Quomodo Spiritus Sanctus est amor Patris et Filii
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Original / primary: Spanish Gemini
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Cómo el Espíritu Santo es amor del Padre y del Hijo
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Buscas saber cómo es verdad lo que dice Agustín. Dice, en efecto, que el Padre ama al Hijo con el Espíritu Santo y el Hijo ama a su Padre con el mismo Espíritu. Sin embargo, esto contradice totalmente que el Padre sea sabio con aquella sabiduría que es el Hijo, y lo refuta con este razonamiento. Pues, si fuera sabio con aquella sabiduría que es el Hijo, el Hijo no sería tanto del Padre como el Padre del Hijo, para quienes es lo mismo ser que ser sabio. De aquí es que algunos objetan de este modo y dicen: puesto que allí amar es lo mismo que ser, ¿cómo se dice que el Padre o el Hijo no son con aquella dilección con la que uno ama al otro? Por tanto, cuando se niega que el Padre sea sabio con la sabiduría que engendró para que no se entienda que es por ella, esto para él, según me parece, es una gran diferencia entre hacer y ser hecho, entre instruir e ser instruido, entre hacer sabio y ser hecho sabio. Ciertamente el Padre, si fuera sabio con aquella sabiduría que es el Hijo y se hiciera sabio, sin duda alguna sería de aquel para quien es lo mismo ser que ser sabio, es decir, ser sabio. Pero cuando el Padre instruye a alguien a través del Hijo, hace algo con aquella sabiduría que es el Hijo, y sin embargo no se sigue que sea del Hijo. Así pues, como el Padre instruye con el Hijo, y sin embargo no se sigue que sea del Hijo, así ama con el Espíritu Santo: y sin embargo no se sigue que sea del Espíritu Santo. No obstante, que el Padre o el Hijo sean llamados a amar con el Espíritu Santo, podemos entenderlo tanto recta como erróneamente, y derivarlo a un sentido verdadero o falso. Pero quizás buscas que yo mismo distinga esto, y cómo puede entenderse a veces según el sentido verdadero y a veces según el falso. Sin duda alguna, lo que el Hijo hace, lo hace el Padre, de quien el Hijo recibe para que actúe y pueda actuar. De aquí es aquello del bienaventurado Hilario: «Entiende al Hijo actuando. Del mismo modo digo, entiende al Espíritu Santo actuando, y a través de él no solo al Padre, sino también al Hijo actuando. El Hijo instruye, el Espíritu Santo ama, y en ambos casos el Padre actúa, porque de él cada uno recibe para que pueda hacer lo mismo que hace». Pero que se diga que el Padre obra a través del Hijo, no se entiende como si el Hijo fuera autor y origen de la potencia que es el Padre, y que obra lo que quiere, sino que el Padre es autor y origen de la potencia que es el Hijo, y obra lo que obra según su beneplácito. Del mismo modo, que se diga que el Padre ama con el Espíritu Santo no se entiende como si el Espíritu Santo fuera autor y origen de la dilección que es el Padre, y ama lo que ama según su arbitrio, sino que el Padre exhala aquella dilección con la que el Hijo es amado y que es el Espíritu Santo, y es autor y origen de ella. Se dice, pues, que el Padre ama con el Espíritu Santo, no porque tenga el amor a través de él, sino porque lo exhibe; no porque reciba el amor de él, sino porque lo dispensa a través de él». Dice Agustín sobre el Hijo: «El Hijo decía y el Padre enseñaba, y el Hijo sobre sí mismo: Mi doctrina no es mía. ¿Por qué el Espíritu Santo no dice con igual razón: Mi dilección no es mía, sino del Padre de quien procede, y del Hijo que la exhaló? Si el Espíritu Santo es amor de ambos, ¿por qué no se dice rectamente del Padre que ama con el Espíritu Santo, esto es, con su amor? ¿Por qué no se dice rectamente del Hijo que ama con el Espíritu Santo, esto es, con su dilección?». El alma humana no es amor, sino que el amor procede de ella, y por eso no ama con sí misma, sino con el amor que procede de ella misma. El Padre, en cambio, es amor, y el Espíritu Santo es su amor, y por eso el Padre ama con sí mismo, ama con el Espíritu Santo. Ama con el amor de sí mismo, ama con su amor. ¿Quién ignora que el Hijo de la bienaventurada María y Jesús, hijo de Navé, se dicen equívocamente? Del mismo modo se dirían equívocamente tu amor y el amor divino, si el Espíritu Santo fuera llamado amor de tu corazón, tal como el Espíritu Santo es llamado amor del Padre y del Hijo. ¿Quién, pregunto, podría negar que tú amas con el Espíritu Santo (esto es, con tu amor)? Si se dice rectamente que amas con el amor que procede de ti, ¿por qué no se dice rectamente que el Padre y el Hijo aman con el amor que procede de ellos mismos? ¿Es esta, hermano, aquella cuestión que consideran insoluble, que dicen y escriben que es insoluble?
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