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Antoninus Geta
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Original: Perseus Lat2

Scio, Constantine Auguste, et multos et Clementiam tuam quaestionem movere posse cur etiam Geta Antoninus a me tradatur, de cuius priusquam vel vita vel nece dicam, disseram cur et ipsi Antonino a Severo patre sit nomen adpositum, neque enim multa in eius vita dici possunt, qui prius rebus humanis exemptus est quam cum fratre teneret imperium. Septimius Severus quodam tempore cum consuluisset ac petisset ut sibi indicaretur quo esset successore moriturus, in somniis vidit Antoninum sibi successurum. quare statim ad milites processit et Bassianum, filium maiorem natu, Marcum Aurelium Antoninum appellavit. quod cum fecisset, 1 vel 2 paterna cogitatione vel, ut quidam dicunt, a Iulia uxore commonitus, quae gnara erat somnii, quod minori filio hoc facto ipse interclusisset aditum imperandi, etiam Getam, minorem filium, Antoninum vocari iussit. 3 4 itaque semper ab eo in epistulis familiaribus dictus est, cum si forte abesset scriberet, Salutate Antoninos filios et successores meos. sed nihil valuit patris cautio, nam ei solus ille successit qui primus Antonini nomen accepit. et haec de Antonini nomine.

Spanish Gemini
1
Sé, Constantino Augusto, que tanto muchos como tu Clemencia pueden cuestionarse por qué también Geta Antonino es tratado por mí; sobre él, antes de hablar de su vida o de su muerte, expondré por qué el nombre de Antonino le fue impuesto también a él por su padre Severo, pues no se pueden decir muchas cosas sobre su vida, ya que fue arrebatado de los asuntos humanos antes de que pudiera ostentar el imperio junto con su hermano. Septimio Severo, en cierta ocasión, tras haber consultado y pedido que se le indicara qué sucesor tendría al morir, vio en sueños que Antonino le sucedería. Por ello, se dirigió inmediatamente a los soldados y llamó Marco Aurelio Antonino a Basiano, su hijo mayor. Una vez hecho esto, ya fuera por reflexión paterna o, como dicen algunos, advertido por su esposa Julia, quien conocía el sueño y sabía que, al hacer esto, él mismo le había cerrado el acceso al mando a su hijo menor, ordenó que también Geta, el hijo menor, fuera llamado Antonino. Por tanto, siempre fue llamado así por él en sus cartas familiares, cuando escribía si por casualidad estaba ausente:« Saludad a los Antoninos, mis hijos y sucesores». Pero la cautela del padre no sirvió de nada, pues solo le sucedió aquel que primero recibió el nombre de Antonino. Y esto es todo sobre el nombre de Antonino.
2
Geta, por su parte, fue llamado así ya sea por el nombre de su tío paterno o por el de su abuelo paterno, sobre cuya vida y costumbres informó Marius Maximus con suficiente detalle en el primer septenario de la vida de Severo. Sin embargo, Antonino Geta fue llamado así también porque Severo tuvo la intención de que todos los príncipes sucesivos, al igual que los Augustos, fueran llamados también Antoninos, y ciertamente por amor a Marco, a quien siempre llamaba su hermano y cuya filosofía e instrucción literaria siempre imitó. Algunos dicen que el nombre de Antonino no se otorgó solo en honor a Marco, dado que este lo tuvo por adopción, sino en honor a aquel que fue apodado Pío, es decir, el sucesor de Adriano, y precisamente porque este había designado a Severo para la abogacía del fisco a partir del formulario forense, cuando se le habían abierto a él, gracias a Antonino, los primeros grados o el auspicio del honor para tan grandes procesos, y al mismo tiempo porque nadie le parecía un emperador más afortunado para prestar su nombre que aquel príncipe cuyo nombre propio ya había recorrido a cuatro emperadores. Sobre esto mismo, se dice que Severo, conocedor de su genitura, de la cual, como la mayoría de los africanos, era muy experto, dijo:« Me parece extraño, amantísimo Juvenal, que nuestro Geta vaya a ser un dios, pues no veo en él nada imperial»; en efecto, Juvenal era su prefecto del pretorio, y no se equivocó, pues se dice que Basiano, cuando lo hubo matado y temía la nota de tiranía por el parricidio y oía que el crimen podía mitigarse si llamaba a su hermano« divino», dijo:« Que sea divino, siempre que no esté vivo». Finalmente, lo incluyó entre los dioses y, por ello, el parricida volvió de algún modo a recuperar su reputación.
3
Geta nació siendo cónsules Severo y Vitelio en Milán, aunque otros han transmitido otra cosa, el 26 de mayo, de Julia, a quien Severo había tomado por esposa porque había descubierto en su genitura que estaba destinada a ser esposa de un rey, siendo él entonces un particular, aunque ya en una posición excelente en la república. Tan pronto como nació, se anunció que una gallina había puesto un huevo púrpura en el palacio; cuando Basiano, su hermano, lo recibió tras ser traído y, como niño pequeño, lo arrojó al suelo y lo rompió, se dice que Julia dijo en broma:« Maldito parricida, has matado a tu hermano». Y lo que se dijo en broma, Severo lo tomó más en serio que cualquiera de los presentes, y por los circunstantes fue aprobado después como si hubiera sido proferido divinamente. Hubo también otro presagio: pues cuando en la villa de cierto Antonino, un hombre plebeyo, había nacido un cordero que tenía un vellón púrpura en la frente, el mismo día y hora en que nació Geta, y aquel había oído de un arúspice que después de Severo reinaría un Antonino, y aunque él auguraba para sí mismo, temiendo sin embargo el indicio de tal destino, lo mató con hierro, lo cual fue también una señal de que Geta debía ser asesinado por Antonino, como después quedó suficientemente claro. Hubo también otro presagio enorme, como después enseñó el desenlace, de este crimen que ocurrió: pues cuando Severo quiso encomendar el natalicio del infante Geta, un sacrificador llamado Antonino golpeó a la víctima. Lo que entonces no fue investigado ni advertido, después fue comprendido.
4
Fue un adolescente apuesto, de costumbres ásperas, pero no impío, tratante de amores, glotón, deseoso de comidas y de vino condimentado de diversas maneras. Se cuenta de este niño aquel rasgo notable de que, cuando Severo quería matar a hombres de partidos contrarios y decía entre los suyos:« Os libro de enemigos», y Basiano consentía hasta tal punto que decía que incluso sus hijos debían ser asesinados si se le consultaba, se dice que Geta preguntó cuál era el número de los que debían ser ejecutados; y cuando el padre dijo el número, él preguntó:«¿ Estos tienen padres, tienen parientes?». Cuando se le respondió que sí, dijo:« Entonces, habrá más tristes en la ciudad que alegres porque hemos vencido», y su opinión habría prevalecido si Plautiano, el prefecto, o Juvenal no hubieran insistido con la esperanza de las proscripciones, de las cuales se enriquecieron. A esto se añadía la excesiva crueldad de su hermano Basiano, quien, al discutir y decir, como en broma o en serio, que todos los de partidos contrarios debían ser asesinados con sus hijos, se dice que Geta le dijo:« Tú, que no perdonas a nadie, puedes matar también a tu hermano». Aquella frase suya no significó nada entonces, pero después fue un presagio.
5
En la adquisición de letras fue tenaz con los escritores antiguos, memorioso también de las sentencias paternas, siempre odiado por su hermano, más amable para su madre que su hermano, aunque algo ceceante, era melodioso. Muy deseoso de vestimentas brillantes, hasta el punto de que su padre se reía. Si recibía algo de sus padres, lo destinaba a su propio adorno y no daba nada a nadie. Tras la guerra pártica, cuando su padre florecía con gran gloria, al ser llamado Basiano partícipe del imperio, Geta también recibió, como dicen algunos, el nombre de César y de Antonino. Le era familiar proponer estas cuestiones a los gramáticos, para que dijeran cómo emitía la voz cada animal, como: los corderos balan, los lechones gruñen, las palomas arrullan, los cerdos gruñen, los osos rugen, los leones rugen, los leopardos rugen, los elefantes barritan, las ranas croan, los caballos relinchan, los asnos rebuznan, los toros mugen, y probarlas a partir de los antiguos. Tuvo como libros muy familiares los de Sereno Samónico, los cuales este escribió para Antonino; tenía también esa costumbre de ordenar banquetes y, sobre todo, comidas según letras individuales para los sirvientes que lo sabían, como aquel en el que había ganso( anser), carne de jabalí( apruna), pato( anas), asimismo pollo( pullus), perdiz( perdix), pavo( pavus), lechón( porcellus), pescado( piscis), jamón( perna) y los géneros de alimentos que cayeran en esa letra, y asimismo faisán( phasianus), platos de espelta( farrata), higos( ficus) y cosas similares, por lo cual era considerado también cortés en su juventud.
6
Una vez asesinado, la parte del ejército que era incorrupta recibió el parricidio con gran pesar, diciendo todos que habían prometido fidelidad a dos hijos y que debían mantenerla con dos, y, cerradas las puertas, el emperador no fue admitido durante mucho tiempo. Finalmente, si no hubiera sido por las quejas sobre Geta y por haber calmado los ánimos de los soldados, incluso con estipendios enormes, Basiano no habría podido regresar a Roma; después de esto, finalmente, fueron asesinados tanto Papiniano como muchos otros que habían favorecido la concordia o que habían sido del partido de Geta, de tal modo que hombres de ambos órdenes eran ejecutados en los baños, cenando y en público; el mismo Papiniano fue golpeado con un hacha, desaprobando Basiano que el asunto no se hubiera llevado a cabo con la espada. Se llegó finalmente hasta la sedición de los soldados urbanos, a quienes Basiano reprimió con no poca autoridad, habiendo sido asesinado su tribuno, según dicen unos, o relegado, según otros. Él mismo, sin embargo, tuvo tanto miedo que, llevando una coraza bajo su ancha túnica, entró incluso en la Curia y así rindió cuentas de su acto y de la muerte de Geta. En aquel tiempo, Helvio Pertinax, quien después fue asesinado por el mismo Basiano, al recitar el pretor Faustino y decir« Sármatico máximo y Pártico máximo», se dice que dijo:« Añade también Gético máximo», como si fuera Gótico. Aquella frase descendió más profundamente en el pecho de Basiano, como después fue probado por la muerte de Pertinax, y no solo de Pertinax, sino también de otros, como se ha dicho arriba, de forma indiscriminada e injusta. A Helvio, además, lo tuvo bajo sospecha de haber aspirado a la tiranía, porque era amado por todos y era hijo del emperador Pertinax, cosa que no es suficientemente segura para ningún particular.
7
Se dice que el funeral de Geta fue más cuidadoso que el de aquel que parecía haber sido asesinado por su hermano, y fue llevado al sepulcro de sus antepasados, esto es, el de Severo, que está en la Vía Apia para los que van a la puerta a la derecha, construido con la apariencia del Septizonio, que él mismo se había adornado en vida. Quiso matar también a la madre de Geta, su madrastra, porque lloraba a su hermano, y a las mujeres que encontró llorando tras su regreso de la Curia; además, la inhumanidad de Antonino era tal que halagaba especialmente a aquellos a quienes destinaba a la muerte, de modo que se temía más su halago que su ira. Ciertamente, a todos les parecía extraño que él mismo llorara la muerte de Geta tantas veces como se hacía mención de su nombre, tantas veces como se veía su imagen o estatua; sin embargo, la inconstancia de Antonino Basiano, o mejor dicho, tal sed de matanza, era tal que mataba a veces a los partidarios de Geta, a veces a sus enemigos, a quienes el azar le presentaba, hecho por el cual Geta era más añorado.

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