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Carmina
Prudentius (IV)Carm 2.1 · spanish-geminiMore by Prudentius (IV)
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Original / primary: Spanish Gemini
2.1
COMIENZA EL LIBRO CATHEMERINON.
2.1
El alado mensajero del día anuncia la luz cercana: 235 Cristo, despertador de las mentes, ya nos llama a la vida.
2.2
« Abandonad», clama,« los lechos, perezosos por el sopor enfermizo, 236 y, castos, rectos y sobrios, velad: ya estoy cerca».
2.3
Tras el orto del sol fulgente es tarde para despreciar el lecho: a menos que, añadida una parte de la noche, añadas tiempo al trabajo.
2.4
Esa voz con la que graznan las aves, apostadas bajo la misma cumbre, poco antes de que brille la luz, 237 es figura de nuestro juez.
2.5
A los cubiertos por tinieblas horribles y a los ocultos en lechos perezosos, les persuade de abandonar el descanso ante el día que ya, ya llega.
2.6
Para que, cuando la aurora haya esparcido el cielo con sus soplos resplandecientes, confirme a todos los ejercitados en el trabajo hacia la esperanza de la luz.
2.7
Este sueño, dado por un tiempo, es forma de la muerte perpetua: 238 los pecados, como noche horrible, obligan a yacer y a roncar.
2.8
Pero la voz desde la alta cumbre de Cristo que enseña previene que la luz ya está cerca, para que la mente no sirva al sopor.
2.9
Para que el sueño no oprima hasta los términos de una vida perezosa al pecho sepultado en el crimen y olvidado de su propia luz.
2.10
Cuentan que los demonios errantes, alegres por las tinieblas de las noches, al cantar el gallo, 239 aterrorizados, temen dispersos y ceden.
2.11
Pues la odiada vecindad de la luz, de la salvación, de la divinidad, roto el sitio de las tinieblas, ahuyenta a los satélites de la noche.
2.12
Saben que este es el signo del presagio de la esperanza prometida: por la cual, libres de sopor, esperamos el advenimiento de Dios.
2.13
Qué fuerza tenga esta ave, el Salvador lo mostró a Pedro, al predecir que se le negaría tres veces antes de que el gallo cante.
2.14
Pues ocurre el pecado antes de que el pregonero de la luz cercana 240 ilustre al género humano y traiga el fin de pecar.
2.15
Lloró el negador finalmente la maldad salida de su boca: cuando la mente permanecía inocente y el ánimo conservaba la fe.
2.16
Y nada semejante habló después con el desliz de su lengua; 241 conocido el canto del gallo, el justo dejó de pecar.
2.17
De ahí es que todos creemos que en aquel tiempo de descanso, en el que el gallo canta exultante, Cristo regresó de los infiernos.
2.18
Entonces el vigor de la muerte fue oprimido, entonces la ley del tártaro fue subyugada, entonces la fuerza del día, más fuerte, 242 obligó a la noche a ceder.
2.19
Ya, ya descansen las cosas improbas, ya la culpa oscura se duerma, ya la noxa letal, habiendo sufrido su sueño, se marchite.
2.20
El espíritu, vigilante a su vez, lo que reste de tiempo, mientras la meta de la noche se cierra, permanezca en pie y trabaje velando.
2.21
Llamemos a Jesús con voces, llorando, suplicando, sobrios: la suplicación intensa prohíbe dormir al corazón puro.
2.22
Bastante, con los miembros plegados, 243 el profundo olvido presionó, gravó y abrumó al sentido, vagando con sueños vanos.
2.23
Son ciertamente falsas y frívolas las cosas que, como durmientes, hicimos por la gloria mundana: velemos; esta es la verdad.
2.24
Oro, voluptuosidad, gozo, riquezas, honores, prosperidades, cualesquiera males que nos inflan, llega la mañana y todo es nada.
2.25
Tú, Cristo, disipa el sueño, tú rompe los vínculos de la noche, 244 tú suelta el pecado antiguo e infunde la nueva luz.

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