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Parmenides
Plato (plato)Parm 126 · spanish-geminiMore by Plato (plato)
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Original / primary: Spanish Gemini
126
Cuando llegamos a Atenas desde nuestra casa en Clazómenas, nos encontramos en el ágora con Adimanto y Glaucón. Adimanto me tomó de la mano y dijo:« Saludos, Céfalo, y si necesitas algo de lo que aquí tenemos a nuestro alcance, dínoslo».« Pues bien», dije yo,« precisamente por eso estoy aquí, para pedirles algo».« Habla de tu petición», dijo. Y yo dije:«¿ Cómo se llamaba vuestro hermano de madre? Pues no lo recuerdo. Era un niño, supongo, cuando estuve aquí la vez anterior desde Clazómenas; ha pasado mucho tiempo desde entonces. Pues a su padre, creo, se le llama Pirilampes».« Ciertamente», dijo.«¿ Y a él mismo?».« Antifonte. Pero,¿ por qué lo preguntas en particular?».« Estos que están conmigo», dije,« son mis conciudadanos, muy aficionados a la filosofía, y han oído decir que este Antifonte se ha reunido muchas veces con un tal Pitodoro, compañero de Zenón, y que, tras haber escuchado muchas veces a Pitodoro, recuerda los argumentos que en su día discutieron Sócrates, Zenón y Parménides».« Dices la verdad», dijo.« Pues bien», dije,« deseamos escuchar esos argumentos».« No es difícil», dijo;« pues cuando era joven los practicó muy bien, aunque ahora, al igual que su abuelo y tocayo, dedica la mayor parte de su tiempo a la equitación. Pero si es necesario, vayamos a verlo; acaba de marcharse de aquí a su casa, y vive cerca, en Melite».
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Dicho esto, nos pusimos en camino y encontramos a Antifonte en su casa, encargando a un herrero que le fabricara un bocado. Cuando se liberó de aquel y sus hermanos le explicaron el motivo de nuestra presencia, me reconoció de mi anterior estancia y me saludó; y, ante nuestra petición de que expusiera los argumentos, al principio se mostró reacio— pues dijo que era una tarea ardua—, pero luego accedió a contarlo. Antifonte dijo que Pitodoro contaba que Zenón y Parménides llegaron una vez a las Grandes Panateneas. Parménides era ya un hombre muy anciano, de cabellos muy blancos, pero de aspecto noble y distinguido, de unos sesenta y cinco años; Zenón tenía entonces cerca de cuarenta, era alto y de aspecto agradable, y se decía que había sido el amante de Parménides. Dijo que se alojaban en casa de Pitodoro, fuera de la muralla, en el Cerámico; adonde también llegaron Sócrates y otros muchos con él, deseosos de escuchar los escritos de Zenón— pues entonces fueron traídos por ellos por primera vez—, siendo Sócrates entonces muy joven. Zenón los leía él mismo, mientras que Parménides estaba fuera; y quedaba muy poco de los argumentos por leer cuando Pitodoro dijo que él mismo entró desde fuera, y con él Parménides y Aristóteles, el que llegó a ser uno de los Treinta, y escucharon solo unas pocas partes de los escritos; aunque él mismo no, pues ya los había escuchado antes de Zenón. Sócrates, al escucharlos, pidió que se leyera de nuevo la primera hipótesis del primer argumento, y una vez leída, dijo:«¿ Cómo dices esto, Zenón? Si los seres son muchos,¿ dices que deben ser semejantes y desemejantes, y que esto es imposible?¿ Pues ni los desemejantes pueden ser semejantes, ni los semejantes desemejantes?¿ No es eso lo que dices?».« Así es», dijo Zenón.« Entonces, si es imposible que los desemejantes sean semejantes y los semejantes desemejantes,¿ es imposible también que sean muchos? Pues si fueran muchos, sufrirían lo imposible.¿ Es esto lo que pretenden tus argumentos, no otra cosa que combatir contra todo lo que se dice, sosteniendo que no son muchos?¿ Y crees que cada uno de tus argumentos es una prueba de esto, de modo que consideras aportar tantas pruebas como argumentos has escrito, de que no son muchos?¿ Dices eso, o no estoy entendiendo bien?».
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« No», dijo Zenón,« sino que has comprendido bien el propósito general del escrito».« Comprendo, Parménides», dijo Sócrates,« que este Zenón no solo quiere estar unido a ti por la amistad, sino también por su escrito. Pues ha escrito lo mismo en cierto modo que tú, pero cambiándolo intenta engañarnos como si dijera algo distinto. Tú, en tus poemas, afirmas que el todo es uno, y aportas pruebas de ello de forma bella y acertada; este, en cambio, afirma que no son muchos, y aporta él mismo muchísimas y grandísimas pruebas. Así pues, el que uno diga que es uno, y el otro que no son muchos, y que cada uno hable de tal manera que parezca no haber dicho nada de lo mismo, aunque casi digan lo mismo, me parece que lo dicho por vosotros está por encima de nosotros, los demás».« Sí», dijo Zenón,« Sócrates. Pero no has percibido la verdad del escrito en todas sus partes. Aunque, como los cachorros de Lacedemonia, rastreas y sigues bien lo que se ha dicho; pero, en primer lugar, se te escapa esto: que el escrito no se vanagloria tanto como para haber sido escrito con la intención que tú dices, ocultándose a los hombres como si lograra algo grande; sino que tú has dicho una de las cosas que se derivan, pero la verdad es que estos escritos son una ayuda para el argumento de Parménides contra quienes intentan ridiculizarlo, diciendo que si es uno, al argumento le ocurren muchas cosas ridículas y contrarias a sí mismo. Este escrito, pues, replica a quienes dicen que son muchos, y les devuelve lo mismo y más, queriendo demostrar que su hipótesis, si son muchos, sufriría cosas aún más ridículas que la de que es uno, si alguien la examinara suficientemente. Por tal rivalidad fue escrito por mí cuando era joven, y alguien lo robó una vez escrito, de modo que ni siquiera pude deliberar si debía sacarlo a la luz o no. Así pues, se te escapa, Sócrates, que no crees que haya sido escrito por la rivalidad de un joven, sino por la ambición de un hombre mayor; aunque, como dije, no has conjeturado mal».
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« Pero lo acepto», dijo Sócrates,« y creo que es como dices. Dime esto:¿ no crees que existe una forma de semejanza en sí misma, y que a su vez hay otra cosa contraria a ella, que es la desemejanza; y que, al existir estas dos, tanto yo como tú y las demás cosas que llamamos muchas participamos de ellas?¿ Y que las que participan de la semejanza llegan a ser semejantes en esto y en la medida en que participan, las de la desemejanza desemejantes, y las de ambas, ambas? Y si todas las cosas participan de ambos contrarios, y por participar de ambos son semejantes y desemejantes a sí mismas,¿ qué hay de extraño? Pues si alguien demostrara que las semejanzas mismas llegan a ser desemejantes o las desemejantes semejantes, creo que sería un prodigio; pero si demuestra que las cosas que participan de ambos sufren ambos, a mí, Zenón, no me parece nada absurdo, ni siquiera si alguien demuestra que todas las cosas son una por participar de la unidad, y estas mismas cosas son muchas por participar a su vez de la pluralidad. Pero si demuestra que lo que es uno, esto mismo es muchas, y a su vez que las muchas son una, eso ya me asombrará. Y lo mismo respecto a todas las demás cosas; si demostrara que los géneros y formas mismos sufren en sí mismos estos contrarios, sería digno de asombro; pero si alguien demuestra que yo soy uno y muchas cosas,¿ qué hay de extraño, diciendo que, cuando quiere demostrar que soy muchas, que son otras las partes de mi derecha, otras las de mi izquierda, otras las de delante, otras las de detrás, y arriba y abajo de la misma manera— pues creo que participo de la pluralidad—, y cuando quiere demostrar que soy una, dirá que, siendo siete nosotros, soy un hombre que participa también de la unidad; de modo que demuestra que ambas cosas son verdaderas. Si, pues, alguien intenta demostrar que las piedras, los maderos y cosas semejantes son muchas y una, diremos que demuestra que son muchas y una, no que lo uno es muchas ni que las muchas son una, ni que dice nada extraño, sino lo que todos admitiríamos; pero si alguien, primero, como yo decía hace un momento, divide por separado las formas mismas en sí mismas, como la semejanza y la desemejanza, la pluralidad y la unidad, el reposo y el movimiento, y todas las cosas semejantes, y luego demuestra que estas pueden mezclarse y separarse en sí mismas, yo me admiraría, dijo, maravillosamente, Zenón».
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« Considero que esto se ha tratado con mucha valentía; pero me admiraría mucho más, como digo, si alguien pudiera mostrar esta misma aporía entrelazada de todas las maneras en las formas mismas, tal como habéis expuesto en las cosas visibles, y mostrarla también en las que se captan por el razonamiento». Al decir Sócrates esto, dijo Pitodoro que él mismo pensaba que Parménides y Zenón se molestarían en cada punto, pero que ellos le prestaban mucha atención y, mirándose a menudo, sonreían como si admiraran a Sócrates. Por lo cual, al terminar él de hablar, Parménides dijo:« Sócrates, qué digno eres de admirar por tu impulso hacia los argumentos. Dime,¿ tú mismo has hecho esa distinción como dices, separando por un lado ciertas formas en sí mismas, y por otro las cosas que participan de ellas?¿ Y te parece que existe una semejanza en sí misma, separada de la semejanza que nosotros poseemos, y también la unidad, la pluralidad y todas las cosas que hace un momento escuchabas de Zenón?».« A mí me lo parece», dijo Sócrates.«¿ Y también cosas como estas», dijo Parménides,« como una forma de lo justo en sí mismo, y de lo bello, de lo bueno y de todas las cosas semejantes?».« Sí», dijo.«¿ Y qué hay de una forma de hombre, separada de nosotros y de todos los que somos como nosotros, una forma de hombre en sí misma, o de fuego o de agua?».« Muchas veces he estado en aporía respecto a ellas, Parménides, si hay que decir que es como en los otros casos o de otra manera».«¿ Y respecto a estas, Sócrates, que podrían parecer ridículas, como el cabello, el barro, la suciedad o cualquier otra cosa de lo más despreciable y vil, también estás en aporía sobre si hay que decir que existe una forma de cada una de ellas por separado, distinta de aquellas que nosotros manipulamos, o no?».« De ninguna manera», dijo Sócrates,« sino que estas son tal como las vemos, y pensar que existe una forma de ellas podría ser demasiado absurdo. Sin embargo, alguna vez me ha inquietado si no será lo mismo para todas; pero cuando me detengo en esto, huyo y me marcho, temiendo caer en un abismo de tonterías y perderme; así que, al llegar allí, a las formas de las que hablábamos hace un momento, me dedico a tratar sobre ellas».« Eres joven todavía, Sócrates», dijo Parménides,« y la filosofía aún no se ha apoderado de ti como, según mi opinión, se apoderará, cuando no desprecies ninguna de ellas; ahora, por tu edad, todavía miras las opiniones de los hombres. Pero dime esto:¿ te parece, como dices, que existen ciertas formas de las que las otras cosas, al participar, adquieren sus nombres, como las que participan de la semejanza llegan a ser semejantes, las del tamaño grandes, y las de la belleza y la justicia, justas y bellas?».
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« Ciertamente», dijo Sócrates.«¿ Entonces cada cosa que participa, participa de toda la forma o de una parte?¿ O podría haber alguna otra participación fuera de estas?».«¿ Y cómo podría ser?», dijo.«¿ Entonces te parece que toda la forma está en cada una de las muchas, siendo una, o cómo?».«¿ Pues qué impide, Parménides», dijo Sócrates,« que sea una?».« Siendo una y la misma, estará presente toda a la vez en muchas cosas que están separadas, y así estaría separada de sí misma».« No, si fuera», dijo,« como si el día fuera uno y el mismo, y estuviera a la vez en muchos lugares y no por ello estuviera más separado de sí mismo, si así cada una de las formas fuera una y la misma en todas a la vez».« Con gusto, Sócrates», dijo,« haces que una misma cosa esté en muchos lugares a la vez, como si al cubrir a muchos hombres con una vela, dijeras que es una sola vela sobre muchos, toda ella;¿ o no crees que dices algo así?».« Quizás», dijo.«¿ Entonces la vela estaría toda sobre cada uno, o una parte sobre uno y otra sobre otro?».« Una parte».« Entonces, las formas mismas son divisibles, Sócrates, y las cosas que participan de ellas participarían de una parte, y ya no estaría toda la forma en cada una, sino que sería una parte de cada una».« Parece que es así».«¿ Entonces estarás dispuesto, Sócrates, a decir que la forma única se divide para nosotros en realidad, y seguirá siendo una?».« De ninguna manera», dijo.« Mira, pues», dijo:« si divides el tamaño mismo y cada una de las muchas cosas grandes fuera grande por una parte del tamaño menor que el tamaño mismo,¿ no parecerá irracional?».« Ciertamente», dijo.«¿ Y qué?¿ Cada cosa tendrá una parte de lo igual, siendo menor que lo igual mismo, por la cual lo que la posee será igual a algo?».« Imposible».« Pero alguien de nosotros tendrá una parte de lo pequeño, y lo pequeño mismo será mayor que esta parte, puesto que es parte de sí mismo, y así lo pequeño mismo será mayor; y aquello a lo que se añada lo sustraído será más pequeño y no mayor que antes».« Eso no podría ser», dijo.«¿ De qué manera, pues», dijo,« participarán las otras cosas de tus formas, Sócrates, si no pueden participar ni por partes ni por el todo?».« Por Zeus», dijo,« no me parece nada fácil definir tal cosa de ninguna manera».«¿ Y qué?¿ Cómo te sientes respecto a esto?».«¿ Qué cosa?».
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« Creo que piensas que cada forma es una por lo siguiente: cuando te parecen muchas cosas grandes, quizás te parece una idea, la misma al mirar todas, por lo que crees que lo grande es uno».« Dices la verdad», dijo.«¿ Y qué hay de lo grande mismo y las otras cosas grandes, si miras todas ellas de la misma manera con el alma, no aparecerá a su vez otro grande, por el cual todas estas parecen grandes?».« Lo parece».« Entonces aparecerá otra forma de tamaño, surgida además del tamaño mismo y de las cosas que participan de él; y sobre todas estas a su vez otra, por la cual todas estas serán grandes; y ya no será una cada una de tus formas, sino infinitas en número».« Pero», dijo Parménides,« Sócrates,¿ no será cada una de estas formas un pensamiento, y no le corresponde existir en ningún otro lugar más que en las almas? Pues así cada una sería una y ya no sufriría lo que se decía hace un momento».«¿ Qué entonces?», dijo,«¿ cada uno de los pensamientos es uno, pero pensamiento de nada?».« Pero es imposible», dijo.«¿ Sino de algo?».« Sí».«¿ De algo que es o que no es?».« De algo que es».«¿ De algo uno, que el pensamiento piensa sobre todas, siendo una idea?».« Sí».«¿ Entonces no será forma esto que se piensa que es uno, siendo siempre lo mismo sobre todas?».« Parece necesario».«¿ Y qué?», dijo Parménides,«¿ no es necesario, según dices que las otras cosas participan de las formas, o te parece que cada una es de pensamientos y todas piensan, o que siendo pensamientos son impensables?».« Pero esto tampoco tiene sentido», dijo,« sino, Parménides, me parece que es así: que estas formas están como paradigmas en la naturaleza, y las otras cosas se parecen a ellas y son imágenes, y esta participación de las formas para las otras cosas no es otra cosa que ser semejantes a ellas».« Si, pues», dijo,« algo se parece a la forma,¿ es posible que esa forma no sea semejante a lo que se le parece, en la medida en que se le ha hecho semejante?¿ O hay algún mecanismo para que lo semejante no sea semejante a lo semejante?».« No existe».«¿ Y lo semejante a lo semejante no es una gran necesidad que participe de una misma forma?».« Necesidad».«¿ Y aquello de lo que participan las cosas semejantes para ser semejantes, no será la forma misma?».« Ciertamente».
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« Entonces no es posible que algo sea semejante a la forma, ni la forma a otra; si no, aparecerá siempre otra forma junto a la forma, y si aquella es semejante a algo, otra a su vez, y nunca dejará de surgir una forma nueva, si la forma llega a ser semejante a lo que participa de ella».« Dices la verdad».« Entonces las otras cosas no participan de las formas por semejanza, sino que hay que buscar otra cosa por la que participan».« Lo parece».«¿ Ves, pues», dijo,« Sócrates, cuán grande es la aporía si alguien define las formas como existentes en sí mismas?».« Y mucho».« Sabe bien, pues», dijo,« que, por así decirlo, aún no tocas cuán grande es la aporía si vas a establecer cada forma de los seres como una, siempre definida».«¿ Cómo?», dijo.« Muchas otras cosas», dijo,« pero la mayor es esta. Si alguien dijera que ni siquiera corresponde que ellas sean conocidas, siendo tales como decimos que deben ser las formas, nadie podría demostrar a quien dice esto que miente, a menos que el que discute sea experimentado en muchas cosas y no falto de talento, y quiera seguir al que demuestra, que se esfuerza mucho y desde lejos, pero sería poco convincente quien las obliga a ser incognoscibles».«¿ Cómo, Parménides?», dijo Sócrates.« Porque, Sócrates, creo que tanto tú como cualquier otro que establezca que existe una esencia de cada cosa en sí misma, admitiría primero que ninguna de ellas está en nosotros».«¿ Pues cómo podría ser todavía en sí misma?», dijo Sócrates.« Dices bien», dijo.«¿ Entonces, cuantas de las ideas son relativas a sí mismas, tienen la esencia respecto a sí mismas, y no respecto a las que están entre nosotros, ya sean imágenes o como quiera que uno las establezca, de las cuales nosotros, al participar, somos llamados cada una de ellas; y estas que están entre nosotros, siendo homónimas de aquellas, son a su vez respecto a sí mismas y no respecto a las formas, y de sí mismas y no de aquellas, cuantas son llamadas así?».«¿ Cómo dices?», dijo Sócrates.« Por ejemplo», dijo Parménides,« si alguno de nosotros es señor o esclavo, no es esclavo del señor mismo, lo que es señor, ni el señor es señor del esclavo mismo, lo que esclavo, sino que, siendo hombre, es ambas cosas de un hombre; pero la señoría misma es de la esclavitud misma lo que es, y la esclavitud a su vez es de la señoría misma, pero las que están entre nosotros no tienen el poder respecto a aquellas ni aquellas respecto a nosotros, sino, lo que digo, aquellas son de sí mismas y respecto a sí mismas, y las que están entre nosotros de la misma manera respecto a sí mismas».
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«¿ O no comprendes lo que digo?».« Ciertamente», dijo Sócrates,« comprendo».«¿ Entonces también la ciencia», dijo,« la ciencia misma, lo que es ciencia, sería ciencia de la verdad misma, lo que es verdad?».« Ciertamente».«¿ Y cada una de las ciencias, lo que es, sería ciencia de cada uno de los seres, lo que es; o no?».« Sí».«¿ Y la ciencia que está entre nosotros no sería de la verdad que está entre nosotros, y a su vez cada una de las ciencias que está entre nosotros resultaría ser ciencia de cada uno de los seres que están entre nosotros?».« Necesidad».« Pero, ciertamente, las formas mismas, como admites, ni las tenemos ni es posible que estén entre nosotros».« Pues no».«¿ Y son conocidas por la forma misma de la ciencia los géneros mismos que son cada una?».« Sí».« Que nosotros no tenemos».« Pues no».« Entonces ninguna de las formas es conocida por nosotros, puesto que no participamos de la ciencia misma».« No lo parece».« Entonces es incognoscible para nosotros lo bello mismo, lo que es, y lo bueno y todas las cosas que suponemos que son como ideas».« Es probable».« Mira, pues, algo aún más terrible que esto».«¿ Qué cosa?».« Dirías, supongo, que si existe un género de ciencia, es mucho más preciso que la ciencia que está entre nosotros, y la belleza y todas las demás de la misma manera».« Sí».«¿ Entonces, si algo más participa de la ciencia misma, no dirías que nadie más que un dios tiene la ciencia más precisa?».« Necesidad».«¿ Entonces será capaz el dios de conocer las cosas que están entre nosotros, teniendo la ciencia misma?».«¿ Pues por qué no?».« Porque», dijo Parménides,« hemos admitido, Sócrates, que ni aquellas formas tienen el poder respecto a las que están entre nosotros que tienen, ni las que están entre nosotros respecto a aquellas, sino que ambas son respecto a sí mismas».« Pues se ha admitido».« Entonces, si junto al dios está esta señoría más precisa y esta ciencia más precisa, ni la señoría de aquellas nos señorearía nunca, ni la ciencia nos conocería a nosotros ni a ninguna otra de las cosas que están entre nosotros, sino que, de la misma manera, nosotros no mandamos a aquellas con la autoridad que está entre nosotros ni conocemos nada de lo divino con nuestra ciencia, y aquellas a su vez, según el mismo argumento, ni son señores nuestros ni conocen las cosas humanas, siendo dioses. Pero no sea demasiado», dijo,« extraño el argumento, si alguien priva al dios de conocer».
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« Estas cosas, sin embargo, Sócrates», dijo Parménides,« y otras muchas además de estas, es necesario que tengan las formas, si existen estas ideas de los seres y alguien define cada forma como algo en sí mismo; de modo que quien escucha está en aporía y discute que estas no existen, o que, si existen en la mayor medida, es de gran necesidad que sean incognoscibles para la naturaleza humana, y al decir esto parece decir algo y, lo que decíamos hace poco, ser maravillosamente difícil de convencer. Y es de un hombre muy bien dotado el que pueda aprender que existe un género de cada cosa y una esencia en sí misma, pero aún más maravilloso el que encuentre y pueda enseñar a otro a distinguir suficientemente todas estas cosas».« Te concedo, Parménides», dijo Sócrates,« que dices lo que pienso. Pero, sin embargo», dijo Parménides,« si alguien, Sócrates, a su vez no permite que existan formas de los seres, mirando a todas las cosas que decíamos hace un momento y otras semejantes, y no define ninguna forma de cada una, no tendrá hacia dónde volver su pensamiento, al no permitir que la idea de cada uno de los seres sea siempre la misma, y así destruirá por completo el poder de la dialéctica. De tal cosa, pues, me parece que te has dado cuenta incluso más».« Dices la verdad», dijo.«¿ Qué harás, pues, respecto a la filosofía?¿ Hacia dónde te volverás, siendo estas cosas desconocidas?».« No me parece que pueda verlo en el presente».« Porque temprano», dijo,« antes de ejercitarte, Sócrates, intentas definir lo bello, lo justo, lo bueno y cada una de las formas. Pues me di cuenta escuchándote discutir hace poco aquí con este Aristóteles. Es bella y divina, sabe bien, el impulso que tienes hacia los argumentos; pero arrástrate y ejercítate más a través de la que parece ser inútil y es llamada por la mayoría palabrería, mientras seas joven; si no, la verdad se te escapará».«¿ Cuál es, pues», dijo,« Parménides, el modo del ejercicio?».« Este», dijo,« que escuchaste de Zenón. Aunque esto te admiré de ti al decirlo, que no permitías observar el error en las cosas visibles ni respecto a ellas, sino respecto a aquellas que uno podría captar mejor por el razonamiento y consideraría que son formas. Pues me parece», dijo,« que en esto no es nada difícil demostrar que los seres sufren cosas semejantes y desemejantes y cualquier otra cosa».
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« Y bien», dijo.« Pero hay que hacer también esto además de aquello: no solo suponer si cada cosa es y observar lo que se deriva de la hipótesis, sino también suponer si esta misma cosa no es, si quieres ejercitarte más».«¿ Cómo dices?», dijo.« Por ejemplo», dijo,« si quieres, respecto a esta hipótesis que Zenón supuso, si son muchos, qué debe suceder tanto a los muchos mismos respecto a sí mismos y respecto a lo uno, y a lo uno respecto a sí mismo y respecto a los muchos; y a su vez, si no son muchos, observar de nuevo qué sucederá tanto a lo uno como a los muchos, respecto a sí mismos y respecto a los otros; y de nuevo, si supones si existe semejanza o si no existe, qué sucederá en cada una de las hipótesis tanto a las cosas supuestas como a las otras, respecto a sí mismas y respecto a las otras. Y respecto a lo desemejante el mismo argumento, y respecto al movimiento y respecto al reposo, y respecto a la generación y la corrupción, y respecto al ser mismo y al no ser; y en una palabra, respecto a cualquier cosa que supongas siempre como existente y como no existente y que sufre cualquier otra afección, hay que observar lo que sucede respecto a sí misma y respecto a cada una de las otras, lo que elijas, y respecto a más y respecto a todas de la misma manera; y las otras a su vez respecto a sí mismas y respecto a otra que elijas siempre, tanto si supones como existente lo que suponías, como si como no existente, si vas a ejercitarte perfectamente para ver con propiedad la verdad».« Dices una tarea imposible, Parménides», dijo,« y no comprendo bien. Pero,¿ por qué no lo expusiste tú mismo suponiendo algo, para que lo comprenda mejor?».« Es una gran tarea», dijo,« Sócrates, la que ordenas a alguien de mi edad. Pero tú, Zenón», dijo Sócrates,«¿ por qué no lo expusiste para nosotros?». Y dijo que Zenón, riendo, dijo:« Pidamos a Parménides mismo, Sócrates; pues no sea que no sea fácil lo que dice.¿ O no ves qué gran tarea ordenas? Si fuéramos más, no sería digno pedirlo; pues es impropio decir tales cosas delante de muchos, y más aún a alguien de tal edad; pues la mayoría ignora que sin este recorrido y error a través de todo es imposible, al encontrarse con la verdad, poseer el intelecto. Yo, pues, Parménides, me uno a Sócrates, para que yo también escuche después de tanto tiempo». Dicho esto por Zenón, dijo Antifonte que Pitodoro dijo que él mismo pedía a Parménides, y Aristóteles y los demás, que demostrara lo que decía y no hiciera otra cosa. Parménides, pues:« Es necesario», dijo,« obedecer».
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Aunque me parece que me ha sucedido lo mismo que al caballo de Íbico, a quien aquel, siendo atleta y ya mayor, al prepararse para competir bajo el carro y temblar por experiencia ante lo que vendría, comparándose a sí mismo, decía que, a su pesar, también él, siendo tan anciano, se veía obligado a entrar en el amor; y yo también, al recordarlo, me siento muy temeroso de cómo debo, siendo de tal edad, atravesar un mar de discursos tan grande y de tal naturaleza. Sin embargo, es necesario complacer, puesto que, como dice Zenón, somos nosotros mismos.¿ Por dónde, pues, comenzaremos y qué estableceremos primero?¿ O prefieren, ya que parece que hay que jugar un juego laborioso, que comience por mí mismo y por mi propia hipótesis, estableciendo sobre el uno mismo, si es uno o si no es uno, qué debe suceder? Ciertamente, dijo Zenón.¿ Quién, pues, dijo, me responderá?¿ O el más joven? Pues de ninguna manera se entrometería, y respondería sobre lo que cree más; y al mismo tiempo, la respuesta de aquel sería un descanso para mí. Estoy listo para ti, Parménides, dijo Aristóteles, pues te refieres a mí al decir el más joven. Pero pregunta como quien va a responder. Sea, pues, dijo: si uno es,¿ no sería el uno muchas cosas?¿ Cómo podría no serlo? Por tanto, no debe ser ni parte de sí mismo ni un todo.¿ Por qué? Porque la parte es parte de un todo. Sí.¿ Y qué es el todo?¿ No sería todo aquello de lo que no falta ninguna parte? Ciertamente. Por tanto, en ambos casos el uno sería de partes, siendo un todo y teniendo partes. Es necesario. Por tanto, de ambas maneras el uno sería muchas cosas y no uno. Es verdad. Pero es necesario que no sea muchas, sino uno mismo. Es necesario. Por tanto, no será un todo ni tendrá partes, si el uno va a ser uno. Pues no. Por consiguiente, si no tiene ninguna parte, no tendría ni principio ni fin ni medio; pues tales cosas serían ya partes de él. Correctamente. Y, ciertamente, el fin y el principio son el límite de cada cosa.¿ Cómo no? Por tanto, el uno es infinito, si no tiene ni principio ni fin. Infinito. Y, por tanto, sin forma; pues no participa ni de lo redondo ni de lo recto.¿ Cómo? Redondo es, sin duda, aquello cuyos extremos distan igual en todas partes del centro. Sí. Y, ciertamente, recto es aquello cuyo centro está delante de ambos extremos. Así es. Por tanto, el uno tendría partes y sería muchas cosas, si participara de la forma recta o de la circular. Ciertamente. Por tanto, no es ni recto ni circular, puesto que tampoco tiene partes. Correctamente.
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Y, ciertamente, siendo de tal naturaleza, no estaría en ninguna parte; pues no estaría ni en otro ni en sí mismo.¿ Cómo? Estando en otro, estaría contenido en algún lugar por aquel en el que estuviera, y lo tocaría en muchos lugares de muchas maneras; pero es imposible que el uno, siendo indivisible y no participando de círculo, toque en muchos lugares circularmente. Imposible. Pero, ciertamente, estando en sí mismo, también estaría en sí mismo conteniendo nada más que a sí mismo, si es que estuviera en sí mismo; pues es imposible estar en algo que no contenga. Pues es imposible. Por tanto, el contenido sería una cosa distinta y el continente otra; pues el todo no sufrirá ni hará lo mismo al mismo tiempo; y así el uno ya no sería uno, sino dos. Pues no. Por tanto, el uno no está en ninguna parte, ni estando en sí mismo ni en otro. No está. Mira, pues, si estando así es posible que esté quieto o se mueva.¿ Por qué no? Porque si se moviera, o se trasladaría o se alteraría; pues estos son los únicos movimientos. Sí. Pero al alterarse, es imposible que el uno sea todavía uno. Imposible. Por tanto, no se mueve por alteración. No parece.¿ Pero acaso por traslación? Quizás. Y, ciertamente, si el uno se trasladara, o se movería circularmente en el mismo lugar o cambiaría de lugar de uno a otro. Es necesario. Por tanto, al moverse circularmente, es necesario que se apoye sobre un centro, y que las cosas que se mueven alrededor del centro tengan otras partes de sí mismas; pero para aquel al que no le corresponde ni centro ni partes,¿ qué mecanismo hay para que esto se mueva circularmente sobre el centro? Ninguno.¿ Pero acaso cambia de lugar y llega a ser en otro lugar y así se mueve? Si es que realmente ocurre. Por tanto,¿ no resultó imposible que esté en algún lugar en algo? Sí.¿ Es, pues, aún más imposible que llegue a ser? No entiendo cómo. Si algo llega a ser en algo,¿ no es necesario que no esté todavía en aquello mientras llega a ser, ni que esté fuera de aquello por completo, si es que ya está llegando a ser? Es necesario. Por tanto, si algo más sufriera esto, solo sufriría aquello de lo que fuera partes; pues una parte de él estaría ya en aquello, y la otra fuera al mismo tiempo; pero lo que no tiene partes no es posible de ninguna manera que sea un todo al mismo tiempo ni dentro de algo ni fuera. Es verdad. Y aquello de lo que no hay partes ni resulta ser un todo,¿ no es mucho más imposible que llegue a ser en algún lugar, ni llegando a ser por partes ni como un todo? Parece.
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Por tanto, ni yendo a algún lugar y llegando a ser en algo cambia de lugar, ni moviéndose en el mismo lugar ni alterándose. No parece. Por tanto, según todo movimiento, el uno es inmóvil. Inmóvil. Pero, ciertamente, también decimos que es imposible que esté en algo. Pues decimos. Por tanto, tampoco está nunca en el mismo lugar.¿ Por qué? Porque ya estaría en aquello en lo que está en el mismo lugar. Ciertamente. Pero no era posible que estuviera ni en sí mismo ni en otro. Pues no. Por tanto, el uno nunca está en el mismo lugar. No parece. Pero, ciertamente, lo que nunca está en el mismo lugar no guarda reposo ni está quieto. Pues no es posible. Por tanto, el uno, al parecer, ni está quieto ni se mueve. Ciertamente no parece. Tampoco será lo mismo ni que otro ni que sí mismo, ni a su vez será otro ni de sí mismo ni de otro.¿ Cómo? Siendo otro de sí mismo, sería otro de uno y no sería uno. Es verdad. Y, ciertamente, siendo lo mismo que otro, sería aquello, pero él mismo no sería; de modo que ni así sería lo que es, uno, sino otro que uno. Pues no. Por tanto, no será lo mismo que otro ni otro que sí mismo. Pues no. Y, ciertamente, no será otro de otro, mientras sea uno; pues no le corresponde a uno ser otro de algo, sino solo a otro de otro, y a ningún otro. Correctamente. Por tanto, por ser uno no será otro;¿ o crees? De ninguna manera. Pero, ciertamente, si no es por esto, no será por sí mismo, y si no es por sí mismo, tampoco él mismo; y no siendo él mismo de ninguna manera otro, no será otro de nada. Correctamente. Tampoco será lo mismo que sí mismo.¿ Cómo no?¿ No es la misma naturaleza del uno, la misma, sin duda, también la de lo mismo?¿ Por qué? Porque no, cuando algo llega a ser lo mismo que algo, llega a ser uno.¿ Pero qué entonces? Al llegar a ser lo mismo que muchas cosas, es necesario que llegue a ser muchas y no una. Es verdad. Pero si el uno y lo mismo no difieren de ninguna manera, cuando algo llegaba a ser lo mismo, siempre llegaba a ser uno, y cuando uno, lo mismo. Ciertamente. Por tanto, si el uno será lo mismo que sí mismo, no será uno consigo mismo; y así, siendo uno, no será uno. Pero, ciertamente, esto es imposible; por tanto, es imposible también para el uno ser otro de otro o lo mismo que sí mismo. Imposible. Así, pues, el uno no sería otro ni lo mismo ni consigo mismo ni con otro. Pues no.
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Tampoco será semejante a algo ni desemejante ni consigo mismo ni con otro.¿ Por qué? Porque lo que ha sufrido lo mismo es semejante. Sí. Pero, ciertamente, la naturaleza de lo mismo resultó separada del uno. Pues resultó. Pero, ciertamente, si algo ha sufrido algo separado de ser uno, habría sufrido ser más que uno, y esto es imposible. Sí. Por tanto, de ninguna manera es posible que el uno haya sufrido ser lo mismo ni con otro ni consigo mismo. No parece. Por tanto, tampoco es posible que él mismo sea semejante ni con otro ni consigo mismo. No parece. Tampoco, ciertamente, el uno ha sufrido ser otro; pues también así habría sufrido ser más que uno. Pues más. Pero lo que ha sufrido ser otro, ya sea de sí mismo o de otro, sería desemejante o a sí mismo o a otro, si es que lo que ha sufrido lo mismo es semejante. Correctamente. Pero el uno, al parecer, no habiendo sufrido de ninguna manera ser otro, no es de ninguna manera desemejante ni consigo mismo ni con otro. Pues no. Por tanto, el uno no sería ni semejante ni desemejante ni con otro ni consigo mismo. No parece. Y, ciertamente, siendo de tal naturaleza, no será igual ni desigual ni consigo mismo ni con otro.¿ Cómo? Siendo igual, será de las mismas medidas que aquello a lo que sea igual. Sí. Pero siendo mayor o menor, de aquellos con los que sea conmensurable, tendrá más medidas que los menores, y menos que los mayores. Sí. Y de aquellos con los que no sea conmensurable, será de medidas más pequeñas y más grandes.¿ Cómo no? Por tanto,¿ no es imposible que lo que no participa de lo mismo sea de las mismas medidas o de otras cualesquiera que sean las mismas? Imposible. Por tanto, no sería igual ni consigo mismo ni con otro al no ser de las mismas medidas. Ciertamente no parece. Pero, ciertamente, siendo de más medidas o de menos, de cuantas medidas, de tantas partes sería; y así, a su vez, ya no será uno, sino tantas cuantas sean las medidas. Correctamente. Pero si fuera de una medida, llegaría a ser igual a la medida; pero esto resultó imposible, que él mismo sea igual a algo. Pues resultó. Por tanto, no participando de una medida ni de muchas ni de pocas, ni participando en absoluto de lo mismo, ni será nunca igual consigo mismo, al parecer, ni con otro; ni a su vez mayor ni menor ni de sí mismo ni de otro. Ciertamente, así es.¿ Qué más?¿ Le parece a alguien posible que el uno sea más viejo o más joven o que tenga la misma edad?¿ Por qué no? Porque, al tener la misma edad, ya sea consigo mismo o con otro, participará de la igualdad de tiempo y de la semejanza, de las cuales decíamos que el uno no participaba, ni de la semejanza ni de la igualdad. Pues decíamos, en efecto. Y, ciertamente, también que no participa de la desemejanza ni de la desigualdad, también esto decíamos. Ciertamente.
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¿ Cómo, pues, será posible que sea más viejo o más joven que algo o que tenga la misma edad que algo siendo de tal naturaleza? De ninguna manera. Por tanto, el uno no sería más joven ni más viejo ni tendría la misma edad ni consigo mismo ni con otro. No parece.¿ Es, pues, que el uno no podría estar en el tiempo en absoluto, si fuera de tal naturaleza?¿ O no es necesario que, si algo está en el tiempo, llegue a ser siempre más viejo que sí mismo? Es necesario.¿ No es, pues, lo más viejo siempre más viejo que lo más joven?¿ Cómo no? Por tanto, lo más viejo, al llegar a ser de sí mismo, llega a ser también más joven que sí mismo al mismo tiempo, si es que va a tener de qué llegar a ser más viejo.¿ Cómo dices? Así: no es necesario que algo llegue a ser diferente de otro ya siendo diferente, sino que lo que ya es, ya sea, y lo que ha llegado a ser, haya llegado a ser, y lo que va a ser, vaya a ser, y lo que está llegando a ser no haya llegado a ser ni vaya a ser ni sea todavía diferente, sino que esté llegando a ser y de otra manera no sea. Pues es necesario. Pero, ciertamente, lo más viejo es diferencia de lo más joven y de ninguna otra cosa. Pues es. Por tanto, es necesario que lo más viejo, al llegar a ser de sí mismo, llegue a ser también más joven que sí mismo al mismo tiempo. Parece. Pero, ciertamente, también que no llegue a ser más tiempo que sí mismo ni menos, sino que llegue a ser y sea y haya llegado a ser y vaya a ser el mismo tiempo consigo mismo. Pues es necesario también esto. Por tanto, es necesario, al parecer, que todas las cosas que están en el tiempo y participan de tal naturaleza, cada una de ellas tenga la misma edad consigo misma y llegue a ser más vieja que sí misma y más joven al mismo tiempo. Es probable. Pero, ciertamente, al uno no le correspondía ninguna de tales afecciones. Pues no le correspondía. Por tanto, tampoco participa del tiempo, ni está en ningún tiempo. Ciertamente no, según lo que el discurso sostiene.¿ Qué entonces?¿ El' era' y el' ha llegado a ser' y el' llegaba a ser' no parecen significar participación de tiempo de lo que alguna vez ha llegado a ser? Y mucho.¿ Qué más?¿ El' será' y el' llegará a ser' y el' habrá de llegar a ser' no son del después, del futuro? Sí.¿ Y el' es' y el' está llegando a ser' no son del presente? Ciertamente. Por tanto, si el uno no participa de ninguna manera de ningún tiempo, ni ha llegado a ser alguna vez ni llegaba a ser ni era alguna vez, ni ahora ha llegado a ser ni está llegando a ser ni es, ni después llegará a ser ni habrá de llegar a ser ni será. Verdaderamente.¿ Es, pues, posible que algo participe de la esencia de otra manera que según alguna de estas? No es. Por tanto, de ninguna manera el uno participa de la esencia. No parece. Por tanto, de ninguna manera el uno es. No parece.
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Por tanto, tampoco es de tal manera que sea uno; pues ya sería siendo y participando de la esencia; pero, al parecer, el uno ni es uno ni es, si hay que creer en tal discurso. Es probable. Pero lo que no es,¿ podría haber algo para este no ser, o de él?¿ Y cómo? Por tanto, tampoco tiene nombre ni discurso ni ninguna ciencia ni sensación ni opinión. No parece. Por tanto, tampoco es nombrado ni se dice ni se opina ni se conoce, ni ninguna de las cosas que son siente de él. No parece.¿ Es, pues, posible que estas cosas sean así respecto al uno? Ciertamente no me parece.¿ Quieres, pues, que volvamos a la hipótesis desde el principio, por si al volver nos parece algo diferente? Ciertamente quiero. Por tanto, si el uno es, decimos, las cosas que suceden respecto a él, cuáles resultan ser, hay que acordarlas;¿ no es así? Sí. Mira, pues, desde el principio. Si el uno es,¿ es posible que sea, pero que no participe de la esencia? No es posible. Por tanto, la esencia del uno sería también no siendo lo mismo que el uno; pues aquella no sería la esencia de aquel, ni aquel, el uno, participaría de aquella, sino que sería semejante decir que uno es y uno uno. Pero ahora esta no es la hipótesis, si uno es uno, qué debe suceder, sino si uno es;¿ no es así? Ciertamente. Por tanto,¿ como significando algo distinto el' es' del' uno'? Es necesario.¿ Es, pues, otra cosa que el hecho de que el uno participa de la esencia, lo que se diría, cuando alguien dice en resumen que uno es? Ciertamente. Digamos de nuevo, si uno es, qué sucederá. Considera, pues, si no es necesario que esta hipótesis signifique que el uno, siendo de tal naturaleza, tenga partes.¿ Cómo? Así: si el' es' se dice del uno que es y el' uno' del uno que es, y no es lo mismo la esencia y el uno, sino de aquel mismo que establecimos, del uno que es,¿ no es necesario que el todo sea uno mismo, y que de este lleguen a ser partes el uno y el ser? Es necesario.¿ Llamaremos, pues, a cada una de estas partes solo parte, o debemos llamar parte a la parte del todo? Del todo. Por tanto, es un todo lo que sea uno, y tiene parte. Ciertamente.¿ Qué entonces? De cada una de estas partes del uno que es, el uno y el ser,¿ quedan excluidas o el uno de la parte del ser o el ser de la parte del uno? No sería.
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Por tanto, de nuevo también cada una de las partes tiene el uno y el ser, y lo más pequeño llega a ser de dos partes a su vez, y según el mismo discurso así siempre, que cualquier cosa que llegue a ser parte, tiene siempre estas dos partes; pues el uno tiene siempre el ser y el ser tiene el uno; de modo que es necesario que, llegando a ser siempre dos, nunca sea uno. Ciertamente. Por tanto,¿ no sería infinito en multitud el uno que es así? Parece. Vamos, pues, también por aquí todavía.¿ Por dónde? Decimos que el uno participa de la esencia,¿ por lo cual es? Sí. Y por estas cosas, pues, el uno que es resultó muchas cosas. Así.¿ Qué más? El uno mismo, que decimos que participa de la esencia, si lo tomamos solo con el pensamiento por sí mismo sin esto de lo que decimos que participa,¿ aparecerá solo uno o también muchas cosas esto mismo? Uno, creo yo. Veamos, pues: es necesario que su esencia sea otra, y él mismo otra, si el uno no es esencia, sino que como uno participó de la esencia. Es necesario. Por tanto, si la esencia es otra y el uno es otro, ni por ser uno el uno es otro de la esencia, ni por ser esencia la esencia es otra del uno, sino por ser otro y distinto son otros entre sí. Ciertamente. De modo que no es lo mismo lo otro ni por el uno ni por la esencia.¿ Cómo no?¿ Qué entonces? Si elegimos de ellos, ya sea que quieras la esencia y lo otro, o la esencia y el uno, o el uno y lo otro,¿ no elegimos en cada elección dos cosas que es correcto llamar a ambas?¿ Cómo? Así:¿ es posible decir esencia? Es.¿ Y decir uno a su vez? También esto.¿ No se ha dicho, pues, cada uno de ellos? Sí.¿ Y qué cuando digo esencia y uno, no son ambos? Ciertamente. Por tanto, también si esencia y otro o otro y uno, y así de todas maneras en cada caso digo ambos? Sí. Y aquello que ambos sean llamados correctamente,¿ es posible que ambos sean, pero dos no? No es posible. Y aquello que sean dos,¿ hay algún mecanismo para que cada uno de ellos no sea uno? Ninguno. Por tanto, puesto que resulta que cada uno de estos es de dos en dos, también cada uno sería uno. Parece. Y si cada uno de ellos es uno, al añadirse uno cualquiera a cualquier pareja,¿ no llegan a ser tres todas las cosas? Sí.¿ Y tres no son impares y dos pares?¿ Cómo no?¿ Qué más? Siendo dos,¿ no es necesario que sea también dos veces, y siendo tres, tres veces, si es que le corresponde al dos el dos veces uno y al tres el tres veces uno? Es necesario. Y siendo dos y dos veces,¿ no es necesario que sea dos veces dos? Y siendo tres y tres veces,¿ no es necesario a su vez que sea tres veces tres?¿ Cómo no?¿ Qué más? Siendo tres y siendo dos veces, y siendo dos y siendo tres veces,¿ no es necesario que sea también tres veces dos y dos veces tres? Mucho, ciertamente.
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Por tanto, los pares serían pares de veces y los impares impares de veces y los pares impares de veces y los impares pares de veces. Es así. Si, pues, estas cosas son así,¿ crees que queda algún número que no sea necesario que sea? De ninguna manera. Por tanto, si uno es, es necesario que también sea número. Es necesario. Pero, ciertamente, siendo número, serían muchas cosas y una multitud infinita de las cosas que son;¿ o no llega a ser el número infinito en multitud y participando de la esencia? Y mucho. Por tanto, si todo número participa de la esencia,¿ cada parte del número participaría de ella? Sí. Por tanto,¿ la esencia se ha distribuido sobre todas las cosas que son muchas y no se aparta de ninguna de las cosas que son, ni de la más pequeña ni de la más grande?¿ O es esto incluso irracional preguntarlo?¿ Pues cómo podría la esencia apartarse de algo de las cosas que son? De ninguna manera. Por tanto, se ha fragmentado tanto como es posible en lo más pequeño y lo más grande y en todas las cosas que son, y se ha dividido sobremanera, y hay partes infinitas de la esencia. Es así. Por tanto, son muchísimas las partes de ella. Muchísimas, ciertamente.¿ Qué entonces?¿ Hay algo de ellas que sea parte de la esencia, pero que no sea parte?¿ Y cómo podría ocurrir esto? Pero si, creo, es, es necesario que sea siempre, mientras sea, algo uno, pero nada imposible. Es necesario. Por tanto, junto a cada parte de la esencia está presente el uno, no apartándose ni de la parte más pequeña ni de la más grande ni de ninguna otra. Así.¿ Es, pues, siendo uno, un todo en muchos lugares al mismo tiempo? Considera esto. Pero considero y veo que es imposible. Por tanto, está dividido, si no es un todo; pues de otra manera no estará presente de ninguna manera al mismo tiempo con todas las partes de la esencia más que dividido. Sí. Y, ciertamente, lo que es divisible es de gran necesidad que sea tantas cosas cuantas sean las partes. Es necesario. Por tanto, no decíamos verdades hace poco al decir que la esencia estaría distribuida en muchísimas partes. Pues no se ha distribuido en más que el uno, sino en iguales, al parecer, al uno; pues ni el ser se aparta del uno ni el uno del ser, sino que se igualan siendo dos siempre junto a todo. Ciertamente así parece. Por tanto, el uno mismo, fragmentado por la esencia, es muchas cosas e infinito en multitud. Parece. Por tanto, no solo el ser uno es muchas cosas, sino que también el uno mismo, distribuido por el ser, es necesario que sea muchas cosas. Ciertamente.
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Y, ciertamente, que las partes de un todo son partes, el uno sería limitado según el todo;¿ o no están contenidas las partes por el todo? Es necesario. Pero, ciertamente, lo que contiene sería un límite.¿ Cómo no? Por tanto, el uno que es, es uno en algún lugar y muchas cosas, y un todo y partes, y limitado e infinito en multitud. Parece.¿ Es, pues, puesto que es limitado, que tiene también extremos? Es necesario.¿ Qué más? Si es un todo,¿ no tendría también principio y medio y fin?¿ O es posible que algo sea un todo sin estas tres cosas? Y si alguna de ellas se aparta,¿ querrá todavía ser un todo? No querrá. Por tanto, el uno tendría, al parecer, principio y fin y medio. Tendría. Pero, ciertamente, el medio dista igual de los extremos; pues de otra manera no sería medio. Pues no. Y, por tanto, de alguna forma, al parecer, el uno participaría de tal naturaleza, ya sea de recto o de redondo o de alguna mezcla de ambos. Participaría, pues.¿ Es, pues, estando así, que no estará él mismo en sí mismo y en otro?¿ Cómo? Cada una de las partes está en el todo y nada fuera del todo. Así.¿ Y todas las partes están contenidas por el todo? Sí. Y, ciertamente, todas las partes de sí mismo son el uno, y ni más ni menos que todas. Pues no. Por tanto,¿ el todo es el uno?¿ Cómo no? Si, pues, todas las partes resultan estar en el todo, y todas las cosas son el uno y el todo mismo, y todas las cosas están contenidas por el todo, el uno estaría contenido por el uno, y así el uno mismo estaría ya en sí mismo. Parece. Pero, ciertamente, el todo a su vez no está en las partes, ni en todas ni en alguna. Pues si estuviera en todas, es necesario que también esté en una; pues no estando en alguna una, no podría estar ya en todas; pero si esto es uno de todas las cosas, y el todo no está en esto,¿ cómo estará todavía en todas las cosas? De ninguna manera. Tampoco, ciertamente, en algunas de las partes; pues si el todo estuviera en algunas, el más estaría en el menos, lo cual es imposible. Pues es imposible. Y no estando el todo en más ni en una ni en todas las partes,¿ no es necesario que esté en otro lugar o que no esté ya en ninguna parte? Es necesario. Por tanto, no estando en ninguna parte, no sería nada, pero siendo un todo, puesto que no está en sí mismo,¿ es necesario que esté en otro? Ciertamente. Por tanto, en cuanto el uno es un todo, está en otro; pero en cuanto resulta que todas las cosas son partes, él mismo está en sí mismo; y así es necesario que el uno esté él mismo en sí mismo y en otro. Es necesario. Estando el uno así constituido,¿ no es necesario que también se mueva y esté quieto?¿ Cómo?
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Está quieto, en algún lugar, si es que está en sí mismo; pues estando en uno y no pasando de este, estaría en el mismo lugar, en sí mismo. Pues es. Pero, ciertamente, lo que está siempre en el mismo lugar es necesario que esté siempre quieto. Ciertamente.¿ Qué más? Lo que está siempre en otro,¿ no es necesario que lo contrario nunca esté en el mismo lugar, y nunca estando en el mismo lugar no esté quieto, y no estando quieto se mueva? Así. Por tanto, es necesario que el uno, estando siempre él mismo en sí mismo y en otro, se mueva siempre y esté quieto. Parece. Y, ciertamente, debe ser lo mismo que sí mismo y otro de sí mismo, y con los otros de igual manera ser lo mismo y otro, si es que también ha sufrido las cosas anteriores.¿ Cómo? Todo, en algún lugar, respecto a todo es así, o es lo mismo o es otro; o si no fuera lo mismo ni otro, sería parte de aquello respecto a lo cual es así, o como respecto a una parte sería un todo. Parece.¿ Es, pues, el uno mismo parte de sí mismo? De ninguna manera. Por tanto, tampoco como respecto a una parte sería un todo de sí mismo, siendo parte respecto a sí mismo. Pues no es posible.¿ Pero es el uno otro de uno? De ninguna manera. Por tanto, tampoco sería otro de sí mismo. Ciertamente no. Si, pues, no es otro ni todo ni parte respecto a sí mismo,¿ no es necesario que sea ya lo mismo que sí mismo? Es necesario.¿ Qué más? Lo que está en otro, estando él mismo en el mismo lugar consigo mismo,¿ no es necesario que sea otro de sí mismo, si es que también estará en otro lugar? Me parece. Así, ciertamente, resultó que el uno tiene, estando él mismo en sí mismo al mismo tiempo y en otro. Pues resultó. Por tanto, el uno sería, al parecer, otro de sí mismo por esto. Parece.¿ Qué entonces? Si es otro de algo,¿ no será otro de algo que es otro? Es necesario. Por tanto, todas las cosas que no son uno,¿ son todas otras del uno, y el uno de las que no son uno?¿ Cómo no? Por tanto, el uno sería otro de las otras. Otro. Mira, pues:¿ lo mismo y lo otro no son contrarios entre sí?¿ Cómo no?¿ Querrá, pues, lo mismo estar en lo otro o lo otro en lo mismo alguna vez? No querrá. Por tanto, si lo otro nunca estará en el mismo lugar, no hay ninguna de las cosas que son en la que esté lo otro durante ningún tiempo; pues si estuviera en algo durante algún tiempo, lo otro estaría en el mismo lugar durante aquel tiempo.¿ No es así? Así. Y puesto que nunca está en el mismo lugar, lo otro nunca estaría en ninguna de las cosas que son. Es verdad. Por tanto, lo otro no estaría ni en las que no son uno ni en el uno. Pues no. Por tanto, el uno no sería otro de las que no son uno por lo otro, ni las que no son uno serían otras del uno. Pues no.
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Tampoco, ciertamente, serían distintos entre sí para ellos mismos, si no participaran de lo distinto.¿ Pues cómo? Y si no son distintos ni para sí mismos ni para lo distinto,¿ no escaparían por completo a no ser distintos entre sí? Escaparían. Pero, en efecto, lo que no es uno tampoco participa de lo uno; pues no sería no- uno, sino que de algún modo sería uno. Verdadero. Por tanto, lo que no es uno tampoco sería número; pues ni siquiera así sería no- uno en absoluto, al poseer número. Pues no, en efecto.¿ Qué más?¿ Acaso lo que no es uno son partes de lo uno?¿ O acaso ni siquiera así participaría de lo uno lo que no es uno? Participaba. Si, por tanto, lo uno es en todo sentido, y lo que no es uno es, ni lo uno sería parte de lo que no es uno, ni un todo como de partes; ni, a su vez, lo que no es uno serían partes de lo uno, ni un todo como de lo uno como parte. Pues no. Pero, en efecto, decíamos que lo que no es ni parte ni todo ni distinto entre sí sería lo mismo que sí mismo. Pues decíamos.¿ Afirmemos, pues, que también lo uno, al estar así respecto a lo que no es uno, es lo mismo que ellos? Afirmemos. Lo uno, pues, según parece, es distinto de los otros y de sí mismo, y lo mismo que aquellos y que sí mismo. Corre el riesgo de aparecer así a partir del razonamiento.¿ Es, pues, también semejante y desemejante a sí mismo y a los otros? Quizás. Puesto que, al menos, apareció como distinto de los otros, también los otros, de algún modo, serían distintos de él.¿ Cómo no?¿ No es, pues, distinto de los otros de la misma manera que los otros lo son de él, y ni más ni menos?¿ Pues qué otra cosa? Si, por tanto, ni más ni menos, de igual manera. Sí.¿ No es, pues, en la medida en que ha experimentado ser distinto de los otros y los otros de él de igual modo, en esa medida habrían experimentado lo mismo tanto lo uno respecto a los otros como los otros respecto a lo uno?¿ Cómo dices? De este modo:¿ no llamas a cada uno de los nombres por algo? Yo, sí.¿ Qué entonces?¿ Dirías el mismo nombre más de una vez o una sola? Yo, sí.¿ Entonces, si lo dices una vez, te refieres a aquello de lo cual es el nombre, y si muchas veces, no a aquello?¿ O si pronuncias el mismo nombre una vez o muchas veces, hay una gran necesidad de que digas siempre lo mismo?¿ Cómo no?¿ No es también el nombre' distinto' por algo? Ciertamente. Cuando, pues, lo pronuncias, ya sea una vez o muchas veces, no nombras otra cosa ni por otra cosa que no sea aquello de lo cual era nombre. Es necesario. Cuando, pues, decimos que los otros son distintos de lo uno, y lo uno distinto de los otros, al decir dos veces' distinto', no lo decimos en absoluto por otra naturaleza, sino siempre por aquella naturaleza de la cual era el nombre. Ciertamente.
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En la medida, pues, en que lo uno es distinto de los otros y los otros de lo uno, por el hecho mismo de haber experimentado lo' distinto', no habrían experimentado otra cosa, sino lo mismo, lo uno respecto a los otros; y lo que ha experimentado lo mismo es semejante;¿ no es así? Sí. En la medida, pues, en que lo uno ha experimentado ser distinto de los otros, por esto mismo sería semejante a todos; pues todo es distinto de todo. Parece. Pero, en efecto, lo semejante es contrario a lo desemejante. Sí.¿ No es también lo distinto contrario a lo mismo? También esto. Pero, en efecto, también esto apareció, que lo uno es lo mismo que los otros. Pues apareció. Pero el ser lo mismo que los otros es una afección contraria a ser distinto de los otros. Ciertamente. En la medida, sin embargo, en que es distinto, apareció semejante. Sí. En la medida, pues, en que es lo mismo, será desemejante según la afección contraria a la afección que hace semejante.¿ Pero lo distinto hacía semejante? Sí. Por tanto, lo mismo hará desemejante, si no es contrario a lo distinto. Parece. Lo uno, pues, será semejante y desemejante a los otros: en cuanto distinto, semejante; en cuanto lo mismo, desemejante. Pues tiene, según parece, también tal razonamiento. Pues también tiene este.¿ Cuál? En cuanto ha experimentado ser lo mismo, no haber experimentado ser otro, y al no haber experimentado ser otro, no ser desemejante, y al no ser desemejante, ser semejante; pero en cuanto ha experimentado ser otro, ser otro, y al ser otro, ser desemejante. Dices verdades. Por tanto, siendo lo uno lo mismo que los otros y porque es distinto, según ambos y según cada uno, sería semejante y desemejante a los otros. Ciertamente.¿ No es, pues, de igual manera respecto a sí mismo, puesto que apareció distinto de sí mismo y lo mismo que sí mismo, que según ambos y según cada uno aparecerá semejante y desemejante? Es necesario.¿ Qué más? Examina cómo se comporta respecto a tocarse a sí mismo y a los otros, y respecto a no tocarse. Examino. Pues lo uno apareció siendo en sí mismo como un todo. Correctamente.¿ No es, pues, también lo uno en los otros? Sí. En la medida, pues, en que está en los otros, tocaría a los otros; pero en la medida en que está en sí mismo, se vería impedido de tocar a los otros, y tocaría a sí mismo al estar en sí mismo. Parece. De este modo, pues, lo uno tocaría a sí mismo y a los otros. Tocaría.¿ Pero de esta otra manera?¿ Acaso no todo lo que va a tocar algo debe estar contiguo a aquello que va a tocar, ocupando esa posición que esté después de aquella en la que está, para tocar? Es necesario. También lo uno, pues, si va a tocarse a sí mismo, debe estar contiguo inmediatamente después de sí mismo, ocupando el lugar que sigue a aquel en el que está. Pues es necesario.
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¿ No es, pues, que siendo dos, lo uno haría esto y llegaría a estar en dos lugares a la vez; pero mientras sea uno, no querrá? Pues no, en efecto. La misma necesidad, pues, para lo uno, es no ser dos ni tocarse a sí mismo. La misma. Pero tampoco tocará a los otros.¿ Por qué? Porque, decimos, lo que va a tocar debe estar separado y contiguo a aquello que va a tocar, y no haber nada tercero entre ellos. Verdadero. Por tanto, debe haber al menos dos, si va a haber contacto. Debe. Pero si a los dos términos se añade un tercero contiguo, ellos mismos serán tres, pero los contactos dos. Sí. Y así, pues, siempre que se añade uno, se añade un contacto, y sucede que los contactos son uno menos que la cantidad de los números. Pues por lo mismo que los primeros dos aventajaron a los contactos en ser mayor el número que los contactos, por ese mismo igual, todo número posterior aventaja a todos los contactos; pues ya lo restante se añade a la vez uno al número y un contacto a los contactos. Correctamente. Cuantos son, pues, los seres en número, los contactos son siempre uno menos que ellos. Verdadero. Pero si es solo uno, y no hay dualidad, no habría contacto.¿ Pues cómo?¿ No decimos, pues, que los otros de lo uno no son uno ni participan de él, si es que son otros? Pues no. Por tanto, no hay número en los otros, al no estar presente lo uno en ellos.¿ Pues cómo? Por tanto, los otros no son uno ni dos ni tienen nombre de ningún otro número. No. Lo uno, pues, es solo uno, y no habría dualidad. No parece. Por tanto, no hay contacto al no haber dos. No hay. Por tanto, ni lo uno toca a los otros ni los otros a lo uno, puesto que no hay contacto. Pues no, en efecto. De este modo, pues, según todas estas cosas, lo uno toca y no toca a los otros y a sí mismo. Parece.¿ Es, pues, también igual y desigual a sí mismo y a los otros?¿ Cómo? Si lo uno fuera mayor o menor que los otros, o, a su vez, los otros mayores o menores que lo uno,¿ acaso no sería por el hecho de ser uno lo uno y los otros otros de lo uno, que no serían ni mayores ni menores entre sí por estas mismas esencias? Pero si, además de ser tales, cada uno tuviera igualdad, serían iguales entre sí; pero si unos tuvieran magnitud y el otro pequeñez, o también magnitud lo uno y pequeñez los otros, a cualquiera que le correspondiera la especie de magnitud, sería mayor, y a quien la pequeñez, menor. Es necesario.
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¿ No son, pues, estas dos especies, la magnitud y la pequeñez? Pues no serían, supongo, si no fueran, contrarias entre sí y no se engendraran en los seres.¿ Pues cómo podrían? Si, por tanto, la pequeñez se engendra en lo uno, estaría o en el todo o en una parte de él. Es necesario.¿ Qué si se engendrara en el todo?¿ No estaría extendida por todo él de igual modo que lo uno, o rodeándolo? Es evidente.¿ Acaso, pues, la pequeñez, al estar de igual modo que lo uno, no sería igual a él, y al rodearlo, mayor?¿ Cómo no?¿ Es posible, pues, que la pequeñez sea igual a algo o mayor que algo, y que realice las funciones de la magnitud y de la igualdad, y no las suyas propias? Imposible. Por tanto, la pequeñez no estaría en todo lo uno, sino, si acaso, en una parte. Sí. Pero tampoco en toda la parte; si no, hará lo mismo que respecto al todo: será igual o mayor que la parte en la que esté siempre. Es necesario. Por tanto, la pequeñez no estará nunca en ninguno de los seres, engendrándose ni en parte ni en todo; ni habrá nada pequeño excepto la pequeñez misma. No parece. Por tanto, tampoco la magnitud estará en él; pues sería algo mayor otro y además de la magnitud misma, aquello en lo que estuviera la magnitud, y esto sin que la pequeñez esté en él, a la cual es necesario superar, si es que es grande; pero esto es imposible, puesto que la pequeñez no está en ninguna parte. Verdadero. Pero, en efecto, la magnitud misma no es mayor que otra cosa que no sea la pequeñez misma, ni la pequeñez menor que otra cosa que no sea la magnitud misma. Pues no. Por tanto, ni los otros son mayores ni menores que lo uno, al no tener magnitud ni pequeñez, ni estos dos mismos tienen respecto a lo uno la potencia de superar y ser superados, sino respecto a sí mismos, ni, a su vez, lo uno sería mayor ni menor que estos ni que los otros, al no tener magnitud ni pequeñez. No parece, en efecto.¿ Acaso, pues, si lo uno no es ni mayor ni menor que los otros, es necesario que no supere ni sea superado por ellos? Es necesario.¿ No es, pues, que lo que ni supera ni es superado es de gran necesidad que sea igual, y al ser igual, ser igual?¿ Pues cómo no? Y, en efecto, también lo uno mismo respecto a sí mismo se comportaría así: al no tener magnitud ni pequeñez en sí mismo, ni sería superado ni superaría a sí mismo, sino que al ser igual, sería igual a sí mismo. Ciertamente. Lo uno, pues, sería igual a sí mismo y a los otros. Parece.
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Y, en efecto, al estar en sí mismo y alrededor de sí mismo, estaría desde fuera, y al rodear, sería mayor que sí mismo, y al ser rodeado, menor, y así lo uno sería mayor y menor que sí mismo. Pues lo sería.¿ No es, pues, también necesario esto, que no haya nada fuera de lo uno y de los otros?¿ Pues cómo no? Pero, en efecto, lo que es siempre debe estar en algún lugar. Sí.¿ No es, pues, que lo que está en algo estará en algo mayor al ser menor? Pues no podría estar de otra manera lo otro en lo otro. Pues no. Puesto que no hay nada otro aparte de los otros y de lo uno, y deben estar en algo,¿ no es necesario ya que estén unos en otros, tanto los otros en lo uno como lo uno en los otros, o no estar en ninguna parte? Parece. Que lo uno está en los otros, los otros serían mayores que lo uno, al rodearlo, y lo uno menor que los otros, al ser rodeado; pero que los otros están en lo uno, lo uno sería mayor que los otros según el mismo razonamiento, y los otros menores que lo uno. Parece. Lo uno, pues, es igual, mayor y menor que sí mismo y que los otros. Parece. Y, en efecto, si es mayor, menor e igual, sería de medidas iguales, mayores y menores que sí mismo y que los otros, y puesto que de medidas, también de partes.¿ Cómo no? Al ser, pues, de medidas iguales, mayores y menores, también en número sería menor y mayor que sí mismo y que los otros, e igual a sí mismo y a los otros de la misma manera.¿ Cómo? De aquello de lo que es mayor, sería de más medidas, y de cuantas medidas, también de partes; y de aquello de lo que es menor, de igual manera; y de aquello a lo que es igual, de la misma manera. Así.¿ No es, pues, que al ser mayor, menor e igual que sí mismo, sería de medidas iguales, mayores y menores que sí mismo, y puesto que de medidas, también de partes?¿ Cómo no? Al ser, pues, de partes iguales a sí mismo, sería igual en cantidad a sí mismo, y de más partes, mayor, y de menos, menor en número que sí mismo. Parece.¿ No es, pues, que también respecto a los otros se comportará lo uno de igual manera?¿ Que en cuanto aparece mayor que ellos, es necesario que sea también mayor en número que ellos; que en cuanto menor, menor; y que en cuanto igual en magnitud, igual también en cantidad a los otros? Es necesario. De este modo, pues, a su vez, según parece, lo uno será igual, mayor y menor en número que sí mismo y que los otros. Será.¿ Acaso, pues, lo uno participa también del tiempo, y es y llega a ser más joven y más viejo que sí mismo y que los otros, y ni más joven ni más viejo que sí mismo ni que los otros, al participar del tiempo?¿ Cómo? El ser, supongo, le corresponde, si es que es uno. Sí.
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¿ Pero el ser es otra cosa que participación de esencia con el tiempo presente, así como el' era' con el pasado y, a su vez, el' será' con el futuro es comunión de esencia? Pues lo es. Participa, pues, del tiempo, si es que también del ser. Ciertamente.¿ No es, pues, que el tiempo avanza? Sí. Siempre, pues, llega a ser más viejo que sí mismo, si es que avanza según el tiempo. Es necesario.¿ Acaso, pues, recordamos que al llegar a ser más joven, lo más viejo llega a ser más viejo? Recordamos.¿ No es, pues, puesto que lo uno llega a ser más viejo que sí mismo, que al llegar a ser más joven que sí mismo, llegaría a ser más viejo? Es necesario. Llega a ser, pues, más joven y más viejo que sí mismo de este modo. Sí.¿ Pero es más viejo, acaso no cuando está llegando a ser en el tiempo presente, el que está entre el' era' y el' será'? Pues no avanzará, supongo, desde el' alguna vez' hacia el' después' saltándose el' ahora'. Pues no.¿ Acaso, pues, no se detiene entonces de llegar a ser más viejo, cuando se encuentra con el' ahora', y no llega a ser, sino que es entonces ya más viejo? Pues al avanzar no sería captado nunca por el' ahora'. Pues lo que avanza se comporta de tal modo que toca ambos, el' ahora' y el' después', soltando el' ahora' y tomando el' después', llegando a ser entre ambos, el' después' y el' ahora'. Verdadero. Pero si es necesario que todo lo que llega a ser no pase por alto el' ahora', cuando está en él, se detiene siempre de llegar a ser y es entonces esto lo que sea que llegue a ser. Parece. También lo uno, pues, cuando al llegar a ser más viejo se encuentra con el' ahora', se detuvo de llegar a ser y es entonces más viejo. Ciertamente.¿ No es, pues, que de aquello de lo que llegaba a ser más viejo, de eso también es?¿ Y llegaba a ser de sí mismo? Sí.¿ Pero es lo más viejo más viejo que lo más joven? Es. También, pues, es entonces más joven que sí mismo lo uno, cuando al llegar a ser más viejo se encuentra con el' ahora'. Es necesario. El' ahora', en efecto, está siempre presente a lo uno a través de todo el ser; pues es siempre' ahora' cuando sea que sea.¿ Pues cómo no? Siempre, pues, es y llega a ser más viejo que sí mismo y más joven lo uno. Parece.¿ Pero es más tiempo sí mismo que llega a ser, o el mismo? El mismo. Pero, en efecto, el mismo tiempo, ya sea llegando a ser o siendo, tiene la misma edad.¿ Cómo no? Pero lo que tiene la misma edad no es más viejo ni más joven. Pues no. Lo uno, pues, el mismo tiempo que sí mismo, tanto llegando a ser como siendo, no es más joven ni más viejo que sí mismo ni llega a serlo. No me parece.¿ Qué más?¿ De los otros?
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No puedo decirlo. Esto, en efecto, puedes decirlo, que los otros de lo uno, si es que son otros y no' lo otro', son más que uno; pues al ser' lo otro' sería uno, pero al ser' otros' son más que uno y tendrían multitud. Pues tendrían. Y al ser multitud, participarían de un número mayor que el de lo uno.¿ Cómo no?¿ Qué entonces?¿ Diremos que los más llegan a ser y han llegado a ser antes, o los menos? Los menos. Lo menos, pues, primero; y esto es lo uno.¿ O no? Sí. De todos, pues, lo uno ha llegado a ser primero de los que tienen número; pero también los otros todos tienen número, si es que son otros y no' lo otro'. Pues tienen. Pero al haber llegado a ser primero, supongo, ha llegado a ser antes, y los otros después, y los que han llegado a ser después son más jóvenes que lo que ha llegado a ser antes; y así los otros serían más jóvenes que lo uno, y lo uno más viejo que los otros. Pues lo sería.¿ Qué es esto?¿ Acaso lo uno habría llegado a ser contra su propia naturaleza, o es imposible? Imposible. Pero, en efecto, lo uno apareció teniendo partes, y si partes, también principio, fin y medio. Sí.¿ No es, pues, que primero de todo llega a ser el principio, tanto de lo uno mismo como de cada uno de los otros, y después del principio también los otros todos hasta el fin?¿ Cómo no? Y, en efecto, diremos que estas son todas partes de lo uno y del todo, pero que aquel mismo ha llegado a ser uno y todo a la vez con el fin. Pues diremos. Pero el fin, supongo, llega a ser lo último, y con él, por naturaleza, lo uno llega a ser; de modo que si es necesario que lo uno mismo no llegue a ser contra la naturaleza, al llegar a ser con el fin, habría llegado a ser lo último de los otros, por naturaleza. Parece. Más joven, pues, que los otros es lo uno, y los otros más viejos que lo uno. Así, a su vez, me parece.¿ Qué más?¿ El principio o cualquier otra parte de lo uno o de cualquier otro, si es que es parte y no partes, no es necesario que sea uno, al ser parte? Es necesario.¿ No es, pues, que lo uno llegaría a ser a la vez con lo primero que llega a ser y a la vez con lo segundo, y no se queda atrás de ninguno de los otros que llegan a ser, lo que sea que se añada a cualquier cosa, hasta que, habiendo pasado hasta el último, llegue a ser uno y todo, sin quedarse atrás ni de medio ni de primero ni de último ni de ningún otro en la generación? Verdadero.
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Para todos los otros, pues, lo uno mantiene la misma edad; de modo que si lo uno mismo no ha llegado a ser contra la naturaleza, no habría llegado a ser ni antes ni después de los otros, sino a la vez. Y según este razonamiento, lo uno no sería ni más viejo ni más joven que los otros, ni los otros que lo uno; pero según el anterior, más viejo y más joven, y los otros de él de igual manera. Ciertamente. Es, pues, así como se comporta y ha llegado a ser. Pero,¿ qué, a su vez, sobre el llegar a ser más viejo y más joven que los otros y los otros que lo uno, y no llegar a ser ni más joven ni más viejo?¿ Acaso, como sobre el ser, así también sobre el llegar a ser se comporta, o de otra manera? No puedo decirlo. Pero yo, al menos, esto: si también uno es más viejo que otro, el llegar a ser más viejo todavía o como lo primero que llegó a ser inmediatamente difirió en edad, no podría ya, ni, a su vez, lo que es más joven llegar a ser más joven todavía; pues cosas iguales añadidas a desiguales, tanto en tiempo como en cualquier otra cosa, hacen que difieran siempre por lo mismo por lo que difirieron al principio.¿ Pues cómo no? Por tanto, lo que es de lo uno que es, no llegaría a ser nunca más viejo ni más joven, si es que difiere siempre en edad por lo mismo; sino que es y ha llegado a ser más viejo, y lo otro más joven, pero no llega a serlo. Verdadero. Por tanto, lo uno, al ser de los otros que son, no llega a ser nunca ni más viejo ni más joven. Pues no, en efecto. Pero mira si de esta manera llegan a ser más viejos y más jóvenes.¿ De qué manera? En que lo uno apareció más viejo que los otros y los otros que lo uno.¿ Qué entonces? Cuando lo uno es más viejo que los otros, ha llegado a ser por más tiempo que los otros. Sí. De nuevo, pues, examina: si al tiempo mayor y al menor añadimos el mismo tiempo,¿ acaso el mayor diferirá del menor por la misma parte o por una menor? Por una menor. Por tanto, no será, lo que al principio era lo uno respecto a los otros difiriendo en edad, esto mismo hacia el después, sino que al tomar el mismo tiempo que los otros, diferirá siempre de ellos en edad menos que antes;¿ o no? Sí.¿ No es, pues, que lo que difiere en edad menos respecto a algo que antes, llegaría a ser más joven que en el pasado respecto a aquellos respecto a los cuales era más viejo antes? Más joven. Pero si aquello es más joven,¿ no son, a su vez, los otros respecto a lo uno más viejos que antes? Ciertamente.
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Lo que ha llegado a ser más joven, pues, llega a ser más viejo respecto a lo que ha llegado a ser antes y es más viejo, pero no es nunca más viejo, sino que llega a ser siempre más viejo que aquel; pues aquel progresa hacia lo más joven, y este hacia lo más viejo. Pero, a su vez, lo más viejo respecto a lo más joven llega a ser más joven de igual manera. Pues al ir ambos hacia lo contrario, llegan a ser lo contrario entre sí, lo más joven más viejo que lo más viejo, y lo más viejo más joven que lo más joven; pero no podrían llegar a serlo. Pues si llegaran a serlo, no llegarían a ser ya, sino que serían. Pero ahora llegan a ser más viejos y más jóvenes entre sí; lo uno llega a ser más joven que los otros, porque apareció siendo más viejo y habiendo llegado a ser antes, y los otros más viejos que lo uno, porque han llegado a ser después. Y según el mismo razonamiento, también los otros se comportan así respecto a lo uno, puesto que aparecieron siendo más viejos que él y habiendo llegado a ser antes. Pues aparece, en efecto, así.¿ No es, pues, que en la medida en que nada llega a ser más viejo ni más joven que otro, según el diferir siempre entre sí por el mismo número, ni lo uno llegaría a ser más viejo ni más joven que los otros, ni los otros que lo uno; pero en la medida en que es necesario que los que han llegado a ser antes difieran de los que han llegado a ser después por otra parte, y los que han llegado a ser después de los que han llegado a ser antes,¿ en esa medida es necesario que lleguen a ser más viejos y más jóvenes entre sí tanto los otros que lo uno como lo uno que los otros? Ciertamente. Según todas estas cosas, pues, lo uno es y llega a ser más viejo y más joven que sí mismo y que los otros, y ni es ni llega a ser ni más viejo ni más joven ni de sí mismo ni de los otros. Completamente, en efecto. Y puesto que lo uno participa del tiempo y del llegar a ser más viejo y más joven,¿ acaso no es necesario que participe también del' alguna vez', del' después' y del' ahora', si es que participa del tiempo? Es necesario. Lo uno, pues, era, es y será, y llegaba a ser, llega a ser y llegará a ser.¿ Cómo no? Y habría algo de él y para él, y era, es y será. Ciertamente. Y habría, pues, ciencia de él, opinión y sensación, si es que también ahora nosotros realizamos todas estas cosas sobre él. Dices correctamente. Y nombre y razonamiento hay para él, y es nombrado y se dice; y cuantas cosas de tales suceden ser sobre los otros, también sobre lo uno son. Completamente, en efecto, se comporta así. Digamos todavía lo tercero. Si lo uno es tal como hemos recorrido,¿ acaso no es necesario que él, siendo uno y muchos y ni uno ni muchos y participando del tiempo, porque es uno, participe alguna vez de esencia, y porque no es, no participe, a su vez, alguna vez de esencia? Es necesario.¿ Acaso, pues, cuando participa, será posible entonces no participar, o cuando no participa, participar? No es posible. En otro tiempo, pues, participa y en otro no participa; pues solo así podría participar y no participar de lo mismo.
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Correctamente.¿ No es, pues, que hay también este tiempo, cuando toma parte del ser y cuando se aparta de él?¿ O cómo será posible tener lo mismo a veces y a veces no tenerlo, si no es que alguna vez lo toma y lo deja? De ninguna manera.¿ Acaso no llamas' llegar a ser' al tomar parte de esencia? Yo, sí.¿ Y el apartarse de esencia, acaso no es perecer? Y ciertamente. Lo uno, pues, según parece, al tomar y dejar esencia, llega a ser y perece. Es necesario. Y al ser uno y muchos, y al llegar a ser y perecer,¿ acaso no es que, cuando llega a ser uno, perece el ser muchos, y cuando muchos, perece el ser uno? Ciertamente. Y al llegar a ser uno y muchos,¿ acaso no es necesario que se distinga y se componga? Mucha, en efecto. Y, en efecto, cuando llega a ser desemejante y semejante,¿ llegar a ser semejante y desemejante? Sí. Y cuando mayor, menor e igual,¿ crecer, disminuir e igualarse? Así. Pero cuando, al estar moviéndose, se detiene, y cuando, al estar detenido, cambia hacia el moverse, debe, supongo, no estar ni siquiera en un tiempo.¿ Cómo? Al estar detenido antes, después moverse, y al estar moviéndose antes, después estar detenido, sin cambiar no será posible que experimente estas cosas.¿ Pues cómo? Pero no hay tiempo alguno en el que algo sea posible que a la vez no se mueva ni esté detenido. Pues no, en efecto. Pero tampoco cambia sin cambiar. No es verosímil.¿ Cuándo, pues, cambia? Pues ni al estar detenido cambia, ni al moverse, ni al estar en tiempo. Pues no, en efecto.¿ Acaso, pues, es esto lo extraño, en lo que estaría entonces, cuando cambia?¿ Qué cosa, pues? Lo repentino. Pues lo repentino parece significar algo tal como que desde aquello cambia hacia ambos. Pues no cambia desde el estar detenido estando detenido todavía, ni desde el movimiento moviéndose todavía; sino que esta naturaleza repentina es algo extraño que se asienta entre el movimiento y la detención, al no estar en tiempo alguno, y hacia esta y desde esta cambia lo que se mueve hacia el estar detenido, y lo que está detenido hacia el moverse. Corre el riesgo. También lo uno, pues, si está detenido y se mueve, cambiaría hacia ambos— pues solo así podría hacer ambos—, y al cambiar, cambia repentinamente, y cuando cambia, no estaría en tiempo alguno, ni se movería entonces, ni estaría detenido. Pues no.
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¿ Acaso, pues, ocurre lo mismo con las otras transformaciones, cuando cambia del ser al dejar de ser, o del no ser al llegar a ser, que entonces se encuentra entre ciertos movimientos y reposos, y que en ese momento ni es ni no es, ni llega a ser ni deja de ser? Así parece, en efecto. Siguiendo el mismo razonamiento, al pasar de uno a muchos y de muchos a uno, ni es uno ni es muchos, ni se divide ni se compone. Y al pasar de lo semejante a lo desemejante y de lo desemejante a lo semejante, ni es semejante ni desemejante, ni se hace semejante ni se hace desemejante; y al pasar de lo pequeño a lo grande y a lo igual, y al pasar a los contrarios, no sería ni pequeño ni grande ni igual, ni aumentaría ni disminuiría ni se igualaría. No lo parece.¿ Acaso el uno, si existe, no sufriría todas estas afecciones?¿ Cómo no?¿ Y no debemos examinar qué les correspondería sufrir a los otros, si el uno existe? Debemos examinarlo. Digamos, pues: si el uno existe,¿ qué es necesario que sufran los otros respecto al uno? Digámoslo.¿ No es cierto que, puesto que son otros respecto al uno, el uno no es los otros? Pues, de lo contrario, no serían otros respecto al uno. Correcto. Pero tampoco los otros carecen en absoluto del uno, sino que participan de él de algún modo.¿ De qué modo? De que, en cierto modo, los otros, al tener partes, son otros; pues si no tuvieran partes, serían absolutamente uno. Correcto. Pero decimos que las partes son de aquello que es un todo. Así lo decimos. Pero, ciertamente, el todo debe ser uno a partir de muchos, del cual las partes serán partes; pues cada una de las partes no debe ser parte de muchos, sino del todo.¿ Cómo es esto? Si algo fuera parte de muchos, en los cuales estuviera, sería, supongo, parte de sí mismo, lo cual es imposible, y también de cada uno de los otros, si es que lo es de todos. Pues si no fuera parte de uno, excepto de este, sería de los otros, y así no sería parte de cada uno; y al no ser parte de cada uno, no sería parte de ninguno de los muchos. Y al no ser nada de todos estos, de los cuales no es nada, es imposible que sea parte ni cualquier otra cosa. Así parece, en efecto. Por tanto, la parte no es parte de los muchos ni de todos, sino de una cierta idea y de algo uno que llamamos todo, que ha llegado a ser un uno perfecto a partir de todos; de este sería parte la parte. Absolutamente, en efecto. Si, pues, los otros tienen partes, también participarían del todo y del uno. Ciertamente. Por tanto, es necesario que los otros respecto al uno sean un uno perfecto que tiene partes. Es necesario.
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Y, ciertamente, el mismo razonamiento vale también para cada parte; pues también esta es necesario que participe del uno. Pues si cada una de ellas es una parte, el hecho de ser cada una significa, supongo, ser uno, delimitado de los otros, y siendo por sí mismo, si es que cada una va a ser. Correcto. Y es evidente que participaría del uno siendo otra cosa que el uno; pues no participaría, sino que sería el uno mismo. Pero ahora, ser uno, excepto el uno mismo, es, supongo, imposible. Imposible. Pero es necesario que tanto el todo como la parte participen del uno. Pues el uno será un todo, del cual las partes son partes; y, a su vez, cada uno será una parte del todo, la que sea parte del todo. Así es.¿ No participarán, pues, del uno los que participan de él, al ser distintos del uno?¿ Cómo no? Y los distintos del uno serían, supongo, muchos; pues si los otros respecto al uno no fueran ni uno ni más que uno, no serían nada. Pues no, en efecto. Y puesto que son más que uno los que participan tanto de la parte del uno como del todo del uno,¿ no es necesario que esos mismos que participan del uno sean ya infinitos en multitud?¿ Cómo? Veámoslo así.¿ No es cierto que, al no ser uno ni participar del uno entonces, cuando participan de él, participan? Es evidente.¿ No son, pues, multitudes en las que el uno no está presente? Multitudes, ciertamente.¿ Qué entonces? Si quisiéramos, con el pensamiento, sustraer de tales cosas lo menos posible,¿ no es necesario que también eso que se sustrae, si no participa del uno, sea una multitud y no uno? Es necesario.¿ No es cierto que, examinando así siempre la naturaleza de lo otro del tipo, cuanto más veamos de ella, será infinita en multitud? Absolutamente, en efecto. Y, ciertamente, cuando cada parte se convierte en parte, ya tiene límite respecto a las otras y respecto al todo, y el todo respecto a las partes. Absolutamente, en efecto. A los otros respecto al uno les sucede, pues, al haber entrado en comunidad con el uno y consigo mismos, como parece, que llega a ser en ellos algo distinto, lo cual les proporcionó límite respecto a los otros; pero su propia naturaleza, por sí misma, les proporciona infinitud. Parece. Así, pues, los otros respecto al uno, tanto como todos y como partes, son infinitos y participan de límite. Ciertamente.¿ No son, pues, también semejantes y desemejantes entre sí y consigo mismos?¿ De qué modo? En cuanto que todos son infinitos por su propia naturaleza, habrían sufrido lo mismo en este aspecto. Ciertamente. Y, ciertamente, en cuanto que todos participan de límite, también en esto habrían sufrido todos lo mismo.¿ Cómo no?
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Pero en cuanto han sufrido ser limitados e infinitos, han sufrido afecciones contrarias entre sí. Sí. Y los contrarios son, en la medida de lo posible, lo más desemejante.¿ Cómo no? Por tanto, según cada una de las afecciones, serían semejantes tanto a sí mismos como entre sí, pero según ambas, de ambas maneras, serían lo más contrario y lo más desemejante. Es probable. Así, pues, los otros serían semejantes y desemejantes tanto consigo mismos como entre sí. Así es. Y, por tanto, también lo mismo y distinto entre sí, y moviéndose y en reposo, y no nos costará encontrar que los otros respecto al uno han sufrido todas las afecciones contrarias, puesto que también estas han aparecido como sufridas. Dices bien.¿ No es cierto que, si dejamos ya estas cosas por evidentes, examináramos de nuevo si, si el uno existe, los otros respecto al uno no son así o solo así? Absolutamente, en efecto. Digamos, pues, desde el principio: si el uno existe,¿ qué es necesario que hayan sufrido los otros respecto al uno? Digámoslo, pues.¿ No es cierto que el uno está separado de los otros, y los otros están separados del uno?¿ Por qué? Porque, supongo, no hay fuera de estos otra cosa que sea distinta del uno y distinta de los otros; pues todo ha sido dicho cuando se menciona el uno y los otros. Pues todo. Por tanto, ya no hay otra cosa fuera de estos en la que el uno y los otros pudieran estar en lo mismo. Pues no. Por tanto, el uno y los otros nunca están en lo mismo. No lo parece.¿ Están, pues, separados? Sí. Pero tampoco decimos que el uno, en el sentido verdadero, tenga partes.¿ Cómo habría de tenerlas? Por tanto, el uno no sería un todo en los otros, ni sus partes, si está separado de los otros y no tiene partes.¿ Cómo habría de serlo? Por tanto, de ninguna manera los otros participarían del uno, al no participar ni por alguna parte suya ni como un todo. No lo parece. Por tanto, los otros no son de ninguna manera uno, ni tienen en sí mismos nada de uno. Pues no, en efecto. Por tanto, los otros tampoco son muchos; pues cada uno de ellos sería una parte del todo si fueran muchos; pero ahora los otros respecto al uno no son ni uno ni muchos ni un todo ni partes, puesto que no participan de él de ninguna manera. Correcto. Por tanto, los otros tampoco son dos ni tres, ni están en ellos, si es que carecen del uno en todo sentido. Así es. Por tanto, los otros tampoco son semejantes y desemejantes al uno, ni hay en ellos semejanza y desemejanza; pues si los otros respecto al uno fueran semejantes y desemejantes, o tuvieran en sí mismos semejanza y desemejanza, tendrían en sí mismos dos formas contrarias entre sí. Parece. Pero era imposible participar de dos cosas si no se participa ni siquiera de una. Imposible.
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Por tanto, los otros no son ni semejantes ni desemejantes ni ambas cosas. Pues, siendo semejantes o desemejantes, participarían de una de las dos formas, y siendo ambas, de los dos contrarios; pero esto resultó ser imposible. Es verdad. Por tanto, tampoco son lo mismo ni distintos, ni se mueven ni están en reposo, ni llegan a ser ni dejan de ser, ni son mayores ni menores ni iguales; ni han sufrido ninguna otra de tales cosas; pues si los otros soportaran haber sufrido algo tal, participarían de uno, de dos, de tres, de impar y de par, de lo cual resultó imposible que participaran, al carecer del uno en todo y por completo. Es muy cierto. Así, pues, si el uno existe, el uno es todo y no es nada, y tanto respecto a sí mismo como respecto a los otros, de la misma manera. Absolutamente, en efecto. Bien; pero si el uno no existe,¿ no debemos examinar qué es necesario que suceda después de esto? Pues debemos examinarlo.¿ Cuál sería, pues, esta hipótesis, si el uno no existe?¿ Difiere en algo de esta otra: si el uno no existe? Difiere, ciertamente.¿ Difiere solo, o es posible decir todo lo contrario si el uno no existe, que si el uno no existe? Todo lo contrario.¿ Y qué si alguien dijera: si la magnitud no existe, o la pequeñez no existe, o cualquier otra cosa de tales, no mostraría en cada caso que dice algo distinto al no ser? Absolutamente.¿ No muestra también ahora que, cuando dice" si el uno no existe", dice algo distinto de los otros, y sabemos lo que dice? Lo sabemos. Por tanto, en primer lugar, dice algo cognoscible, y luego algo distinto de los otros, cuando dice" uno", ya sea añadiéndole el ser o el no ser; pues no se conoce menos qué es lo que se dice que no es, y que es diferente de los otros.¿ O no? Es necesario. Así, pues, hay que decir desde el principio: si el uno no existe,¿ qué es necesario que sea? En primer lugar, pues, es necesario que le corresponda esto, como parece, que haya conocimiento de él, o que ni siquiera se sepa qué es lo que se dice cuando alguien dice" si el uno no existe". Es verdad.¿ No es cierto que también los otros son distintos de él, o que ni siquiera aquel se dice que es distinto de los otros? Absolutamente. Por tanto, hay también alteridad en él, además del conocimiento. Pues no dice la alteridad de los otros cuando dice que el uno es distinto de los otros, sino la de aquel. Parece. Y, ciertamente, el uno que no es participa de" aquello", de" algo", de" esto", de" a esto", de" de estos" y de todas las cosas tales; pues el uno no se diría, ni habría cosas distintas del uno, ni habría algo para aquel ni de aquel, ni se diría nada, si no participara de" algo" y de estos otros. Correcto.
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No es posible, pues, que el uno sea, si es que no existe, pero nada impide que participe de muchos, sino que es necesario, si es que ese uno y no otra cosa no existe. Pero si ni el uno ni aquello van a existir, sino que el discurso es sobre otra cosa, no hay que pronunciar nada; pero si se supone que ese uno y no otra cosa no existe, es necesario que participe de aquello y de otros muchos. Absolutamente. Por tanto, hay desemejanza en él respecto a los otros; pues los otros, al ser distintos del uno, también serían diferentes. Sí.¿ Y los diferentes no son otros?¿ Cómo no?¿ Y los otros no son desemejantes? Desemejantes, en efecto.¿ No es cierto que, si son desemejantes al uno, es evidente que los desemejantes serían desemejantes a lo desemejante? Es evidente. Por tanto, habría también desemejanza para el uno, respecto a la cual los otros son desemejantes a él. Parece. Y si hay desemejanza de los otros respecto a él,¿ no es necesario que haya semejanza de sí mismo para él?¿ Cómo? Si hay desemejanza de uno respecto al uno, el discurso no sería sobre algo tal como el uno, ni la hipótesis sería sobre el uno, sino sobre otra cosa que el uno. Absolutamente. Pero no debe ser así. Ciertamente no. Por tanto, debe haber semejanza para el uno de sí mismo consigo mismo. Debe. Y, ciertamente, tampoco es igual a los otros; pues si fuera igual, ya sería también semejante a ellos según la igualdad. Pero ambas cosas son imposibles, si es que el uno no existe. Imposibles. Y puesto que no es igual a los otros,¿ no es necesario que también los otros no sean iguales a él? Es necesario.¿ Y los no iguales no son desiguales? Sí.¿ Y los desiguales no son desiguales por la desigualdad?¿ Cómo no?¿ Y el uno participa, pues, de la desigualdad, respecto a la cual los otros son desiguales a él? Participa. Pero, ciertamente, de la desigualdad son la magnitud y la pequeñez. Pues existen.¿ Existen, pues, también magnitud y pequeñez para tal uno? Es probable. La magnitud y la pequeñez siempre están muy alejadas entre sí. Absolutamente. Por tanto, siempre hay algo entre ellas. Existe.¿ Tienes, pues, algo más que decir que esté entre ellas que la igualdad? No, sino esto. Por tanto, para aquello en lo que hay magnitud y pequeñez, hay también igualdad para él, estando entre estas. Parece. Para el uno que no existe, como parece, también habría participación de igualdad, de magnitud y de pequeñez. Parece. Y, ciertamente, también debe participar de esencia de algún modo.¿ Cómo? Debe tenerlo así como decimos; pues si no lo tuviera así, no diríamos cosas verdaderas al decir que el uno no existe; y si son verdaderas, es evidente que decimos que son cosas que son.¿ O no es así? Así, en efecto.
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Y puesto que decimos que decimos cosas verdaderas, es necesario que digamos también que son. Es necesario. Por tanto, el uno, como parece, es un no ser; pues si no va a ser un no ser, sino que de algún modo cederá del ser hacia el no ser, inmediatamente será un ser. Absolutamente, en efecto. Por tanto, debe tener el vínculo del no ser, el ser un no ser, si va a no existir, de la misma manera que el ser tiene el no ser un no ser, para que, a su vez, sea perfectamente ser; pues así el ser sería al máximo y el no ser no sería, participando el ser de la esencia de ser un ser, y de la no esencia de no ser un no ser, si va a ser perfectamente, y el no ser de la no esencia de no ser un no ser, y de la esencia de ser un no ser, si también el no ser va a no ser perfectamente. Es muy cierto.¿ No es cierto que, puesto que tanto al ser le corresponde el no ser, como al no ser le corresponde el ser, también al uno, puesto que no existe, es necesario que le corresponda el ser hacia el no ser? Es necesario. Y, por tanto, aparece esencia para el uno, si no existe. Aparece. Y, por tanto, no esencia, si es que no existe.¿ Cómo no?¿ Es posible, pues, que lo que tiene de algún modo no lo tenga así, sin cambiar de esta disposición? No es posible. Por tanto, todo lo tal significa cambio, lo que sea así y no sea así.¿ Cómo no?¿ Y el cambio es movimiento; o qué diremos? Movimiento.¿ No es cierto que el uno apareció siendo y no siendo? Sí. Así, pues, aparece siendo así y no siendo así. Parece. Por tanto, el uno que no es ha aparecido moviéndose, puesto que también tiene cambio del ser al no ser. Es probable. Pero, ciertamente, si no está en ninguna parte de los seres, como no existe si no existe, tampoco se trasladaría de algún lugar a algún lugar.¿ Cómo habría de hacerlo? Por tanto, no se movería trasladándose. Pues no. Pero tampoco giraría en lo mismo; pues no toca lo mismo en ninguna parte. Pues el mismo es un ser; pero es imposible que el no ser esté en alguno de los seres. Pues es imposible. Por tanto, el uno que no es no podría girar en aquello en lo que no existe. Pues no, en efecto. Pero tampoco el uno se altera de sí mismo, ni el ser ni el no ser; pues el discurso ya no sería sobre el uno, si se alterara de sí mismo, sino sobre alguna otra cosa. Correcto. Y si no se altera, ni gira en lo mismo, ni se traslada,¿ se movería aún de algún modo?¿ Cómo habría de hacerlo? Pero lo inmóvil es necesario que esté en reposo, y lo que está en reposo, que esté de pie. Es necesario. Por tanto, el uno, como parece, no siendo, está de pie y se mueve. Parece.
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Y, ciertamente, si es que se mueve, es gran necesidad que se altere; pues hacia donde algo se mueva, en esa medida ya no está de la misma manera que estaba, sino de otra. Así. Por tanto, el uno, al moverse, también se altera. Sí. Y, ciertamente, no moviéndose de ninguna manera, no se alteraría de ninguna manera. Pues no. Por tanto, en cuanto el uno que no es se mueve, se altera; pero en cuanto no se mueve, no se altera. Pues no. Por tanto, el uno que no es se altera y no se altera. Parece.¿ Y no es necesario que lo que se altera llegue a ser distinto que antes, y deje de ser de la anterior disposición; y que lo que no se altera ni llegue a ser ni deje de ser? Es necesario. Por tanto, el uno que no es, al alterarse, llega a ser y deja de ser, pero al no alterarse, ni llega a ser ni deja de ser; y así el uno que no es llega a ser y deja de ser, y ni llega a ser ni deja de ser. Pues no, en efecto. Vayamos de nuevo al principio para ver si nos aparecerán las mismas cosas que ahora o distintas. Pero es necesario.¿ No es cierto que, si el uno no existe, decimos, qué es necesario que suceda respecto a él? Sí. Y cuando decimos" no existe",¿ acaso significa algo distinto que la ausencia de esencia para esto a lo que decimos que no existe? Nada distinto.¿ Entonces, cuando decimos que algo no existe, decimos de algún modo que no es, y de algún modo que es?¿ O este" no existe" que se dice significa simplemente que de ninguna manera en ningún lugar existe, ni participa de esencia en absoluto el no ser? De la manera más simple, en efecto. Por tanto, el no ser no podría ser, ni participar de esencia de ninguna otra manera. Pues no.¿ Y el llegar a ser y el dejar de ser no eran otra cosa que, uno, participar de esencia, y otro, dejar de ser esencia? Nada distinto. Y a aquello que no participa de nada de esto, ni podría tomarlo ni dejarlo.¿ Cómo habría de hacerlo? Por tanto, para el uno, puesto que no existe de ninguna manera, no hay que tener, ni hay que dejar, ni hay que participar de esencia de ninguna manera. Es verosímil. Por tanto, el uno que no es ni deja de ser ni llega a ser, puesto que no participa de esencia de ninguna manera. No aparece. Por tanto, tampoco se altera de ninguna manera; pues ya llegaría a ser y dejaría de ser sufriendo esto. Es verdad. Y si no se altera,¿ no es necesario que tampoco se mueva? Es necesario. Pero tampoco diremos que está de pie lo que no existe en ninguna parte; pues lo que está de pie debe estar siempre en algún mismo lugar. En el mismo;¿ cómo no? Así, pues, digamos a su vez que el no ser ni está de pie ni se mueve nunca. Pues no, en efecto.
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Pero, ciertamente, tampoco existe para él nada de los seres; pues ya participando de esto, participaría de la esencia del ser. Es evidente. Por tanto, no existe para él ni magnitud ni pequeñez ni igualdad. Pues no. Pero tampoco habría para él semejanza ni alteridad, ni respecto a sí mismo ni respecto a los otros. No aparece.¿ Qué entonces?¿ Es posible que los otros sean para él, si no debe existir nada para él? No existe. Por tanto, los otros no son para él ni semejantes ni desemejantes ni lo mismo ni distintos. Pues no.¿ Qué entonces?¿ Lo de aquel, o lo para aquel, o el algo, o esto, o lo de esto, o de otro, o para otro, o alguna vez, o después, o ahora, o conocimiento, o creencia, o sensación, o discurso, o nombre, o cualquier otra cosa de los seres estará respecto al no ser? No estará. Así, pues, el uno que no es no tiene de ningún modo. No parece, en efecto, tener de ningún modo. Digamos aún: si el uno no existe,¿ qué es necesario que sufran los otros respecto al uno? Digámoslo, pues. Deben ser otros, supongo; pues si ni siquiera son otros, no se hablaría de los otros. Así. Y si el discurso es sobre los otros, los otros son distintos.¿ O no llamas a lo otro y a lo distinto por lo mismo? Yo, sí.¿ Y no decimos, supongo, que lo distinto es distinto de algo, y que lo otro es otro de algo? Sí. Por tanto, para los otros, si van a ser otros, hay algo de lo cual serán otros. Es necesario.¿ Qué sería, pues? Pues no serán otros respecto al uno, al no existir este. Pues no. Por tanto, son otros entre sí; pues esto es lo que les queda, o no ser otros de nada. Correcto. Por tanto, cada uno es otro de los otros según multitudes; pues según uno no podrían ser, al no existir el uno. Pero cada uno, como parece, su masa es infinita en multitud, y si alguien toma lo que parece ser lo más pequeño, como en un sueño, aparece de repente, en lugar de uno que parecía ser, muchos, y en lugar de lo más pequeño, algo grandísimo respecto a las partes que se fragmentan de él. Muy correctamente. De tales masas serían los otros otros entre sí, si al no existir el uno, son otros. Absolutamente, en efecto.¿ No es cierto que serán muchas masas, pareciendo cada una ser una, pero no siéndolo, si es que el uno no va a existir? Así. Y también parecerá haber número de ellas, si es que cada una es una, siendo muchas. Absolutamente. Y unas parecerán pares, otras impares, estando en ellas, pero no verdaderamente, si es que el uno no va a existir. Pues no, en efecto.
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Y, ciertamente, también parecerá haber lo más pequeño en ellas; pero esto aparece como muchas y grandes respecto a cada una de las muchas que parecen ser pequeñas.¿ Cómo no? Y, ciertamente, cada masa será considerada igual a las muchas y pequeñas; pues no pasaría de mayor a menor pareciendo, antes de que pareciera llegar a lo intermedio, y esto sería un fantasma de igualdad. Es verosímil.¿ No es cierto que también, teniendo límite respecto a otra masa, ella misma respecto a sí misma no tiene ni principio ni fin ni medio?¿ De qué modo? Porque siempre, cuando alguien toma algo de ellas con el pensamiento como siendo algo de esto, siempre aparece otro principio antes del principio, y otro fin después del fin, y en el medio otras cosas más intermedias que el medio, pero más pequeñas, debido a no poder tomarse cada una de ellas como una, al no existir el uno. Muy verdaderamente. Por tanto, creo que es necesario que todo lo que es, lo que alguien tome con el pensamiento, se fragmente al ser dividido; pues una masa, supongo, siempre se tomaría sin el uno. Absolutamente, en efecto.¿ No es cierto que tal cosa, al verla desde lejos, es necesario que parezca una y borrosa, pero al pensarla de cerca y con agudeza, que cada una parezca infinita en multitud, si es que carece del uno que no existe? Muy necesariamente, en efecto. Así, pues, es necesario que los otros respecto al uno parezcan infinitos y que tienen límite, y uno y muchos, si el uno no existe. Pues es necesario.¿ No es cierto que también parecerán ser semejantes y desemejantes?¿ De qué modo? Como cosas pintadas con sombras, al alejarse, todas parecen ser una, pareciendo haber sufrido lo mismo y ser semejantes. Absolutamente. Pero al acercarse, muchas y distintas, y por el fantasma de lo distinto, diferentes y desemejantes a sí mismas. Así. Y, por tanto, es necesario que las masas parezcan semejantes y desemejantes tanto a sí mismas como entre sí. Absolutamente, en efecto.¿ No es cierto que también parecerán ser las mismas y distintas entre sí, y tocándose y separadas de sí mismas, y moviéndose en todos los movimientos y estando en reposo en todo, y llegando a ser y dejando de ser y ninguna de las dos cosas, y todas las cosas tales, que ya es fácil para nosotros recorrer, si al no existir el uno, son muchas? Muy verdaderamente, en efecto. Digamos aún, habiendo ido una vez más al principio: si el uno no existe,¿ qué es necesario que sean los otros respecto al uno? Digámoslo, pues. Por tanto, los otros no serán uno.¿ Cómo habría de serlo? Pero tampoco muchos; pues en los que son muchos habría también uno. Pues si ninguno de ellos es uno, todas las cosas no son nada, de modo que tampoco serían muchos. Es verdad. Y al no estar presente el uno en los otros, los otros no son ni muchos ni uno. Pues no.
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Pero tampoco aparecen como uno ni como muchos.¿ Por qué? Porque los otros no tienen ninguna comunidad de ninguna manera con ninguno de los no seres, ni nada de los no seres es para alguno de los otros; pues no hay parte para los que no son. Es verdad. Por tanto, tampoco hay creencia del no ser entre los otros, ni ningún fantasma, ni se cree de ninguna manera el no ser respecto a los otros. Pues no, en efecto. Por tanto, si el uno no existe, tampoco se cree que ninguno de los otros sea uno ni muchos; pues es imposible creer en muchos sin el uno. Pues es imposible. Por tanto, si el uno no existe, los otros ni son ni se cree que sean uno ni muchos. No lo parece. Por tanto, tampoco semejantes ni desemejantes. Pues no. Pero tampoco lo mismo ni distintos, ni tocándose ni separados, ni todas las otras cosas que recorrimos antes como pareciendo ser, de estas ni algo es ni parecen ser los otros, si el uno no existe. Es verdad.¿ No es cierto que, si dijéramos en resumen: si el uno no existe, nada es, diríamos correctamente? Absolutamente, en efecto. Digamos, pues, esto y que, como parece, el uno, ya sea que exista o que no exista, él mismo y los otros, tanto respecto a sí mismos como respecto a los otros, todas las cosas son y no son, y parecen y no parecen. Muy verdaderamente.

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