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Instituta Laconia
Plutarch (plutarch)Laco 1 · spanish-geminiMore by Plutarch (plutarch)
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Original / primary: Spanish Gemini
1
El de mayor edad, al mostrar las puertas a cada uno de los que entran a los comedores comunes, dice:« Por aquí no sale ninguna palabra».
2
Como entre ellos se valoraba sobre todo el llamado caldo negro, hasta el punto de que los mayores no necesitaban carne y cedían su parte a los jóvenes, se dice que Dionisio, el tirano de Sicilia, compró por este motivo a un cocinero laconio y le ordenó preparárselo sin escatimar en gastos; después, al probarlo y sentir repugnancia, lo escupió, y el cocinero le dijo:« Rey, para disfrutar de este caldo es necesario haberse ejercitado al modo laconio y haberse bañado en el Eurotas».
3
Los laconios, tras beber moderadamente en los comedores comunes, se marchan sin antorcha; pues no está permitido caminar a la luz ni por este ni por otro camino, para que se acostumbren a transitar por la oscuridad y la noche con valentía y sin miedo.
4
Aprendían las letras por necesidad; en cuanto a las demás enseñanzas, practicaban la expulsión de extranjeros, no tanto de personas como de discursos. Su educación estaba orientada a ser bien gobernados, a resistir en el esfuerzo y a vencer en la lucha o morir.
5
Vivían también sin túnica, recibiendo una sola prenda al año, con los cuerpos descuidados y absteniéndose en su mayor parte de baños y ungüentos.
6
Los jóvenes dormían juntos por escuadrones y por manadas sobre lechos de paja que ellos mismos amontonaban, cortando con las manos, sin usar hierro, las puntas de las cañas que crecen junto al Eurotas; en invierno, se colocaban debajo los llamados« lobos» y los mezclaban con la paja, pues se creía que ese material tenía propiedades térmicas.
7
Estaba permitido amar a los jóvenes de alma noble; sin embargo, se consideraba vergonzoso intimar con ellos, pues se pensaba que se amaba el cuerpo y no el alma; aquel que era acusado de intimar por lascivia quedaba privado de sus derechos civiles de por vida.
8
Era costumbre también que los más jóvenes fueran interrogados por los mayores sobre adónde iban y para qué, y que se reprendiera al que no respondía o inventaba excusas; el que no reprendía al joven que cometía una falta en su presencia era culpable de la misma sanción que el infractor; y el que se molestaba si era reprendido sufría una gran deshonra.
9
Si alguien era sorprendido cometiendo una falta, debía dar vueltas alrededor de uno de los altares de la ciudad cantando una sátira compuesta contra sí mismo; lo cual no era otra cosa que reprenderse a sí mismo.
10
Los jóvenes no solo debían respetar a sus propios padres y estarles sometidos, sino también mostrar deferencia hacia todos los mayores, cediéndoles el paso en los caminos, levantándose de sus asientos y guardando silencio en su presencia. Por ello, cada uno mandaba no solo sobre sus propios hijos, esclavos y bienes, como en las otras ciudades, sino también sobre los del prójimo, para que todos participaran lo más posible y se preocuparan por ellos como si fueran propios.
11
Si un niño era castigado por alguien y se lo contaba a su padre, era vergonzoso para el padre no darle otra paliza al oírlo; pues confiaban en que, por la educación tradicional, no se ordenaría nada vergonzoso a los hijos.
12
Los jóvenes roban también cualquier alimento que pueden, aprendiendo a atacar con destreza a los que duermen o vigilan con descuido; al que es atrapado se le castiga con azotes y hambre. Pues su cena es escasa, para que, al tener que defenderse ellos mismos de la carencia, se vean obligados a ser audaces y astutos.
13
Esta es la función de la escasez de comida; por esto era exigua, y para que se acostumbren a no estar nunca llenos y a poder soportar el hambre; pues pensaban que así serían más útiles en la guerra si podían trabajar sin haber comido; y también más sobrios y frugales si pasaban más tiempo con poco gasto; creían que soportar la falta de comida, al consumir cualquier alimento que se presentara, hacía los cuerpos más saludables debido a la alimentación deficiente, pensando que, al ser presionados en profundidad y anchura, los cuerpos se elevaban en altura y se volvían hermosos; pues las constituciones delgadas y sin exceso responden mejor a la articulación, mientras que las sobrealimentadas se oponen por su peso.
14
Se esforzaban también en los cantos y las melodías no menos; estos tenían un aguijón capaz de despertar el ánimo y el orgullo, y de suscitar un impulso entusiasta y práctico. El lenguaje era sencillo y vigoroso; no contenía otra cosa que elogios a los que habían vivido noblemente y muerto por Esparta, considerándolos dichosos, y críticas a los cobardes, como si vivieran una vida dolorosa y desgraciada, además de promesas y jactancias hacia la virtud apropiadas para cada edad.
15
Existiendo, pues, tres coros según las tres edades y reuniéndose en las fiestas, el de los ancianos comenzaba cantando:« Nosotros fuimos antaño jóvenes valientes»; luego, el de los hombres en la plenitud de la vida respondía:« Nosotros lo somos; si quieres, obsérvalo»; y el tercero, el de los niños:« Nosotros seremos mucho mejores».
16
Los ritmos de marcha también eran incitadores a la valentía, al coraje y al desprecio por la muerte, los cuales usaban tanto en los coros como al avanzar contra los enemigos al son de la flauta. Pues Licurgo unió la formación militar con el amor a las artes, para que el exceso de belicosidad, mezclado con lo melódico, tuviera concordancia y armonía; por eso, en las batallas, el rey ofrecía sacrificios a las Musas antes de tiempo, para que los combatientes realizaran acciones dignas de relato y de memoria gloriosa.
17
Si alguien transgredía algo de la música antigua, no lo permitían; incluso a Terpandro, siendo más arcaico y el mejor de los citaristas de su tiempo y elogiador de las acciones heroicas, los éforos lo multaron y clavaron su cítara en la pared, porque añadió una sola cuerda más por el bien de la variedad de la voz; pues solo aprobaban las melodías más sencillas. Cuando Timoteo competía en las Carneas, uno de los éforos tomó un cuchillo y le preguntó de qué lado debía cortar las cuerdas que excedían de siete.
18
Licurgo eliminó toda superstición de los entierros, permitiendo enterrar a los muertos dentro de la ciudad y tener los monumentos cerca de los lugares sagrados. También eliminó las impurezas. No permitió enterrar nada con el cuerpo, sino envolverlo en un manto rojo y hojas de olivo, tratando a todos por igual. Eliminó también las inscripciones en los monumentos, excepto para los que murieron en la guerra, así como los lutos y los lamentos.
19
No les estaba permitido viajar al extranjero, para que no participaran de costumbres extranjeras y vidas sin educación.
20
Introdujo también la expulsión de extranjeros, para que los que se infiltraban no fueran maestros de algún mal para los ciudadanos.
21
El ciudadano que no soportara la educación de los niños no participaba de los derechos de la ciudad.
22
Algunos decían que incluso el extranjero que soportara tal entrenamiento participaba de la parte de la ciudadanía dispuesta desde el principio según la voluntad de Licurgo. No estaba permitido vender.
23
Era costumbre usar los sirvientes del prójimo como propios, si en algo los necesitaban, así como los perros y los caballos, a menos que los dueños los necesitaran; y en el campo, si alguien, falto de algo, lo necesitaba, abría y tomaba los víveres del dueño, dejando las marcas señaladas.
24
En las guerras usaban mantos rojos; pues, por un lado, el color les parecía varonil, y por otro, el aspecto sangriento del color infunde mayor miedo a los inexpertos, y el hecho de que no sea fácil de ver para los enemigos si alguno de ellos es herido, sino que pasa inadvertido por ser del mismo color, es útil.
25
Cuando vencen a los enemigos mediante una estratagema, sacrifican un buey a Ares; cuando es en campo abierto, un gallo, acostumbrando a los líderes a ser no solo guerreros, sino también estrategas.
26
A sus oraciones añaden la capacidad de soportar la injusticia.
27
Su oración es que se les concedan cosas bellas sobre los bienes, y nada más.
28
Adoran a Afrodita armada y representan a todos los dioses, hembras y varones, portando lanzas, como si todos poseyeran la virtud guerrera.
29
Los que usan proverbios añaden también que« quien pone la mano, llama a la suerte», como si fuera necesario invocar a los dioses junto con el emprender y hacer algo, y no de otro modo.
30
Mostraban a los niños a los ilotas borrachos para disuadirlos del consumo excesivo de vino.
31
Era costumbre entre ellos ni siquiera llamar a las puertas, sino gritar desde fuera.
32
Usaban rascadores no de hierro, sino de caña.
33
No escuchaban comedias ni tragedias, para no oír, ni en serio ni en broma, a quienes contradicen las leyes.
34
Expulsaron al poeta Arquíloco de Lacedemonia al poco tiempo de llegar, porque se enteraron de que había compuesto que es mejor perder las armas que morir:« Un saio se jacta de mi escudo, que dejé impecable junto a un arbusto contra mi voluntad; pero yo escapé de la muerte; que ese escudo se pierda; volveré a adquirir otro no peor».
35
Para las jóvenes y los jóvenes, los ritos sagrados son comunes.
36
Los éforos multaron a Esciráfidas porque era maltratado por muchos.
37
Eliminaron a Saccóforo porque añadió un borde al saco.
38
Reprendieron al joven del gimnasio porque conocía el camino a Pilea.
39
Expulsaron a Cefisofonte, quien dijo que podía hablar todo el día sobre cualquier tema, diciendo que un buen orador debe tener el discurso a la altura de los hechos.
40
Los niños entre ellos, siendo azotados con látigos durante todo el día sobre el altar de Ártemis Ortia, resisten a menudo hasta la muerte, alegres y orgullosos, compitiendo por la victoria entre ellos, sobre quién de ellos resistirá más tiempo y con más fuerza siendo golpeado; y el que sobrevive es considerado entre los más ilustres. La competición se llama« diamastigosis» y ocurre cada año.
41
Licurgo parecía haber proporcionado a los ciudadanos una de las cosas bellas y dichosas: la abundancia de tiempo libre; pues no estaba permitido en absoluto dedicarse a un oficio manual, y no había necesidad alguna de ocupaciones que implicaran una acumulación laboriosa de dinero, debido a que había hecho que la riqueza fuera totalmente despreciable y sin honor. Los ilotas trabajaban la tierra para ellos, entregando la renta establecida desde arriba. Era una maldición alquilar a alguien por más, para que aquellos, ganando, sirvieran con gusto, y estos no buscaran más.
42
Les estaba prohibido ser marineros y combatir en el mar; más tarde, sin embargo, combatieron en el mar y, tras dominar el mar, se retiraron de nuevo, al ver que las costumbres de los ciudadanos se corrompían. Pero de nuevo cambiaron, como en todo lo demás; pues, habiéndose acumulado riquezas para los lacedemonios, los que las acumularon fueron condenados a muerte. Pues a los reyes Alcamenes y Teopompo se les dio un oráculo:« La avaricia destruirá a Esparta». Pero, aun así, Lisandro, tras tomar Atenas, introdujo mucho oro y plata, y aceptaron y honraron al hombre. Así pues, la ciudad, usando las leyes de Licurgo y manteniéndose fiel a los juramentos, fue la primera de Grecia en buen gobierno y gloria durante quinientos años; pero, al ser transgredidas poco a poco y al infiltrarse la codicia y el amor al dinero, tanto el poder disminuyó como los aliados se volvieron hostiles hacia ellos por estas razones. Sin embargo, aun estando así, tras la victoria de Filipo de Macedonia en Queronea, cuando todos los griegos lo proclamaron líder por tierra y mar, y luego a su hijo Alejandro tras la destrucción de Tebas, solo los lacedemonios, a pesar de tener una ciudad sin murallas y ser muy pocos debido a las continuas guerras, y haberse vuelto mucho más débiles y fáciles de conquistar, conservando solo unas pocas brasas de la legislación de Licurgo, no se aliaron ni con ellos ni con los reyes macedonios posteriores, ni entraron en un consejo común ni pagaron tributo; hasta que, despreciando por completo la legislación de Licurgo, fueron tiranizados por sus propios ciudadanos, sin conservar ya nada de la educación tradicional, y volviéndose semejantes a los demás, perdieron la gloria y la libertad anteriores, cayeron en la esclavitud y ahora están bajo los romanos como los demás griegos.

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