ ὀνόματος ἐκεῖνοι ἐπίστευον. ὄντως πλήρης ἦν χάριτος ἡ ἀποστολὴ τῶν μαθητῶν, ὅτι ἔπεισαν ὑπακοῦσαι καὶ πιστεῦσαι τὰ ἔθνη τῷ Χριστῷ, καὶ τό τε ἄνθρωποι καὶ ἁλιεῖς καὶ ἀγράμματοι. Πᾶσι τοῖς οὖσιν ἐν Ῥώμῃ ἀγαπητοῖς. ἐξ αὐτῆς τῆς προσφωνήσεως ταπεινοφρονεῖν αὐτοὺς προοιμιάζεται· εἰπὼν γὰρ πᾶσι καὶ μὴ μερίσας εἰς ἄρχοντας καὶ ἀρχομένους, δούλους καὶ ἐλευθέρους, ὁμοτίμους ἀλλήλους ἡγεῖσθαι λεληθότως συμβουλεύει. εἶτα, ἵνα μὴ εἴπωσιν· τί οὖν; πάντας ὁμοτίμους ἡγῇ, καὶ ἀγαθοὺς καὶ φαύλους, καὶ πιστοὺς καὶ ἀπίστους; ἐπισυνῆψε· κλητοῖς ἁγίοις· ἅπαντες γὰρ αὐτῷ οἱ ἅγιοι ὁμότιμοι, καὶ διαστολὴ οὐκ ἔστιν ἐν αὐτοῖς. Κλητοῖς. πόθεν ἐκλήθητε; ἐκ ποίων πόνων; ἐκ ποίων κατορθωμάτων; πόθεν ἐστὲ ἅγιοι; ἀλλ' ἢ ἐκ μόνης τῆς ἀγάπης θεοῦ· αὐτὸς γὰρ δωρεὰν ἀγαπήσας ἡμᾶς, καὶ τὸ αἷμα αὐτοῦ ὑπὲρ ἡμῶν ἐκχέας, ἐκάλεσεν ἡμᾶς εἰς ἁγιασμὸν καὶ κληρονομίαν τῆς βασιλείας αὐτοῦ. ἁγίους δὲ τοὺς πιστοὺς καλεῖ πάντας. Rο+ m1, 11– 12 Τὸ μεταδοῦναι ὑμῖν χάρισμα οὐκ ἔστιν ἐμὸν μόνον, ἀλλὰ τῆς

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sea reconocido y proclamado padre común: de los incircuncisos, como quien creyó y fue justificado en la incircuncisión; y de los circuncisos, como quien también fue circuncidado después de haber creído. Por tanto, con razón podría ser considerado padre de todos los que, evidentemente, han aceptado la fe, ya sean incircuncisos o circuncisos. Pero si no poseen la fe, tampoco tienen el parentesco con él, sean quienes sean, ni son, por consiguiente, herederos de la promesa hecha a él; pues las promesas y las bendiciones son para los parientes, es decir, para su descendencia. Y padre de la circuncisión: no dice simplemente padre de los circuncisos— pues esto es lo que significa' de la circuncisión'—, sino padre de aquellos circuncisos que no solo han sido circuncidados, sino que también, siguiendo sus huellas, han acogido la fe de Cristo. Y aquellos que siguen las huellas y la imitación de Abraham creen en Cristo, aquellos que se acercan a Cristo sin vacilación, sin disputa y sin duda. 491 Se llaman huellas a los símbolos y señales de los pies de quienes han avanzado antes. Puesto que estos son posteriores, dice de manera apropiada y conveniente: a los que permanecen y siguen las huellas, es decir, a los que caminan según sus huellas y su camino, el cual existía sin circuncisión. Rom 4, 14- 16: Si los que son de la ley son herederos. Habiendo dicho antes que por esto Abraham, siendo incircunciso, creyó y fue justificado, para ser considerado padre de los creyentes en la incircuncisión, y que por esto, a su vez, fue circuncidado, para ser considerado también padre de los creyentes en la circuncisión; y habiendo añadido y demostrado que es considerado más bien padre de los creyentes en la incircuncisión, en la medida en que él creyó incluso antes de la circuncisión y antes de la ley misma que contiene la circuncisión, y su fe le fue contada por justicia; habiendo dicho esto y habiéndolo expuesto, ahora demuestra lo mismo de otra manera y dice: supongamos que no es como hemos dicho, sino que solo los que son de la ley son herederos de las promesas hechas a Abraham;¿ acaso la fe de Abraham ha sido en vano? Pues él creyó antes de la ley y sin la ley. Por tanto, la fe ha sido vaciada, no queda nada de ella, todo ha desaparecido; pero también las promesas han sido anuladas, como si se hubieran vuelto inútiles e ineficaces. Pues si la fe, por la cual la promesa fue vaciada, y las promesas, evidentemente, las que se fundamentan en la fe, se han desvanecido juntas y se han vuelto nulas.¿ Qué heredarán entonces los que son por la ley, habiéndose vaciado la fe y habiéndose desvanecido la promesa junto con la fe? Ves cómo, a través de lo que dicen para heredar por la ley, se demuestra que no heredan en absoluto. Así pues, hizo las demostraciones de dos maneras: que la bienaventuranza se ajusta más a la incircuncisión por la fe que a la circuncisión; presentando la primera directamente a partir de los hechos mismos de Abraham, y la segunda uniéndola a aquellos y planteando lo que dicen los adversarios, y mostrando qué absurdo se sigue de su hipótesis. Presenta también una tercera demostración tomada de la ley misma y dice: la ley en la que os apoyáis, al ser transgredida, produce ira. Habiendo dicho esto, dejó de lado lo que se sigue por ser evidente, como: pero vosotros habéis transgredido— pues esto es evidente y se sobreentiende—; si, pues, la ley produce ira al ser transgredida, y vosotros habéis transgredido, no solo no sois dignos de las promesas, sino que también seréis castigados; pues esto es lo que la ley os amenaza constantemente por haberla transgredido.¿ De dónde, pues, 492 seréis salvados?¿ De dónde os vendrán las promesas? Puesto que, por tanto, se han dicho las otras cosas y se ha demostrado que tampoco por la ley es posible ser justificado en absoluto, queda refugiarse en la gracia por la fe; pues a través de esta se cumplen también las promesas, y Abraham se convierte en padre de todos. De modo que la bienaventuranza de David, siendo común para todos los que se salvan por la fe, no menos, sino incluso más, se aplica a los creyentes en la incircuncisión, en la medida en que también apareció cumpliéndose primero en Abraham, que estaba en la incircuncisión. Y estas cosas dependen de' pero ahora, sin la ley, la justicia de Dios' y lo siguiente, y es necesario examinarlo. Es posible aclarar estas cosas también con otras consideraciones, como se ha dicho en la exposición extensa. Rom 4, 17: Delante de: frente a, ante, ante el rostro de Dios; pues se ha dicho' ante el rostro de Dios', como si fuera de parte de Dios:' te he puesto por padre de muchas naciones'. Pues, dado que dijo' como está escrito', sin añadir dónde está escrito o cómo, añadió, aunque omitiendo, el' delante de Dios', mostrando lo fidedigno y firme de lo que está escrito. Como está escrito' ante Dios', esto es, ante el rostro de Dios y de parte de Dios. Es fidedigna, dice, la Escritura, inmutable, firme; Dios es quien ha dicho en ella:' te he puesto por padre de muchas naciones'. Por tanto, lo que sigue en la ilación del discurso:' como está escrito delante de aquel a quien creyó, Dios, que da vida a los muertos y llama a las cosas que no son como si fueran'. Bien dice: y llama a las cosas que no son como si fueran; pues con su palabra hace que las cosas que no son pasen al ser, y al mismo tiempo que las llama, de modo que existen. Para Él es posible y fácil llamar tanto a las cosas que no son como si fueran, y a la inversa, si quisiera, a las cosas que son como si no fueran. Rom 4, 18: Quien contra esperanza creyó, en lugar de: creyó en las promesas, que tenían mucho de desesperanzador según el razonamiento humano, apoyándose solo en la esperanza puesta en Dios. Rom 4, 24- 5, 5: Muestra a los judíos oponiéndose a la fe y no aceptando a nuestro Señor Jesucristo, y oponiéndose también al Padre que lo resucitó de entre los muertos. Pues para que nosotros seamos justificados, dice, por esto también fue contado entre los muertos y resucitó de entre los muertos, y vosotros, al no aceptarlo, lucháis también contra el Padre que lo resucitó. Pero los que han sido justificados, dice, tengamos paz con el Padre, terminemos completamente la guerra contra Él.¿ Y cómo se termina? A través de la fe perfecta y sin vacilación en nuestro Señor Jesucristo; pues Él es también quien nos conduce al Padre mismo. En esta gracia. De manera demostrativa dijo esto, indicando la magnitud de lo que está contenido en la gracia y su multitud; pues la misma conducción es algo grande y maravilloso, y antes de esto, el perdón de los pecados, y después de esto, el reino prometido de los cielos.¿ Por qué acción?¿ Por qué logro se dio esta gracia? Por la fe sola; pues solo creímos, y a través del bautismo esta gracia nos regaló todas estas cosas. O de esta manera: así como en esta gracia en la que estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios, así también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que a través de ellas y a través de la paciencia y la prueba volvemos a la misma esperanza que no avergüenza. En la esperanza de la gloria de Dios. O porque Dios es glorificado, o porque Dios nos glorifica; pues nos glorifica con una gloria inefable y sobrenatural, regalándonos lo que prometió, haciéndonos dignos de la adopción y del reino de los cielos, y Él mismo también es glorificado, aunque no según su valor, sino tanto como es posible para ángeles y hombres, mostrando tal generosidad hacia el género humano, y llevando a cabo y poniendo en obra estas cosas que son indicativas solo de su divinidad y filantropía. No solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones.¿ De dónde nos gloriamos en las tribulaciones? Porque amamos intensamente a Dios; pues todo amante se alegra y se enorgullece cuando sufre por aquel a quien ama. Pero¿ de dónde ese amor divino ha sido derramado y ha abarcado todo nuestro corazón? Del Espíritu santísimo que nos fue dado, de modo que todo es de la gracia de arriba. Pero también estamos obligados a amarle sobremanera, y aunque hubiera que sufrir algo, no apartarnos del amor hacia Él.¿ Por qué? Porque Él nos amó primero.¿ Y entonces de quiénes? Siendo enemigos y adversarios. Viste la exageración, viste cuán grande es la deuda. Añade también lo que es aún mayor: no solo amó, sino que también fue deshonrado por nosotros, y fue abofeteado, y fue crucificado, y fue contado entre los muertos. A través de todas estas cosas mostró su amor hacia nosotros.¡ Oh amor que asombró a los ángeles, que elevó a los hombres a los cielos y que anuló la tiranía de los demonios!¿ Quién no ama a tal amante? O más bien,¿ quién, habiendo hecho qué, cumplirá algo digno de tal amor, o pagará al menos una pequeña parte de la deuda? Aunque
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muriera diez mil veces, no aportó nada grande; pues por un benefactor, por un amante, y no por enemigos y adversarios como Él sufrió, y cada uno de nosotros sufre. Por eso, cuando sufrimos, debemos alegrarnos y enorgullecernos de que, aunque sea un poco, hayamos sido dignos de sufrir algo por tal amante.¿ Cómo nos gloriamos en las tribulaciones? Bien dice: pues las tribulaciones ejercitan para la paciencia. Pero¿ cuál es la ganancia de la paciencia? Grande, dice: pues producen hombres más probados, así como el crisol al oro.¿ Y qué resulta de haber sido vistos como más probados? Mucho beneficio; pues nuestra esperanza se vuelve desde ahí más firme y más segura.¿ Y de esta qué? Todo se logra, dice.¿ Cuál? Alcanzamos lo que esperamos; pues la esperanza firme y llevada a través de la prueba, la paciencia y las tribulaciones, nunca avergüenza. Y mira cómo, habiendo dicho arriba que nos gloriamos en la esperanza, también aquí terminó en esperanza; pues hay que comenzar por la esperanza y, de igual modo, terminar en esperanza. Pero la esperanza de los que comienzan, aún no es claro cómo es, al no haber llegado todavía las tribulaciones y las tentaciones; pero la que ha transitado a través de estas, ha sido probada y ha aparecido sin vacilación y sin ser sacudida, esta tiene también la perfección y prepara para llegar al disfrute de lo esperado. Abraham esperó, después de la vejez y la esterilidad del vientre, que sería padre según la promesa; grande, sí, pero no como después de la prueba. Dios lo probó y lo fundió como verdaderamente un crisol espantoso y terrible, encendiendo fuego en sus entrañas, cuando ordenó sacrificar al hijo. Él mostró allí, también a través de estas cosas, una esperanza inamovible y estable; pues corrió a sacrificar al hijo y no vaciló razonando:¿ cómo, pues, seré padre? Esta es una esperanza verdaderamente inmensa, por lo cual también alcanza lo que esperaba. Rom 5, 6- 11: Establece tres cosas que muestran la exageración del amor de Dios y, al mismo tiempo, confirman también su providencia y filantropía hacia el futuro. Estas tres cosas se toman solo de lo que está sujeto, es decir, de aquello sobre lo cual es la demostración del amor. Puesto que hay también otras, a su vez, del que amó, a través de las cuales, de nuevo, la exageración del amor se confirma y se presenta, como el hecho mismo de habitar en un vientre virginal y encarnarse de él, haber servido a los mandamientos según la ley el legislador, luego ser deshonrado, insultado, abofeteado, y el colmo: ser muerto por la cruz. Él, habiendo resumido las cosas del que amó, y habiendo dicho por ahora solo la muerte, dividió las cosas de los amados, contribuyendo para él aquí tal tratamiento al hecho de que aún más y más proveerá, protegerá y librará de toda ira, tanto de la presente, porque sabe que esto conviene, como de la futura, que es verdaderamente la última ira. Las tres cosas que establece son estas: éramos débiles, dice, y débiles no por naturaleza, sino por propia voluntad y acción; éramos, pues, débiles y necesitábamos mucha ayuda. Pero también éramos impíos, dice, rechazábamos al mismo que iba a ayudar, atribuyendo la adoración a otros, e insultándole a Él como a enemigos y adversarios. Por tanto, lo nuestro era desesperado por todas partes; pues si nosotros mismos éramos débiles e incapaces de levantarnos de la enfermedad, y necesitábamos mucha ayuda, y habíamos insultado y rechazado al ayudante,¿ cómo no iba a ser lo nuestro una desesperación extrema? Luego, pero también pecadores, dice, y la vida, dice, nos arrastraba más hacia la caída y no permitía levantarnos. Estando así las cosas y existiendo toda desesperación, entonces Él mismo, el bueno, el filántropo, el hijo de Dios, amó y puso su alma por nosotros. Y si entonces, estando sujetos a innumerables males y habiendo llegado a una total deshonra y vileza, amó y levantó de la debilidad y fortaleció, habiendo dado su propio rescate por nosotros, su sangre, mucho más, habiéndonos hecho suyos y justificados, también nos protegerá, nos socorrerá y nos defenderá, cuando ya no hay necesidad de que muera, ni hemos caído como antes en la enfermedad y la deshonra, sino que ni siquiera le hemos rechazado atribuyendo la adoración a otros. No hay, por tanto, que tener en duda la esperanza de las promesas, sino firme, y como si los bienes estuvieran presentes, así también alegrarse y glorificar al Señor nuestro y Dios que prometió y que ciertamente proveerá; pues no solo nos salvará de la ira, sino que también nos hará dignos de la gloria celestial. Rom 5, 12: Seremos salvados, dice, todos por Dios, si nosotros mismos solo queremos, y se han dicho hace poco las demostraciones; pero también por esto, dice, seremos salvados.¿ Por cuál? Porque esto es también posible, razonable y consecuente.¿ De dónde es esto evidente? De lo contrario, dice; pues por un hombre entró tanto el pecado en el mundo como la muerte misma. Si, pues, por un hombre nos han sucedido estas cosas penosas, es posible y consecuente que por un hombre, nuestro Señor Jesucristo, sean también anuladas las cosas penosas introducidas y nos sean regaladas las mejores. Él, habiendo comparado las cosas de Adán, dejó de lado las que hizo Cristo, dando a entender esto por lo contrario, y habiéndolas dicho antes, es posible también aquí sobreentender aquellas. Por eso, habiendo antepuesto solo la comparación como algo que atrae ese pensamiento; pues exige absolutamente decir: así como esto y lo consecuente, así también esto. Pero como dijimos, habiendo indicado a través de la comparación lo consecuente, no lo expuso explícitamente, sino que nos exhortó a nosotros mismos a sobreentenderlo. En el cual todos pecaron. En el cual: en esto, dice, morimos juntos con Adán, en el cual también pecamos juntos. Y el principio lo proporcionó él, pero nosotros, habiendo tomado de allí la ocasión, no impedimos el mal, sino que también cooperamos y preparamos para que llegara a ser grande. Rom 5, 13- 14a: Pues hasta la ley había pecado en el mundo. Habiendo dicho' en el cual todos pecaron', para que nadie diga:¿ y cómo era posible pecar no existiendo la ley? Pues tú mismo dijiste arriba que donde no hay ley, tampoco hay transgresión; y no habiendo transgresión, evidentemente tampoco hay pecado.¿ Cómo, pues, pasó la muerte a todos, en el cual todos pecaron? Para que, pues, no haya nadie diciendo esto, anticipándose resuelve la dificultad, y dice que existía también antes de la ley; pues se cometía, y lo que se comete no es posible que no suceda. Existía, pues, el pecado, pero no se imputaba así a todos, ni se conocía hasta qué punto llegaba el castigo de cada uno de los que pecaban. Pero habiendo ordenado y definido la ley los castigos, y habiéndolos hecho más evidentes a través de la imposición de penas, y habiendo mostrado las magnitudes de los pecados, se hicieron más conocidos para todos, tanto para el sensato como para el insensato, para el joven y el anciano, para la mujer y el hombre. Por esto, pues, antes de la ley no se imputaba el pecado de la misma manera, porque no estaba definido el castigo, y porque tampoco se conocía con precisión la magnitud de ellos, y porque tampoco el castigo seguía los pasos de los que cometían faltas. Puesto que que el pecado existía, y que aunque fuera con mucha tolerancia y longanimidad, sin embargo, persistiendo ellos y estando incurables, se hacían los cobros de los juicios, lo atestiguan claramente tanto los sufrimientos de los sodomitas, y antes de esto el naufragio común, el diluvio, y otras cosas semejantes. Existía, pues, pecado antes de la ley y se imputaba, pero no así como después de la ley; de modo que ambas cosas están bien, tanto el' pasó la muerte a todos los hombres, en el cual todos pecaron', como el' donde no hay ley, tampoco hay transgresión'; pues se ha resuelto lo que parecía contradecirse al decir el divino Pablo: pues hasta la ley había pecado en el mundo y lo siguiente. Pero reinó la muerte, esto es, se le imputó su tiranía a una autoridad legal, enorgulleciéndose por el tiempo y fortaleciéndose por nuestros pecados. Desde Adán, dice, el que pecó según la transgresión del mandamiento legislado; desde Adán, pues, reinó la muerte, esto es, dominó según gran autoridad, y sobre los que no pecaron según la semejanza de Adán.¿ Hasta cuándo? Hasta Moisés; pues los que estaban entre Adán y Moisés pecaron, sí, pero no según la semejanza de la transgresión de Adán; pues aquel transgredió un mandamiento de Dios definido y legislado, y pecó, mientras que los otros pecaban insultando la razón de la naturaleza autodidacta, no
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sin embargo, transgrediendo una ley introducida explícitamente. Y los que estaban hasta Moisés pecaban así, pero desde Moisés hasta la presencia de Cristo pecaban según la semejanza de la transgresión de Adán, transgrediendo leyes explícitas y leyes dadas de Dios a través de Moisés, pecaban. Reinó la muerte, habiendo dicho, desde Adán hasta Moisés y sobre los que no pecaron según la semejanza de la transgresión de Adán, no excluye a los que pecaron desde aquel hasta Cristo; pues¿ cómo iba a excluir a los que más se parecen en las transgresiones al pecado de Adán? No excluye, por tanto, a estos del reino y dominio de la muerte, sino que a través de decir' y sobre los que no pecaron según la semejanza de Adán', con la mención del' y' los señaló especialmente a ellos, como: no solo reinó la muerte sobre los que pecaron según la semejanza de Adán, sino también sobre los que no pecaron según la semejanza de él. O bien hay que decir así, o bien, habiendo entendido en hipérbaton' según la semejanza' y habiendo ilado el texto de esta manera: pero reinó la muerte desde Adán según la semejanza de la transgresión de Adán hasta Moisés y sobre los que no pecaron. Así, pues, habiendo ordenado, hay que desplegar el sentido. Pero reinó la muerte desde Adán hasta Moisés. Tres cosas hay en estas cosas comparadas parabólicamente entre sí: una semejanza, una contrariedad, una exageración según la semejanza. Contrariedad, sí: pecado, sin pecado; enemistad hacia Dios, reconciliación hacia Dios; condenación, justificación; perdición y caída y muerte, salvación y vida y resurrección. La contrariedad, pues, está en estas. La semejanza, sí: así como por uno sucedieron las cosas peores a todos, así por uno sucedieron las mejores a todos. La exageración, sí: que en las cosas peores los muchos cooperaron con el uno para participar de los males, mientras que en las mejores nadie cooperó, sino que el don fue solo del uno, Cristo, de modo que no de manera semejante y por igual, sino por exageración y por sobreabundancia es la semejanza. De nuevo, habiendo sido introducidas las cosas peores a través de Adán, no solo fueron anuladas estas, lo cual es semejante y análogo en las contrariedades, sino que también fueron añadidas por Cristo las mejores, lo cual muestra la exageración y la sobreabundancia. Rom 5, 14b- 19: Habiendo dicho que Adán era tipo de Cristo, y tipo, evidentemente, por lo contrario, pues así como aquel es causa de muerte para los hombres, así Cristo es causa de resurrección para los hombres; habiendo dicho, pues, como dijimos, que Adán era tipo de Cristo, puesto que iba a construir esto, no solo construye la semejanza y el tipo, sino también la superioridad y la sobreabundancia en el tipo y la semejanza; pues esto se indica a través de decir:' pero no como el delito', y de nuevo:' y no como por uno que pecó'. Puesto que, pues, se le ha vuelto de algún modo compuesto el argumento, entrelazando de algún modo desemejanza en la semejanza, ahora se retoma lo mismo, pero muestra claramente la semejanza, y no entrelazando, en cuanto a la palabra, alguna lucha de desemejanza. Luego, habiendo indicado esto clara y puramente, que así como por uno reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno, Cristo, añade como concluyendo y llevando el discurso a algo aún más claro y condensado, y dice:' así pues, como por un delito a todos los hombres a condenación' y lo siguiente. Luego, puesto que tanto en el primer y compuesto argumento, como en el segundo, purificado y recapitulativo, y en el que se añadió como conclusión, menciona delito y don, y condenación y regalo y justificación, y cosas semejantes, pero de dónde tomó el principio cada una de las contrariedades, esta serie aún no lo había señalado, ahora aclara y revela esto mismo, y dice que unas fluyeron de la desobediencia, otras florecieron de la obediencia, de modo que esto sería constructivo del argumento que construye el tipo y la semejanza, como: pues si por el delito del uno la muerte y lo siguiente. No hace tautología, pues, como alguien podría pensar, el divino
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apóstol en estas cosas, sino que de manera muy clara y precisa encadena y ordena la fuerza de los capítulos. Es, pues, el' pero no como el delito' y lo siguiente hasta el' de muchos delitos a justificación' un argumento, sí, como dijimos, demostrativo del tipo y la semejanza, pero entrelazado de algún modo y compuesto a través de desemejanza. Necesitaba, pues, claridad y purificación; esto hace el argumento siguiente, retomando lo dicho antes y purificando y anunciando hacia lo claro. Pero había que tomar también esto como axioma y no ser propuesto solo por hipótesis. Tampoco descuida esto, sino como concluyendo y confiando en la verdad del discurso, afirma con confirmación:' así pues, como por un delito' y lo siguiente. Luego, puesto que no era posible, habiendo dicho en tantos argumentos, no haber dicho en ninguna parte de dónde tomó principio la justificación y la condenación, tampoco descuida esto, sino que lo establece diciendo:' pues así como a través de la desobediencia' y lo siguiente. Rom 5: Dice el hecho, no dice que la ley sea causa del pecado, como:' la ley entró de lado y el delito abundó'; pues esto se vio en las obras y acciones mismas. Al mismo tiempo, se ha dicho también de manera reprobatoria hacia los judíos; pues se dirige hacia aquellos, y aquellos eran los que pensaban cosas arrogantes sobre la ley. Reprobando, pues, insinúa que en vano os enorgullecéis de la ley; pues en la medida en que la ley entró de lado sobre nuestras obras para que abundara el delito. Esto lo dijo ahora, puesto que mencionó las cosas penosas de Adán, y dijo que solo el salvador fue el que hizo la liberación de estas, para que no digan:¿ qué pues?¿ La ley no contribuyó en nada a la liberación de aquellas? Establece esto, que no solo no contribuyó en nada, sino que, en cuanto a nosotros, también hizo abundar aquel pecado. Rom 5, 21: Así también la gracia, dice, reinará a través de la justicia. La sintaxis: a través de la justicia realizada y llevada a cabo a través de Jesucristo. Rom 6, 3- 4: Morir a su muerte semejante, o para ser visto como su muerte perfecta y muy provechosa. Y estas cosas suceden a través del bautismo; pues bautizándonos nos despojamos de los pecados, lo cual comenzó a realizar la muerte de Cristo; pues murió por nuestros pecados, queriendo liberarnos de ellos. La muerte de Cristo, pues, efectuó el despojo y la mortificación de los pecados, y en cuanto a sí misma, completó todo. Falta solo nuestra fe y voluntad y propósito; estas cosas se muestran a través del bautismo, al realizarse el cual, la muerte de Cristo aparece más en cuanto a cuánto benefició para la salvación. Bien dice, pues:' fuimos bautizados en su muerte', como: para que nosotros muramos la muerte semejante a Él, sepultando los pecados en el bautismo, y para que el beneficio de su muerte salvadora se muestre más claramente a través de todo, y nosotros aportemos también nuestra voluntad y propósito y fe a la integridad de la salvación a través del bautismo.' Así también nosotros caminemos en novedad de vida'. Nueva debe ser la vida de los creyentes, sin arrastrar ningún bagaje del viejo pecado. Rom 6, 5: Pues si hemos sido injertados. La palabra es por metáfora de los árboles que se plantan juntos según el parentesco y junto con otros. Injertados, pues, dice, hemos llegado a ser a la semejanza de su muerte, esto es, morimos juntos con Él. Y usó apropiadamente el tropo; pues así como la planta puesta en la tierra durante algún tiempo soporta una especie de mortificación e inmovilidad, luego de repente revive y florece, así también el cuerpo del Señor, puesto durante breve tiempo en el sepulcro, floreció de repente desde allí y brotó la salvación para el mundo. Y nosotros también, bautizándonos y siendo sepultados, y de algún modo así como las plantas en la tierra, así también nosotros siendo mortificados en el agua, floreciendo de repente y floreciendo, subimos nuestra propia salvación. Bien no dijo: injertados a la muerte, sino a la semejanza de la muerte; pero esto también ha sido aclarado para los que nos precedieron. Rom 6, 6: Nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente, esto es
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de las cosas demuestra. Que las naciones que no buscan la justicia. Exiges razones, dice, de por qué aquellos que no son de la circuncisión son contados en la descendencia de Abraham; por qué el que no era pueblo se convirtió en pueblo, y los que son de la circuncisión son expulsados. Dije muchas cosas, que en absoluto te corresponde a ti pedir cuentas de esto, ya que también entre vosotros, los judíos, han sucedido muchas cosas cuyas razones ignoras: Jacob, preferido a Esaú antes de haber hecho nada; los que hicieron el becerro de oro, condenados a muerte aunque todos se habían inclinado a la impiedad; el Faraón, y otras miles. Pero ahora te añado también esto: que por esta razón los que vienen de las naciones fueron contados en la descendencia de Abraham, y tú ya no, porque aquellos alcanzaron la justificación y la salvación por medio de la fe, mientras que tú, hinchado de orgullo por querer ser justificado mediante las obras de la ley, y despreciando la justificación por la fe, razonablemente fuiste hallado ajeno a la descendencia de Abraham, quien fue justificado por la fe, y en lugar de pueblo te convertiste en no- pueblo, y caíste de la salvación de los creyentes. Ro+ m10, 1– 3 Puesto que ha reprendido a los judíos, y todavía pretende suavizarlos mediante el término« hermanos» y otros, y prepararlos ocultamente para la amonestación, para que no se irriten y se vuelvan totalmente desobedientes. Es para la salvación de Israel. No pido simplemente por ellos, sino para su salvación, para que, creyendo en Cristo, sean salvos. Y buscando establecer su propia justicia. Esforzándose por confirmar su propia justicia. Ro+ m10, 4¿ Cómo es Cristo el fin de la ley? Porque justificó, y lo que aquel quiso hacer, pero no pudo, eso mismo Cristo, al venir, lo completó y perfeccionó para los que creen en él. Ro+ m10, 12– 15 Aquí entrelaza conceptos muy unidos y los presenta de manera admirable. Considera, dice, que es una riqueza de Cristo el que tú creas y seas salvo, de modo que todo proviene de Cristo.¿ Quieres, pues, ser salvo? Invoca a Cristo. Pero¿ quieres invocarlo? Primero debes creer.¿ Quieres creer? Primero debes oír la predicación. Pero¿ buscas al que predica? Aquí estoy yo gritando. Pero¿ ignoras si he sido enviado a predicar? Esta es una profecía desde lo alto que proclama esto, que no solo predicarán y anunciarán la salvación y la paz, sino que también realizarán cosas grandes y sobrenaturales; pues, dice, cuán hermosos son los pies de los que corren hacia la predicación, de los que anuncian el evangelio. De modo que no tenéis ninguna excusa para no ser salvos. 524 Ro+ m10, 21 Pues profetizando de manera más evidente y reprobatoria, reprendió la insensatez de los judíos diciendo: hacia un pueblo desobediente y contradictor. Por esto dice: se atreve. Ro+ m11, 6 Si somos elegidos por gracia, es fácil acercarse y creer en Cristo; pues no necesitamos obras para correr hacia él y creer, sino que solo la intención y la voluntad bastan; pues por gracia y no por obras es aceptado. De modo que si llama y acepta por gracia, no tenemos necesidad de obras para esto, puesto que si tuviéramos necesidad de obras, la gracia ya no seguiría siendo gracia, al convertirse por la obra en una retribución, de modo que la gracia no es gracia. Y no solo seguirá este absurdo si pensamos que necesitamos obras para acercarnos y creer en Cristo, sino también otro similar: pues si pensamos que debemos acercarnos por medio de obras, es evidente que la gracia ha sido anulada, puesto que si no ha sido anulada, la obra ya no sigue siendo obra, al no permitir la gracia que la obra subsista en absoluto, sino mostrando la elección como gratuita. Pues la gracia y la obra están separadas por naturaleza, y a la obra le sigue una recompensa, pero no la gracia, mientras que la gracia se da no como retribución, sino como don y generosidad. Es evidente, pues, que si la gracia ofrece el beneficio, si alguien piensa disfrutar de él mediante las obras, anula la gracia en la medida en que depende de él, y la gracia ya no sigue siendo gracia. Y, a su vez, las obras tampoco siguen siendo obras; pues no conserva su propia naturaleza, puesto que a las obras les sigue una recompensa y no la gracia. Por tanto, si la gracia otorga el beneficio, aunque alguien intente obtenerlo mediante obras, el intento será en vano, al no poder las obras seguir siendo obras; pues no habrá para ellas recompensa, habiéndose adelantado la gracia y
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trabajando en vano para obtener mediante obras lo que la gracia otorgó gratuitamente. O de esta manera: si es por gracia, dice, ya no es por obras, puesto que si se admite lo que es por obras, la gracia ha sido anulada como gracia. De nuevo: si es por obras, ya no es gracia, puesto que si se admite la gracia, la obra ya no sigue siendo obra. Ro+ m11, 11– 15 Puesto que de los que tropiezan, unos solo son zancadilleados, mientras que otros caen, queriendo apartar a los judíos a la vez de su gran desánimo por sentirse ultrajados, y a la vez exhortarlos a la fe, dice que el tropiezo de ellos no ocurrió para una caída total, sino que solo fueron, por así decirlo, zancadilleados. Y esto no fue permitido simplemente, sino por una cierta economía, para que en el traspié de ellos ocurra la salvación para las naciones, y ocurra también la restauración de ellos mismos al sentir celos e imitar a los que vienen de las naciones. De modo que el haber tropezado ellos contribuye en cierto modo a su restauración, si es que en su traspié está la salvación para las naciones, y en la salvación la emulación, y mediante la emulación la restauración de los que han caído; pues tal es la inefable e incomprensible providencia y economía de Dios, que proporciona caminos desde los callejones sin salida y de los contrarios los bienes más excelentes. Pues los judíos tropezaron hasta el punto de caer y quedar postrados y no ser causa de nada bueno ni para ellos ni para otros, pero Dios se sirvió del traspié de ellos tanto para la salvación de las naciones como para la restauración de ellos mismos tras la caída. De modo que no tropezaron porque Dios dispusiera que cayeran, sino que tropezaron para ser restaurados; o más bien, como él mismo dice, para que sea riqueza del mundo y riqueza de las naciones. Y de esto, a su vez, una reconciliación perfecta del mundo y una perfecta revivificación de todos, no solo de los que tropezaron, sino también de los que cayeron hasta la muerte y la mortificación. Y observa: al principio llamaba tropiezo a la desobediencia de los judíos, luego traspié. Pero cuando les mostró, si tan solo quisieran convencerse, la magnitud de los bienes y los exaltó llamándolos riqueza de las naciones y reconciliación del mundo y carne propia, entonces muestra también cuán grande es lo absurdo de la desobediencia, declarando que por ella se volvieron muertos. Pero también esto lo hace de manera muy admirable y sabia; pues como el ser llamados simplemente muertos era muy amargo y ofensivo y contribuía más al insulto que a la exhortación, no lo pone así secamente, sino que lo mezcla y lo presenta en orden de alabanza diciendo:¿ qué es su aceptación sino vida de entre los muertos? Poniendo mediante« vida» lo que alegra, y mediante« de entre los muertos» indicando que su desobediencia era mortificación. Luego, habiendo dicho que su traspié se convirtió en salvación de las naciones, a continuación intenta demostrar a partir de esto que ciertamente habrá también salvación para ellos. Y habiendo presentado el argumento, puesto que, como es su costumbre, antes de completar el periodo utilizó rodeos mediante« a vosotros os digo» y lo siguiente, vuelve a retomar el argumento y dice: pues si su exclusión, y lo siguiente. Y nota que, en la mayoría de las repeticiones, no vuelve a retomar el argumento tan desnuda y simplemente como lo planteó, sino o bien con un aumento, o con una purificación más perfecta, o de manera más enfática, y raramente lo encontrarías usándolo simplemente sin alguna configuración y conformación, aunque lo usa casi continuamente. 526 Cuánto más su plenitud, es decir: el ser ellos también completados junto con los que se salvan. Si, pues, dice, faltando ellos hubo riqueza del mundo y riqueza de las naciones, cuánto más el ser ellos también completados será riqueza del mundo y riqueza de las naciones. Ro+ m11, 15 Pues el« si su exclusión», y lo siguiente, o es una repetición del« si su traspié», como dijimos antes, o es la causa del afán de Pablo por que ellos sean salvos, como si alguien dijera:¿ por qué te apresuras, Pablo, por los judíos?¿ Por qué dices: si de alguna manera provoco celos en mi carne y salvo a algunos de ellos?¿ Qué es este esfuerzo tuyo tan grande? Sí, dice: me corresponde apresurarme y
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luchar; pues si su exclusión, y lo siguiente, esto es: si aun faltando ellos, Dios se reconcilió con el mundo, y el muro de separación de la antigua enemistad fue derribado,¿ qué cosa buena y maravillosa no ocurriría si ellos también fueran salvos y añadidos?¿ Qué es la aceptación sino vida de entre los muertos? Pues si, dice, aun siendo perjudicados en una parte muy grande los que se salvan, su salvación se convierte en reconciliación del mundo y la enemistad de los hombres hacia Dios se disuelve,¿ qué se debe pensar cuando esa misma parte que son los judíos sea aceptada y añadida a los que se salvan?¿ Qué es, pues, su aceptación y su añadidura sino una gran riqueza, sino una alegría perfecta y completa, como ante una vida y revivificación perfecta y común de entre los muertos? Ro+ m11, 16 Esto es un refuerzo de que, ciertamente, si quieren, los judíos serán salvos. Y lo refuerza de dos maneras: primero, a partir de la consecuencia, y segundo, resolviendo de muchas maneras una dificultad que se presenta ante esto. Ro+ m11, 28 Si los judíos se han vuelto enemigos por causa de los que han creído de entre las naciones,¿ cómo decía más arriba: en cuanto soy apóstol de las naciones, glorifico mi ministerio?¿ Por qué dice: si de alguna manera provoco celos en mi carne? Pues si mediante la fe de 527 las naciones los judíos sienten celos e imitan y se vuelven fieles,¿ cómo por causa de ellos se vuelven de nuevo enemigos de la fe y del evangelio? Pero primero decimos que no dijo que mediante la fe de los que vienen de las naciones los judíos sientan celos e imiten, sino mediante el ser ellos glorificados, mediante el ser ellos alabados; pues la gloria y la alabanza que se da a los que vienen de las naciones los irritará y los llamará al celo y a la imitación, de modo que lo dicho no es contrario entre sí. En segundo lugar, tampoco dijo que los judíos sentirán celos como una afirmación, sino de manera ambigua y dudosa; pues dice: si de alguna manera provoco celos en mi carne, es decir: quizás, tal vez; de modo que si incluso fuera mediante su fe, y no mediante la gloria y las alabanzas, decía que los judíos sentirían celos. Ni aun así se contradecía; pues mediante el decir« enemigos por causa de vosotros» se refiere a la incredulidad de los judíos y a la causa por la que se oponen más violentamente a la fe. Y mediante el« si de alguna manera provoco celos en mi carne», indica su propio afán y disposición que tenía para salvar a los que vienen de los judíos. Y sin lo dicho, tampoco se contradecían las cosas dichas, aunque ambas se hubieran dicho de manera afirmativa; pues nada impedía que algunos de los que habían creído, irritados por la fe de las naciones, sintieran celos y creyeran, y que, a su vez, muchos de los que no habían creído, por aversión y odio hacia los que vienen de las naciones, se volvieran más duros y desobedientes a la predicación evangélica, como es posible ver en los hechos mismos. Pues los que imitan a los que vienen de las naciones se acercan a la fe y son salvos, mientras que los que sienten aversión hacia ellos se vuelven enemigos más violentos y se oponen a la fe. Ro+ m11, 30– 32 Exhorta a los judíos a la fe en Cristo mediante esto, y a la vez les ofrece buenas esperanzas y elimina toda vergüenza. No te avergüences, dice, aunque hayas sido desobediente al acercarte, ni desesperes por acercarte más tarde; alcanzarás la misericordia aunque te acerques tarde. Pues también las naciones, al ser llamadas, fueron desobedientes al principio, pero ahora han creído, sin avergonzarse de la desobediencia anterior, ni ser impedidas por la tardanza para la salvación. No te avergüences, pues, tú tampoco, oh judío, ni desesperes, sino acércate con prontitud a la fe y ciertamente serás compadecido. O bien lo dicho ocupa el lugar de exhortación y amonestación, o también de profecía, confirmando el futuro a partir de la comparación y el testimonio de lo que ha sucedido. Y el« habéis sido compadecidos por la desobediencia de ellos, y ellos han sido desobedientes por vuestra misericordia», dice, no que la desobediencia de los judíos haya sido causa de que las naciones fueran compadecidas, ni que la misericordia de las naciones haya sido causa de la desobediencia de los judíos, sino que dice esto mostrando y enseñando que Dios nunca dejó de 528 hacer lo suyo y de hacer brotar su misericordia. Pues aunque antiguamente las naciones eran desobedientes, y ahora los judíos son desobedientes,
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él, sin embargo, no deja de hacer el bien y de compadecer. Y es evidente por el hecho de que también entonces los judíos eran compadecidos mientras las naciones eran desobedientes, y ahora las naciones son compadecidas mientras los judíos son desobedientes. Y lo que es aún más claro, que también a los judíos, aunque hayan sido desobedientes, los compadecerá; y a la vez es una indicación hacia los judíos de que, aunque vosotros, dice, os hayáis apartado de la fe, no penséis que la fe ha tenido menos; pues así como antiguamente, al apartarse las naciones, el culto a Dios no tuvo nada menos, así también ahora, al apartaros vosotros de la fe, las cosas de la fe no tendrán nada menos. Y lo dicho ha sido configurado hacia los que vienen de las naciones, queriendo hacer el reproche hacia los judíos de manera menos gravosa. Pero es posible entender que esto se ha dicho también hacia los que vienen de las naciones, para que no se enorgullezcan de haber creído; pues por misericordia también vosotros habéis creído, y los que han sido desobedientes, dice, serán compadecidos y creerán. El« Dios encerró a todos en la desobediencia» puede significar dos cosas: o que los hizo desobedientes, lo cual no tiene lugar, o que los demostró desobedientes, lo cual es verdadero; pues mediante su mucha providencia y beneficio que mostró en todo momento hacia los hombres, más bien puso en evidencia y triunfó sobre la desobediencia y la insensatez de ellos. Y es evidente que de los que no han creído en él, ya sean de los judíos o de las naciones; por eso dice también« a todos», incluyendo a los que de los dos pueblos han sido incrédulos.¿ Cómo encerró Dios a todos en la desobediencia? Haciendo el bien y proveyendo y compadeciendo.¿ Qué pues?¿ Los que se han vuelto desobedientes no pagarán la pena?¿ Y qué es esto para el bienhechor? Pues aquel, para compadecer a todos, proveía y hacía el bien a todos. Y si aquellos fueron desobedientes,¿ qué es esto para el bienhechor? Sin embargo, aun así, a los que se vuelven, los compadecerá y no los rechazará. O de esta manera: las naciones fueron desobedientes antiguamente, los judíos son desobedientes ahora; aunque aquellos judíos, viendo que se les hacía el bien con tales prodigios y señales, no debían haber sido desobedientes, y los judíos ahora, viendo mayores maravillas, debían haberse acercado a la fe antes que las naciones. Pero ni las naciones entonces, ni los judíos ahora, eligieron lo mejor para sí mismos, de modo que es evidente que tanto entonces los judíos como ahora las naciones fueron guiados a la fe y alcanzaron la salvación por la misericordia y filantropía de Dios. O más bien de esta manera: puesto que dijo:« para que también ellos sean compadecidos», refiriéndose a los judíos. 529 Ro+ m12, 1 Exhorta a dos cosas, al cuidado de la vida y al afán por la fe; pues mediante lo que dice« presentad vuestros cuerpos», y lo siguiente, exhorta a vivir una conducta excelente, y mediante lo que dice« vuestro culto racional», exige que busquen la rectitud de la fe. Pero antepone lo de la conducta, puesto que al modo de vida puro suele seguir también el discurso de la piedad. Y observa cómo dijo ambas cosas de manera ingeniosa y aguda; pues presentad, dice, vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios. Luego, no contento con esto, añade también otra cosa:¿ cuál? según vuestro culto racional, dice, esto es, según las leyes de aquel, en armonía con aquel, según aquel, no discrepando en nada de él; pues esto es presentar nuestros cuerpos como sacrificio santo y vivo y agradable a Dios, el no vivir nada fuera de lo que nos ha sido legislado según el culto. Pues es necesario que ambos, la fe y la vida, y la vida y la fe, se confiesen mutuamente. Pues así como el que profesa una fe recta, pero es vil en su modo de ser, mediante lo que hace refuta la confesión de la fe, así también el que muestra buenas acciones, pero profesa una fe impía, mediante lo que hace impíamente también hace viles las acciones y triunfa sobre ellas al no haber en ellas ningún fruto espiritual. Es necesario, pues, vivir según nuestro culto racional. Ro+ m12, 2 Habiendo dicho: no os conforméis a este siglo, esto es, no os transforméis y no os cambiéis según las enseñanzas de los que traen la enseñanza de este siglo que fluye y no permanece; habiendo dicho esto, para que algunos de los judíos no digan:¿ entonces no debemos en absoluto cambiarnos y transformarnos de la
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enseñanza que nos ha sido transmitida por la ley?, por esto añade: sino transformaos, esto es, que debéis vivir según la voluntad de Dios. Y es mucha la diferencia entre la enseñanza del mundo y la sabiduría según la voluntad de Dios; y aquella incluso destruye la forma misma de la ley, llevando a otra forma de maldad y corrupción, mientras que esta no solo no destruye la forma de la ley— pues las cosas de la ley existían en forma y tipo y sombra—, sino que también la mejora, completando y llenando la forma que le faltaba y su belleza. Por lo cual bien dice: no os conforméis, sino transformaos; pues lo primero es destrucción, lo segundo es salvación y perfección. 530 Ro+ m12, 3a El« a todo el que está entre vosotros» admite ser entendido de diversas maneras: o que digo a todo el que está entre vosotros, esto es, a todos digo, a todos exhorto, y esta autoridad la tengo de la gracia; o digo que no os creáis más de lo que debéis en todo don que está entre vosotros; pues esta intención la indican también las cosas que siguen, en las que dice: a cada uno como Dios repartió, y lo siguiente. Y de manera muy sabia y prudente antepuso, al ir a amonestarlos a no creerse más de lo que deben, el« mediante la gracia de Dios»; pues puesto que también el amonestar y ordenar a otros a veces proviene de soberbia, al tomar esto sanó tales pensamientos. No es, dice, por mi impulso el amonestaros, mediante la gracia de Dios hago esto. Él ordena, el mandato de él cumplo. Es necesario, pues, obedecer y no contradecir. Ro+ m12, 3b¿ Cómo repartió?¿ Según generosidad? No sea.¿ Pero cómo? Según la medida de la fe. Pero no dice la fe según el culto— pues todos los que han sido dignos de dones son, evidentemente, fieles y piadosos y perfectos en ella—, sino que ahora dice la fe según los dones, tal como se ha dicho también en los Evangelios: Señor, danos fe, y de nuevo: si tenéis fe como un grano de mostaza, y de nuevo: por vuestra poca fe. Pues es evidente que este significado de la fe es otro distinto al que se toma en cuanto a la piedad. Ro+ m12, 4– 8a De dos maneras ha sido configurado todo este pasaje hasta el« el que exhorta, en la exhortación».¿ Cuáles son estas? La llamada« en común» y la elíptica. Pues el« teniendo» se toma en común en cada miembro, por ejemplo: si alguien tiene profecía, si alguien tiene ministerio. Y esto que es en común también se llama zeugma, porque une el plural con el singular y el participio con el verbo. Así, pues, el« teniendo» tomado en común según el zeugma, hace que la intención y los pasajes estén completados hasta ese momento. Y de nuevo ha sido configurado de manera elíptica, porque falta algo para la autosuficiencia del sentido, como el« permanezca en el don que recibió cada uno», o« conténtese», o« camine», o algo similar, como: si alguien tiene profecía, si alguien tiene ministerio, permanezca cada uno, y el que tiene la profecía y el que tiene el ministerio y el que tiene la enseñanza 531 y el que tiene la exhortación, y simplemente cada uno en el don que recibió. Y es mucho el uso de tales cosas en el admirable Pablo. Y no te maravilles si, siendo ignorante de estas cosas, las usó; pues la gracia que otorga las cosas mayores, a menudo proporcionaba también el conocimiento de las cosas viles. No como si estas fueran algo grande— pues¿ qué podría ser el esfuerzo y los nombres de hombres que se preocupan por palabras y sílabas y la composición de estas?—. Por tanto, no las usó como si fueran algo grande, sino para avergonzar a los que se enorgullecen de tales cosas, y ganarlos para la humildad y la obediencia de su amonestación; pues todo lo que traía salvación a los hombres era incansable para Pablo. Por lo cual tampoco duda en traer usos de versos poéticos e historias griegas y miles de cosas tales, si solo espera arrebatar mediante ellas alguna salvación de los hombres.¡ Vaya alma y afán tan grandes! Y bien usa tal tipo de discursos, y de nuevo no se aparta del carácter apostólico y simple y noble y sin complicaciones. Pues si no las hubiera usado en absoluto, los que se atreven a todo habrían culpado de incapacidad y de falta de cultura, donde incluso ahora algunos, no entendiendo tales cosas, suponen que él tiene inexperiencia de tales cosas de las que ellos mismos no saben. Pero si, a su vez, las usara siempre, el carácter apostólico se pondría en lo que se ha pasado por alto. Por tanto, las administró de manera prudente y sapientísima ambas; pues usó aquellas para mostrar que es fácil para quien quiere tal cosa, y que no las ignora, pero permaneció en el carácter apostólico, honrando la nobleza y lo sin complicaciones y puro y natural del discurso.¿ Por qué, pues, los demás no mezclaron así sus discursos? Basta este solo para mostrar que también para aquellos era más fácil si hubieran querido hacerlo. Aunque también en las cartas de aquellos es posible, aunque más raramente, encontrar tales cosas. Pero si el« teniendo dones» no se debe detener en ninguna parte hasta el« bendecid a los que os persiguen», surgirá otra intención, pero la sintaxis será de una sola forma, y el periodo estará muy cortado en cuanto al espíritu. Ro+ m12, 8b Puesto que los dones muestran su energía o en la entrega o en la presidencia o en la misericordia, dice que no se deben realizar estas cosas simplemente, sino dar con sencillez y alegría, no como si se perdiera algo, sino más bien ganando, y presidir no con negligencia, sino como esforzándose por uno mismo, y compadecer con alegría y prontitud como si uno mismo cosechara algo.¿ Y cómo serán estas cosas? Si tenemos amor los unos por los otros, pero un amor no fingido y en hipocresía, sino un amor sin fingimiento y sin hipocresía y perfecto y verdadero. 532 Ro+ m12, 9– 10¿ Cómo es adherirse al bien? En la fraternidad, dice, esto es, mediante la fraternidad; pues en esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis los unos a los otros. Y el discípulo que guarda las enseñanzas está adherido y unido al maestro, que es el bien propiamente dicho, nuestro Señor Jesucristo. Pero¿ de dónde nace la fraternidad?¿ De dónde es cazarla? Del adelantarse los unos a los otros en honor, dice; pues verdaderamente la amistad toma un comienzo seguro si cada uno se esfuerza por adelantarse en honrar al prójimo. Ro+ m12, 13 Compartiendo para las necesidades de los santos. Introduce la limosna hacia los santos, por lo cual también la guardó en un lugar especial. Arriba habló sobre la limosna general, compartiendo, dice; pues el asunto es comunión; pues tú aportas dinero a ellos, y ellos a ti la confianza ante Dios y los miles de bienes. Ro+ m12, 19 Aunque, al hacer tú el bien al enemigo, Dios, vengándote, se irrita contra él, y el fuego de las tentaciones y males que él tramaba contra el prójimo, lo vuelve sobre su cabeza, aun así tú no quieras por esto hacerle el bien, para que lo veas en tales males, puesto que fuiste vencido por el mal, y aquel no sufre nada menos de lo que debía sufrir, pero tú perdiste la recompensa al ser vencido por el mal. O más bien, si Dios ve tal intención tuya, ni siquiera se venga; pues al bueno, al manso, al que ha sido injustamente tratado, venga, pero no al que se vengó a sí mismo mediante la ira y la voluntad, y mediante una acción buena de hacer el bien, obró maliciosamente para ver la corrupción del que le causó dolor. Haz el bien, pues, tú, para que venzas el mal, y para que seas hijo, como dice el Señor, del Padre que está en los cielos. 533 Ro+ m12, 21 Por tanto, no se debe, dice, hacer para no amontonar brasas, sino que de otra manera quieres amontonar brasas sobre tu propia cabeza. Pues esto hace el rencor; pues no haces tú esto, sino aquel que es bestial. Pues si, al hacer tú el bien, él permanece guardando la aversión, encendió para sí mismo el fuego, él mismo quemó su propia cabeza, y tú eres inocente. No seas más filántropo que Dios, puesto que sufrirás miles de males, ni tratemos de ser más sabios que los mandatos de Dios. Dijo: haciendo esto amontonarás brasas de fuego, y tú dices: me compadezco del enemigo. Ojalá te preocuparas de ti mismo. No lo hagas con tal objetivo, o más bien hazlo aunque sea con tal objetivo, pero no lo haces. No te digo que amontonarás brasas de fuego, sino que digo también otra cosa más: solo hazlo. Pues todas estas cosas, dice Pablo, son para llamarte, con la esperanza del castigo, a disolver la enemistad; pues no es posible que, haciendo el bien y siendo beneficiado, se permanezca enemigo. Ro+ m13, 1– 4 Ganas
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