Comparationis Aristophanis et Menandri compendium
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Original / primary: Spanish Gemini
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Para hablar en términos generales y universales, prefiere a Menandro con mucho, pero en lo particular, añade que en Aristófanes hay algo vulgar, teatral y zafio en su lenguaje, mientras que en Menandro no hay nada de eso. Pues el hombre inculto y común se deja seducir por lo que aquel dice, mientras que el instruido se sentirá molesto; me refiero a las antítesis, las homoioteleuta y las paronomasias. Pues el uno las usa con el discurso apropiado y rara vez, considerándolas dignas de esmero, mientras que el otro las usa a menudo, fuera de lugar y con frialdad; pues se elogia, dice, que' sumergió a las administradoras', no administradoras, sino' Lamias'; y este exhala ya sea viento del noroeste o calumnias, y' haz trizas', y' por las entrañas y los intestinos', y' por la risa llegaré a Gela', y'¿ qué te haré, desdichado, ánfora desterrada?', y' pues nos causa males salvajes, mujeres, ya que él mismo se crió entre verduras salvajes', y'¿ acaso los comedores de pelo devoraron mi penacho?', y' trae aquí el círculo de escudo de gorgona'.' Y a mí dame un círculo de queso de pastel', y muchas cosas por el estilo. Hay, pues, en la construcción de sus palabras lo trágico, lo cómico, lo pomposo, lo prosaico, oscuridad, vulgaridad, hinchazón y grandilocuencia, palabrería y tontería nauseabunda. Y teniendo tales diferencias y desemejanzas, el lenguaje no otorga lo que es apropiado y natural a cada uno; por ejemplo, digo, la hinchazón al rey, la vehemencia al orador, la sencillez a la mujer, lo prosaico al hombre común, lo vulgar al hombre de la plaza; sino que, como por sorteo, distribuye a los personajes las palabras que le vienen a mano, y no podrías distinguir si el que habla es un hijo o un padre, un rústico, un dios, una anciana o un héroe.
2
La frase de Menandro está tan bien pulida y ha respirado de tal manera, mezclada consigo misma, que, al ser conducida a través de muchas pasiones, caracteres y personajes de todo tipo, parece una sola y mantiene la semejanza en las palabras comunes, habituales y de uso cotidiano; pero si alguna vez se necesita algo de prodigio y estrépito para el asunto, como si extrajera una flauta llena de agujeros, rápidamente y de manera convincente lo añade y restablece la voz a su estado natural. Habiendo existido muchos artesanos famosos, ni el zapatero hizo un calzado, ni el fabricante de máscaras una máscara, ni nadie una túnica que fuera adecuada al mismo tiempo para un hombre, una mujer, un joven, un anciano y un esclavo doméstico;¿ pero Menandro? Mezcló el lenguaje de tal manera que fuera proporcionado a toda naturaleza, disposición y edad, y esto siendo aún joven cuando abordó el asunto, y habiendo muerto en el apogeo de su creación y enseñanza, cuando, como dice Aristóteles, los asuntos del lenguaje alcanzan el mayor progreso para quienes escriben. Si, pues, alguien comparara las obras intermedias y finales de Menandro con las primeras, reconocerá por ellas mismas cuánto más habría añadido a estas si hubiera vivido.
3
Que de los que enseñan, unos escriben para la multitud y el pueblo, y otros para los pocos, no es fácil decir a quién de todos le correspondió lo que se ajusta a ambos géneros. Aristófanes, pues, no es agradable para la mayoría ni tolerable para los sensatos, sino que, como una cortesana de la poesía que ha pasado su mejor momento y luego imita a una mujer casada, ni la mayoría soporta su arrogancia, ni los hombres serios toleran su desenfreno y malicia. Pero Menandro, con sus gracias, se mostró sobremanera autosuficiente, en los teatros, en las tertulias, en los banquetes, ofreciendo la poesía como la lectura, el aprendizaje y el certamen más común de los bienes que Grecia ha producido, mostrando qué era y de qué clase la destreza del discurso, recorriendo todas partes con una persuasión ineludible y conquistando todo oído y pensamiento de la lengua griega; pues,¿ para qué vale verdaderamente que un hombre instruido vaya al teatro sino por Menandro?¿ Cuándo se llenan los teatros de hombres amantes de las letras, cuando se muestra un personaje cómico? Y en los banquetes,¿ a quién cede la mesa con más justicia y a quién da lugar Dioniso? A los filósofos y a los amantes de las letras, pues así como cuando los pintores fatigan la vista, se vuelven hacia los colores floridos y herbáceos, Menandro es un descanso de aquellos tonos intensos y tensos, recibiendo el pensamiento como en un prado florido, sombreado y lleno de brisas.
4
Que, habiendo producido la ciudad muchos y buenos actores de comedia de este tiempo, las comedias de Menandro participan de abundantes sales y sagradas, como si hubieran nacido de aquel mar del que nació Afrodita. Pero las sales de Aristófanes, al ser amargas y ásperas, tienen una acritud ulcerante y mordaz; y no sé en qué consiste la tan celebrada destreza por él, si en los discursos o en los personajes; ciertamente, incluso lo que ha imitado, lo ha imitado para peor, pues la astucia no es política sino maliciosa, y lo rústico no es sencillo sino estúpido, y lo ridículo no es juguetón sino risible, y lo erótico no es alegre sino desenfrenado. Pues el hombre no parece haber escrito su poesía para nadie moderado, sino las cosas vergonzosas y lascivas para los desenfrenados, y las difamatorias y amargas para los envidiosos y maliciosos.