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Plato (plato)Lett 1.309 · spanish-geminiMore by Plato (plato)
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Original / primary: Spanish Gemini
1.309
Platón a Dionisio, salud. Tras haber pasado tanto tiempo entre vosotros y habiendo sido confiado con la administración de vuestro gobierno más que nadie, mientras vosotros obteníais los beneficios, yo soportaba las calumnias, que eran penosas; pues sabía que nada de lo que se hiciera parecería haber sido realizado sin mi consentimiento por parte de los más crueles entre vosotros. Pues todos los que participaban en el gobierno con vosotros son testigos míos, a muchos de los cuales ayudé en sus luchas, librándolos de no pequeños perjuicios. Y habiendo salvaguardado vuestra ciudad muchas veces con plenos poderes, fui despedido de manera más indigna de lo que corresponde a quienes envían a un hombre que no es un mendigo, y ordenándome zarpar, después de haber pasado tanto tiempo entre vosotros. Yo, por mi parte, deliberaré sobre mi futuro de una manera más inhumana, pero tú, siendo tal tirano, vivirás solo. El oro brillante que diste para el viaje te lo lleva Baqueo, el portador de la carta; pues ni aquel era un viático suficiente ni provechoso para el resto de la vida, y además causaba una gran deshonra a quien lo daba, y no mucho menor a mí al recibirlo, por lo cual no lo acepto. A ti, evidentemente, no te importa nada recibir ni dar tal cantidad, así que, al recuperarlo, atiende a algún otro de tus compañeros como a mí; pues yo también he sido atendido suficientemente por ti. Y me viene a propósito decir lo de Eurípides, que cuando te sobrevengan otros asuntos, desearás que un hombre así esté a tu lado. Y quiero recordarte que también la mayoría de los otros autores de tragedia, cuando introducen a un tirano que muere a manos de alguien, lo hacen gritando:
1.310
« Privado de amigos,¡ ay de mí!, perezco». Pero nadie ha hecho que alguien perezca por falta de oro. Y aquel poema también parece no estar mal para los que tienen entendimiento:« No es el oro espléndido lo más escaso en la vida desesperanzada de los mortales, ni el diamante, ni los lechos de plata brillan ante la vista al ser probados frente al hombre; ni los campos fértiles y cargados de la vasta tierra son suficientes, como lo es el pensamiento de hombres buenos que comparten el mismo juicio». Adiós, y reconoce que has errado tanto con nosotros, para que te comportes mejor con los demás.

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