q.1
Cronografía escrita por orden de Constantino, el amante de Cristo y déspota porfirogénito, hijo de León, el déspota y emperador más sabio... comenzando donde terminó Teófanes... para el emperador Miguel, hijo de Teófilo el curopalates, es decir, desde el reinado de León el Armenio. El mismo emperador Constantino recopiló con diligencia y expuso de manera concisa los asuntos de cada uno, para que las cosas posteriores fueran claras... del reinado. Y esto es, ciertamente, uno de tus bienes, oh emperador sapientísimo, entre muchos otros grandes, el haber traído de vuelta a la vida y a la regeneración aquello que, por el paso del tiempo, se había deslizado y desaparecido hacia la nada, y el haber cuidado del bien de la historia, para que no fueran descuidados aquellos que se hicieron cargo del poder imperial antes que tú. Pues aquellos que, habiendo sentido celo por los bienes, se han sustraído de la palabra, no son dignos de celo. Algunos se han esforzado por no distinguirse en nada de la multitud, no siendo compañeros de la palabra, sino deleite de la rusticidad. Pues,¿ qué necesidad hay de que un emperador practique algo que no... trae el beneficio de las cosas hechas con razón, siendo necesario cuidar de los hombres y, sobre todo, de la ciencia lógica, de la cual proviene el poder del imperio, para que los hombres no se deslicen inadvertidamente hacia la pendiente, volviéndose irracionales, y corra peligro aquello en lo que nos distinguimos de todos, al ser entregado al silencio? Pero cuánto te has esforzado, emperador clementísimo, en la lógica y en el cuidado de los hombres, para que lo demás..., lo verán los sabios, y tú, más claramente, puesto que también ellos son sabios. Tú mismo relatas, tomando solo nuestra mano que te sirve, todo lo que vivieron los que te precedieron, incluso si contienen lo vil y no brillante, ya que también de esto es posible para los estudiosos extraer lo útil. Sin duda, habiendo preferido el estudio de la palabra a toda ocupación y ocio, puesto que esto engendra celo y virtud en los súbditos amantes del aprendizaje y de la historia, habiendo reunido lo que proviene de los escritos y lo que ha sido transmitido de oídas, decidiste bien proponerlo como una escuela común para todos, considerando que el mejor comienzo de esta historia es el final que tuvo el difunto Teófanes, a quien, por parentesco y afinidad, al haber obtenido el ser nieto, honras suficientemente y recibes de él, a su vez, cierta gloria. Aquel, pues, terminaba en el reinado de Miguel el curopalates y la derrota que le sobrevino de los búlgaros al ser traicionado por los suyos, mencionando solo la proclamación de León, sin haber hecho claro a los lectores ni de dónde era ni cómo fue criado. Nosotros, en cambio, uniendo las otras partes a la cabeza, demostramos que la historia misma es un cuerpo entero y no incompleta, y la transmitimos al tiempo siguiente y posterior para aquellos que no viven con pereza, procurándoles ganancia y no pérdida, si es que es bueno y propicio para la seguridad discernir la vida de los buenos y de los malos.
q.2
6 SOBRE EL REINADO DE LEÓN. DISCURSO 1.
q.3
1 La patria del mencionado León era Armenia, y su linaje, en parte de los asirios y en parte de los mismos armenios, quienes, habiendo entregado a sus propios progenitores a una matanza sangrienta por una decisión impía, fueron condenados al exilio, y allí, viviendo una vida de pobreza, como fugitivos, engendraron a la mencionada fiera. Apenas León era clasificado entre los efebos, cambia su patria por una aldea llamada Pidra, que dependía del tema de los Anatólicos; allí, habiendo alcanzado la edad adulta, siendo contado entre los más guerreros y sanguinarios, obtuvo gloria por su valentía. Nicéforo dirigía entonces las riendas del imperio, él que obtuvo un trofeo en Bulgaria, y envió a Bardanes, a quien llamaban Turco, como monostratego, administrando la supervisión y el cuidado de los cinco temas de Oriente debido a su audacia en las guerras y las otras virtudes que florecían en él; este, deseando siempre apoderarse de los enemigos y soñando con el imperio en cada ocasión, al ver a este León, del que trata el relato, que tenía una estatura imponente y valiente, y que además parecía ingenioso en las conversaciones, lo cuenta entre sus guardaespaldas y servidores, y antes de esto o poco después, a Miguel el Tartamudo y a Tomás el del lago Gazuro, todos humildes y sin celo, y apenas siendo conocidos por aquellos a quienes se les habían confiado los mandos militares.( 2) Estos, pues, dependían de Bardanes, y en él balanceaban sus esperanzas mundanas; y este, siendo amante del imperio, comunica su opinión y deseo a cierto monje que vivía en la región de Filomelio, y le pedía que elevara súplicas a Dios, para que enderezara sus pasos y le otorgara el imperio. Pero escuchó al instante que no debía atreverse a tales cosas, Bardanes, por las cuales le sobrevendrá la pérdida de sus bienes, la mutilación de sus ojos y una desgracia que no le resultará bien; sino que, si tienes algo para convencerte de seguir el consejo, huye de esto en breve, sin poner en tu mente ningún principio de tales asuntos. El hombre se llenó de tristeza y oscuridad al escuchar estas palabras. Y finalmente salía de la habitación lleno de desánimo y aflicción. Pero cuando el monje vio a los mencionados hombres, León, Miguel y Tomás, llevando el caballo para que este montara, le ordenó al estratego que regresara; y como esperando escuchar cosas nuevas y extrañas, regresaba más rápido que la palabra. Pero aquel le suplicaba de nuevo que no desertara hacia los males esperados y que no cambiara la desgracia presente por la felicidad futura; y a estos mismos les testificaba con lengua profética, asegurando que el primero y el segundo de ellos se convertirán en dueños del imperio que deseas, pero no tú, y el tercero, habiendo participado solo de la aclamación y el anuncio, no tendrá éxito en absoluto, sino que incluso perderá su alma malamente. Siendo golpeado en su alma por esto de diversas maneras, cambiaba los colores de su rostro y se iba de nuevo a casa, lanzando a la vez algunas blasfemias e insultos contra el hombre, y a la vez anunciando a estos las predicciones de aquel sobre ellos, y derramando mucha risa sobre lo dicho.( 3) Habiendo dicho adiós a sus palabras, el diecinueve del mes de julio de la undécima indicción, habiendo reunido una gran mano contra el emperador reinante Nicéforo, y habiendo atraído a sus palabras los cuatro temas bajo su mando, excepto los Armeniacos( pues no cedieron ante él), comienza la rebelión. El pueblo odiaba entonces a Nicéforo, oprimido por el peso de los impuestos públicos, lo cual se convirtió de alguna manera en pretexto y acompañamiento de la rebelión para aquel; y ocurrió también otra causa. Pues como Bardanes se comportó valientemente contra los agarenos y, por justa providencia, hizo la distribución del gran botín obtenido, ofreciendo premios adecuados a los que luchaban en la guerra y no según el rango, pareció digno de participar también del imperio. De donde, habiendo sido proclamado emperador con voz pública, y habiendo sido dignificado con muchas otras gratificaciones y honores por parte del pueblo, hasta el punto de erigir y construir un templo en su nombre, seguía el camino que lleva a Nicomedia. Pero el emperador reinante Nicéforo, habiendo salido con una fuerza suficiente y rival, y habiéndolo hecho desesperar del futuro por la multitud de los que se alineaban contra él, lo convenció de que pidiera perdón habiendo llegado a tiempo. Pues apenas León y apenas Miguel, habiéndose deslizado hacia el emperador, habiendo obtenido el uno el mando de los foederati y la casa imperial de Zenón y la de Dagisteo, y el otro el cargo de conde de la corte y la casa de Cariano, no hicieron que pensara bien de sí mismo. De donde, pidiendo perdón para sí y para el pueblo al emperador, regresaba hasta Malagina; y allí, habiendo recibido las palabras de impasibilidad y la pequeña cruz de oro, que le había sido enviada por Nicéforo para su seguridad y confianza, huyó de noche al monasterio de Heraclio, teniendo solo a Tomás compartiendo el peligro, esforzándose por quitarse el adorno de la cabeza. Y el superior del monasterio no le permitía hacer esto; pero él, con la espada que llevaba ceñida, cortó su mechón, y habiéndose vestido con una ropa pobre, se aferró al camino hacia la isla de Prote, donde tenía una propiedad bien trabajada, y el emperador le permitió permanecer allí confinado. Habiendo cruzado allí, y habiendo recibido las oraciones habituales y el divino hábito de los monjes, fue renombrado Sabas, mostrando muchos combates ascéticos. No pasó mucho tiempo, y algunos de los de Licaonia, atacándolo y dejándolo sin ojos, con conocimiento y noticia del emperador, se refugian en el divino y gran templo de Dios; y finalmente se cumplió también la predicción del monje que vivía en Filomelio. Pero aquel, habiendo orado por ellos como benefactores, se aferraba a una conducta más dura, absteniéndose por completo de vino, pescado y aceite, llevando siempre la cabeza y los pies desnudos, incluso si había ocurrido un invierno más severo. Además, continuaba vistiendo una sola túnica, vistiéndose en verano con una túnica de cuero y en invierno envolviéndose con una de pelo. No vivía de pan de trigo, sino haciendo pan cocido bajo las cenizas con harina de cebada. Y así pasaba su vida, habiendo durado hasta que León se convirtió en dueño del imperio. Hizo también que su esposa Domnica se cortara el cabello junto con su hija y sus hijos en su propia casa, renombrándola Atanasia, distribuyendo, por supuesto, toda la riqueza a los pobres. Y lo referente a Bardanes fue así y de tal manera.
q.5
4 León se aferraba a la gloria y se enorgullecía, habiendo sido visto como alguien notable desde un origen humilde y sin gloria en el mando de los foederati. Pero tampoco se abstenía de la ingratitud, habiendo aparecido así ante su benefactor. Sin embargo, se aferraba, y uniendo batallas con batallas contra los ismaelitas, se comportaba valientemente, aportando una gran fuerza en tal aspecto, tanto por naturaleza como por práctica. Y en una ocasión, habiendo sido encargado por Nicéforo, quien manejaba los cetros, de la distribución de los fondos militares, como no le importaban las órdenes imperiales, ni realizaba nada, sino que en la pequeña ciudad de Eucaita pasaba el tiempo en la holgazanería y el descuido, posponiendo proporcionar lo acostumbrado al ejército; y no teniendo ningún cuidado de la guardia, ni de los fondos comunes, ni de su propio cuerpo, ni siquiera de los que estaban bajo su mando, cuando los agarenos salieron y saquearon los bienes de los romanos, él, y no otro, los compensaba sin esfuerzo, pero no por sí mismo( pues negoció su salvación con una rápida huida), sino traicionando los fondos militares y casi entregándolos a manos de los enemigos. Por lo cual, habiendo dado castigos, aunque no los merecidos, a Nicéforo, quien le había confiado, fue sometido a azotes en la espalda y el pecho, y pagó la pérdida con un exilio eterno. Pero habiendo salido Nicéforo en expedición contra los escitas y habiendo caído herido en el campamento de la guerra el veinte de julio de la cuarta indicción, y habiendo sido herido mortalmente su hijo Estauracio en la guerra, de modo que solo sobrevivió dos meses y ocho días, habiendo co- reinado antes con su padre ocho meses y siete días, y Miguel el curopalates, después del fallecimiento de Estauracio el dos de octubre, siendo yerno de Nicéforo, descendiendo del linaje de Rangabé y acampando en la posición de los Manganas, habiendo recibido el mando del imperio en el mes de octubre de la quinta indicción, León es liberado del exilio según la costumbre que prevaleció por bondad para con los emperadores de los romanos, y es traído del exilio, y es asignado a los lictores de este mismo Miguel que esperan en los palacios, y es honrado poco después con el honor de patricio, y es proclamado estratego de los Anatólicos, cuando también renovaba la antigua amistad del hombre criado con él, Miguel, a quien el traslado de Bardanes prefirió como conde de la corte, y tomándolo como confidente de los secretos, lo tenía como el más fiel de los de adentro y el más práctico de los de afuera. Pero estaba destinado a ser condenado de nuevo por ingratitud, habiendo sido criado con crueldad y alimentado con salvajismo, y el malvado a cubrir los primeros con los segundos.( 5) Por lo cual, apenas Krum, el jefe de los búlgaros, fingiendo acuerdos y amistad y buscando treguas pacíficas, si solo se le daban los tributos dados anualmente en orden, creo, como pareció a los anteriores, y añadiendo que los refugiados búlgaros, y además los romanos, fueran devueltos a su propia nación, pareció absurdo a los del consejo del senado lo de los refugiados, aunque el emperador Miguel estaba totalmente de acuerdo con la opinión del gobernante en cuanto a no querer fracasar en la paz. Pero prevaleció el consejo, teniendo a Teoctisto magistro confirmando y acordando con la opinión, y se disolvieron de nuevo hacia las obras de la guerra, dejando las palabras desnudas. Y esto pareció razonablemente bueno; pues,¿ cómo podría alguien parecer filántropo y compasivo si aquel que, por haber caído en alguna desgracia y haber negado su propia patria, de la cual no hay nada más dulce, como dicen, y además esposa y nietos, como si se refugiara en un altar inviolable en la política de los romanos, fuera entregado a la crueldad de los escitas, que no se distinguen en nada de las fieras? Pues como muchos de ellos, al ver su terror y salvajismo, no lo soportan y por eso fluyen frecuentemente hacia nuestra mansedumbre y suavidad, de modo que, para que no se vacíen inadvertidamente hacia nosotros poco a poco, sus jefes, temiendo el gran discurso sobre esto, lo han movido muchas veces incluso hasta nosotros. Pero, como dice el proverbio, encontraron a hombres firmes.( 6) Por lo tanto, dejando pasar poco tiempo, se arman unos contra otros. Y Miguel pedía que su subestratego León regresara y cruzara desde Oriente rápidamente junto con las fuerzas; y como si fuera a usarlo como ayudante, encontró a un enemigo implacable. De las palabras jactanciosas y amenazas que Krum enviaba contra los romanos, amenazando con destrucciones de cuerpos y devastación de tierras y cortes de árboles e incendios de casas, y en general corriendo contra nosotros como un río torrencial, aseguraba que pondría a todos bajo su mando, apenas el emperador salió y redujo aquellas amenazas extranjeras, y casi obligándolo a permanecer en sus propios límites y no saltar y saquear lo nuestro, y muchas veces llamando a Miguel desde la formación, y aquel no siendo insolente, sino reconociendo su propia debilidad y no atreviéndose a levantar la mano contra el emperador, le parecía a Miguel suficiente encerrar su precipitación y arrogancia en lo que él había cerrado, sin entablar batalla, como siendo incierto el futuro; pues decía:" puesto que desde nuestra formación no somos capaces de provocarlos a la guerra, sino que los obligamos a evitar la batalla y permanecer por sí mismos,¿ qué haríamos si nos forzáramos?". Por esto, pues, queriendo regresar suavemente y poco a poco hacia su propio imperio, pareció indecoroso a León y no propio de un emperador de los romanos dar la espalda a los enemigos, llamando así a aquella hermosísima decisión como no pensar cosas rectas ni sanas, sino corrompidas y engañosas, y planeando poner bajo su mando toda la hegemonía de los romanos." Pero hay que ir", dijo," hacia ellos, oh emperador, y verás hoy el poder ciertamente ceñido contra los enemigos y mostrándose victorioso, confiando en tu audacia y luchando por ti con confianza y oración". Miguel, desviado y perturbado por estas palabras, ordenó entablar la guerra. Y apenas ocurrió el encuentro, León, dando la espalda, abrazó la huida, buscando siempre de alguna manera el imperio. Y esto por el momento era incierto tanto para el mismo Miguel como para los adversarios; pues no habiendo ocurrido aún nada, como suele suceder en la guerra, de valentía por parte de ninguno, sino si algo al principio de la batalla y poco de lo que se entablaron era desconocido, a los mismos búlgaros y a todos les pareció que el asunto era una táctica, como si fueran a romperlos y de nuevo desde la vuelta contraatacar. Pero cuando ambos supieron que la huida no era una táctica sino verdadera, entonces, habiendo atacado, los enemigos causaban una gran matanza de los que huían juvenilmente, y Miguel intentaba salvarse a sí mismo y no oponerse con los pocos que tenía. Y así, algunos nos han transmitido por escrito que ocurrió esta batalla; pero hay quienes dan más bien a León el haber salvado las fuerzas y haber luchado firmemente, habiendo los regimientos imperiales actuado con mala voluntad y traicionado su propia formación, pero no la parte de León. Sin embargo, los búlgaros prevalecen desesperadamente, y los romanos, contenidos por una derrota pesada y terrible, enviaban al emperador angustiado por su alma. Pero aquel era enviado hacia los palacios imperiales, dejando a León como una especie de escudo para esperar afuera y evitar que ocurriera algún saqueo mayor por parte de los enemigos. Él, aprovechando el momento oportuno, incitaba a la multitud de soldados y los obligaba a lanzar algunas blasfemias contra el emperador, y decía que no era bueno, como en la fábula, considerar a un ciervo como león, habiendo abrazado la huida ahora y refugiándose en el regazo de la mujer, habiéndonos dejado a su propio pueblo como pasto de los enemigos. Aún no terminaba el discurso hacia los compañeros de las palabras, y era un hecho verlo realizado, sembrado por la locuacidad y el apoyo de los aduladores. Y finalmente, la aclamación al instante, y el mismo tuvo la mínima parte del día siendo particular y a la vez emperador.
q.7
7 Apenas, pues, era proclamado por el ejército y miedos y temor lo invadían, ya sea fingiendo una escena realmente, para tener una disculpa después, o considerando en verdad los contrarios que siguen a tales acciones, puesto que también para los que se apresuran a arrebatar lo ajeno las audacias suelen volverse más suaves ante los males, y lo más importante, cómo participar de los palacios imperiales, viviendo fuera y acampando lejos. Pero estaba destinado a acampar también él en los palacios, y por esto un espíritu muy malvado despertó a Miguel el Tartamudo y amenazaba con alcanzarlo mortalmente, si no aceptaba la aclamación con alegría; como que a él le importaría todo lo que se considera difícil, y de esta misma llegada a los palacios. Lo cual, en efecto, ocurrió. 8 Y como cierto hombre( este Juan el de Exabulio), haciendo el cuidado y previsión de las murallas, se dio cuenta de que este León había sido dejado para la guardia junto con la entrada del emperador( y era terrible para conjeturar la naturaleza del hombre desde lejos), dijo que no era bueno el mando de aquel sobre los ejércitos; de donde se convierte en consejero del emperador para pensar algo y trasladar al hombre bien. Sin embargo, era necesario que la fiera que hasta entonces se escondía bajo la piel fuera revelada alguna vez y probada como oro en el crisol, los elegidos de Dios; esto se permite muchas veces que ocurra según algún ciclo periódico del tiempo, por petición demoníaca, creo, como en el caso de Job, para conocimiento y discernimiento de los piadosos, pero alienación y rechazo de los malos.( 9) Pues aún no terminaban las palabras, y la fama que se adelantaba anunciaba la proclamación del tirano. Habiendo llegado esta, la ciudad, ante tal anuncio, casi volviéndose loca, apenas se contenía, temiendo las guerras civiles, de las cuales muchas veces ciudades enteras fueron sumergidas; el emperador se asustó en el alma, pero no se perturbó en la mente, sino que, habiendo condenado solo su ingratitud, susurrando suavemente que es bueno seguir la voluntad divina, quitaba de la ciudad el asombro y la perturbación, exhortando a todos a ir a su encuentro, para que su ciudad permaneciera a salvo, sin sangre civil e inmaculada. Y resistiéndose algunos a los males y exhortando a ir al combate a través de la batalla, y prometiendo permanecer ellos mismos asegurando por un emperador clemente y fiel, pero también aceptando esto la misma esposa Procopia y cierto Manuel, uno de los de los amalecitas que era protostrator en aquel momento, dijo que no necesitaba que el imperio fluyera con sangre fraternal. De donde, habiendo dado a uno de los genuinos para su cuidado algunos emblemas del imperio, lo obligó a ir allí. Ante lo cual, habiéndose sentido mal y casi volviéndose loca, se dice que su esposa gritó terriblemente, si Barca, llamando así a la mujercita de León, se pusiera el modiolon en la cabeza. Él, habiéndola abofeteado con palabras firmes, y habiéndose entregado totalmente a Dios, esperaba lo que vendría. Apenas, pues, se anunciaba que el tirano entraba por la puerta dorada, y todo el senado se encontraba en el divino templo del precursor, que el Estudita erigió desde los cimientos, salía al encuentro y recibía con las manos extendidas, despidiéndolo y divinizándolo. Y cuando se acercaba a los palacios y estaba a punto de detenerse frente a la divina imagen del Dios Verbo que se hizo hombre por nosotros, en el lugar llamado así, Calce, para rendir las oraciones, puesto que se había vestido con una túnica de color púrpura según alguna costumbre militar sin cinturón( esto lo llaman águila los elegantes en estas cosas), se la quita inmediatamente, y Miguel, el que lleva la lengua como emblema, siendo en aquel momento cuidador de los caballos de León, tomándola en sus manos, se la pone al instante. Pareció, pues, esto a muchos un presagio de obtener el imperio por segunda vez desde aquel. Y cuando llegaron a los Scyla, un lugar llamado así en las entradas imperiales, fluyendo incontrolablemente y corriendo tras sus pasos, pisó con las puntas de los pies el final de la túnica que terminaba en el borde, de modo que el mismo León se dio cuenta y esperaba algún movimiento arriesgado de él. Esto, pues, ocurrió después. 10 Entonces, habiendo aparecido León, Miguel junto con sus hijos y su esposa, habiéndose cortado el cabello, se dirigieron al templo de Dios, que se llama Faro por encender luz para todos y guiar durante las noches hacia algunas moradas.
q.8
seguros, siendo y llamándose una imitación de lo que hay en Alejandría, se apresura a invocar su benevolencia. Él, considerando que no era bueno despojar a alguien de Dios y dejarlo sin alma, lo confinó en la isla de Plate, permitiéndole vivir en paz y proporcionándole una cierta cantidad de oro al año; de ahí que digan que, tras tomar el hábito monástico y ser rebautizado como Atanasio, vivió treinta y dos años más. Con él estaba también su hijo Eustracio, quien, por orden de León, fue tonsurado y castrado a la edad de veinte años, y Nicetas, quien anteriormente, siendo joven, dirigía la jefatura de los ικανάτοι( hikanatoi), por ser amigo de los soldados y desear vivir al aire libre, además de ser experto en muchos asuntos; pero entonces, habiéndose cortado también el cabello, fue llamado Ignacio y vivía con su padre, dedicado a la vida monástica. A su esposa la separó y apartó, trasladándola al monasterio llamado de Procopia, a pesar de que Miguel suplicó muchas veces que esto no sucediera. Miguel, habiendo salido de esta vida el 11 de enero del año 6302, dejando su cuerpo en la misma isla, fue enterrado en la parte derecha de la iglesia; Eustracio, tras la muerte de su padre, vivió quince años más y también se durmió el 15 de enero del año 6330, siendo enterrado en la parte izquierda de la iglesia. Ignacio, antes llamado Nicetas, habiendo tenido la suerte de ser obispo de Constantinopla, muchos años después depositó su sagrado cuerpo en el monasterio llamado de Sátiro, que él mismo había construido recientemente desde sus cimientos. Este monasterio es llamado también del' Amaneciente'( Anatellon) de la siguiente manera. Pero Sátiro, dado que el antiguo Sátiro se llama así por la corta distancia de dicho monasterio, donde había un templo construido por los helenos al mismo Sátiro, no por homonimia, sino por estar cerca del monasterio mencionado, se le llama con tal nombre; de donde también el emperador Teófilo, que construyó los palacios de Bryas, tomó el material y los construyó. Y' Amaneciente' por tal causa: cazando una vez el emperador Nicéforo en las partes donde ahora está el monasterio, debido a que era boscoso, de difícil acceso y apto para la caza de animales, al aparecer un ciervo muy grande, ser perseguido y capturado en el mismo lugar donde ahora está erigido el altar del monasterio, se encontró una mesa antigua sostenida por una columna, que decía así:' Este es el altar del archiestratega Miguel el Amaneciente, al cual entronizó el apóstol Andrés'. Pero esto no fue entonces, sino mucho tiempo después.
q.9
Cuando León tomó el poder imperial, siendo proclamado públicamente en el mes de julio de la sexta indicción, a Miguel, que le susurraba al oído, lo incluye en la dignidad de los patricios, habiendo adoptado antes a su hijo en el bautismo divino, y a Tomás, su compañero de edad y de juegos, lo establece como turmarca de los federados. Y a Manuel, el protostrator de Miguel, incluyéndolo entre los patricios y honrándolo como estratega de los armenios, le dijo:' No debías armarte para la guerra contra mí, habiéndote convertido en consejero del emperador y de Procopia'. Y él, hablando con mucha franqueza, respondió:' Tampoco tú debías levantar la mano contra tu benefactor, y además, tu compadre'. Entonces, pues, se silenció con esto, respetando la virtud del hombre.( 13) Cuando oyó que el gobernante de los búlgaros, envalentonado por la victoria anterior, de nuevo devastaba la tierra vecina, segando y saqueando los campos y arrebatando muchos cuerpos y ganado, incendiando viviendas por todas partes y siendo en general insoportable, primero pensó que debía recordarle la paz mediante una embajada; pero como no lo convenció, reconstruyendo él mismo lo que se había derrumbado de las murallas, salió rápidamente en su auxilio y, llegando a la ciudad de Mesembria, utilizó un ardid de guerra. Durante bastantes días, habiendo cavado una trinchera en cierto lugar, se sentaba con el ejército, alimentándose cada vez de lo nuestro y careciendo de lo necesario, pero también de lujo, de nada. Cuando oyó que los búlgaros, que estaban cerca y armados contra él, estaban en escasez de lo necesario, sale de noche del lugar donde acechaba con soldados suficientes, ejercitados tanto en fuerza como en resistencia, habiendo revelado su intención a uno solo, y se dirige a una emboscada en una colina, habiendo dicho la señal de guerra y la hora. Cuando el día brillaba y el estratega se desnudaba del emperador, todos confesaban que este, es decir, el emperador, había huido, sin saber nada de lo sucedido. Por lo cual, los enemigos, cobrando ánimo, no podían quedarse en absoluto en sus posiciones, sino que se levantaban y pensaban que tenían al ejército en sus manos. Al llegar la noche, pues, baja León de la emboscada contra los que no esperaban males, y mezclándose con ellos, hombres desnudos de armas y relajados por el sueño y la confianza en la huida del emperador, causó tal destrucción y matanza, al derramarse los romanos por todas partes según la señal, que capturó todo el campamento y no se salvó, como se dice, ni un portador de fuego. Es más, habiendo tomado a toda edad tras la incursión y el saqueo, y golpeando a sus hijos contra las piedras y la tierra, llegó rápidamente a la suya. Por lo cual, desde entonces, aquella colina fue llamada de León; y los que pasan siempre por allí, sacudiendo la cabeza de los búlgaros, los señalan con el dedo y no olvidan en absoluto los males de entonces.
q.10
Esto, pues, hacía, y toma en cuenta al monje que vivía en Filomelio, y le parece bien recompensarlo por la predicción, enviándole algunas acciones de agradecimiento, pidiendo supuestamente las victorias del imperio. Pero aquel ya se había ido de entre los hombres, y un demonio malvado y envidioso( pues no llamaría hombre a este que confundió y perturbó todo y, como la antigua serpiente, vertió el veneno en los oídos del desdichado León, que tenía toda la mente desatenta) se apoderó de la pequeña casa del anciano bajo pretexto de piedad. Este era llamado Sabacio, quien, reprochando mucho al mensajero real y hablando palabras impías contra el emperador en su cara y no bajo la capa, suplicaba que no se ocultara nada al decir que' no te será posible reinar por mucho tiempo prestando atención a los ídolos'(¡ oh, esa lengua maldita!), y atreviéndose a llamar así a los venerados por la ortodoxa, la emperatriz Irene y el santo Tarasio, con lengua desenfrenada sobre las imágenes divinas. León, el verdadero ídolo de los demonios, el esclavo de la ignorancia, más mudo que la sombra, debiendo despreciar esto, o si no, al menos airear y exhibir esto ante el que dirige las riendas de la iglesia, y convocar un sínodo para investigar grandemente sobre asuntos grandes, pero no comunicándose con hombres que no piensan nada sano, ni que se preocupan por lo suyo(¡ ay de la amistad con engaño!), sino que se preocupan y administran sus propios asuntos, se lo comunica al amado Cassiteras, y saca a la luz lo enviado a este. Y él, no curando el mal con el mal ni la locura con la locura, sino excitándola, reconoce a otro que estaba instalado en el pasaje de Mauriano, aferrado a la misma opinión sobre las imágenes divinas, charlando cosas infinitas y elevadas y asegurando que este era un superángel:' A este, pues, oh emperador, úsalo como mistagogo sobre tales asuntos; y lo que te diga que hagas, no te equivocarás de lo debido'.( 16) Cuando terminó los consejos, decidió trasladarse al monje, y habiéndolo inundado con tonterías, añadió que en la noche siguiente, habiendo tomado el aspecto de un particular, te traeré aquí al emperador, para que te aconseje sobre la fe y otros asuntos no despreciables. A este, pues, le prometía que dirigiría el imperio durante setenta y dos años, y lo contaba como el decimotercero de los apóstoles, y ver hijos de hijos en el trono del imperio, si es que León de Isauria concuerda de alguna manera con el dogma. Y como no prometía, sino que se negaba, juraba por Dios que le amenazaba la ruina, la perdición, precipicios y abismos. Esto, pues, habiendo enseñado por malicia y mala intención, llevó al emperador en el momento indicado; y puesto que entraban con Teodoto y comenzaban los secretos,' no debes', dijo el monje,' dejando la púrpura, oh emperador, cambiar el aspecto de particular y comer así las opiniones de la mayoría'. Y él, habiéndose vuelto apasionado y loco por esta palabra, y pensando además que era de presciencia divina, como una sombra al hombre, creía verdaderamente, y estaba totalmente colgado y pendiente de los oídos como un recipiente de barro de las palabras del monje. Pero esto ya ha sido dicho también por los anteriores a nosotros mediante la poesía métrica.
q.11
Inmediatamente, pues, proclama la abolición de las imágenes sagradas, y exigía que el patriarca( este era Nicéforo) estuviera de acuerdo con esto de su propia mano, si no quería ser condenado al exilio. Él, habiendo deducido también de otra parte la aversión del tirano hacia lo divino, juzgando que era mejor ser llevado que estar con tal, fue llevado a la confesión condenada; y Teodoto el Cassiteras recibía el premio del trono de la jerarquía en el momento de la divina Pascua. Es digno no pasar por alto el indicio. Pues Nicéforo, como jefe del sacerdocio, buscaba el consentimiento a la fe divina mediante el símbolo sagrado; pero él dijo que no haría esto ahora, sino que lo pospondría hasta que la proclamación del imperio fuera completa para él, revelando la demora que él mismo estaba predispuesto a la locura de la herejía desde el nacimiento.( 18) Otro indicio más claro que el dicho: pues cuando apenas proclamado por primera vez pedía la diadema, y esto debía ponerlo el archisacerdote en la cabeza detestable, se acercó a ella y, palpándola, no sintió cabellos suaves, como parecía, sino espinas y abrojos, como en verdad había, sintiéndose como si fuera pinchado por aguijones y atravesado en la mano por dolores. Pero esto fue antes; entonces, pues, el patriarca, habiendo recibido el voto que lo condenaba, se marchaba, y se dice que, siendo llevado en un barco lejos hacia cierto lugar costero, vio desde lejos al difunto Teófanes, saludándolo con incienso y lámparas, como si enviara una procesión a aquella hermosa confesión. Al cual, como es natural, habiendo considerado digno de acogida y entregado a Dios mediante la oración, levantó las manos como en el aire y lo abrazó, dando desde lejos el último saludo. Preguntando alguien de los que lo acompañaban a quién le daba esto de manera orante y deseada, dijo con lengua profética:' Al confesor Teófanes, que preside el monasterio del Agro'. Lo cual sucedió no mucho después; pues él mismo lo vio de ninguna manera, y aquel se ciñó la corona de la confesión. Y lo del archisacerdote fue así.
q.12
Él mismo, habiendo puesto como una especie de comienzo de su imperio el administrar así los asuntos de la iglesia, y si alguien estaba enfermo de ambición, se ocupaba de los asuntos comunes, llevando consigo el aguijón como las avispas, ejercitando él mismo a la multitud de soldados, y construyendo desde los cimientos ciudades en muchas partes de Tracia y Macedonia, y recorriendo todas partes, de modo que era temible y aterrador incluso para los mismos enemigos. Por lo cual dicen que el santo Nicéforo dijo una vez después de su muerte que, aunque era un malvado, la ciudad perdió a un hombre cuidadoso de los asuntos comunes. Y sobre los cargos y gobiernos, no solo los políticos sino también los militares, estaba fuertemente perturbado; siendo él mismo superior al dinero, prefería a los más incorruptibles de todos, honrando a todos por su excelencia y no por su riqueza. Y quería ser llamado amante de la justicia, pero no lo era; sin embargo, se atribuía esto, y realizaba muchos de los juicios él mismo, sentado en el Lausíaco. Y una vez, habiendo hecho alguien una acusación ante él sobre el rapto de una mujer, como uno de los hombres ilustres había raptado a la suya, y como no había sido digno de palabras al molestar muchas veces al prefecto, a aquel, puesto que al presentarse inmediatamente testificó que era así, lo llevó a rendir cuentas de su cargo y, vertiendo mucha amargura sobre él, ordenó que el adúltero fuera entregado a la ley. Pero con esto, por así decirlo, seducía la política y vendía la benevolencia hacia él, como diría alguien;( 20) pero sobre la fe estaba fuertemente loco, tanto que ni siquiera nombrar a Dios le parecía bueno. Pues, haciendo bajo juramento las treguas de treinta años con estos hunos llamados búlgaros y realizando acuerdos pacíficos, puesto que iba a confirmarlos y consolidarlos mediante juramentos, no usaba estos nuestros, tomando a Dios y a las potencias celestiales o a la madre de Cristo, Dios, hecha carne, como supervisores y testigos de lo dicho y hecho; sino que, como un alma bárbara alejada de la piedad, usaba perros, y a los que las naciones impías sacrifican, como testigos de lo hecho, y no se repugnaba en llevarlos por la boca para confirmación, de los cuales aquellos se llenaban, y confiaba la fe de los cristianos a aquellos que iban a ser transmitidos por nosotros a ella, como parece. Y claramente no se avergonzaba de ser impío; pues a los que arrojaba las perlas de la fe según la voz del Señor delante de los cerdos y los obligaba a usarlas en la boca, el hombre era digno de abominación por impío; y a los que, dirigiendo él mismo el imperio y el gobierno de los romanos, no se sonrojaba siendo iniciado y consumado en un teatro público y así lleno de infieles y fieles, digno del gusano eterno y del fuego y no de otros. Y a cuantos encontraba manteniendo la palabra recta, a estos los castigaba amargamente y terriblemente; por otra parte, reunía y congregaba las bandas y grupos de los que pensaban igual, poniéndolos a su lado y colmándolos de beneficios. Entre estos estaba incluido Juan el gramático, carente de todo bien. A los cuales León, ordenando escribir un escrito que comenzaba con una fe nueva y abominable, perseguía la carrera contra las imágenes divinas. Y avivó de alguna manera y como sopló, elevándolo a lo alto( pues era ligero y no se llevaba a nada con la mente razonada) el jefe del sistema sagrado y del clero de los palacios imperiales. Pues acechándolo desde hace mucho tiempo y como desde una emboscada queriendo capturar al Proteo, puesto que en cierto momento se proclamaba aquel divino dicho en voz alta en la iglesia:'¿ A quién habéis asemejado al Señor, y a qué semejanza lo habéis asemejado?¿ Acaso el artesano hizo una imagen, o el orfebre fundiendo oro lo recubrió de oro, o preparó una semejanza?'. Puesto que esto resonaba y se pregonaba en el templo del Faro, deslizándose suavemente y llevándose a sí mismo a lo evidente,' entiende', dice,' oh emperador, el dicho sagrado; y que no haya arrepentimiento para ti sobre lo iniciado, sino que, habiendo quitado todo lo que parece divino, ten la imagen de la adoración recta de los que no los veneran'. Con esto, como dije, inflamado irreflexivamente y encendido totalmente aquella alma miserable, movió su locura contra los piadosos, y contra los impíos la ira divina y justa. Pues él, mediante un decreto, hacía venir a todos los archisacerdotes del exilio, despojándolos, poniéndolos lejos de la vista del patriarca y excomulgándolos, como si los hiciera obedientes a su propia voluntad, habiendo convencido a muchos de quitarse el hermoso testimonio al no ser convencidos por él.
q.13
Dios, sin embargo, cuyo modo no es tenso sino paciente, afilaba la espada, pero no la soltaba. Pues ahora les lanzaba pestes, sequías y soles ardientes, ahora terremotos y erupciones, y otras veces lanzamientos de fuego como desde el aire, y por otra parte, guerras civiles, lo más intenso de los males. Pero no era posible detener aquella alma, que se precipitaba como un cerdo por un precipicio. De ahí que, aunque tarde y oportunamente, la espada que golpea ha salido de Dios, para que el clavo sea expulsado por el clavo y el mal sea curado por el mal. Este era Miguel, quien, habiendo tomado entonces el mando de los federados, al ser capturado por el cargo de traición, apenas pudo limpiarse con mucho esfuerzo y trabajo. Pero iba a mostrarlo bajo el diente, teniéndolo siempre como una víctima sacrificada, no dentro de mucho. Pues por otra parte, Miguel ejercitaba una lengua habladora e insolente, y no cesaba de airear su ferocidad, puesto que había crecido con él y se alegraba de la valentía de su mano. León, sin embargo( pues nadie que domina a todos soporta ser vencido por un tonto, a menos que se convierta en rey no de hombres sino de ira), puso a algunos espías para acecharlo, para que sus palabras fueran transmitidas a través de algún transbordador; pues sospechaba lo que vendría, no habiendo abortado en absoluto la predicción de Filomelio en su alma, que acordaba que Miguel sería proclamado segundo después de León. De estos que acechaban, uno era Exabulio, hombre capaz de conocer el carácter y la naturaleza del hombre. Cuando, pasando el tiempo, no cedía en la desvergüenza ni en la burla, sino que, como un río tormentoso, arrojaba inoportunamente todo el lodo, amenazó a León con la ruina total y otras cosas que alimentaba la malvada ira, y esto era enviado al emperador, es arrebatado de allí, y al final, confirmando los que probaban los asuntos de la acusación, se deposita el intento de tiranía. Era el día anterior a la venida y encarnación de Cristo, nuestro Dios, según nuestra palabra. Puesto que, pues, había sido descubierto por todas partes, examinando el mismo emperador en los secretariados, y no había huida de lo osado, es condenado a muerte, y no a una muerte u otra, sino para que el emperador mismo tenga al espectador y autor, ya sea vencido por la pasión de la ira, o de otro modo disfrutando de la crueldad, ser arrojado amargamente al horno del baño imperial como pasto del fuego. Esto estaba decidido, y él mismo se adelantaba para ver el drama. Pero su esposa( era Teodosia, la hija de Arsaber), habiéndose apresurado y corriendo como pudo, como si fuera excitada por alguna bacanal, lo apartaba y lo detenía del impulso, llamándolo malvado y enemigo de Dios, puesto que ni siquiera celebra el día con moderación, estando a punto de participar del cuerpo divino. Temiendo, pues, los males, y temiendo que no sea de Dios por ira, entonces le otorgó la salvación, confiando su custodia al pappias, aunque exigía que la llave de los grilletes de hierro fuera custodiada por él mismo. Amenazaba también a la mujer, y' no dentro de mucho', dijo,' veréis, tú, mujer, y los brotes de mi vientre, lo que sucederá, aunque hoy me hayas liberado del pecado de allí'. Con esto presagió y proclamó lo que vendría. 22 Pues había un miedo instalado en su alma por alguna profecía, de que en el día del nacimiento de Cristo, nuestro Dios, según la carne, toda la prosperidad y el imperio que había crecido iba a ser cortado. El oráculo era sibilino, guardado en cierto libro en la biblioteca imperial, que contenía no solo oráculos simplemente, sino también formas y figuras de los futuros emperadores mediante colores. Había, pues, un león, una fiera formada, con la letra chi grabada desde el lomo hasta su vientre. Detrás de este, un hombre
q.21
y también varonil y juvenil, teniendo consigo a toda la edad capaz de empuñar una lanza. Pues, de algún modo, Miguel era además odiado por todos, ya que había participado de la mala herejía de los atigani, como se ha dicho, y porque, al tener una lengua balbuciente, se había hecho famoso por su cobardía y afeminamiento; y mucho más porque llevaba el alma no menos balbuciente que la lengua, por lo que era detestado y considerado una carga por la mayoría. Tomás, en cambio, aunque estaba lisiado de una pierna y era bárbaro de linaje, era sin embargo respetable por sus canas, y resultaba ser más amado, porque su afabilidad y su carácter ingenioso, como suele gustar a la plebe militar, le acompañaban desde niño, y no parecía inferior a nadie en cuanto a la nobleza del cuerpo. Este, pues, habiéndose atraído a sí a los recaudadores de impuestos públicos y esforzándose por someter a la mayoría bajo su mando mediante una generosa liberalidad, se hizo grande a partir de lo pequeño y poderoso a partir de una mano mínima; pues a unos los guiaba con persuasión y cierta amistad, a cuantos les embargaba el deseo de cosas nuevas y de enriquecerse, y a otros con violencia y voluntad forzada, a cuantos ya habían experimentado los males de las guerras civiles. De ahí, pues, que las guerras civiles estallaran y, como si se abrieran cataratas del Nilo, regaran la tierra no con agua, sino con sangre. De ahí también que el esclavo se armara contra el señor, el soldado contra el oficial y el capitán contra el general con mano homicida, y toda Asia, sumergida, gemía. Pues algunas ciudades fueron tomadas por Tomás con todos sus hombres, al ser persuadidas por el miedo; otras, que a menudo se resistían y guardaban fidelidad al gobernante, eran sometidas después de muchas matanzas y esclavitudes. Sin embargo, toda Asia se puso detrás de él, a excepción del Opsikion, gobernado por Katakylas, y de Olbianos, el de los Armeniacos; pues estos, entre tantos, fueron los únicos generales que aparecieron guardando fidelidad a Miguel. A ellos, en agradecimiento por no haberlo traicionado, les concedió el llamado miliaresion público, el impuesto que se pagaba al tesoro real; pues, aunque todos los demás pagaban desde antiguo dos miliaresia, a ellos se les perdonó uno entonces por su lealtad. Y esto, al enterarse los agarenos, les pareció aceptable y, en suma, un deleite; pues, aprovechando la ocasión, recorrían sin miedo toda región e isla, sin que nadie se les interpusiera. Por lo cual, Tomás, al oír esto, puesto que pensaba que de los suyos vendría algún movimiento y rebelión, si no se preocupaba por los que estaban en casa y por el resto de Oriente, sino que permitía que sus hijos y mujeres fueran saqueados y hechos prisioneros, juzgó conveniente primero contener su ímpetu mediante su aparición y, con la multitud de sus fuerzas, asombrarlos y atraerlos astutamente a la paz. Lo cual sucedió; pues, como a los sarracenos les parecía insoportable que él invadiera su territorio de vuelta, al entrar en conversaciones bárbaras, hizo tratados de paz y los invitó a una alianza, pactando y prometiendo, como se ha dicho antes, traicionar las fronteras de los romanos y poner su imperio bajo sus manos. De donde no solo no fracasó en su propio plan, sino que también compartió la corona y fue proclamado emperador por Jacobo, quien entonces ocupaba el trono de Antioquía, y reunió una gran mano, o mejor dicho, la recibe para su fortalecimiento; pues no solo de estos agarenos que nos son vecinos y colindantes, sino también de los que habitan más adentro: egipcios, indios, persas, asirios, armenios, caldeos, iberos, zecos, cabeiros y todos los que se alinean con los dogmas y decretos de Manes. Fortalecido, pues, con estos y habiéndose cercado por todas partes, supuso que era mejor cambiar sus costumbres y su nombre, y adoptar un hijo, como me ha sido revelado.
q.22
Invade, pues, saqueando todo Oriente y a toda edad que no se le sometía mediante la persuasión. El emperador, al oír esto y juzgando que la noticia era mayor que los hechos, envía contra él un ejército ni digno ni notable, al que Tomás, al chocar con él, a unos los absorbió como si fueran una bebida para un sediento, y a los otros, poniéndolos en fuga, dispuso sus asuntos con mayor firmeza. Equipando naves, birremes y otras redondas que le seguían, transportadoras de grano y de caballos, se hace dueño de la flota temática, y ordena que toda la marina se reúna en Lesbos, mientras él, pareciendo ya invencible, saquea toda Asia. Pues, al mando de ochenta mil hombres y guiándolos en una sola palabra, se dirigía hacia Abidos para cruzar. Y cuando, tras recorrerlo todo, lo convirtió en ceniza y polvo, no solo los lugares humildes sino también los más fuertes, y quedaba algún lugar fértil que estaba libre de su maldad, permite a su hijo adoptivo que lo recorra con la falange que le acompañaba. Este, engreído por ciertos encantamientos de demonios e inflando su alma con la adivinación, el día anterior gritaba esto a oídos de los suyos, confesando y afirmando que conocería un día señalado en el que pretendía avanzar hacia la ciudad imperial. Entonces, pues, cabalgando audazmente, el infeliz salió hacia un grave daño. Pues, avanzando disperso y creyendo que el lugar estaba desnudo de adversarios, cae en una emboscada de Olbianos, y siendo decapitado al instante, es enviado al emperador Miguel. Este, sin ceder nada en su marcha, ni siquiera ante los terribles y duros hechos, lo envía a su padre. Apenas Tomás recibió esto, y sin retroceder nada hacia Tracia desde el lugar que estaba junto al mar( esto se llama Orkosion), tras observar el momento en que la luna estaba sin luz durante la conjunción, cruza por muchos lugares hacia Tracia. Esto, pues, preocupaba a Miguel incluso antes de su cruce, por lo que, recorriendo toda Tracia, exhortaba a los más fuertes a ser sangre contra el rebelde y los instaba a pensar en lo suyo hasta la sangre, sin renunciar ni a la fe del emperador ni a su propia valentía y virtud. Pero parece que la visión es algo invencible para la mayoría; y por eso, habiéndose retirado aquel hacia la ciudad imperial y estando Tomás frente a ellos, sucedió que todos cambiaron fácilmente, de modo que ni siquiera necesitaron palabras, y se unieron a él para luchar contra la ciudad imperial.
q.23
Habiéndose aliado con este, Tomás lo nombró general de un ejército de tierra de unos diez mil hombres. Y habiendo preparado también la flota del mar para él[ y habiendo puesto a otro general sobre él], los envió como una especie de precursores, juzgando útil realizar los ataques por tierra y por mar al mismo tiempo. Y habiendo sucedido esto y apareciendo al mismo tiempo las fuerzas navales y terrestres en el golfo junto a las Blanquernas( pues la cadena de hierro preparada no había mostrado ninguna obstrucción ni ayuda), su presencia no fue considerada en nada pequeña; por lo que tampoco nada notable fue hecho por ellos. Sin embargo, Tomás, habiendo construido arietes, tortugas y algunas helépolis, mediante las cuales pensaba derribar los muros, a través de ciertos ingenieros, y además a un tal Anastasio, que recientemente había cambiado la vida de los monjes y había vuelto a esta vida de charlatanería y política, negro de tez, negro de alma, habiéndolo adoptado y proclamado partícipe de la rebelión, avanzaba contra la ciudad imperial fluyendo con un gran ejército y fuerza, pensando que al ser visto por los ciudadanos, le abrirían las puertas, por el odio hacia Miguel. Pero cuando fracasó en esta esperanza, y más bien fue lavado con insultos y vituperios por ellos, entonces plantó la tienda estratégica y el campamento junto a la casa de Paulino, donde también se ha construido el templo de los venerables Anargiros como una especie de palacio, y recorrió todo el lugar hasta el Euxino y el Hierón y los pequeños pueblos más allá de estos mediante un ejército, persuadiendo, y para no tener a ningún enemigo a sus espaldas.( 14) Y cuando esto le pareció estar a su gusto, dándose algunos días para la preparación, al ver desde un lugar elevado a Miguel con el estandarte de guerra clavado en el techo del templo de la Teotókos y pidiendo y recibiendo desde allí la fuerza contra los enemigos, y a su hijo Teófilo recorriendo todo el recinto de la ciudad con el sagrado regimiento, llevando el madero vivificante de la cruz y el vestido de la purísima madre de Cristo nuestro Dios, se sintió en gran desesperanza de los asuntos y de toda clase de pareceres, como un camaleón, si es que no se veía obligado a luchar no solo contra fuerzas visibles sino también invisibles. No sabiendo qué hacer, y además confiado en tal multitud, decidió que el combate a través de la batalla fuera el juez de tales razonamientos. Por lo que al día siguiente, al amanecer, señalando el combate, sacó a los hombres, y al hijo le permitió llevar la guerra y la necesidad contra el recinto en la parte terrestre del muro, mientras él, teniendo la mayor parte de las fuerzas y de las máquinas de guerra, mediante las cuales pretendía probar el muro de la ciudad, realizaba el ataque contra las torres de las Blanquernas, acercando escaleras que correspondían a la altura y tortugas por un lado y otro, y los arietes, usando flechas y lanzapiedras por todas partes, con los que pretendía, apareciendo por todas partes, asombrar a los ciudadanos y apoderarse de la ciudad. Pero tampoco descuidaba los muros del mar, sino que, habiéndola rodeado por todas partes con la flota con fuego y flechas, y además ordenando usar sin reparos algunas helépolis de cuatro patas, lo mismo, por decirlo sin arte; por lo que tal fuerza de hombres que le acompañaban no logró nada de lo que le trajera provecho. Pues la flota, al sobrevenir un viento contrario, fue arrastrada y dispersada por todas partes, siendo además un invierno extraordinario; y en tierra, los que luchaban desde la ciudad, valientemente, y por un tiempo haciendo inútiles las escaleras mediante las flechas más fuertes que se disparaban desde las torres, y las otras máquinas en parte no alcanzaban, y esto habiendo puesto gran peso en los asuntos y testificado su inexperiencia en las guerras, y en parte las que alcanzaban y llegaban eran debilísimas y no sabían luchar noblemente ni derribar muros, pero tampoco preparaban ninguna retirada del hombre que estaba en las torres. Como, pues, esto no parecía ser según la fama anterior que todo lo había pregonado y hecho sonar, sino que, gobernado y terminado como por una mente debilísima, la ciudad sitiada se reanimó inmediatamente, y usaba flechas que alcanzaban tan lejos que los obligó a acampar lejos, abandonando tantas máquinas, y a deliberar sobre su propia salvación. Por lo cual, como los asuntos del asedio no ocurrieron como pensaba, sino que resultaron más firmes de lo que él creía, y además la estación mostraba el tiempo más crudo, al sobrevenir el invierno y ser Tracia muy fría, se volvió a la invernada y a la retirada del ejército.
q.24
Ya brillando el día de primavera y obligando a la multitud militar a abandonar los refugios y grietas, decidió atacar de nuevo a la de Constantino por tierra y por mar. Pero ya encontraba a Miguel no como antes, sino que acababa de reunir una fuerza militar, y otra flota por mar. Por lo tanto, se armó de nuevo en la parte en que también antes, el golfo de las Blanquernas. Cuando, pues, brillaba el día y se daba la señal de guerra y estaba a punto de derribar el muro de las Blanquernas, Miguel vino a hablar desde lo alto de los muros, anunciándoles amnistía por los males y prometiendo dar muchos bienes, si tan solo cambiaban de bando y no quisieran mancharse con la sangre de sus compatriotas y hermanos. Pero, como dice el refrán, habiendo vertido estas palabras en un tonel agujereado, los hizo a ellos más audaces, porque eran exhortados, y lo mismo es decir, liberados de la rigidez del miedo, mientras que él se hizo firme y más sólido. Por lo cual, de repente, fluyendo contra ellos desde muchas poternas, donde no esperaban, choca con algunos de ellos en batalla, y habiendo causado una pérdida considerable, obtiene la victoria brillantemente. Y por mar, aún más que por tierra, obtenía la victoria. Pues cuando las trirremes reales se hacían a la mar y estaban a punto de entrar en combate, al estar el bando rebelde preparando la guerra y lanzando piedras, no sé qué les pasó y por qué miedos y tumultos fueron golpeados, y golpeando la popa, se dirigían hacia tierra; y algunos de los hombres, desertando hacia el emperador, se animaban cambiando de bando, otros huían hacia su propio campamento en tierra, negándose por completo a estar en el mar y luchar. Así, pues, se disolvió el ejército naval sin esfuerzo, y por un tiempo no llegó a nada, no habiendo logrado nada digno ni de la multitud de naves ni de los hombres que habían subido a ellas.
q.25
Por lo cual, Gregorio, el mencionado, habiendo visto que este mismo rebelde era despreciable y que con el paso del tiempo lo sería más, ya que se entregaba a las bebidas y carecía de prudencia en gran medida, por la cual suelen provenir las victorias más que por cualquier otra cosa, tomando una parte del regimiento bajo su mando, y habiendo hablado antes con el emperador a través de un monje de los enviados por el emperador desde el Studion, planea una ruptura y se pone a espaldas del rebelde, a la vez aterrorizándolo y llenándolo de tumulto, y a la vez negociando la reconciliación y el perdón por los errores cometidos contra el emperador, pero también con su esposa y sus hijos( pues eran mantenidos en prisión al haberse unido a aquel Tomás). Pero ni siquiera el emperador llegó a oír esto; pues estaba tan encerrado y alejado de los de fuera, que ni siquiera si alguien de los cercanos, ni siquiera si alguien de los más lejanos, resultaba haber elegido lo suyo. Y Tomás, temiendo que este se hiciera poderoso de repente, y queriendo causar miedo entre los suyos, no movió el campamento de la ciudad, previendo esto mismo, y cuidando de no ser perseguido por detrás; pero tomando a unos pocos, y a cuantos sabía que eran dignos de la batalla contra Gregorio, salió hacia él, y se impone a este, y al huir lo alcanza y lo mata. Y de nuevo llega rápidamente a las fuerzas que asediaban la ciudad, y enviando cartas, anuncia a todos lo suyo, como si hubiera vencido, lo cual no era, y ordenando que la flota que se acercaba por Grecia se hiciera a la mar rápidamente, para que de nuevo atacara a los del mar con partes de fuerza más sólida. Pero aquellas, que sumaban trescientos cincuenta naves de guerra junto con birremes y transportadoras de grano, se anclan en el puerto de los Byridas en Tracia, navegando con viento favorable. Y la flota real portadora de fuego, atacando a estos que no sabían nada allí, captura muchas de las naves con todos sus hombres, y algunas las incendia con mano poderosísima, quedando muy pocos fuera del daño y haciendo mucho ruido por llegar al golfo de las Blanquernas, para estar junto al ejército de tierra; lo cual también sucedió. Así, pues, se gobernaban y dirigían los asuntos por mar. Por tierra, siempre había algunas escaramuzas y matanzas parciales, unas veces atacando Miguel, otras su hijo Teófilo con Olbianos y Katakylas, y dando y recibiendo golpes a veces mortales; sin embargo, no hubo combates brillantes y juveniles de formación y de fuerza equilibrada que tuvieran peso, ya que Miguel era muy inferior y no podía enfrentarse a su ejército ligero y de caballería.
q.26
Estando ellos en esto, Mortagón, el rey de los búlgaros( pues la fama ya había llegado por el mundo anunciando que el emperador de los romanos estaba sitiado), enviando secretamente a algunos al emperador, prometía enviar una alianza por propia voluntad y confesaba dar la ayuda suficiente. Pero Miguel, ya sea por respetar y compadecerse de la multitud de sus compatriotas, ya sea por ahorrar dinero( pues solía tener las manos de los otros emperadores bajo sí por tacañería), agradecía su intención, pero rechazaba su ayuda, y no quería que la ayuda le fuera revelada si algo sucedía por parte del rebelde. Pero Mortagón, que además se alegraba de las guerras y amaba cosechar los botines de ellas, y buscando confirmar y hacer más fuertes los tratados de treinta años hechos con el anterior León, preparaba el ejército contra el tirano, y habiendo entrado con franqueza dentro de las fronteras de los romanos, acampó en el lugar llamado Keduktos. Se oía, y no era posible que esto escapara al rebelde; se alegró como es natural, y su mente fue golpeada, pero volviendo en sí, armaba el ejército contra él. Y como al dividirse en dos parecía ser totalmente débil y fácil de caer( pues la ciudad imperial necesitaba un ejército no numerable sino muy notable al ser sitiada, y Miguel ya reunía fuerzas no despreciables y podía mantenerse a pie, y muchas veces podía causarles la muerte; y la fuerza de los búlgaros también necesitaba no una pequeña orden y ejército, sino mucha y no casual formación), para no dividirse en dos y volverse más débil que lo que pensaban los enemigos y fácil de tomar como un torrente impetuoso, se retira por completo de la ciudad, y juzgándose capaz de luchar contra el búlgaro, se forma y compite en el lugar mencionado.( 18) Y cuando llegaron a las manos unos contra otros, el tirano es derrotado fuertemente, y no causa matanza, sino que la sufre por parte de los enemigos. Y como no había otra forma de salvarse, encuentran la salvación en la huida, y dispersándose en algún lugar de difícil acceso, pensaban cómo reunirse. Pero el jefe de los búlgaros, tomando inmediatamente los cuerpos de los que se hizo dueño, y habiendo obtenido mucho botín, regresó a lo suyo, enorgulleciéndose y jactándose de la victoria contra él. La flota que había quedado, al oír esto, la que asediaba la ciudad, se pasa al emperador y se pone de su parte. El rebelde, en cambio, llegó a tal punto de audacia, poseído, al parecer, por los demonios que le ayudaban, que siendo destrozado y golpeado por todas partes y quedando pocos de muchos, y no habiendo compartido nunca una victoria pura ni por formación ni por las máquinas de muchas manos que se acercaban diariamente contra los muros de la ciudad, se reúne de nuevo en una llanura, llamada Diabasis, que dista bastantes estadios de la ciudad y es apta para acampar por las plantas y las aguas que fluyen, y se reúne. Y desde allí, haciendo incursiones, cortaba y quemaba todo lo que estaba ante la ciudad, pero no aparecía a los de la ciudad, como antes. Lo cual, comprendiendo Miguel y habiendo formado un ejército notable, teniendo al mismo Olbianos y Katakylas con sus regimientos frescos e intactos, sale en campaña contra él; y encontrándolo no temeroso ni asustado, sino saliendo a su encuentro con prisa, chocó en fuerza de manos, queriendo juzgarlo todo. Allí, pues, queriendo superar al emperador, es superado por su propia estrategia y fracasa en todo el objetivo. Pues él, al chocar la guerra, ordenó dar la espalda al emperador, no comprendiendo la intención de sus fuerzas, hombres que desde hace mucho tiempo estaban privados de mujeres e hijos por su causa y que manchaban sus manos con la sangre fraternal; quienes, esperando que su estancia en el campo fuera rápida y no se extendiera por tanto tiempo, al principio eran obedientes en todo, pero cuando el tiempo ya se había extendido( pues se terminaba el tercero) y les parecía que emprendían cosas inalcanzables por lo que sucedía diariamente, sirviendo al deseo y la locura de un solo hombre, entonces, tomando lo ordenado como una ganancia, no lo cumplían como él quería, sino como les parecía bien. Pues él permitía que se inclinaran solo lo suficiente para disolver la formación del emperador y volver de nuevo matando firmemente; pero ellos, con orden y experiencia táctica, sabiendo que el ejército del emperador corría detrás, y no como pensaba fácilmente disoluble, usan una huida sin forma, y cada uno se dispersaba y era llevado por un lado. Pero los demás, ahora pocos y luego otros, se pasan al emperador y se confiesan ante él; él mismo, con unos pocos, se salva hacia Adrianópolis y allí se detiene de la huida. Su hijo bastardo y apócrifo, Anastasio, huyendo, se apodera del pequeño pueblo de Biza. Y no por azar, creo, sino por alguna providencia, para que cada uno de ellos, atrayendo hacia sí el asedio del emperador, dé al otro alivio y tiempo para el saqueo.( 19) Pero el emperador, siguiéndolos de cerca, primero decidió sitiar a Tomás y devolverle el castigo que le había causado. Por lo cual, le impone un asedio, no esforzándose por derribarlo mediante máquinas u otras cosas, a la vez evitando la guerra civil, y a la vez queriendo que los que habitan Escitia sean ignorantes de tales construcciones.
q.56
37 Entonces el emperador Teófilo, no soportando la derrota y el deshonor ante los agarenos, envía al patricio Teodosio, quien era llamado así, el Babútzico, ante el rey de Francia, pidiendo tropas allí, valientes y numerosas. Pues no por debilidad de manos ni por blandura de alma había juzgado ser derrotado nunca, sino que sufría esto siempre por huir de la batalla y, por decirlo de una vez, por traición. Pero incluso cuando obtuvo la prueba y la fuerza y el poder de las naciones a las que convocaba[ se dio cuenta]( pues el rey había aceptado con alegría el auxilio al emperador), de nuevo marchó contra los agarenos el desdichado Teófilo( y esta denominación la obtuvo por ser siempre derrotado en la guerra), si el enviado Teodosio no se hubiera adelantado a morir. Pues su fallecimiento no hizo que aquel ejército viniera a la ciudad imperial, y la enfermedad de disentería que se apoderó del emperador le hizo morir, pero no marchar a las armas.
q.57
38 Es hora también de exponer lo referente a Teófobo y dejarlo claro para todos. Pues tanto por la causa ya mencionada de que la guerra contra los agarenos se organizaría de noche, como por la conversación secreta que tuvo lugar durante la noche con los sarracenos, como dijimos, y también por otras partes, las calumnias de traición que surgieron y crecieron contra él hacían al hombre odioso y temible. Y puesto que no podía resistir, sabiendo que Teófilo era fácil de engañar, recurrió a la huida hacia Amastris( que es una ciudad póntica) junto con sus hijos y mujeres y algunos hombres distinguidos. Se preparó, pues, una flota inmediatamente contra él, y se organizó una guerra feroz como contra un enemigo declarado del emperador, y el jefe de tal flota era el drungario de la vigla, llamado así, Oorifas. Pero Teófobo, habiendo acogido en sí el temor de Dios, no dijo que fuera justo, siendo cristiano, alegrarse con la sangre de hombres fieles; por lo cual cede al emperador seducido por juramentos, y es llevado ante él confiando en los juramentos. Pero Teófilo, no dando valor a estos, ahora lo pone en una prisión y guardia en el Bucoleón, ordenando que sea custodiado; y un día, cuando supo que ya estaba muriendo y exhalando el último aliento, ordena que de noche, por su propia autoridad, sea cortada como una especie de amargo y doloroso sudario suyo, y que su cabeza sea llevada ante él. Cuando fue llevada según la orden, tomando con su propia mano su nariz, dijo:" Ahora, ni tú eres Teófobo ni yo Teófilo". Hay quienes atribuyen la muerte de Teófobo a Oorifas y no al emperador, afirmando que, tan pronto como este le creyó, le infligió el castigo capital en secreto durante la noche. Desde entonces se ha difundido hasta hoy que entre los persas Teófobo no vería la muerte, sino que viviría en la incorruptibilidad, al haber sido su muerte secreta y no pública.
q.58
39 Por el mismo tiempo, los cretenses, levantándose con toda su flota, devastaban y hacían cautivos en la costa de los Tracesios. Y tanto avanzaban sus actos de juventud y sus estrategias que no solo intentaban recorrer la orilla, sino que también, con la espada desnuda, avanzaban contra los que acampaban en la montaña, como así se llama Latros, y los que abrazaban la vida monástica, y hacían allí botín de misios. Pero Constantino, el que entonces ejercía la providencia de este tema, el de Contomites, puesto que estuvieron fuera hacia tierra firme, los degolló como a delfines y con mano valiente los entregó a todos a la desaparición. Y durante el tiempo de su autocracia, en el mes de octubre, en la octava indicción, la flota de los romanos, derrotada en la isla de Tasos, pereció por completo. Y en lo sucesivo, el ejército de los ismaelitas no cesaba de saquear las islas Cícladas, y además todas las demás. Y de nuevo en Abasgia, tanto Teófobo como Bardas, el hermano de Teodora, enviados con un ejército, sufrieron una gran desgracia, regresando de allí muy pocos. Pero también sequías y de nuevo inviernos extraordinarios y, en general, irregularidades y destemplanzas que ocurrían en el aire dañaban la tierra y a los que estaban en ella, de donde no era que no ocurrieran hambrunas y carestías y sacudidas de tierra por terremotos durante todo el día de su reinado.
q.59
40 Y cuando, habiendo vaciado toda la sustancia del cuerpo por la diarrea y la tisis del vientre, de modo que el alma ya no podía sostenerse en ninguna parte, sino que buscaba volar y apartarse de él, temiendo por su hijo y su esposa, habiendo convocado a todos en la Magnaura y apenas levantado y alzado de la cama por los allegados, y habiendo acumulado mucho aliento en un suspiro, dijo:" Otro, lamentándose en tal enfermedad y tempestad, habría hecho una tragedia de la flor de la juventud y de tanta felicidad, a la cual la envidia desde el principio, acechándome terriblemente, ahora me mira con malos ojos y me hace desaparecer de entre los hombres. Yo, en cambio, previendo la viudez de mi esposa y la desdicha y orfandad de mi hijo, y además la pérdida de los diáconos criados en buenas costumbres y cuidados, y de mi senado y gerusía, me lamento, oh presentes, y me duelo por los que dejo, siendo dóciles y mansos, hacia una vida que no sé a dónde va, y cambio una gloria por otra de la que no he conocido en absoluto qué me sucederá. Pero recordadme por un tiempo, de cuya lengua ya no oiréis, y por la cual, tanto por lo amargo como por lo conveniente y provechoso; y guardad la benevolencia después de la muerte que pasa al hijo y a la mujer, considerando siempre esto, que tal como cada uno sea para el prójimo, tal le sucederá a él mismo respecto al futuro". Con tales palabras, encantando y amansando a todos con su lengua real, no había quien no estuviera sin lágrimas, ni era posible conjeturar el suspiro y el lamento que se elevó de los presentes.
q.60
41 Habiendo vivido, pues, un poco más, el veinte del mes de enero cambió de vida, habiendo sido dueño del imperio durante doce años y tres meses, habiendo detestado mucho a los que estaban contenidos en la fe ortodoxa durante toda su vida y trayéndoles sin medida todo invierno en cada hora del tiempo, por lo cual también el nombre de desdichado lo llevaba de todo hombre como una especie de suerte, sin haber erigido nunca un trofeo real y digno de alabanza contra los enemigos, ni haber podido combatir la derrota anterior, aunque organizó dieciocho guerras durante toda su vida contra los enemigos, y tantas veces se enfrentó a ellos y avanzó a formaciones no innobles. Pero dejando aquí a este que terminó así su vida, caminaremos hacia las restantes construcciones suyas que están por el palacio, siendo muy dignas de mención y suficientes para obtener memoria.
q.61
42 Inmediatamente, pues, entrando desde el Señor, al encontrarte de frente las encontrarás. Pues el Carianos, que lleva tal nombre por tener desde la gradación una especie de río ancho de piedra de Carianos, que también funciona hoy como vestiario de los mantos de seda almacenados, es obra de su providencia; y no solo eso, sino también su vecino, el Triconchos, que tiene el techo dorado, habiendo tomado el nombre de la forma; pues se eleva con tres conchas, construyéndose una hacia el oriente, la cual es sostenida por cuatro columnas romanas, y dos transversales, digo hacia el norte y el sur. La parte del edificio hacia el poniente es sostenida por dos columnas y da la salida por tres puertas. La del medio de estas está hecha de plata, y las de ambos lados de esta, de bronce barnizado. La salida conduce al llamado así Sigma, habiendo tomado el nombre de la semejanza con la letra, y lleva la misma y semejante belleza que florece en las paredes del Triconchos; pues esto y aquello está revestido de mármoles lacáricos muy variados. Pero este tiene el techo firme y brillante, ya que está asentado sobre quince columnas de piedra probada; bajando por el estirax hacia su cimiento, encontrarás la misma imagen y semejanza de la forma, sostenido por diecinueve columnas, y teniendo el paseo pavimentado de piedra de pimienta. Cerca de este paseo, un poco más adentro y más al oriente, el artesano levantó un Tetraseron, también dividido por tres conchas según la imagen del Triconchos que tiene encima. Pero una la comprendió hacia el oriente, y las otras dos, una hacia el poniente y la otra hacia el sur. La parte septentrional tiene un Misterio dividido por dos columnas de piedra de pimienta verdadera; este tiene el nombre adecuado. Y la causa es que, como las cuevas, resuena enviando el eco inofensivo a los que escuchan; y si alguien, acercándose a la pared de la concha oriental o también de la occidental, dijera algo en misterio y para sí mismo, otro que esté de pie diametralmente y enfrente, si pone el oído en la pared, se volverá de algún modo testigo de aquella voz dicha en misterio. Tal maravilla ocurre en torno a él.
q.62
44 Estas cosas, pues, en el palacio, tanto hacia el norte como hacia el sur, han sido construidas por Teófilo, y por nosotros son transmitidas a la historia, porque no queremos que las obras de aquel, cualesquiera que sean, sean entregadas al olvido, para el diagnóstico de su elección respecto a la vida. Pero también los triclinos, el llamado así Lausíaco, y además también el de Justiniano, aquel los adornó con teselas doradas; y trasladando la canastilla de los palacios del tirano Basilisco, la puso en el Lausíaco. Y otro triclinio con cuatro cubículos solemnes y brillantes, de los cuales dos están hacia el mesopato del segundo cubículo después del Camilás, teniendo el techo dorado por cuatro arcos, están hacia la Púrpura, la cual es llamada así porque la señora repartía allí desde antiguo el agrio a las señoras principales durante el tiempo de las brumalias; los otros dos hacia la parte del Lausíaco, desde los cuales tiene también la vigilancia hacia él, los hizo, pavimentando sus suelos de piedra de Proconeso, y embelleciendo las paredes de colores y no de mármoles, pero sin embargo fueron entregados a la desaparición por un incendio. Y Tecla, su primera hija, el cubículo que está en las Blanquernas, donde también el oratorio de la protomártir Tecla ha sido fundado, lo trajo de la nada muy hermoso; allí también, estando postrada en cama, dejó la vida. SOBRE EL REINADO DE MIGUEL, HIJO DE TEÓFILO. LOGOS IV. 1 Con tal fin de vida terminó Teófilo, y el imperio lo sucedió Miguel, su hijo, cumpliendo el tercer año desde que fue traído a la vida por su madre Teodora. Los encargados y tutores de los asuntos eran los que Teófilo dejó, Teoctisto el eunuco, que entonces era canicleo y logoteta del dromo, y el patricio Bardas, hermano de la Augusta, y Manuel el magistro, descendiente de los armenios, quien también era tío paterno de la señora. Los asuntos políticos estaban, pues, establecidos, y las cosas se dirigían bien por el momento, pero también la adoración de los iconos divinos estaba a punto de ser renovada y de volver de nuevo a su antiguo honor. Y he aquí que Manuel es presionado por una enfermedad terrible y grave; ante el cual, entrando monjes del Estudion( pues tenía una fe no innoble hacia ellos), prometían que la recuperación de la salud sería fácil y rápida, si solo él mismo quisiera la adoración de los iconos santos y persuadiera a los gobernantes a decretarlo en todas partes. No solo eso, sino también de otros montes muchos de los padres portadores de Dios, siendo allegados a él, habiendo tomado allí los principios hacia él cuando gobernaba los armeniacos, visitándolo y exhortándolo a cosas similares, lo persuadieron a pensar rectamente alguna vez y a prometerles lo deseado, si solo se aliviaba; lo cual también ocurrió por la oración y el esfuerzo de ellos hacia Dios.( 2) Cuando, pues, este se libró de la enfermedad y los monjes no descuidaban el esfuerzo hacia el asunto, sino que usando exhortaciones pedían recordar las promesas hacia Dios, lo hicieron lleno de este celo divino; y habiendo comunicado a los cotutores los planes, y persuadido de que es bueno poner un principio diestro a los asuntos, y habiéndolos reformado y llevado hacia su propia voluntad, entraba ante Teodora para compartir lo referente al asunto. Y ella, amante de Dios y verdaderamente emperatriz, cuando escuchó sobre la ortodoxia, dijo:" Esto también lo llevaba en el deseo siempre y no dejaba de meditarlo en absoluto; pero la multitud de muchos senadores y de los que estaban en el poder, inclinados a tal herejía, lo impedía hasta hoy, y no menos los metropolitanos que luchaban por la iglesia, y especialmente el patriarca, quien, teniendo mi marido la raíz de tal herejía pequeña desde los padres, la aumentó más y la hizo más firme con sus sugerencias y frecuentes exhortaciones, haciéndolo desviarse a crueles tormentos y torturas, que él encontró cada día contra los santos, habiéndose convertido el miserable en incitador y maestro de tales males"."¿ Y qué, pues, señora, impidiéndote pensar y aconsejar lo más bello, es el obstáculo", respondieron," para que esto no sea llevado a la obra y ordenes que esta fiesta pública llegue a su fin?" Inmediatamente, pues, habiendo llamado al drungario de la vigla( este era Constantino, el padre del patricio Tomás y después logoteta del dromo), declara al patriarca que muchos piadosos y monjes, reunidos de todas partes, hicieron petición ante nuestro imperio de ordenar que los iconos santísimos sean restaurados. Si, pues, eres conforme y concorde con estos, que la iglesia de Dios recupere el antiguo adorno; si eres dudoso y no tienes la opinión recta, sal del trono y de la ciudad, y pasa un poco a tu suburbio, hasta que se haga una asamblea de los santos padres contigo; pues ellos están dispuestos a discutir y dialogar y persuadirte sobre estas cosas que dices mal".( 3) En el Tesalo que está en el patriarcado( triclinio llamado así) entonces estaba recostado en un lecho, recibiendo los mensajes reales; el cual, tan pronto como escuchó de...
q.76
manteniéndose firme. Y, en efecto, arremetiendo contra los enemigos con estrépito y gritos, no encontraba a los romanos cediendo en absoluto, sino más fuertes, rechazándolo varonilmente y resistiendo con mayor vigor juvenil; por lo cual, replegándose un poco y volviendo en sí, cargó de nuevo con fuerza, procurándose una especie de salida y retirada. Pero, una vez más, no cediendo ante él, sino enfrentándosele y dándose la vuelta para formar un muro, lo obligaron a hacer esto hasta ese punto. Cuando vio que por todas partes aparecían otros que saltaban desde diversos lugares, los que habitaban las regiones del norte y del sur, entonces, desesperando ya de su salvación y con el ánimo como golpeado por un rayo, se lanzó contra las espadas, sin descuidar tampoco las anteriores. Allí, herido de muerte, él mismo se convierte en un cadáver lamentable, y ninguno de los suyos se salva en parte alguna. Cuando oyeron que su hijo había huido a alguna parte con una falange, el clisurarca de Carsiano lo alcanzó no lejos de allí, lo capturó junto con el ejército y, llevándolo, se lo entregó al estratego Petronas. Así pues, Petronas, habiendo erigido trofeos contra Amer, tuvo desde entonces al monje en gran estima y honor, llamándolo otro profeta. Y, habiéndose encomendado a él en lo relativo al alma, entra en la ciudad imperial llevándolo consigo, ensalzando ante el emperador y Bardas la virtud del hombre. Y Petronas ya no fingía la máscara del doméstico, sino que recibía del emperador ese mismo honor; y el monje, habiendo sido instruido por él sobre la partida hacia Dios, instruía a su vez a Petronas, diciéndole que estaba a punto de partir pronto.«¿ Y a dónde, pastor mío y amado, quieres dejarme al partir con tu corderito?», preguntaba entre llantos.«¿ Acaso en esta vida? Pero temo deslizarme de nuevo hacia la anterior y que mis postrimerías sean peores que las primeras».«¿ Y quieres», dice el monje,« seguirme?». Y él dijo:« Sí, padre, con gusto». Y, habiendo sido atacado también él por una enfermedad al regresar a casa, comunicó lo que le sucedía al abad, y se le respondió diciendo que estaría conmigo dentro de poco, como habías pedido. Y, habiendo pasado algunos días, el monje fue llamado hacia Dios y él le siguió al instante, como por una señal, de manera brillante; y fue tal la partida de ambos desde allí en el mismo momento que el uno no se enteró de la muerte del otro, a pesar de que la distancia era pequeña. Se dice que Petronas tuvo tal fin de vida, y antes de esto también Manuel había muerto, vencido por una enfermedad.
q.77
Es digno de mención que un hombre de tal magnitud no pasara desapercibido para el gobernante de entonces. Teófilo era, el padre y progenitor de Miguel. Este, pues, habiendo ejercido la ciencia de las matemáticas hasta el extremo, habiendo avanzado a través de todas ellas, de la filosofía y sus hermanas, digo la aritmética, la geometría y la astronomía, y también la tan celebrada música, y habiendo llegado a su cúspide como ningún otro con mucho estudio, vida tranquila y grandeza de naturaleza, enseñaba a los que acudían a él en una posada y alojamiento humilde, enseñando cualquier ciencia que desearan. Y como el tiempo pasó y no pocos de los alumnos progresaban en las ciencias, sucedió que un joven de sus estudiantes, habiendo alcanzado apenas el final de la ciencia geométrica, se convirtió en escriba de alguien que desempeñaba un cargo de estratego, y por amor al progreso de la vida, decidió seguirlo. Y cuando estuvo con él durante la guerra, fue capturado por los agarenos, no sé cómo, y entregado como esclavo a uno de los notables debido a su corta edad. Aquel Mamún, llamado así, era entonces el emir de los ismaelitas, ocupándose de otros estudios griegos y, en particular, no descuidando la geometría. Y habiendo surgido una vez una conversación por parte del señor que tenía al joven sobre el estudio del emir y el cuidado de las ciencias, como hablaba también de la geometría, el joven dijo que deseaba escuchar a sus maestros, ya que él mismo poseía cierto conocimiento geométrico. Cuando el emir se enteró, lo hace llamar con gran alegría y preguntaba al cautivo si poseía conocimiento de tal ciencia. Y cuando dio su consentimiento, el bárbaro, que aún tenía incredulidad hacia sus palabras, decía que no había otros bajo el cielo fuera de sus maestros. Y como el joven decía que deseaba escuchar a estos y su enseñanza, inmediatamente estos se presentaron y comenzaron, y trazaban las figuras de triángulos y cuadrados, y presentaban los cánones de Euclides, y lo que enseñaban, lo hacían varonil y científicamente, diciendo que tal cosa tiene tal nombre y tal otra, pero la causa y la razón, y por qué es así y tiene tal nombre, no la daban en absoluto, no por estrechez de lengua, sino por falta de conocimiento e ignorancia. Cuando el joven vio a estos jactándose y sintiéndose orgullosos por el trazado de las figuras,«¿ Por qué», dice,« oh vosotros, teniendo el poder de la causa y del porqué en todo discurso y asunto, omitís las razones de estos como si no fueran necesarias, al decir solo la existencia?¿ Y lleváis al que aprende al mismo punto que al que no es educado en nada ni sabe nada sobre esto?». Y como ellos se quedaron perplejos y le pedían que aclarara y enseñara las causas de esto, cuando escucharon que las interpretaba y decía claramente, cómo esto es así por aquello y esto por aquello, y tiene la denominación y la escritura mencionada, y al mismo tiempo su mente se abría y comprendían lo que se decía, quedaron atrapados por el asombro y preguntaban cuántos hombres científicos así alimenta Bizancio. Y como él decía que muchos y se contaba a sí mismo en el coro de los que aprenden y no de los que enseñan, le preguntaban de nuevo por el maestro, si aún vive y está sobre la tierra. Y él dijo:« Está sobre la tierra», y
q.78
ensalzó su virtud, diciendo que llevaba una vida sin posesiones y era desconocido para la mayoría, brillando en sabiduría. Por tanto, Mamún escribe inmediatamente cartas a aquel, conteniendo este sentido:« Como por el fruto conocimos el árbol, por el discípulo al maestro. Puesto que, siendo tanto en la ciencia de los seres, por virtud y profundidad de conocimiento eres desconocido para tus conciudadanos y aún no has recibido los frutos de la sabiduría y el conocimiento, ya que ni siquiera has sido digno de honor por parte de ellos, no desdeñes venir a nosotros y compartir tu enseñanza con nosotros. Pues si esto sucede así, todo el linaje de los sarracenos inclinará sus cuellos ante ti, y serás digno de riquezas y dones de los que ningún hombre ha sido digno jamás». Habiendo entregado, pues, las cartas al joven y agasajándolo con regalos, le ordenó alcanzar al maestro, y prometía inmediatamente honores y dones y, de nuevo, si quisiera, el regreso a casa, solo si lograba persuadirlo de abandonar la tierra de los romanos. Cuando llegó a la ciudad imperial y estuvo frente a frente con el maestro, la visión de este, inflamándolo y como calentándolo, lo obligaba a lamentarse, y a hacer que no solo sus mejillas, sino también su cuello y pecho quedaran empapados de lágrimas. Y al principio, el estupor por lo sucedido se apoderó del maestro, sin saber quién era y por qué realizaba tales cosas; pues su forma, alterada por el tiempo y por el sufrimiento del cautiverio, le enseñaba que el joven era otro y no aquel que conocía. Pero cuando le dio a conocer su identidad poco a poco, diciendo su nombre y sus estudios, y añadía lo del cautiverio y la causa de su redención y llegada, y al mismo tiempo ponía en sus manos la carta, entonces sí, juntos completaron la tragedia y el lamento. Sin embargo, considerando que no era seguro tener la carta de los enemigos, si alguna vez fuera descubierto, se dirige al logoteta( este era Teoctisto, quien fue el que se convirtió en gasto para Bardas) y le contaba todo lo del cautiverio y del discípulo, y al mismo tiempo le entrega la carta del emir. Esta es la causa del conocimiento y familiaridad de este hombre con el emperador. Este discípulo y esta carta hicieron que la sabiduría de León, que hasta entonces estaba en un rincón al aire libre, saliera de aquella humildad y pobreza. Pues el logoteta muestra la carta a Teófilo, y él mismo lo llama, y se enriquece, y es instado por el emperador a enseñar públicamente en el templo de los Cuarenta Mártires. No pasó mucho tiempo, y cuando Mamún se dio cuenta de que el filósofo no quería cambiar lo propio por lo ajeno, expone por escrito problemas de cuestiones geométricas y astrológicas y otros capítulos difíciles de discernir, y pide recibir la solución de estos. Y cuando León interpretó cada uno adecuadamente y expuso sus soluciones, y añadió a esto también algo de presagio por asombro, entonces sí, habiendo tomado el emir los escritos en sus manos, quedó herido por el deseo de él y gritó en voz alta, admirando sobremanera al hombre de la filosofía y las ciencias. De donde inmediatamente envía una carta no a él, sino a Teófilo, conteniendo este sentido:« Como deseaba yo mismo llegar a ti, cumpliendo la obra de amigo y discípulo; pero puesto que el mando que me ha sido encomendado por Dios y el gran pueblo que está bajo mi mano y poder no lo permite, pido enviar por un breve tiempo al hombre que tienes, célebre en filosofía y las demás ciencias, y persuadirlo de reunirse conmigo, compartiendo su ciencia y virtud de modo de enseñanza con quien, como yo, está enamorado de ellas. Y de ninguna manera habrá demora porque yo sea de lengua diferente y porque sea ajeno a la fe; sino porque quien lo pide es tal, la petición obtendrá su fin ante amigos equitativos y buenos. Y se te pagará por esto veinte centenarios de oro, y paz y tratados eternos e interminables». Con tanto compraba aquel su presencia y llegada; pero Teófilo, respondiendo que es irracional dar lo propio a otros y hacer el conocimiento de los seres accesible a los gentiles, por medio de lo cual el linaje de los romanos es admirado y honrado por todos, no accedió a aquello, pero teniéndolo en mayor honor, ordena consagrar a Juan, quien entonces reclamaba el trono patriarcal en la metrópoli de los tesalonicenses, y como era lleno de sabiduría y estaba emparentado con él por consanguinidad.
q.79
Quien, después de la consagración, cuando estuvo en Tesalónica, tenía a todos reverenciando y honrando su virtud, y los tenía honrándolo más brillantemente por una causa que el discurso revela. En cuanto a la generación de los frutos, la tierra parecía tan estéril y sin hijos en aquel tiempo que incluso la muerte se apresuraba. Al verlos, golpeado por la compasión de la simpatía, les aconsejaba no desanimarse ni perecer en desgracias, si es que deseaban obtener la ayuda de Dios y la suya propia. En cierto tiempo, pues, en el que se le enseñaba por la astrología que por las salidas y fases de ciertas estrellas se producía cierta efusión y simpatía para los seres terrestres, las semillas se arrojaban a la tierra y se entregaban bajo sus pliegues, de las cuales sucedió que hubo tal abundancia y buena cosecha, cuando la primavera surgía y el tiempo del verano estaba presente, que les bastó para muchos años y para el futuro, ciertamente así Dios, habiendo traído la cosecha abundante, la concedió a las súplicas y ruegos de los necesitados, y no por la vana labor de aquel en tales cosas. Esto, pues, aumentó aún más el afecto de los tesalonicenses hacia el hombre y despertó su cariño, como es natural.( 29) Y admirando muchos su sabiduría, y cómo llegó a la cúspide de todas las ciencias, se dice que dijo a uno de sus conocidos:« Que la gramática y la poesía las perfeccionó residiendo en Constantinopla, pero la retórica, la filosofía y la recuperación de los números, estando en la isla de Andros; pues habiendo encontrado allí a un hombre sabio y habiendo tomado de él solo los principios y algunos discursos, puesto que no encontraba tanto como deseaba, recorriendo libros por la tierra de esta y llegando a monasterios y buscando y procurándose los que estaban almacenados, y meditándolos más diligentemente hacia las cumbres de las montañas, se elevaba así a tal altura de conocimiento, cuando, habiendo tenido saciedad de las ciencias, regresó de nuevo a la ciudad imperial, sembrando las semillas de las ciencias en las mentes de los que deseaban». Pero esto fue antes; y ahora, puesto que después de tres años( tanto es el tiempo de la toma del trono) estaba libre de nuevo tras la deposición, este presidía la escuela de filósofos en la Magnaura, y su estudiante Teodoro presidía el tribunal de geometría, y Teodigio el de astronomía, y Cometas la gramática que heleniza las voces; a quienes Bardas, proveyendo generosamente y visitando a menudo por amor al aprendizaje y fortaleciendo las naturalezas de los enseñados, dentro del tiempo debido, como dando alas a los discursos, hacía que echaran plumas y avanzaran hacia adelante.
q.80
Bardas también se entregaba continuamente a los juicios del hipódromo, ambicionando ser considerado amante de esta opinión. Y podría haber tenido éxito ante muchos, habiendo cubierto el tiempo los hechos; pero de nuevo, habiendo agitado y perturbado los asuntos de la iglesia, y habiendo sido causa para ella de disputas y daños funestos en lugar de calma, merecidamente no obtuvo la mejor fama, sino la contraria. Pues apenas Metodio había cambiado de vida, habiendo ocupado el trono de Constantinopla solo cuatro años, elevan al trono de la patriarquía y confían los timones del mundo a Ignacio, siendo monje y hegúmeno del monasterio del Sátiro, nieto del emperador Nicéforo, hijo de Miguel, quien fue testificado por su piedad y virtud de toda clase. Este, pues, después de algunos años, impidiendo a Bardas el acceso a la iglesia por el abandono irracional e injustificado de su propia esposa y la unión con su nuera, puesto que no descuidaba los cánones divinos, cobra de él el castigo que le daba a aquel al ser expulsado de la iglesia. Y para dejar de lado el hambre y la sed y las extensiones y azotes del hombre sobre la tierra y los golpes más crueles por todo el cuerpo, diré solo esto y pasaré a lo continuo de la historia.( 31) Bardas entregaba a Ignacio a la custodia, y a una custodia cruel y severa; esta estaba en el recinto de los santos apóstoles, no en el grande y solemne, sino donde se dicen que están y están las tumbas. Allí, pues, habiéndolo encerrado en una tumba de Coprónimo, en el frío y la escarcha, más desnudo que un mortero, según el proverbio, haciéndolo sentar en un lugar elevado, lo obligaban a sufrir los rigores del frío y el invierno; y lo que era la disentería y la efusión de los intestinos necesarios por el exceso del frío a través del vientre y la muerte amarga por esto. Habría muerto por la crueldad y ferocidad de los guardias( estos eran Juan el Gorgonita, Nicolás el Escutelopta y Teodoro el Loco), si alguien, golpeado por la compasión( era Constantino el Armenio), en ausencia de estos, cuando estaba a punto de ser alimentado, bajaba al hombre de allí, y con un poco de vino, y además con pan y un pequeño consuelo, aliviaba por poco lo que le dolía. Y cuando le pareció suficiente el castigo, entonces hace a este hombre desterrado a la isla de Mitilene; y puesto que algunos de los obispos se oponían y reclamaban que la justicia estaba lejos y se había ido, y amenazaban con no recibir a otro si algo sucedía, sino con separarse de la iglesia, temiendo el disturbio que resultaría de esto, decidió engañarlos también a ellos con astucia y zorrería. En privado y en secreto, pues, llamando a cada uno de ellos, prometía y daba no poco ni humilde, si solo se apartaban de Ignacio, sino el trono mismo de Constantinopla. Y como todos cedían y eran vencidos por la gloria, y nadie se oponía por el bien y lo legal, entonces sí, entonces sugería que el emperador cumpliría las promesas para ellos, pero ellos, manteniendo la decencia y la solemnidad, al ser llamados ante él, no asintieran a lo que se daba, para que también él, dice, sea admirador de vuestra virtud. Así, pues, llamando a cada uno no a la vez, sino en privado y a solas ante Miguel, los persuadía de no saltar al instante al honor. Y estos, siendo dignos y negándose solo por el saludo, sin darse cuenta se dieron ejemplo a sí mismos; pues caían de la virtud al ser vencidos por el amor a la gloria, y pecaban de nuevo contra ella, porque no entregaban a Ignacio de manera justa, sino con engaño.
q.81
Así pues, puesto que también estos resultaron ser hombres y fueron engañados de tal manera, daba el trono de Constantinopla a Focio, siendo un hombre conocido por su sabiduría, pero que aspiraba al orden secular y se había aferrado al honor de protoasecreta. Y para hacer más fuertes sus asuntos, habiendo hecho llamar a los representantes enviados desde Roma por otros pretextos( pues contra los iconoclastas), y habiendo preparado que sucedieran contra Ignacio con el tiempo y habiendo sesionado, y habiéndolo sometido a una deposición pública en el recinto de los santos apóstoles, puesto que lo hicieron llamar del exilio, golpeando los rostros y los dientes con puños, toda oscuridad contra los sacerdotes malvadamente, y que no aparezca un segundo de los que están sobre la tierra. Pero cuántas otras cosas cometió contra todos los sacerdotes, entregándolos diariamente a prisiones, destierros y castigos crueles, para que comulguen con Focio, muchos libros y todo el tiempo no bastarían para narrarlo. 33 Desde entonces, pues, la incursión de los rusos dañaba los asuntos de los romanos( estos son una nación escita, indómita y rústica), incendiaba el Ponto mismo, y no menos el Euxino, y rodeaba la ciudad misma, estando Miguel entonces en campaña contra los ismaelitas. Sin embargo, aquellos, habiendo sido llenados entonces de ira divina, habiendo apaciguado Focio lo divino, quien tenía los timones de la iglesia, partían a casa; y no mucho después, su embajada llegaba de nuevo a la ciudad imperial, suplicando participar del bautismo divino, lo cual también sucedió. 34 La incursión de estos, pues, dañaba; pero la flota de Creta, zarpando, llevando consigo hasta veinte cumbarios, siete galeras y algunas saturas, saqueaba y esclavizaba, recorriendo unas veces las islas Cícladas, otras veces toda la costa hasta Proconeso. Y los continuos terremotos dañaban y derribaban hasta el suelo, unas veces en el día en que se celebra la ascensión de nuestro señor y salvador, derribando al suelo la tercera parte sur del Exacionio, templos hermosos y casas brillantes, otras veces sacudiendo firmemente las estelas y la Victoria instalada en la puerta de Oro de la ciudad y las que estaban firmemente erigidas en el Segundo junto a la santa Ana; lo cual el matemático León, al ver caída la segunda desde el emperador, decía que amenazaba claramente. Sería largo decir la desaparición de ríos y fuentes y otros sufrimientos que ocurrían en Isauria y en cada región. El emperador, poniendo todo esto en segundo lugar, estaba totalmente ocupado en las carreras de caballos junto al templo de San Mamas erigido en el Euxino.( 35) Y alguna vez– pero contaré primero una costumbre, que comunicaba y revelaba al emperador la campaña de los sarracenos contra nosotros mediante una antorcha en un instante. Hay un refugio y fortaleza que se acerca y linda con Tarso en Cilicia, llamado Lulo. Los encargados, pues, de vigilar esto, al ver su incursión, lo comunican mediante una antorcha a los que están en el monte Argeo, y estos a su vez a los que están en el monte Isamo, y estos a los que están en el monte Egilo, y esto a los que están en el monte Mamas de nuevo; luego el Cirizo sucediéndolo, y a su vez este el Mócilo, y de este el monte de San Auxentio lo hacía claro en poco tiempo a los que estaban en el gran palacio, asignados a las estancias sobre el solario del Faro. Alguna vez, pues, estando Miguel a punto de montar a caballo junto al mencionado templo del mártir Mamas y habiendo dado la señal de la carrera de caballos, puesto que al atardecer la antorcha del Faro comunicaba a través del pappio la incursión de las naciones, el emperador llegó a tal lucha y miedo por temor a que su conducción fuera pasada por alto por los espectadores debido a tal anuncio, a tal punto llegó otro que estaba en peligro por su vida y luchaba más por que estos no se acercaran. Así era él exhibido y no se avergonzaba. De donde, para que ni uno de sus esfuerzos faltara ni otra cosa dolorosa que viniera de allí hiciera a los espectadores más relajados, ordenó que las antorchas que se acercaban ya no funcionaran, sino que tales cosas fueran cubiertas con profundo silencio y olvido por mucho tiempo. 36 En otra ocasión, de nuevo, para que sea más clara la desorientación y locura del hombre, estando él de pie sobre el carro y a punto de la barrera
q.142
El arzobispo, que acababa de llegar a ellos, los invitó a la fe de los cristianos y les preguntó qué era lo que él anunciaba y qué era lo que ellos debían aprender. Cuando él presentó el sagrado libro del divino Evangelio, les anunció algunos de los milagros de nuestro Salvador y Dios, y les expuso las maravillas obradas por Dios según la antigua historia, los rusos dijeron de inmediato:« Si nosotros no vemos algo semejante, y especialmente lo que dices de los tres jóvenes en el horno, no te creeremos en absoluto, ni prestaremos más nuestros oídos a lo que dices». Él, confiado en la veracidad de quien dijo:« Todo lo que pidáis en mi nombre, lo recibiréis» y« el que cree en mí, las obras que yo hago, él también las hará, y hará mayores que estas», cuando lo que ha de suceder no es para ostentación sino para la salvación de las almas, les dijo:« Aunque no está permitido tentar al Señor Dios, sin embargo, si habéis decidido de corazón acercaros a Dios, pedid lo que queráis, y Dios lo hará ciertamente por vuestra fe, aunque nosotros seamos humildes y mínimos». Ellos pidieron que el mismo libro de la fe de los cristianos, es decir, el divino y sagrado Evangelio, fuera arrojado a la hoguera que ellos mismos habían encendido; y si se mantenía incólume e incombustible, se acercarían al Dios predicado por él. Dichas estas palabras, y habiendo levantado el sacerdote los ojos y las manos hacia Dios, y habiendo dicho:« Glorifica tu santo nombre, Jesucristo Dios nuestro, también ahora ante los ojos de todo este pueblo», el libro del santo Evangelio fue arrojado al horno de fuego. Pasadas bastantes horas, una vez extinguido el horno, se encontró el sagrado volumen permaneciendo impasible e inmaculado, sin haber recibido del fuego daño ni merma alguna, de modo que ni siquiera los flecos de los cierres del libro sufrieron corrupción o alteración alguna. Al ver esto los bárbaros, y quedar atónitos ante la magnitud del milagro, comenzaron a bautizarse sin vacilación.
q.143
Así pues, mientras tales obras se realizaban en los tiempos del reinado del sensato emperador Basilio, y los asuntos le marchaban favorablemente según su voluntad, y la vida florecía día a día, y la alegría danzaba en torno a la ciudad y al palacio, y la calma se extendía por casi toda isla y continente, de repente una tempestad, un torbellino y un vendaval de calamidades irrumpieron en los palacios; el lamento, el llanto, una Ilíada de pesares y una tragedia de aflicciones danzaron en torno al palacio. Pues el queridísimo primogénito del emperador, Constantino, en la misma flor de la edad, en el apogeo de la juventud, cuando empezaba a correr con celo tras la nobleza paterna, cayó en una enfermedad aguda y, tras ser abrasado por la fiebre durante pocos días, al consumir rápidamente toda la vitalidad por el fuego violento contra natura, dejó la vida, dejando un duelo inefable al padre. Pero puesto que el hombre instruido debe dominar con la razón las pasiones irracionales, y él mismo, siendo hombre y mortal, sabía que también su hijo era mortal, y por ello, al considerar que lamentarse más de lo debido era innoble y afeminado, cediendo al gineceo, se sobrepuso pronto a sí mismo y pronunció la voz de acción de gracias del valiente Job, diciendo:« El Señor dio, el Señor quitó. Como al Señor le pareció bien, así ha sucedido. Bendito sea el nombre del Señor». Y decía:«¿ Qué tiene de extraño si el que dio ha vuelto a tomar, como había decidido, lo que había dado?». Y habiéndose convertido más bien en consuelo para su madre y sus hermanos, volvió a ocuparse de lo habitual, protegiendo a los huérfanos, socorriendo a las viudas, proveyendo a los soldados y a los pobres, defendiendo a los injustamente tratados, y escuchando con agrado y benevolencia a los que temen al Señor, mientras le explicaban y sugerían lo que es provechoso, salvador y lo que procura el reino de arriba.
q.144
Puesto que los que están establecidos en las magistraturas y administraciones suelen a menudo, queriendo aparentar benevolencia, y tal vez pensando también que así consolidan más su poder, sugerir lo que contribuye al aumento de los tributos y al incremento de los ingresos, el que entonces ocupaba el cargo de general recordó una vez a este noble emperador que debían enviarse a todos los temas bajo el poder romano a estos llamados inspectores y niveladores, para que, dice, los campos y las tierras, cuyos dueños el tiempo ha sumergido en sus propias corrientes debido a alguna vicisitud, sean transferidos a otros y se procuren de ahí ingresos no pequeños para el tesoro imperial. El emperador, fingiendo aceptar la sugerencia, le instó a elegir, preparar y presentarle a los que debían realizar bien la tarea. Tras reflexionar y preocuparse el general, y habiendo elegido a los mejores como le pareció más conveniente, y habiendo presentado las convocatorias de los elegidos ante él, fue considerado digno de mucha censura y sometido a reproches más severos por proponer a tales personas para tal tarea. Al decir él que no tenía mejores entre los funcionarios, el emperador respondió que para mí la tarea del servicio propuesto se juzga de tal manera que, si fuera posible, yo mismo saldría a administrarlo. Pero puesto que sé que esto parece tal vez impropio e imposible, por necesidad deposito mis esperanzas en los dos magistrados del Estado, quienes, tanto por tiempo y experiencia como por las muchas administraciones de cargos políticos en las que fueron examinados, han mostrado la prueba pura y sin falsedad de la virtud, y confío en que el servicio sea realizado debidamente por ellos. Ve, pues, dice, y anúnciales tú mismo lo provechoso del servicio y mi voluntad. Y si ellos quieren salir, yo mismo doy mi aprobación y sello la decisión. Como los hombres, al oír esto, quedaron estupefactos, y alegando la vejez en lugar de súplica y sus muchos trabajos y fatigas por el bien común, suplicaban ser eximidos de la copa de tal servicio, por necesidad regresó sin éxito el enviado y anunció al emperador lo que dijeron los magistrados. Al oír esto, el emperador dijo que si el que yo salga parece y se dice que es imposible, y los ilustrísimos magistrados también rechazan el ministerio, no queriendo dejar sin supervisión ni investigación lo que se propone, al no tener a nadie más digno para administrar el asunto. Pues es mejor, dice, que algunos obtengan ganancias de mis bienes, que el que alguien caiga en un mal perjudicial y una calamidad que lo destruya. Y por esto, durante todo el tiempo de su autocracia, permaneció sin inspectores, como diría alguien, y sin niveladores, o mejor dicho, libre y sin acciones, todo el pueblo bajo el poder romano de todos los temas, y las tierras y los campos expuestos al disfrute de los vecinos de los pobres. Tal era el buen emperador con todos sus súbditos, especialmente con la multitud que vivía en el campo, mostrando una solicitud y providencia paternal.
q.145
Pero de nuevo la envidia levantó otra tempestad y tormenta en torno al palacio, perturbando y agitando la naturaleza contra sí misma. Pues habiendo dejado la vida el queridísimo hijo del emperador, Constantino, y habiéndose trasladado el afecto y las esperanzas al segundo hijo, León, la raza envidiosa de los demonios no soportó el carácter apacible, tranquilo, piadoso y armonioso, al parecer, al ver al que iba a suceder en este poder imperial, y al prever la prosperidad del súbdito bajo su reinado y el aumento en todas las cosas loables; y por esto se ensaña contra él y compite de esta manera. Había un monje, al parecer, y sacerdote, muy amado y de confianza para el ilustre Basilio, y amigo suyo y ministro hábil, a quien llamaban Sandabareno; quien, aunque era querido por el emperador, no tenía buena fama ni reputación irreprochable ante los demás. Y por esto era a menudo ridiculizado por el sapientísimo León como mago y embaucador, y por arrastrar al emperador a donde no debía y apartarlo de sus deberes. Al enterarse de esto, aquel embaucador y malvado finge benevolencia y simula amistad hacia el bondadoso León, y le dice:«¿ Por qué, siendo ya joven y amado por tu padre, no llevas ocultamente una espada o un puñal, cuando cabalgas con tu padre por el campo, para que, si él tiene necesidad contra una fiera, se lo entregues, y si a menudo se produce alguna conspiración secreta contra él, no te encuentres desarmado, sino que tengas algo con lo que puedas defender a tu padre de sus enemigos?». Aquel, no sospechando el engaño ni comprendiendo la perfidia del hombre( pues el que no es propenso a la maldad no es fácil que sospeche cosas malas), acepta el consejo y se convence de llevar un puñal dentro del calzado. Así pues, cuando el conspirador supo que su consejo había pasado a la acción, anuncia al emperador:« Tu hijo conspira para matarte; y si no me crees, cuando vayas a cazar o a salir a otro lugar fuera de la ciudad real, ordena que le quiten las sandalias de los pies, y si se encuentra que lleva una espada, sabe que se ha preparado para tu propia matanza». Anunciada la salida real, salió todo el séquito habitual, y al llegar a cierto lugar, el emperador finge tener necesidad de un puñal y lo pedía con premura. El hijo, que estaba presente y no previendo nada de lo que su padre sospechaba, con total inocencia y sin malicia, sacó el puñal que llevaba y se lo entregó a su padre. Al suceder esto, la denuncia contra él pareció inmediatamente creíble y sus defensas, vanas y vacías. Al regresar inmediatamente al palacio, el emperador se levanta con ira contra su hijo y, en una de las casas del palacio, llamada Margarita, lo mantiene bajo custodia y lo despoja de las sandalias rojas. Había sido incitado por el enemigo y vengador a apagar también las luces de sus ojos. Pero esto es impedido por el arzobispo de la ciudad real y el consejo del senado, aunque, sin embargo, lo mantuvo dentro de la prisión. Pasado mucho tiempo, y no reconociéndose la naturaleza a sí misma sino siendo endurecida por los espíritus malignos, y habiendo querido muchas veces los principales del senado interceder ante el padre por el hijo, pero siendo impedidos otras veces por otra causa, tuvieron una ocasión razonable a partir de tal pretexto para lograr su propósito.( 101) Había un animal alado en una cesta tejida que colgaba en el palacio, imitador y polifónico, que se llama loro; el cual, ya sea enseñado por algunos o de otra manera, decía a menudo:«¡ Ay, ay, señor León!». Celebrándose una vez un banquete para el emperador, y estando los principales del consejo cenando con él, y repitiendo el pájaro a menudo lo dicho, los comensales, entristecidos y cesando en el banquete, se sentaron pensativos. Al observar esto, el emperador preguntó la causa de la abstención de los alimentos. Ellos, llenándose los ojos de lágrimas, dijeron:«¿ Qué alimento comeremos, siendo así reprochados por la voz de este animal irracional, nosotros que parecemos racionales y amantes de nuestro señor, pues él llama a su propio señor, mientras nosotros, viviendo en el lujo, hemos olvidado al señor que no ha cometido injusticia? Pues si es condenado por injusto y por haber preparado la mano derecha contra la cabeza paterna, seamos todos nosotros sus verdugos y saciémonos de su sangre; pero si escapa a la acusación por lo que se le imputó,¿ hasta cuándo la lengua calumniadora se fortalecerá contra él?». Ablandado el emperador por tales palabras, ordenó entonces que se sentaran y prometió reflexionar sobre el asunto, pero poco después, volviendo a su naturaleza, lo saca de la guardia y lo lleva a su presencia, le cambia el traje de luto, ordena que se le quite el exceso de cabello crecido en el dolor, y le devuelve el rango y honor anterior de la realeza.
q.146
No pasó mucho tiempo y el emperador cae en una enfermedad tísica, a consecuencia de una diarrea que le sobrevino, que al principio tuvo origen en algunos percances durante la caza; y finalmente, poco a poco, se consumía con tal consunción. Habiendo dispuesto los asuntos del reino de la mejor manera y habiendo reconocido al heredero, y habiendo deliberado y determinado sensatamente sobre cada cosa, más tarde, al inflamarse una fiebre ardiente que le consumía toda la vitalidad y le agotaba la vida, dejó la existencia, habiendo co- reinado con Miguel, el anterior a él, durante un año, y habiendo destacado en otros diecinueve años en el poder autocrático del reino, habiendo dispuesto excelentemente los asuntos políticos, y habiendo procedido de la mejor manera en los militares, y habiendo ampliado las fronteras del poder, y habiendo expulsado la injusticia y la violencia de todos los súbditos, de modo que el testimonio homérico sobre el mejor rey se ajusta a él en ambos aspectos:« rey bueno y guerrero valiente». Sucede en el poder total de la autoridad el que es llamado al patrimonio paterno tanto por la naturaleza como por la virtud, y es buscado por los súbditos mediante oraciones, León, el más apacible y sapientísimo, y el primero de los hijos que aún quedaban. Y lo referente al piadoso reinado del ilustre Basilio, todo lo que no fue arrastrado por las corrientes del olvido y se volvió caduco en el tiempo intermedio, y la misma conducta anterior al reinado, y todo lo que contiene el tema de toda su vida, según nos fue posible, tal como era la naturaleza de la verdad, ha sido anunciado e historiado.
q.147
REINADO DEL EMPERADOR LEÓN. LIBRO VII. Habiendo muerto Basilio, León, su hijo, reinó como emperador veinticinco años y ocho meses. Esteban, su hermano, siendo clérigo y sincelo, estaba con el patriarca Focio, siendo educado y formado por él. El emperador envió al estratega Andrés a Crisópolis y a otros senadores con él, junto con el clero, cirios y carros; y habiendo sacado a Miguel de la tumba, lo depositaron en un ataúd de ciprés, y poniéndolo sobre un lecho, tras amortajarlo digna y realmentente, lo introdujeron en la ciudad, y lo acompañaron con himnos hasta los Santos Apóstoles, siguiendo allí también sus hermanos, y lo depositaron en un sarcófago. 2 Después de esto, el emperador envió al mismo estratega Andrés junto con Juan Agiopólita, que era muy culto y había sido logoteta del dromo, a Santa Sofía, quienes subieron al ambón y, habiendo leído ante todos las causas del patriarca Focio, lo bajaron del trono y lo llevaron al exilio al monasterio de los Armonianos, llamado de Bordo. Y propone como patriarca a Esteban, su hermano sincelo, ordenado por Teófanes, el primotrono. Vivió como patriarca seis años y cinco meses, y al morir fue enterrado en el monasterio de Siceón. 3 El emperador propone a Estiliano Zautza como magistro y logoteta del dromo. 4 Fue traicionada la ciudad llamada Alta, y fueron hechos prisioneros por los agarenos todos los que habitaban en ella. Ocurrió también un gran incendio cerca de las Sofías, y se incendió también el templo del santo apóstol Tomás, que el emperador León renovó espléndidamente. 5 Habiendo enviado el emperador a Teodoro el Sandabareno a Eucaita, lo introdujo en la ciudad; Andrés, el doméstico de las escuelas, y Esteban, el magistro de Calomaria, quienes fueron calumniados muchas veces ante Basilio por el Sandabareno, sugirieron al emperador que Focio y Teodoro el Sandabareno habían querido hacer emperador a alguien de los parientes de Focio. El emperador ordenó, y ambos fueron llevados a los palacios de las Fuentes, y ordenó que fueran custodiados por separado. Fueron enviados jueces de los asuntos movidos contra ellos, el mismo magistro Esteban y el doméstico Andrés, y los patricios Crátero y Gumer, y Juan el Agiopólita. Habiendo traído al patriarca Focio y habiéndolo sentado dignamente en el trono, y sentándose ellos mismos, hicieron el examen. El doméstico Andrés dijo al patriarca:«¿ Conoces, oh señor, al abad Teodoro?». Él dijo:« No conozco al abad Teodoro». Andrés dijo:«¿ No conoces al abad Teodoro el Sandabareno?». Y el patriarca:« Conozco al monje Teodoro, que es arzobispo de Eucaita». Habiendo traído al Sandabareno, Andrés le dice:« El emperador te pregunta:¿ dónde están el dinero y los bienes de mi reino?». Él dijo:« Donde los dio el emperador de aquel día; ahora, puesto que el emperador los busca, tiene poder para tomarlos». Y Andrés:« Dime,¿ a quién planeabas hacer emperador, sugiriendo al padre del emperador que privara de los ojos a su propio hijo?¿ A tu pariente o al del patriarca?». Él dijo:« No sé nada de lo que me acusáis». Dice entonces el magistro Esteban:«¿ Y cómo informaste al emperador de que probarías esto contra el patriarca?». Él, cayendo inmediatamente a los pies del patriarca, dijo:« Te conjuro, señor, por Dios, a que primero me depongas, y entonces, estando yo desnudo de sacerdocio, como malhechor que soy, que me castiguen; pues no informé tales cosas al emperador». El patriarca dijo:« Por la salvación de mi alma, señor Teodoro, eres arzobispo tanto en este siglo como en el venidero». Enfurecido entonces por esto, Andrés dijo:«¿ Y no informaste, abad, al emperador a través de mí para que en esto probaras al patriarca?». Él negó saber nada. Habiendo regresado, anunciaron al emperador lo dicho; el emperador, preso de ira y furia incontrolable, al no haber encontrado una causa razonable contra el patriarca, envió, golpeó severamente al Sandabareno y lo desterró a Atenas. Después envió, lo cegó y lo desterró a Oriente. Pasados muchos años, lo llamó del exilio y lo introdujo en la ciudad, ordenando que recibiera raciones de la Nueva Iglesia; quien muere en tiempos de Constantino y de Zoe, su madre. 6 En los días de León, el duque Longibardo, habiéndose convertido en yerno del rey de Francia, se opuso al emperador, rebelándose y poniendo todo el país bajo su mando. Al saber esto, el emperador envió a Constantino, el de la mesa, junto con todos los temas occidentales para combatir a Egión. Habiéndose producido el combate, los que estaban con Constantino fueron derrotados y masacrados, salvándose apenas él. Ocurrió entonces también un eclipse solar, a la sexta hora del día, de modo que se veían las estrellas, y hubo una violenta ráfaga de vientos, relámpagos y truenos, de modo que incluso en las gradas del foro de San Constantino siete hombres fueron alcanzados por el rayo. 7 Fue sitiada por los agarenos Samos, siendo capturado también el estratega que estaba en ella, Paspalas, y el emperador León honra a Zautza como basileopátor, habiendo él mismo creado el nombre; pues ya se había reconciliado con Zoe, su hija, habiendo sido asesinado el marido de esta, Teodoro, de sobrenombre Guniatzitzes, con veneno. 8 Habiendo dejado la vida el patriarca Esteban, es nombrado en su lugar Antonio, de sobrenombre Cauleas, como patriarca. 9 Llegó la noticia de que el gobernante Simeón de Bulgaria quiere hacer una expedición contra los romanos, teniendo este pretexto para la guerra. El basileopátor Zautza tenía un eunuco esclavo; su nombre era Músico. Este se reconcilió con hombres comerciantes, ávidos de ganancia y amantes del oro, que eran de Grecia, Estauracio y Cosmas; quienes, queriendo ganar mediante la mediación de Músico, trasladaron el comercio con los búlgaros de la ciudad a Tesalónica, gravando malamente a los búlgaros. Habiendo anunciado los búlgaros esto a Simeón, él mismo hizo saber esto claramente al emperador León. Él consideraba todo como una tontería, vencido por su parcialidad hacia Zautza. Enfurecido entonces, Simeón tomó las armas contra los romanos. El emperador envía contra él a Crenites, que era estratega, habiéndolo armado con mucha gente y jefes. Habiéndose producido el combate en Macedonia, los romanos son derrotados, y es masacrado el mismo Crenites y el armenio Curtices y otros muchos. Puesto que Simeón también capturó a jázaros de la compañía del emperador León, cortándoles las narices los envió a la ciudad para vergüenza de los romanos; al verlos el emperador, y llenándose de ira, envió a Nicetas, llamado Esclero, al río Danubio con dromones, para dar regalos a los turcos a fin de que combatieran a Simeón. Habiendo encontrado a estos y persuadido de tomar las armas contra Simeón, habiendo tomado rehenes de ellos, regresó ante el emperador. El emperador decidió combatir a los búlgaros por tierra y mar. Y por mar envía a Eustacio, drungario, y por tierra al patricio Nicéforo Focas, doméstico de las escuelas tras la muerte de Andrés. Habiendo llegado estos hasta Bulgaria, el emperador envió al cuestor Constantinaquis ante Simeón, deseando aún mantener la paz y queriendo pactar con él; a quien Simeón, habiendo capturado, encierra en prisión, sospechando que había venido a él con engaño. Estando Simeón ocupado con el ejército de Nicéforo, los turcos, habiendo hecho una incursión, saquearon toda la tierra búlgara. Simeón, al enterarse, se volvió contra los turcos. Ellos, habiendo cruzado, entablan guerra contra los búlgaros y los vencen por completo, de modo que Simeón apenas se salvó en Distra. Los turcos pidieron entonces al emperador comprar a los prisioneros búlgaros; lo cual hizo, enviando a los ciudadanos para su rescate. Simeón suplicaba al emperador por la paz a través de Eustacio, el drungario; a lo cual cedió el emperador, y envió a León Querosfactes para hacerla. El doméstico Nicéforo y el drungario Eustacio fueron ordenados regresar con el pueblo. Simeón no dignificó ni siquiera con palabras a León Querosfactes, sino que lo estranguló en prisión. Habiendo hecho una expedición contra los turcos, los masacró a todos, al no haber podido recibir ayuda de los romanos. Habiendo regresado, jactándose de la victoria, dijo a León:« Si no recibo primero a todos los prisioneros búlgaros, no haré la paz». El emperador accedió entonces a devolverlos. Vino entonces con León el búlgaro Teodoro, siendo allegado de Simeón, y los recibió. 10 Siendo el doméstico Nicéforo amado extraordinariamente por el emperador, el basileopátor Zautza lo propuso como poderoso, queriendo hacer un contrato matrimonial con él. Al negarse este a ello, para no dar sospecha al emperador León, enfurecido por...
q.159
REINADO DE ALEJANDRO, HIJO DE BASILIO. Alejandro reinó durante un año y veintidós días junto con Constantino, el hijo de León. Habiendo enviado a buscar a Nicolás de los Galacrenos, destituyó a Eutimio del patriarcado y entronizó al mismo Nicolás por segunda vez. Tras celebrar un selentio en la Magnaura, Alejandro hizo traer a Eutimio de los Agatón y, sentado junto a Nicolás, llevaron a cabo su deposición. Inmediatamente, como fieras salvajes, se abalanzaron sobre el venerable anciano, le arrancaron su sagrada barba, lo empujaron por el cuello y le infligieron otros castigos insoportables, llamándolo adúltero, fornicador y alguien que había saltado sobre la mujer de otro. Aquel hombre santo y venerable soportó todo con mansedumbre y tranquilidad. Enviado al exilio en los Agatón, y habiendo llegado al final de su vida, fue enterrado en la ciudad, en su propio monasterio. El clérigo del patriarca, aquel que le arrancó las canas en la Magnaura cuando era enviado al exilio, al regresar a su casa, en esa misma hora, su hogar fue entregado a un fuego invisible. Encontró también
q.160
a su hija apresada y retenida, tanto de manos como de boca y habla; la cual, estando postrada en cama, sobrevivió buscando el sustento diario hasta el reinado de Nicéforo, el hijo de Nicetas.( 2) Alejandro, pues, teniendo desde antiguo la costumbre de vivir con refinamiento y dedicarse a la caza debido al desdén de su hermano León, y no realizando ninguna tarea propia de un emperador, sino amando el lujo y entregándose a la lascivia, habiendo gobernado en solitario, no llevó a cabo nada noble ni digno de mención. Pues, apenas se convirtió en soberano único, nombró reictor a Juan Papas( apodado Lazanes); quien también terminó mal su vida tras la muerte de Alejandro, jugando a la pelota en el Hebdomon.( 3) Del mismo modo, enriqueció enormemente a Gabrielópulo y a Vasilitzes, el de Esclabisia, y los inundó con las riquezas del palacio. Dicen también que él mismo había planeado muchas veces nombrar emperador a este Vasilitzes y castrar a Constantino, el hijo de León; plan que fue disipado por quienes eran leales a León, sugiriendo unos que era un niño y otros que era débil. Durante su reinado apareció un cometa desde el oeste; lo llamaban xifias, del cual decían que presagiaba un derramamiento de sangre en la ciudad.( 4) Este Alejandro, habiéndose entregado a engaños y sortilegios, fue persuadido por ellos de que el jabalí de bronce erigido en el hipódromo era su propio elemento; pues dicen que lucha contra el león, su hermano, insinuando que el insensato era un cerdo. Engañado por esto, el jabalí renovó sus genitales y dientes como si le faltaran. Confiando en tal engaño, organizó carreras de caballos y, tomando los sagrados velos de las iglesias y los candelabros, decoró el hipódromo, ofreciendo el desdichado el honor de Dios a los ídolos. Por ello, fue privado del honor por Dios muy rápidamente.( 5) Habiendo regresado el logoteta Himerio tras la derrota de los agarenos, lo envió y confinó en el monasterio del palacio llamado Campas, amenazándolo por haberse mostrado como enemigo en los días del reinado de su hermano León. Confinado durante seis meses, murió terriblemente, consumido por la aflicción.( 6) El gobernante de Bulgaria, Simeón, envió embajadores a Alejandro sobre la paz, comunicando que la deseaba, así como ser tratado con afecto y honrado, tal como lo había sido bajo el emperador León. Pero él, dominado por la insensatez y la necedad, despidió a los embajadores sin honor, usando amenazas contra Simeón y creyendo intimidarlo. Disuelta, pues, la paz, Simeón decidió mover las armas contra los cristianos.( 7) Alejandro, habiendo desayunado y estando ebrio bajo los calores de la canícula, bajó a practicar el juego de la pelota. Golpeado por una espada enviada por Dios y habiendo subido, fluyendo mucha sangre de su nariz y genitales, murió después de dos días, el mes de junio, día domingo, de la primera indicción, dejando como tutores a Nicolás, el patriarca, a Esteban, magistro, a Juan, magistro el Elada, a Juan, reictor, a Eutimio, a Vasilitzes y a Gabrielópulo, entregando el imperio al hijo de León, Constantino. Sepultaron a Alejandro en las tumbas de los emperadores, y fue puesto junto a su padre Basilio.
q.161
REINADO DE CONSTANTINO, HIJO DE LEÓN.( 1) Constantino, habiendo muerto su padre León, siendo un niño de diez años( pues tenía siete años de edad), había sido dejado en el imperio por su tío Alejandro, bajo la tutela de tutores. Reinó, pues, bajo sus
q.162
tutores y junto a su madre durante siete años, y junto a Romano, su suegro, bajo cuya subordinación estuvo, otros veinte años, y como soberano único quince años, de modo que todo el tiempo de su reinado fue de cincuenta y cinco años. Habiéndose apoderado, pues, de la autoridad del palacio el patriarca Nicolás, de modo que él mismo, siendo tutor junto con el magistro Esteban y con Juan, magistro el Elada, se ocupaba de la providencia común y tenía el cuidado de los asuntos pertenecientes al imperio cada día.( 2) Estando el imperio en estas circunstancias, se le comunica a Constantino Ducas, quien era doméstico de las escuelas, por parte de algunos de los grandes de la ciudad que lo amaban por ser valiente, sensato y capaz de gobernar bien el imperio, que entrara y se hiciera dueño de este sin esfuerzo. Como algunos, incluso el patriarca Nicolás, ignorando que por tutela de Alejandro se le había confiado a él administrar los asuntos de la autoridad, habiendo entregado a Artabasto, a quien se le había impedido el sacerdocio, envió al Constantino del Ducas, exhortándolo a entrar en la ciudad imperial para que tomara el imperio; quien, por el transporte de la carta, ha sido nombrado primero de los sacerdotes de la renombrada Sofía. Pues este era el progenitor de Andrés, quien en nuestros tiempos llevó el arte de la pintura a su apogeo, tal como Apeles y Agatarco, Heráclides y Filino los bizantinos.( 3) Él, como si ya antes soñara con ello y siempre deseara la corona, tan pronto como pudo, tomó la ciudad imperial junto con los notables de las tropas que estaban con él, que eran suficientes. Y habiendo entrado de noche por una poterna del primovestiario Miguel, que estaba cerca de la acrópolis, pasó la noche en la casa de su suegro Gregoras con los que lo acompañaban. Nicetas, el asicretis, quien después se convirtió en protonotario, reveló la llegada de Constantino al patricio Constantino y monje el Eládico; y ambos, en la misma noche, se presentaron ante el Ducas Constantino, y habiendo deliberado, antes de que llegara el día, con antorchas y mucha gente y multitud, toman la puerta del hipódromo, aclamando a Constantino como emperador; donde, en efecto, su caballerizo fue lanceado y asesinado por los que estaban dentro de las puertas del hipódromo. No siendo recibido allí Constantino, sino rechazado, como si fuera poseído por algún demonio y no teniendo el juicio firme por el deseo del imperio, se retiró al hipódromo, sombrío y abatido, considerando el asesinato del caballerizo como un mal presagio. Desde allí, pues, siendo aclamado, llegó hasta la Calce, y habiendo entrado por la Puerta de Hierro de la misma Calce, llegó hasta los Excúbitores. El magistro Juan el Elada, habiendo hecho una selección de los de la hetairia y de los elatas, los envió con armas contra el Ducas. Habiendo llegado hasta la Calce, y habiéndose trabado combate, muchos cayeron de ambos bandos, siendo obra de la espada allí, y tanto que el lugar se inundó con la sangre que fluía como un río. Fue asesinado también Gregoras, el hijo del Ducas, y Miguel, su primo, y el Curtices de los armenios. Constantino Ducas, al enterarse de esto, habiéndose producido una gran confusión, salía del hipódromo. Pero, al resbalar sobre las losas allí extendidas, tiró al jinete al suelo. Cuando alguien lo encontró arrojado en tierra y aislado( pues los otros se habían dispersado todos), le cortó la cabeza con una espada, la cual fue presentada al emperador, evidente para todos como un presagio de la traición. Tal empresa suya había sido revelada de otra manera. Pues un tal Nicolás, a quien se le habían confiado las recaudaciones públicas en Caldia, llegó a Siria, habiéndose renegado de nuestra piedad; quien
q.163
estando allí, se dedicaba más bien a la astronomía o astrología. Este, habiendo escrito en una tela teñida de negro, la envió al logoteta Tomás, la cual, habiendo sido sumergida en agua por Manuel, el intérprete de los agarenos, las letras que estaban en ella se revelaron:" No temáis por el pájaro rojo del Ducas; pues se sublevará insensatamente, y será destruido inmediatamente".( 4) Habiéndose cumplido esto así, Gregoras, su suegro, junto con León, a quien llamaban Quirosfactes, se refugiaron en la santa iglesia de la Sabiduría de Dios; a quienes, habiéndolos sacado por la fuerza, los tonsuraron monjes en el monasterio de los Estuditas. A Constantino el Eládico, habiéndolo golpeado con nervios de buey y vistiéndolo con harapos y sentándolo sobre un asno, lo pasearon en triunfo por medio de la ciudad, y llevándolo al monasterio de Dalmato, lo hicieron recluido por la condena. A León el Catacalita y a Abesalom, el hijo de Arotra, habiéndolos cegado, los enviaron al exilio. A Constantino, el hijo de Eulampio, y a otros con él, Filoteo, el eparca hijo de Lampudes, los ejecutó en la honda del hipódromo. Habiendo investigado no poco sobre Nicetas el asicretis y Constantino el Libo, no los encontraron, pues habían huido. A aquel Egides y a los que estaban con él, siendo muchos y valientes, desde la novilla en Crisópolis hasta Leucato, los empaló a todos en maderos dobles. Y muchos de los que estaban en cargos entonces, estos llamados tutores los mataron despiadada e injustamente, si no fuera porque algunos de los jueces los contuvieron de su impulso injusto, diciéndoles que, siendo el emperador un niño,¿ cómo osáis realizar tales cosas sin su orden? A la mujer del Ducas, pues, la tonsuraron y la enviaron a su casa en Paflagonia, castrando también a su hijo Esteban.( 5) En el mes de agosto, Simeón, el gobernante de Bulgaria, habiendo salido en campaña contra los romanos con una gran multitud, tomó Constantinopla, y habiendo acampado junto a ella, rodeó una empalizada desde las Blanquernas hasta la llamada Puerta de Oro, estando elevado en esperanzas de tomarla sin esfuerzo. Pero cuando se enteró de la solidez de las murallas y de la seguridad por la multitud y los soldados y las máquinas lanzapiedras y arqueras, frustrado en sus esperanzas, regresó al llamado Hebdomon, pidiendo treguas de paz. Habiendo aceptado los tutores muy gustosamente, Simeón envía a Teodoro, su magistro, para parlamentar sobre la paz. El patriarca Nicolás, Esteban y Juan el magistro, tomando al emperador, llegaron hasta las Blanquernas, e introdujeron a los dos hijos de Simeón, y fueron convidados con el emperador en el palacio. Nicolás, el patriarca, salió hacia Simeón, ante quien Simeón inclinó la cabeza. Habiendo hecho el patriarca una oración en lugar de corona, como dicen, puso su propio epirriptario sobre su cabeza. Habiendo sido agasajados con dones inmensos y grandísimos, Simeón y sus hijos regresaron a su propia tierra, habiéndose disuelto en desacuerdo sobre la paz mencionada.( 6) Estando el emperador Constantino, pues, siendo niño y buscando a su propia madre( pues ya el emperador Alejandro la había hecho bajar), la vuelven a subir. Ella, pues, habiéndose hecho dueña del imperio, sube al palacio a Constantino el paracimomeno y a Constantino y Anastasio, hermanos carnales llamados los Gongilios; y por consejo de Juan el Elada, hacen bajar a los allegados del emperador Alejandro, a Juan el reictor y al llamado Gabrielópulo y a Vasilitzes y a los demás. La Augusta nombra a Dominico etairearca. El magistro Elada, habiendo caído en enfermedad y siendo desahuciado por los médicos, habiendo bajado del palacio y presentándose en las Blanquernas, agobiado por la enfermedad, muere. Por consejo
q.164
de Dominico el etairearca, Zoe hace bajar a Nicolás el patriarca junto con los que estaban con él, diciendo que se ocupara con ira de los asuntos de su propia iglesia. No mucho después, Constantino el paracimomeno calumnia ante la Augusta a Dominico el etairearca como si estuviera usurpando el imperio para su propio hermano. Y habiéndolo hecho patricio con pretexto, cuando bajó a la iglesia, como es costumbre, a recibir la oración, le ordenaron quedarse en casa; Zoe propuso a Juan el Garidas como etairearca y a Damián, eunuco, como drungario de la vigla. Dominico se fue a su casa lamentándose en vano.( 7) Como el búlgaro Simeón saqueaba de nuevo Tracia, estando la Augusta y los que estaban en cargos preocupados por cómo detener su arrogancia, Juan el Bogas pidió ser patricio, prometiendo traer contra él a los pechenegos. Habiendo obtenido la petición y recibido dones, se fue a la tierra de los pechenegos; y habiendo hecho pactos, tomando rehenes de allí, los trajo a la ciudad, habiendo acordado los pechenegos cruzar y combatir a Simeón. Se presentó entonces en la ciudad también Asotio, hombre famosísimo por su fuerza, hijo del arconte de los arcontes, de quien dicen que, sosteniendo una barra de hierro por los extremos con ambas manos, la doblaba con su fuerza sobrehumana y la llevaba a una forma circular, cediendo la naturaleza del hierro, que es contraria, a la fuerza de las manos. La soberana lo recibió, al presentarse, con mucho honor y de nuevo lo envió a su propia tierra.( 8) En el mes de septiembre, de la tercera indicción, Pancratucas el armenio traicionó Adrianópolis a Simeón, la cual antes se llamaba Orestiada, por Orestes, hijo de Agamenón, quien, con celo justo por el asesinato de su padre por Clitemnestra, habiendo matado a esta junto con Egisto, se volvió loco y, habiéndose lavado en la confluencia de los tres ríos, el Hebro, el Arzo y el Artaco, se libró de la enfermedad; donde, habiéndola construido, la llamó con su propio nombre; Adriano César, habiéndola engrandecido con edificios bien construidos, la llamó ciudad de Adriano. Esta, al tercer día, es situada por un hombre fácil en el camino de Filipópolis, abrazada por el monte Hemo, junto al cual los tres ríos vierten el agua de lluvia. No mucho después, fueron enviados Basilio, patricio y canicleo, y Nicetas, protospatario el Eládico, por Zoe con muchos dones, y la recuperó de nuevo.( 9) Llegó Damián el amirás a la isla de Strobilo con naves de guerra y mucha fuerza; y la habría tomado, si no hubiera muerto tras enfermar, regresando los sarracenos en vano. Los habitantes de Grecia y Atenas, siendo continuamente hostigados por Jase, hijo de Jube, no soportando su desenfreno y codicia, lo mataron lanzándole piedras dentro del altar del templo en Atenas.( 10) La emperatriz Zoe, viendo la soberbia de Simeón y su ataque contra los cristianos, delibera con los que estaban en cargos realizar un cambio y paz con los agarenos, y hacer cruzar a todo el ejército de oriente para combatir y destruir a Simeón. Fue enviado, pues, a Siria para hacer el cambio Juan, patricio el Rodino, y Miguel el Toxaras; habiendo hecho la distribución habitual de la roga en los tagmas, y tomando estos junto con los temas, cruzaron hacia la tierra tracia, siendo León, magistro el Focas, doméstico de las escuelas, a quien le correspondía más la valentía que la prudencia directiva. Habiendo sacado los venerables y vivificantes maderos Constantino, protopapa del palacio, el llamado Cefalas, y Constantino el de Balelia en Tracia, todos, habiendo adorado y jurado morir juntos unos con otros, partieron con todo el ejército contra los búlgaros. Mandaban el
q.165
tagma de los Excúbitores Juan el Grapson, y el del icanato el hijo de Marules; Romano el Argiro era estratego, y León su hermano, y Bardas el Focas, con quienes estaba también Melias con los armenios y todos los demás estrategas de los temas, y estaba también, además de los otros, Constantino, patricio el Lips, con León el doméstico, siendo su consejero en todos los asuntos pertinentes. El veinte de agosto, de la quinta indicción, se trabó la guerra entre romanos y búlgaros junto al río Aqueloo; y¡ oh, los juicios de Dios, cuán inescrutables e inescrutables!, los romanos se vuelven en todo el ejército y se produjo una huida total y un grito espantoso, siendo unos pisoteados por otros, y otros asesinados por los enemigos, y un derramamiento de sangre como no ha habido desde siempre. León se salvó huyendo a Mesembria. Fueron asesinados, además de otros en el choque de la guerra, Constantino el Lips, Juan el Grapson y otros notables de los arcontes. Fue enviado también Romano, patricio y drungario de las naves, con toda la flota al río Danubio para ayudar a León el Focas; pero también Juan el Bogas para traer a los pechenegos, como se ha dicho. Habiendo sido ordenado el drungario Romano hacerlos cruzar contra los búlgaros para que aliaran a León el Focas, y habiendo entrado Romano y Juan en disputas y altercados, los pechenegos, viéndolos pelear entre sí y conspirar, se retiraron a lo suyo. Habiendo tenido fin la guerra, y habiendo regresado a la ciudad Romano y Bogas, se movieron los asuntos contra ellos; y pusieron al drungario Romano en tal peligro, que emitieron un voto de condena para que fuera privado de los ojos por negligencia, o más bien por maldad, al no haber hecho cruzar a los pechenegos, sino retirarse rápidamente y ni siquiera recibir a los romanos que huían en las naves. Y esto habría sufrido, si no fuera porque por parte de Constantino, patricio el Gongilio, y Esteban, magistro, como capaces de mucho ante la Augusta, la condena fue revocada. Habiendo sido ensoberbecidos los búlgaros por la victoria y habiendo salido en campaña hasta la ciudad, salió León, el doméstico de las escuelas, y Juan el etairearca y Nicolás, el hijo del Ducas, al lugar tracio llamado Catasirtas con mucha gente contra los búlgaros. Habiendo caído inesperadamente sobre ellos los búlgaros por la noche, y habiendo huido el doméstico, fue asesinado Nicolás, el hijo del Ducas, y muchos otros con él.( 11) Teodoro, pues, el pedagogo del emperador Constantino, viendo que Constantino el paracimomeno usurpaba el imperio como yerno, sugirió a León el suyo a Constantino el emperador que tomara a Romano el drungario como su siervo paternal y leal en lo que a él respecta, para que estuviera con él, y lo protegiera, y en lo que fuera necesario, tenerlo como aliado y ayudante. Sobre esto, pues, hablado muchas veces, Romano se negó. El emperador Constantino, pues, habiendo realizado un escrito de su propia mano y asegurado con firma, se lo envió; lo cual él, habiéndolo tomado en sus manos, prometió realizar el ataque contra el paracimomeno Constantino y sus parientes, como por miedo. Corriendo, pues, este rumor, y obligando el paracimomeno a Romano a partir con la flota tras haber recibido la roga acostumbrada, y estando Romano en los preparativos y preparando las naves, salió Constantino el paracimomeno como apresurándolo a zarpar. Él salió a su encuentro con aspecto servil, y prometía hacer con entusiasmo lo ordenado; y diciendo a Romano si tiene hombres hermosos y valientes aptos para remar en el trirreme imperial, este inmediatamente hizo señas con la mano a los que estaban cerca y listos para venir. Ellos, conociendo los planes
q.166
estando ya muy cerca del dromón de Romano, puesto que este, caminando detrás del paracimomeno Constantino, lo agarró con las manos y gritó"¡ levántenlo!", inmediatamente ellos, habiéndolo agarrado, lo introdujeron en el trirreme del drungario Romano y lo mantuvieron en seguridad. No había, pues, nadie que defendiera o se compadeciera del hombre, habiendo huido todos los que lo acompañaban. Zoe Augusta, al enterarse de esto, llama al patriarca Nicolás y a sus notables, y envía a Romano queriendo saber lo sucedido. Habiendo cruzado ellos, el pueblo los expulsó lanzándoles piedras. Por la mañana, pues, habiendo salido Zoe al solárium del Bucoleón, gritaba a su hijo y a todos:¿ cómo ha sucedido esta rebelión? Dijo a ella el pedagogo del emperador Constantino, Teodoro, que esto ha sucedido por haber perdido León el Focas a los romanos y Constantino el paracimomeno el palacio. El emperador tomó al patriarca Nicolás y a Esteban, magistro, para estar con él en el palacio, atrayendo la autoridad hacia sí mismo desde su madre. Al día siguiente envió a Juan el Tubaces a hacer bajar a Zoe Augusta del palacio. Ella, con gritos y lágrimas, abrazada a su propio hijo, movió al hijo a compasión materna y piedad, de modo que el emperador dijo a los que la llevaban:" dejad que mi madre esté conmigo". Ellos la dejaron junto con la palabra. Habiendo llamado el emperador y el patriarca a Juan el Garidas, lo propusieron doméstico de las escuelas, temiendo que León Focas se fuera a la rebelión. Él no aceptó que esto sucediera, si no fuera porque propuso a Teodoro, su cuñado el Zufinezer, y a Simeón, su hijo, como etairearcas. Habiendo sido asegurado, pues, con juramentos por ellos, bajó a su casa. Ellos inmediatamente hacen bajar a sus parientes del palacio. Habiendo llegado estos a él, cuando los vio, le entró temblor y éxtasis de mente. Inmediatamente, pues, salió hacia Romano, y le contó lo que había sufrido. Habiendo sido reconciliado, pues, con él, y dado y recibido juramentos de tener ambos una sola alma, se hizo de su mismo parecer y espíritu, de modo que acordaron realizar un contrato matrimonial, estrechando más desde esto el vínculo del amor.( 12) El veinticuatro del mes de marzo, Romano envía a Juan, presbítero, siendo allegado suyo y muy fiel, y a Teodoro el Matzuques al palacio, disculpándose de que lo realizado por mí no sucedió por rebelión, sino sospechando el ataque de Focas, y temiendo que algo fuera sublevado por él contra el emperador, por esto he decidido subir al palacio y realizar la guardia del emperador. No estando de acuerdo el patriarca Nicolás en esto, fue comunicado a Romano por Teodoro, el mencionado pedagogo, que viniera con toda la flota hasta el Bucoleón. Quien, habiendo deliberado con los que estaban con él( pues lo que lo guiaba lo llevaba), el día de la anunciación de la inmaculada virgen y madre de Dios( era jueves), vino armado junto con toda la flota al Bucoleón. E inmediatamente Esteban, magistro, salió del palacio, y Nicetas, patricio, el consuegro de Romano, habiendo subido al palacio, sacó de allí al patriarca Nicolás. Habiendo sido asegurados, pues, con juramentos los del palacio por Romano, enviaron hacia él la vivificante y preciosa cruz, y habiéndola adorado y asegurado con juramentos, subió con ellos al palacio y con algunos pocos, para adorar al emperador. Y habiendo entrado con él en el templo que está en el Faro, y dado y recibido promesas de fidelidad, inmediatamente es nombrado por él magistro y gran etairearca. Inmediatamente, pues, una orden divina hacia León el Focas,
q.167
En la quinta semana de la santa cuaresma, en el mes de abril, el emperador Constantino entrega las arras de un contrato matrimonial a Elena, la hija de Romano, quien destacaba tanto por su belleza física como por su sensatez; y el tercer día de Pascua, llamado de Galilea, es bendecida y coronada junto con él por el patriarca Nicolás, proclamando a Romano basileopátor; en su lugar, nombró a su hijo Cristóbal etaireiarca. No mucho después, León Focas, engañado por ciertos arcontes y por sus propios tagmata, se mueve hacia la rebelión. Y tomó consigo al parakoimomenos Constantino, a Constantino y a Anastasio, los Gongylios y hermanos carnales, y a Constantino, el protasekretis Malelias, asegurando y confirmando a todos que realizaba dicho movimiento en favor del emperador Constantino. Romano, el basileopátor, habiendo redactado crisóbulos firmados como si fueran de parte del emperador Constantino, que contenían la anulación de tal conspiración y afirmaban que quienes abandonaban a Focas y se refugiaban en el emperador estaban a favor del emperador, se los entregó a Ana, una mujer desvergonzada y audaz, a quien llamaban Basilike, y a un clérigo llamado Miguel, y los envió a su campamento. Estos, habiéndolos tomado, los difundieron secretamente por todo el ejército. Miguel, al ser descubierto por Focas, fue golpeado sin piedad y le cortaron la nariz y las orejas; quien, después de esto, recibió de Romano la recompensa adecuada; del mismo modo, la mujer enviada con él. El primero, pues, en abandonar a Focas y correr hacia Romano fue Constantino, hijo de Barumiguel, arconte del tagma de los hikanatoi, convirtiéndose en el inicio del colapso de tal apostasía. Con él también Balantios y el llamado Atzmoros, siendo ambos turmarcas. León Focas, pues, con una multitud muy numerosa y fuertemente armada, habiendo llegado a Crisópolis, dispuso formaciones desde la' Novilla de Piedra' hasta Calcedonia, atemorizando a los que estaban en la ciudad. Es enviado, pues, con un dromon por parte de Romano, Simeón, el encargado del kanikleion, portando un documento firmado por el emperador Constantino, que declaraba lo siguiente:( 14)' Como no he encontrado a nadie bajo mi mando más vigilante, más leal y más fiel como guardián de mi señorío y mi imperio que Romano, a él le confié mi custodia después de Dios y lo consideré en lugar de padre, habiéndome mostrado entrañas paternales y una disposición parental hacia mí. A León Focas, sospechando siempre que conspiraba contra mi imperio, ahora lo he encontrado conspirador con sus propios actos y levantándose tiránicamente contra mi autoridad. Por lo tanto, no quiero que sea doméstico desde ahora; pues no digo que haya cometido esta rebelión con mi consejo, sino que ha realizado este ataque por propia voluntad, usurpando el imperio para sí mismo'. Habiendo sido leídas estas cosas al pueblo, todos comenzaron a retirarse y a acudir al basileopátor Romano. Estando Focas en un aprieto y desesperado, como si hubiera perdido toda esperanza, y habiendo recurrido a la huida y llegado al castillo de Ateos y no siendo recibido, habiéndose establecido en un lugar llamado Goeleonte y siendo capturado, Romano envió a Juan el Toubake y a León, su pariente, para traerlo a la ciudad. Ellos, habiéndolo apresado, lo cegaron, a pesar de no haber recibido ninguna orden al respecto y haber hecho esto por propia voluntad, de modo que el basileopátor Romano se indignó por ello.
q.168
En el mes de agosto se denunció la conspiración de Constantino Ktematinos, David Kamulianos y Miguel, curator de los Manganas; y, habiendo sido cegados, estos pasaron por el centro de la ciudad y fueron enviados al exilio. Trajeron también a León, magistros y doméstico de las escuelas, a la ciudad, y pasó por el centro del ágora sentado en una mula. 16 Fue descubierta también Zoe Augusta conspirando contra Romano mediante alimentos envenenados, preparados por Teokleto, notario de la administración; y la hacen bajar del palacio y la llevan al Petrion, tonsurándola en el monasterio de Santa Eufemia. Fue invitado a almorzar por Teofilacto, patricio y conde del establo, el pedagogo del emperador Constantino, Teodoro, y Simeón, su hermano; mientras comían, entró Juan, drungario de la vigla, el llamado Kourkouas, con una multitud numerosa, y habiéndolos apresado, los exilió al Opsikion, en sus propias fincas, como si estuvieran tramando contra Romano. 17 El veinticuatro del mes de septiembre, Romano es honrado con la dignidad de César; y en el mes de diciembre, el día 17, el domingo de los antepasados, es coronado con la diadema imperial por el emperador Constantino y el patriarca Nicolás.
q.169
IMPERIO DE ROMANO. En el año 6428, octava indicción, y el 6 de enero, el día de la santa Epifanía, corona a Teodora, su esposa. En el mes de mayo, el 17, corona a su hijo Cristóbal por medio del emperador el día de la santa Pentecostés, y solo ellos dos salieron en la misma procesión. En el mes de julio, octava indicción, día domingo, tuvo lugar la unión de la iglesia por parte de Romano, habiéndose unido todos, tanto metropolitanos como clérigos, que estaban divididos desde el patriarca Nicolás y Eutimio.
q.170
El ocho del mes de febrero, novena indicción, Romano, habiendo enviado, destierra a Esteban de Kalomaria a la isla de Antígono, acusado de codiciar el imperio, tonsurándolo como monje junto con Teófanes Teikiotes y Pablo Orfanotrofos, hombres suyos. 3 Romano, el emperador, hizo un prokenso en el tribunal, habiéndose reunido todos allí con armas. Habiéndose producido un alboroto repentino, Romano y Constantino regresan con gran rapidez al palacio. Pues fue denunciada por León, hombre de Arsenio, la conspiración del propio Arsenio y de Pablo el manglabita; quienes, habiendo sido golpeados y confiscados sus bienes, fueron exiliados. Entonces ejercía el poder el presbítero Juan el raiktor, quien hizo a León, el de Arsenio, hebdomadario, acercándolo al emperador. A Romano, el hijo de León, el de Argyros, como ya dije, el emperador Romano lo hizo yerno, siendo un hombre de estatura superior, adornado con belleza de cuerpo, figura y sensatez, y sobre todo con limosna, generosidad, bondad y sencillez, dándole a su hija Ágata.
q.173
4 Hubo un tal Rentakios el Hélade, pariente de Niketas el patricio, pero inculto y parricida; quien, persiguiendo a su propio padre para matarlo, dado que aquel, huyendo de su ataque, subió a un barco y zarpó y fue capturado por los sarracenos de Creta, este Rentakios, encontrando libertad, saqueó todos los bienes de su padre y, al llegar a la ciudad, se refugió en la gran iglesia de Dios. Romano, el emperador, habiendo aprendido de sus desórdenes y saqueos, decidió sacarlo de la iglesia y castigarlo. Él, habiendo falsificado cartas a los búlgaros, quería desertar hacia ellos. Pero, habiendo sido capturado y desenmascarado, es privado de sus bienes y de sus ojos. 5 Habiendo salido de nuevo los búlgaros hasta Katasyrta tras la muerte del doméstico Adralestos, fue propuesto Pothos, el de Argyros, hombre bellísimo y muy experimentado, doméstico de las escuelas; y habiendo salido hasta Termópolis con los tagmata, envió a Miguel, el hijo de Moroleón, que era topoteretes, a espiar a los búlgaros. Él, habiendo caído inesperadamente en su emboscada, mató a muchos de los búlgaros, pero, habiendo sido herido él mismo, entró en la ciudad y murió. 6 Fue denunciada entonces, por medio de Teokleto, notario de la administración, la conspiración contra el emperador Romano de Anastasio, sakellarios y arconte del crisócheste, y de Teodoretos, koitonites, y de Demetrio, notario imperial del eidikon, y de Nicolás el Koubatze y de Teodoto, protokarabos, quienes supuestamente se esforzaban a favor del emperador Constantino; y, habiendo sido desenmascarados, fueron golpeados, pasaron por el centro y fueron hechos exiliados. Teodoretos, habiendo sido golpeado privadamente en el Trikonchos del palacio, también fue exiliado. A Anastasio, el sakellarios, lo tonsuraron en el monasterio de los Elegmos, donde también muere. 7 Romano, aprovechando tal pretexto, rebaja al emperador Constantino y lo coloca en segundo lugar, y se adelanta a sí mismo al frente, por temer las conspiraciones y la muerte derivada de ellas, habiendo caído,¡ ay de los asuntos humanos!, en el perjurio; pues se aseguró de no proclamarse a sí mismo autocrátor antes que él. 8 Sale de nuevo Simeón contra los romanos; y, habiendo enviado una multitud de búlgaros junto con el Jagán, Menikos y otros, ordenó marchar contra la ciudad lo más rápido posible. Habiendo pasado, pues, por las montañas, llegaron hasta los Manglabas. Habiendo conocido el emperador Romano su incursión, calculando que no fueran a bajar a los palacios de las Fuentes y al Estrecho e incendiarlos, envía a Juan el raiktor junto con León y Pothos, los Argyros, teniendo consigo una multitud suficiente tanto de los imperiales como de la etairia y de los tagmata; con quienes estaba también Alejo, patricio y drungario de los navales, el Mousele, con su gente. Era la quinta semana de la cuaresma. Habiendo dispuesto estos a la gente en los lugares llanos y más bajos de las Fuentes, habiendo aparecido los búlgaros desde arriba armados, habiendo usado un grito inarticulado y terrible y habiendo cargado violentamente contra ellos, huye inmediatamente Juan el raiktor, y es degollado luchando por él Foteinos, el hijo de Platypodes, y muchos otros. A duras penas, pues, el raiktor, habiéndose salvado, entró en el dromon. Llegó huyendo armado también Alejo, el drungario Mousele, y no habiendo podido subir completamente a la pasarela del dromon, cayendo al mar junto con su protomandator, se ahogó. Los Argyros, tanto Pothos como León el patricio, huyendo al castillo, se salvaron. Los navales y toda la multitud, unos huyendo de las manos de los enemigos se ahogaron en el mar, otros se convirtieron en pasto del hierro, otros fueron capturados por manos búlgaras. Los búlgaros, no teniendo a nadie que los detuviera, incendiaron los palacios de las Fuentes y quemaron todo el Estrecho. Así, pues, es terrible la falta de consejo y la inexperiencia que tiene como aliada a la audacia. 9 El veinte del mes de febrero, décima indicción, Teodora, esposa de Romano, muere, y su cuerpo fue depositado en la casa del propio emperador Romano, convertida por él en monasterio. En el mismo mes es coronada Sofía, la esposa del emperador Cristóbal. En aquel entonces llegó también a la ciudad el curopalata íbero y, habiendo pasado por el centro del ágora, engalanada brillantemente, fue recibido con mucha gloria y honor; a quien llevaron también a la Santa Sofía de Dios, para que contemplara su belleza, su magnitud y su costoso adorno. Pues, habiéndola embellecido y cubierto con mantos tejidos de oro y todo tipo de adornos, así lo introdujeron en ella. Él, habiendo quedado estupefacto ante la maravillosa y grandísima obra del templo y habiendo admirado sobremanera el costoso adorno, y diciendo que este lugar sagrado era verdaderamente morada de Dios, regresó de nuevo a sus asuntos. 10 Habiendo salido de nuevo los búlgaros y llegado hasta los palacios de Santa Teodora y entregándolos al fuego, el emperador Romano convocó a los arcontes de los tagmata, estando presente con ellos también el llamado Saktikes. Y les exhortaba y urgía a salir contra los enemigos y luchar por la patria. Ellos convinieron estar dispuestos a morir por su imperio y por los cristianos. Al día siguiente, pues, habiendo sido armado por el emperador, el mencionado Saktikes demostró que su fe y valentía eran verdaderas; pues, habiéndose puesto detrás de los búlgaros y habiendo entrado en su campamento, degolló a todos los que allí se encontraban. Habiendo conocido, pues, los búlgaros lo sucedido, regresan al campamento y, habiéndose trabado combate, ponen en fuga a Saktikes, que estaba con pocos. Él, dado que, habiendo luchado noblemente y matado a muchos, ya no podía resistir ante la multitud de los enemigos, suelta la brida del caballo y emprendió la huida. Cruzando un río que fluía por allí, habiéndose quedado atascado su caballo en el lodo de este, es herido en la silla y en el muslo. A duras penas, pues, habiendo sido sacado el caballo del lodo, con la ayuda de los que estaban bajo su mando, se salva hasta las Blanquernas; y, habiendo sido puesto en el santo sarcófago, siendo la herida mortal, murió por la noche. 11 En aquel entonces también Petronas, el más venerable, por orden del emperador Romano, trajo un relicario glorioso y otros dos que carecían de grabado del monasterio de la valentía de San Mamas, que estaba cerca de la puerta llamada Xirokerkos, en los cuales dicen que estaba depositado Mauricio junto con sus hijos; los cuales fueron depositados en el monasterio del emperador Romano, es decir, en el Myrelaion. 12 Un tal Adriano Chaldos, y además Tatzakes, armenio muy rico, por instigación y consejo de Bardas el Boilas, que ejercía el cargo de estratego en Chaldia, preparan una tiranía y rebelión contra el emperador Romano, ocupando la fortaleza llamada Paiperte; a quienes Juan Kourkouas, el doméstico de las escuelas, habiendo combatido y capturado, ciega a los más ilustres, confiscando sus bienes, y ordena a los pobres y oscuros que se vayan a donde quisieran, siendo inocentes. Tatzakes, habiendo huido a otro castillo muy fortificado y habiendo recibido palabra de no sufrir ningún mal, había entrado en la ciudad y, habiendo sido honrado con la dignidad de manglabita, vivía en la casa de los Manganas siendo vigilado. Habiendo planeado una huida, es capturado y privado de sus ojos. A Bardas el Boilas lo tonsuraron monje, compadeciéndose el emperador de él por ser su amigo. 13 Del patricio llamado así Moroleón, o mejor dicho, más apropiadamente Thymoleón, que ejercía el cargo de estratego de Adrianópolis, siendo excelente en los asuntos militares y muy diestro, quien demostró muchísimas valentías contra los búlgaros, el búlgaro Simeón rodeó la mencionada ciudad con todo el ejército y, habiendo rodeado fuertemente con una empalizada, la sitiaba. Dado que el trigo se había agotado a los que estaban en la ciudad y el hambre apretaba con fuerza( pues no tenían de dónde abastecerse), presionados por la necesidad, se entregaron a sí mismos y al estratego a los búlgaros; a quien Simeón, habiendo capturado, y habiéndole puesto cadenas por todo el cuerpo y castigándolo con mil tormentos, finalmente lo mató con una muerte amarga, digna de su alma más cruel y salvaje. Habiendo entregado, pues, la custodia de la ciudad a los búlgaros, se retiró; quienes, habiendo oído de la incursión del ejército de los romanos contra ellos, abandonaron esta y volvió a estar bajo los romanos. 14 Habiendo salido León el Tripolita con mucha fuerza y barcos de guerra contra los romanos y habiendo llegado a la isla de Lemnos, Juan, patricio y drungario de los navales, el llamado Radinos, le atacó repentinamente; y, habiéndose producido combate, con la ayuda de Dios los agarenos que estaban bajo él son puestos en fuga, y a duras penas el Tripolita se salva solo huyendo. 15 En el mes de septiembre, segunda indicción, Simeón, arconte de Bulgaria, sale en campaña con todo su ejército contra Constantinopla, y saquea Tracia y Macedonia, e incendia todo, destruye y corta los árboles. Habiendo llegado hasta las Blanquernas, pidió que le fuera enviado el patriarca Nicolás y algunos de los magistrados para conversar con ellos sobre la paz. Tomaron, pues, rehenes unos de otros, y salió primero el patriarca Nicolás, después Miguel, el llamado patricio Stypiotes, y Juan el místico y paradinastéuon; pues ya Juan el raiktor, habiendo sido calumniado ante el emperador, fingiendo enfermedad, había bajado del palacio y se había tonsurado en su monasterio cerca de Galakrenai. Los que estaban con Simeón conversaban sobre la paz, pero él los despidió y pedía ver al propio emperador Romano; pues había sido informado por muchos sobre su prudencia, valentía y sensatez. El emperador, pues, se alegró mucho por esto; pues deseaba la paz y que cesaran los derramamientos de sangre que ocurrían cada día. Habiendo enviado, pues, en la orilla de Kosmidion, construyó en el mar un desembarcadero muy fortificado, de modo que la trirreme imperial, navegando a través, pudiera atracar en él. Habiendo cercado, pues, este por todas partes, ordenó que hubiera un muro divisorio en medio, donde iban a hablarse mutuamente. Simeón, pues, habiendo enviado, incendió el templo de la santísima Madre de Dios que estaba en la Fuente, que el emperador Justiniano construyó, y todo lo que lo rodeaba, siendo evidente desde allí que no quería la paz, sino engañarlo con esperanzas vanas. Habiendo llegado a las Blanquernas, el emperador, junto con el patriarca Nicolás, entró en el santo sarcófago y extendió las manos en oración, luego, cayendo de bruces, regaba con lágrimas el santo suelo, suplicando a la panhymneta e inmaculada Madre de Dios que ablandara el corazón inflexible e implacable del soberbio Simeón y lo persuadiera de acordar lo relativo a la paz. Habiendo abierto, pues, el santo cofre en el que estaba atesorado el venerable omoforio de la santa Madre de Dios, el emperador lo tomó y, vistiéndolo como una coraza indestructible, y poniéndose la fe en la inmaculada Madre de Dios como una especie de yelmo, salió del templo armado con armas seguras. Habiendo engalanado, pues, la flota que estaba con él con escudos y armas, llegó al lugar señalado para conversar con Simeón. Era el quinto día cuando esto sucedió, el nueve del mes de noviembre, y la cuarta hora del día. Llegó también Simeón, trayendo consigo una multitud dividida en muchas formaciones, unos de escudos de oro y corazas de oro, otros de escudos de plata y corazas de plata, otros adornados con todo color de armas, todos también adornados con hierro; quienes, habiendo tomado a Simeón en medio, lo aclamaban como emperador en la lengua de los romanos. Todos los del consejo del senado, estando sobre los muros, contemplaban lo que sucedía. Era, pues, ver entonces un alma imperial verdaderamente y magnánima, y admirar la imperturbabilidad del ánimo y la prestancia de la valentía, cómo, viendo tal incursión de enemigos, no se asustó, ni se encogió, ni se retiró, sino que, como si fuera hacia una multitud de amigos, así se alejaba tranquilamente, poco menos que dando su alma como rescate por los súbditos de los enemigos. Primero, pues, en el desembarcadero mencionado, habiendo llegado, esperaba a Simeón. Dado que se tomaron rehenes de ambas partes, y los búlgaros registraron el desembarcadero minuciosamente, por si había algún engaño o emboscada, Simeón bajó del caballo y entró hacia el emperador. Habiéndose saludado, pues, mutuamente, iniciaron palabras de paz. Se dice que el emperador dijo a Simeón:' He oído que eres un hombre temeroso de Dios y cristiano verdadero, pero veo que las obras no coinciden con las palabras. Pues es propio de un hombre temeroso de Dios y cristiano abrazar la paz y el amor, puesto que Dios es y se dice que es amor; pero es propio de un impío e infiel alegrarse de las matanzas y de las sangres derramadas injustamente. Si, pues, eres un verdadero cristiano, como hemos sido informados, detén de una vez las matanzas injustas y los derramamientos de sangres impías, y firma con nosotros, los cristianos, la paz, siendo tú mismo cristiano y llamado así, y no quieras manchar las manos de los cristianos con la sangre de cristianos de la misma fe. Eres un hombre también tú, esperando la muerte, la resurrección, el juicio y la retribución; y hoy existes, y mañana te disolverás en polvo. Una fiebre extinguirá la arrogancia.¿ Qué razón, pues, darás a Dios al ir allí por las matanzas injustas?¿ Con qué rostro mirarás al juez terrible y justo? Si haces esto por codicia de riqueza, yo te llenaré hasta la saciedad de lo que deseas; solo detén la mano derecha. Abraza la paz, ama la concordia, para que tú también vivas una vida pacífica, sin sangre y sin problemas, y los cristianos cesen de una vez de las calamidades y dejen de matar a cristianos; pues no es lícito que ellos levanten armas contra los de la misma fe'. Habiendo dicho tales cosas, el emperador calló. Simeón, pues, habiendo sentido respeto por su humildad y sus palabras, accedió a hacer la paz. Habiendo saludado, pues, mutuamente, se separaron, habiendo agasajado el emperador a Simeón con regalos magníficos.
q.175
Lo que sucedió entonces lo contaré, algo prodigioso y, para quienes conocen estas cosas, paradójico. Dicen que dos águilas, mientras los emperadores conversaban, sobrevolaron por encima de ellos, graznaron y se mezclaron entre sí y al instante se separaron mutuamente, y una vino hacia la ciudad, y la otra voló hacia Tracia. Esto, los que observan minuciosamente tales cosas, no lo juzgaron como un buen presagio; pues dijeron que ambos se disolverían incompatibles en cuanto a la paz. Simeón, habiendo llegado a su campamento, anunció a sus magistrados la sensatez y humildad del emperador, y divinizaba su figura, su fuerza y la imperturbabilidad de su ánimo. 17 En el mes de diciembre, el 25, Romano coronó a sus hijos en la gran iglesia, a Esteban y a Constantino; pero también el patriarca Nicolás tonsuró clérigo a su hijo Teofilacto, ordenándolo subdiácono y nombrándolo sínkellos, habiendo pasado primero por el orden de los subdiáconos hacia lo santo. 18 En el mes de abril, el 19 del mes, Romano honró a Juan el místico y paradinastéuon como patricio y antípata, de modo que por esto mismo se movió envidia contra él y fue acusado por algunos. 19 En el mes de mayo, el 15, decimotercera indicción, muere el patriarca Nicolás, habiendo durado en la segunda subida al patriarcado trece años; y su cuerpo fue depositado en el monasterio de Galakrenai, construido por él. En el mes de agosto es nombrado patriarca Esteban, metropolitano de Amaseia, siendo eunuco. En el mes de octubre fue acusado Juan el místico y paradinastéuon de codiciar el imperio por instigación del patricio Cosmas y del logoteta, dándole a su hija por esposa. Por este motivo es bajado del palacio, pero se le permite acercarse y servir al emperador y administrar con él lo que corresponde; pues el emperador Romano sentía un afecto grandísimo hacia él, como alguien capaz de atenderlo en todo, y no quería rechazarlo completamente. Los acusadores, pues, presionando al emperador y demostrando claras las acusaciones, el emperador, habiendo investigado y aprendido que estas eran verdaderas, iba a capturarlo para interrogarlo. Él, habiéndolo previsto, recurre a la huida y, habiendo llegado a Monokastanon, se tonsura monje. Ha huido también Constantino el de Boilas, el de la mesa, siendo allegado y amigo suyo, y habiendo llegado al Olimpo, se viste el hábito monástico; pues temía también él, siendo cómplice del místico y partícipe de sus asuntos más secretos. Al patricio Cosmas, habiendo sido golpeado por el emperador en el reloj del palacio, lo reemplazó. Es propuesto en lugar de Juan el místico, Teófanes, protovestiario y paradinastéuon. Ocurrió también en aquel entonces un terremoto terrible en el tema de los Tracesios, y una grieta de tierra grande y pasmosa, de modo que muchas aldeas e iglesias fueron tragadas con sus habitantes.
q.176
20 En el mes de mayo, el veintisiete, decimoquinta indicción, Simeón, arconte de Bulgaria, movió ejército contra los croatas y, habiendo trabado combate con ellos, habiendo sido derrotado, perdió a todos los que estaban bajo él por completo. 21 Juan el astrónomo, habiendo visto al emperador Romano, le habló así:' Señor, la columna que está en el arco sobre el Xirolofos, mirando hacia el poniente, es de Simeón; y si cortas la cabeza de esta, en la misma hora Simeón muere'. El emperador Romano, habiendo enviado por la noche, cortó la cabeza de la columna; y en la misma hora Simeón murió en Bulgaria, habiendo sido presa de la locura y habiendo sido capturado por una enfermedad en el corazón, se había corrompido, habiendo obrado impíamente en vano, proponiendo a Pedro, su hijo, como arconte, a quien tuvo de su segunda esposa, la hermana de Jorge Sursubuli, a quien Simeón también dejó como tutor de sus hijos. A Miguel, el nacido de su primera esposa, lo tonsuró monje; Juan y Benjamín, los hermanos de Pedro, todavía se adornaban con vestimenta búlgara. 22 Las naciones alrededor, pues, de Simeón, habiendo conocido su muerte, tanto los croatas como los turcos y los demás, planeaban salir en campaña contra los búlgaros. Dado que un hambre grandísima junto con langosta oprimía fuertemente a la nación búlgara, temían la incursión de las otras naciones, pero temían más la llegada de los romanos. Habiendo hecho consejo, pues, salen en campaña contra los romanos y llegan a Macedonia, para causar miedo, como es natural, a los romanos. Después, habiendo conocido que el emperador Romano iba a salir en campaña contra ellos, Pedro y Jorge envían secretamente a un monje llamado Kalokyris, de linaje armenio, portando un crisóbulo. Declaraba en él cómo abrazan la paz con los romanos y están dispuestos a firmarla, y no solo esto, sino que, si quieren, también hacer un contrato matrimonial. A tal monje, pues, el emperador, habiéndolo recibido muy gustosamente, envió inmediatamente con un dromon al monje Teodosio el Aboukes y a Constantino, clérigo imperial el Rodio, a conversar sobre la paz con los búlgaros en Mesembria, llamada antes Menebria, por Meno el tracio que la habitó, y' bria' es el nombre de la pequeña ciudad entre algunos de los tracios; pero hacia lo más elocuente se llama Mesembria. Ellos, habiendo llegado y conversado lo conveniente, salieron junto con Esteban el búlgaro por tierra; y detrás de ellos llegaron también Jorge el Sursubuli y Simeón el Kalouterkanos y Ousampsos y Simeón, hermano del jefe de Bulgaria por parte de mujer, y además de estos, su pariente Esteban, y ciertamente Magotinos, Cronos y Menikos se fortalecieron ante el soberano Romano. Habiendo visto a la hija
q.177
a María, hija del emperador Cristóbal, y, muy complacidos con ella, escribieron a Pedro para que se presentara con prontitud, habiendo acordado previamente los términos de la paz establecida. Fue enviado Nicetas el magistro, consuegro del emperador Romano, para salir al encuentro de Pedro y conducirlo hasta la ciudad. Una vez que el búlgaro Pedro hubo llegado, el emperador Romano subió a un trirreme y se presentó en las Blanquernas, donde vio y abrazó a Pedro a su llegada. Cuando hubieron conversado entre sí de manera apropiada, se suscribieron los símbolos de la paz y los contratos matrimoniales, mediando en estos asuntos y dirigiéndolos con sensatez el protovestiario Teófanes entre romanos y búlgaros.( 23) El ocho del mes de octubre, el patriarca Esteban salió junto con el protovestiario Teófanes, María, la hija del emperador Cristóbal, y todo el senado hacia el templo de la santísima Madre de Dios de la Fuente, y bendijo a Pedro y a María, y colocó las coronas nupciales sobre sus cabezas, actuando como padrinos el protovestiario Teófanes y Jorge Sursubulo. Tras celebrarse un banquete brillante y costoso, y haberse cumplido alegremente todas las costumbres de las bodas, el protovestiario Teófanes entró en la ciudad junto con María, la hija del emperador. El tercer día de la boda, el emperador Romano ofreció un espléndido banquete en el embarcadero de las Fuentes, adornándolo con telas de seda, mientras el dromón imperial permanecía junto al mismo embarcadero; allí Romano se reunió con el búlgaro Pedro, junto con su yerno Constantino y su hijo Cristóbal. Como los búlgaros habían insistido no poco en que primero se aclamara a Cristóbal y luego a Constantino, el emperador Romano cedió a su insistencia y se hizo como solicitaron. Cuando todo lo relativo a las bodas se hubo completado y María estaba ya a punto de partir hacia Bulgaria con su esposo Pedro, sus padres la acompañaron hasta el Séptimo junto con el protovestiario Teófanes. Cuando estaba a punto de partir, rodeando a su hija y derramando abundantes lágrimas, como es natural ante la pérdida de un ser tan querido, tras abrazar a su yerno y confiarla a sus manos, regresaron a los palacios. María, entregada a manos búlgaras, partió hacia Bulgaria, alegrándose y a la vez entristeciéndose: entristeciéndose por verse privada de sus padres queridísimos, de los palacios y de la costumbre de los suyos, y alegrándose por haberse unido a un emperador como esposo y ser llamada señora de los búlgaros. Partió, pues, llevándose una riqueza de todo tipo y un equipaje incontable. 24 Por aquel entonces, Juan Curcuas, magistro y doméstico de las escuelas, que administraba bien el ejército romano casi desde la aclamación del emperador Romano, combatiendo cada día a los asirios y saqueando sus ciudades, castillos, aldeas y territorios, y haciendo prisioneros— entre los cuales se encontraba el distinguido, renombrado y muy fortificado y poderoso castillo de Siria llamado Melitene, al que combatió y saqueó de diversas maneras, reduciéndolo a un estado de ruina y dejando en cenizas las aldeas y territorios circundantes—, tras sitiar aquel castillo invicto e inexpugnable y colocar máquinas de asedio, y habiéndolos sumido en una total carencia y desesperación sobre qué hacer, y enviando ellos una y otra vez embajadores al doméstico solicitando un acuerdo, el sensato y prudente Juan Curcuas, doméstico de las escuelas, considerando las lágrimas, las súplicas y los vaivenes de la fortuna, propios de las cosas humanas, cedió. Y tras darles un acuerdo, llegaron Apocaps, descendiente de Amer y emir de Melitene, y Aposalad, estratego muy noble y rico en Melitene.
q.178
Habiendo sido recibidos por el doméstico de las escuelas Juan, los envió ante el emperador; y tras establecer los acuerdos de paz, regresaron a sus tierras. Desde entonces, combatieron junto a los romanos contra sus congéneres agarenos y entraban con los romanos en la ciudad durante las celebraciones de victoria, trayendo prisioneros agarenos, lo cual era algo admirable, extraordinario y una muestra de la desgracia de los impíos sarracenos. Tras la muerte de Apocaps, hombre prudente y sensato, los habitantes de Melitene rompieron la paz. Por tanto, el doméstico de las escuelas Juan Curcuas salió de nuevo contra ellos con los temas y los tagmata, y Melias con los armenios; y realizando muchas incursiones y saqueos cada día, y capturándolos y despojándolos en continuas correrías, redujeron a Melitene a tal estrechez que la saquearon rápidamente y la destruyeron hasta los cimientos, y no solo a esta, sino también a las ciudades y territorios vecinos, que eran muy fértiles y ricos, y que proporcionaban grandes ingresos. El emperador, tras establecer esta Melitene como curaduría, hizo que se recaudaran de allí muchos miles de piezas de oro y plata anualmente. 25 Nicetas el magistro y suegro del emperador Cristóbal fue acusado de sugerirle que se volviera contra su propio padre y lo expulsara del imperio. Por ello, lo sacaron de la ciudad, lo tonsuraron como monje y lo desterraron a su propia finca. 26 El 15 de julio, de la cuarta indicción, murió el patriarca Esteban, habiendo ejercido el patriarcado durante dos años y once meses. En el mes de diciembre, el día catorce, trajeron al monje Trifón, que vivía como monje en el Opsikion, de quien se daba testimonio de piedad y santidad, y lo ordenaron patriarca por un tiempo determinado, hasta que Teofilacto, hijo de Romano, a quien pretendían ordenar patriarca de Constantinopla, alcanzara la edad necesaria. 27 El veinticinco del mismo mes hubo un invierno insoportable, de modo que la tierra se heló durante ciento veinte días. De ahí sobrevino la gran hambruna, que superó a todas las anteriores, y una gran mortandad a causa de ella, hasta el punto de que los vivos no podían sacar a los muertos. El emperador Romano, al observar aquella violencia insoportable, tomó medidas dignas de su naturaleza compasiva y misericordiosa, aliviando la carencia causada por la hambruna con muchas limosnas; cerró con ventanas y tablones los pórticos de los émbolos para que la nieve y el frío no entraran por allí a los pobres. Entonces también construyó las llamadas arcas en todos los émbolos y ordenó que se diera dinero mensualmente a los pobres que yacían en ellas, y que se distribuyeran los trimisios mensuales en las iglesias a los pobres, de modo que lo dado a los pobres en las arcas y en las iglesias sumaba doce mil piezas de plata grabada. Su alma compasiva no solo dispuso esto preocupándose por los pobres, sino que también ordenó que tres pobres comieran con él cada día, quienes recibían un nomisma cada uno. Los miércoles y viernes, tres monjes pobres comían con él, recibiendo cada uno el nomisma establecido. Lo que solía hacerse en los monasterios durante el tiempo de la comida, él mismo lo hacía, poniendo doble mesa para sí y para los comensales, de modo que el cuerpo se alimentara con la comida habitual y el alma se deleitara con el placer de las palabras apropiadas, a las cuales él, prestando cuidadosa atención, compungía su alma y derramaba muchas fuentes de lágrimas.¿ Quién podría narrar la fe que tenía hacia todos los monjes, especialmente hacia los famosos por su santidad y piedad? Pues nunca vio a un monje que se aferrara a la virtud a quien no le confesara sus actos con muchas lágrimas, siendo como era muy fiel
q.179
y muy ortodoxo, adornaba y embellecía brillantemente todas las iglesias de la ciudad con velos transparentes e iluminaciones. Pero tampoco dejaba de enviar anualmente rogai a los monjes en los montes, en el Olimpo, en el Kominas, en la llamada Petra de Oro y en el monte de Barachaios, preocupándose y cuidando de ellos, y llamando a sí a los famosos por su práctica y contemplación, cosechando las bendiciones de sus oraciones. No solo eso, sino que tampoco dejaba de proporcionar las rogai anuales que había establecido a los que por Dios vivían recluidos en celdas estrechísimas y a todos los monasterios. Hemos expuesto esto como una pequeña muestra de sus muchos logros y limosnas. 28 Juan, hermano de Pedro el búlgaro, se rebeló contra él junto con otros magnates de Simeón; al ser descubiertos, Juan fue golpeado y encerrado en prisión, y los demás fueron sometidos a castigos no comunes. Habiendo hecho saber esto Pedro al emperador Romano, el emperador envió al monje Juan, quien había sido rector, con el pretexto de realizar el intercambio de los prisioneros retenidos, pero en realidad para capturar a Juan y llevarlo a Constantinopla. Lo cual sucedió; pues al entrar junto con Juan en un barco desde Mesembria, llegó a la ciudad. Y poco después, habiendo este abandonado el hábito monástico y buscado esposa, el emperador le dio una casa y muchísimas propiedades, y una esposa proveniente de su propia patria, la de los armeniacos, y celebró una boda brillante en la casa del César, actuando como padrinos el emperador Cristóbal y el monje Juan, el que había sido rector. 29 Pero también el monje Miguel, el propio hermano de Pedro, teniendo el afán de apoderarse del poder búlgaro, se rebeló por su cuenta en un castillo búlgaro; y a él se unieron los escitas que estaban separados del mando de Pedro. Tras la destrucción de su vida, estos atacaron los territorios romanos, de modo que llegaron desde Maketis a través del Estrimón hacia Grecia y Nicópolis, y saquearon todo lo que había allí. Nicópolis ha sido llamada así por el nombre de la victoria que Augusto César obtuvo contra Antonio y Cleopatra, y que sometió el poder de los egipcios a los romanos. 30 En el mes de marzo, el segundo día, un ornamento cayó en el foro desde las columnas que estaban allí dispuestas en fila, y mató a seis hombres. También ocurrió un gran y terrible incendio en el émbolo del foro, cerca del templo de la santísima Madre de Dios, de modo que se quemaron las tiendas de velas y las peleterías del foro hasta Psichai. 31 El emperador Cristóbal murió en el mes de agosto de la cuarta indicción, habiendo su padre llorado y lamentado mucho por él, más que los egipcios, pues ya había llegado a la vejez y sus hijos aún eran niños. Y su cuerpo fue depositado en el mencionado monasterio de su padre. 32 También destituyeron al patriarca Trifón en el mes de agosto de la tercera indicción, tras haber cumplido el tiempo determinado; y al retirarse a su propio monasterio, murió, habiendo quedado la iglesia vacante durante un año y cinco meses debido a la falta de edad de Teofilacto, hijo del emperador Romano; pues a él, como ya se ha dicho, pretendía establecer como patriarca. 33 Un tal Basilio, un macedonio errante que se hacía llamar Constantino Ducas, arrastraba a muchos consigo. Este, al ser capturado por el turmarca Elefantino, que era del Opsikion, fue llevado a Constantinopla y el eparca Pedro le cortó una mano. Luego, aprovechando la ocasión, tomó de nuevo el Opsikion, y adaptándose una mano de bronce en lugar de la cortada y fabricándose una espada enorme, recorría el lugar, engañando de nuevo a muchos de los vagabundos diciendo que él era Constantino, el de
q.180
Ducas. A quienes arrastraba consigo, provocando una gran rebelión contra Romano. Y habiendo tomado una fortaleza llamada Piedra Plana, almacenó en ella todo tipo de víveres; desde allí salía a saquear y robaba a los que se encontraba. El emperador, enviando contra él, lo capturó a él y a los que estaban con él; al llevarlos a la ciudad, los interrogaron y les impusieron muchos azotes, para que dijeran quiénes eran sus cómplices, si los había. Él calumnió falsamente a muchos de los que estaban en el poder como si estuvieran con él. Pero al ser demostrado que no decía nada verdadero contra ellos, fue consumido por el fuego en el Amastriano. 34 El mencionado hijo del emperador, Teofilacto, es ordenado patriarca en el mes de febrero de la segunda indicción, superando en todo el pensamiento paterno, pero también extendiéndose a logros futuros junto con la erudición que poseía, habiendo subido legados desde Roma que traían un tomo sinodal que dictaminaba sobre su ordenación; quienes también lo entronizaron en el trono patriarcal. 35 La mencionada nieta del emperador Romano, María, esposa de Pedro el búlgaro, entró muchas veces desde Bulgaria en la ciudad para visitar a su propio padre y a su abuelo. La última vez entró con tres hijos, habiendo ya muerto su padre Cristóbal. Tras recibir mucha riqueza de su abuelo, regresó honrosamente. 36 El emperador Romano tomó para su hijo Esteban como esposa a la hija de Gabalas, nieta de Catacilas, llamada Ana. Junto con la corona nupcial, también se le impuso la corona del imperio. 37 La primera expedición de los turcos contra los romanos ocurrió en el mes de abril de la séptima indicción; quienes, tras correr hasta la ciudad, saquearon toda alma en Tracia. Fue enviado entonces el patricio Teófanes, el protovestiario y paradinasta, para hacer un intercambio; quien, habiendo tratado con ellos de manera admirable y sensata, logró todo lo que quería, siendo alabado y admirado por ellos por su prudencia y buen juicio; entonces el emperador Romano mostró su magnanimidad y filantropía, no escatimando dinero para el rescate de los prisioneros. 38 El emperador Romano tomó como esposa para su último hijo, Constantino, a una mujer del linaje de los armeniacos llamada Elena, hija del patricio Adriano; tras morir esta en el mes de febrero de la segunda indicción, le unió otra mujer llamada Teofano, proveniente del linaje de aquel Mamante. 39 De la decimocuarta indicción, el once del mes de junio, los rusos llegaron contra Constantinopla con diez mil barcos, quienes son llamados Dromitas, que provienen del linaje de los francos. Fue enviado entonces contra ellos el patricio con los trirremes y dromones que se encontraban en la ciudad; y tras preparar y disponer la flota, y fortalecerla con ayuno y lágrimas lo más posible, recibe a los rusos con la intención de combatirlos en el mar. Cuando lo alcanzaron y estuvieron cerca del Faro( el Faro es una estructura sobre la cual se coloca una antorcha para guía de los que pasan de noche), este
q.182
estando de guardia en la boca del Ponto Euxino( que ha sido llamado así por antífrasis; pues es' caxino'— inhóspito— debido a las continuas incursiones de los piratas de allí contra los huéspedes, a quienes, según dicen, Heracles mató, y al obtener seguridad los transeúntes, lo llamaron Euxino— hospitalario—) en el llamado Hierón, que ha recibido su nombre debido al santuario erigido allí por los navegantes de la Argo que pasaban por allí, atacó repentinamente a estos. Y, en efecto, el primero en atravesar con su propio dromón, disolvió la formación de los barcos rusos y quemó muchísimos con el fuego preparado, y puso a los restantes en fuga y derrota; en consecuencia, los demás dromones y trirremes, al salir, completaron la derrota, y hundieron muchos barcos con sus tripulaciones, mataron a muchos y capturaron a muchísimos vivos. Los que quedaron, navegaron hacia la parte oriental, a los llamados Sgora. Fue enviado entonces también el patricio Bardas, el Focas, de entre los estrategos, por tierra con jinetes y hombres selectos para perseguirlos. Y, en efecto, habiendo enviado estos un destacamento considerable hacia las partes de Bitinia para procurarse alimento y otras necesidades, el mencionado Bardas el Focas, al encontrarse con tal destacamento, los trató mal, derrotándolos y degollándolos. También bajó el muy sensato y prudente Juan Curcuas, doméstico de las escuelas, con todo el ejército de Oriente, y destruyó a muchos de ellos capturándolos aquí y allá, de modo que ellos, encogidos por el miedo a su ataque, permanecían en el mismo lugar junto a sus propios barcos y no se atrevían a desviarse a ninguna parte. Estos cometieron muchos y grandes males antes de que bajara el ejército romano. Pues incendiaron todo el llamado Estrecho, y a los que capturaban como prisioneros, a unos los crucificaban, a otros los clavaban en la tierra, y a otros, poniéndolos como blancos, los asaeteaban con flechas. A cuantos del clero sacerdotal capturaban, atándoles las manos a la espalda, les clavaban clavos de hierro en medio de la cabeza. Entregaron al fuego muchos templos sagrados. Al llegar el invierno y carecer de alimentos, y temiendo al ejército del doméstico de las escuelas Curcuas que había llegado, y al propio prudente y sensato estratego, así como a las batallas navales y a las tácticas de guerra del patricio Teófanes, decidieron regresar a sus tierras. Y, en efecto, esforzándose por ocultar la flota, habiendo partido la noche del mes de septiembre de la decimoquinta indicción para navegar hacia las partes de Tracia, fueron interceptados por el mencionado patricio Teófanes; pues no pasaron desapercibidos para su alma vigilante y noble. Inmediatamente se entabla una segunda batalla naval, y el mencionado hombre hundió muchísimos barcos y mató a muchos de ellos. Unos pocos, habiendo sobrevivido con sus barcos y habiendo caído en la costa de Cyla al llegar la noche, escaparon. El patricio Teófanes, tras regresar con una victoria brillante y grandes trofeos, fue recibido honrosa y magníficamente y fue honrado como paracimomeno. 40 Dado que el mencionado Juan, magistro y doméstico de las escuelas, fue excelente en los asuntos de guerra, y erigió muchos y grandes trofeos, y extendió las fronteras romanas, y saqueó muchísimas ciudades de los agarenos, y debido a la brillante virtud del hombre, el emperador Romano quiso tomar a la hija de su nieto Romano, el hijo de su hijo Constantino. La hija de Curcuas era, pues, Eufrosina, y el hijo de Constantino era Romano, el que fue castrado por Constantino el Porfirogénito, y fue honrado como patricio y prepósito. Pero al moverse la envidia de los demás emperadores contra él por tal asunto, lo cesa del mando, habiendo sido doméstico sin sucesor durante veintidós años y siete meses.( 41) Sin embargo, es digno decir su linaje, su educación, su ocupación, la naturaleza de su alma y de su cuerpo, y su acción, y cuán fiel y recto apareció ante nuestra generación. Este era del linaje de los armeniacos, del pueblo de Dokian, Darbidun, hijo de padres no insignificantes, un palatino muy rico, hijo de Juan, doméstico de los hicanatos. Se dice que también fue educado en las sagradas escrituras por Cristóbal, metropolitano de Gangra, su pariente. Como dice el relato, el archipreste dijo:' Este Juan será para la redención y el alivio de los romanos'. Pues conquistó muchas y muchísimas ciudades, castillos, territorios, fortalezas y lugares de los agarenos, y duplicó la Romanía, que antes estaba ocupada por los renegados de Cristo hasta el castillo de Charsianon, la Ypsile y el río Halys. El fiel y diligente Juan Curcuas, doméstico de las escuelas, ante el emperador Romano, estableció las fronteras de los romanos hasta el Éufrates y el Tigris, y trajo dotes y regalos a la Romanía, y el emperador adquirió de allí pueblo y ejército, y estableció recibir muchos tributos anualmente, y trajo de allí muchos botines, carros y prisioneros agarenos. Pues, entregándose a sí mismo a los mayores esfuerzos, saqueó las ciudades de los renegados de Cristo; y¿ quién podría decir por su nombre aquellas que Juan Curcuas, doméstico de las escuelas,[ hizo] tributarias de los romanos tras conquistarlas? En los veintidós años estableció casi mil ciudades y más, y las trajo a la Romanía; y era posible ver al vigilante Juan Curcuas en formación de batalla usando discursos y exhortaciones persuasivas con los romanos, y comparar y llamar a este otro Trajano o Belisario. Y si alguien compara al hombre con estos, encontrará mayores las hazañas y proezas de Curcuas. Los que deseen aprender brillantemente las proezas de Juan Curcuas, encontrarán los escritos expuestos en ocho libros por Manuel, protospatario y juez. 42 Es digno narrar también las proezas y hazañas de su hermano, el magistro y doméstico de las escuelas Juan, el patricio y estratego de Caldia, Teófilo. Este, habiendo sido monostratego en Caldia, no se entregó, como muchos, al lujo, al despilfarro y a la vida placentera; sino que, entregándose a trabajos y durezas, para saquear las aldeas y territorios de los agarenos, hizo que incluso los agarenos que habitaban en el castillo más valiente y admirable, Teodosiópolis, y los castillos circundantes, fueran llevados prisioneros y pagaran tributo y se sometieran al magistro Juan. Pero también en Mesopotamia apareció como un excelente estratego, Salomón el... y no solo aparecía, sino que se mostraba y aparecía y era reconocido como otro Justiniano. Quien también dejó a los que vinieron después a su nieto Juan, el llamado Tzimisces; y por la inteligencia, valentía y diligencia del hombre, siendo honrado como patricio y estratego de diversos temas, luego también bajo el emperador Nicéforo el Victorioso, el llamado Focas, apareció como magistro y doméstico de las escuelas. Pero también sobre ellos se debe narrar en su ritmo y orden; igualmente sobre Romano, patricio y estratego de diversos temas, hijo del magistro Juan, el llamado Curcuas, quien también aparecía como excelente y valiente. 43 Estando estos así en su apogeo y aferrándose y luchando por la fe de los cristianos, y trayendo ciudades, territorios y aldeas al imperio de los romanos, y haciendo tributarios a los renegados de Cristo ante el emperador Romano, el diablo, que siempre lucha contra el linaje de los fieles y rectos siervos, no soportando la mucha e infinita gratitud de los cristianos, calumnió ante algunos, y ante el emperador Romano y el magistro doméstico Juan, como si deseara el imperio de los romanos y tuviera un pueblo preparado, y que cometió muchísimas injusticias y robos de lugares y territorios. Romano, enviando e investigando, no encontró nada, y tras compartir el mando, lo restituyó. Pero por la envidia de los demás hacia él por tales asuntos, cae del mando, y es nombrado doméstico en su lugar Panterio, pariente del emperador Romano. 44 El emperador Romano pagó todas las deudas de la ciudad, tanto de los ricos magnates como de los pobres y necesitados, todo lo que se demostraba abiertamente; como dicen algunos, dio diecinueve centenarios; y quemó los documentos en el ónfalo de pórfido de la Calce, mientras todos bendecían al emperador. En su vigésimo segundo año dio los alquileres de toda la ciudad, desde el pequeño hasta el grande. Los miércoles y viernes, al salir a las procesiones, daba a cada ciudadano dos piezas de plata; y daba rogai a los recluidos y recluidas de tres nomismas. Construyó muchas iglesias y monasterios; pero también regaló vestiduras tejidas en oro y discos y cálices. Y fundó un hospicio en el lugar de Mabrianos, y construyó establos y posadas hermosísimas y lechos para todos los extranjeros que entraban y buscaban justicia. Pero también dispuso y ordenó lo necesario para el sustento de ellos, de sus animales y de sus hombres. Y asignó edificios para que se diera sin falta. Esto lo hizo por los extranjeros que tenían juicios y entraban, para que fueran alimentados y administrados por él. Para su tumba dispuso que cada día se dieran treinta mil panes, y los miércoles y viernes que se dieran en el pretorio, en la Calce y en los Números a cada persona quince foleas, y el Viernes Santo a todos los prisioneros un nomisma a cada uno. Dispuso que los monjes del Olimpo, del Kuminas, del Athos, de Barachaios y del Latros, todos recibieran un nomisma cada uno; y que recibieran esto de su propio monasterio.
q.184
De la primera indicción, en el mes de abril, llegaron de nuevo los turcos con muchísima fuerza. El patricio Teófanes, el paracimomeno, saliendo, hizo treguas de paz con ellos, tomando rehenes evidentes; de lo cual sucedió que la paz se mantuvo durante cinco años. El emperador Romano reconstruyó desde los cimientos muchas ciudades en Macedonia y Tracia, y en algunas ideó renovaciones. No solo eso, sino que renovó palacios brillantes en la ciudad imperial, y además prados abundantes y fructíferos, de los cuales se obtiene un placer no común; sí, y también asilos para ancianos, posadas para extranjeros, lugares de estancia para enfermos, para las compensaciones del alma. 46 De la segunda indicción, el emperador Romano envió a Pascual, protospatario y estratego de Longobardia, ante el rey de Tracia, Ugon, buscando a su hija como esposa para Romano, el hijo de su yerno Constantino; la cual, habiéndola tomado el mencionado Pascual con mucha riqueza, la llevó a la ciudad. La boda ocurrió en el mes de septiembre de la tercera indicción. La cual, habiendo vivido con su esposo cinco años, murió en los días del imperio de Constantino, su suegro. 47 Habiendo soplado un viento violento y fuerte en el mes de diciembre, los llamados demos en el hipódromo cayeron, los que se encontraban frente al trono imperial, y destrozaron los cimientos que estaban debajo de ellos y los llamados pechos. Pasado el tiempo, en el mismo mes, los hijos del emperador Romano lo bajaron del palacio. 48 Estando la ciudad de Edesa, en la que estaba depositada la santa imagen de Cristo, sitiada por el ejército romano y encontrándose en gran necesidad, sus habitantes enviaron embajadores ante el emperador Romano para que se levantara el sitio, prometiendo entregar la santa imagen de Cristo; pero a cambio de tal gracia, solicitaron recibir prisioneros de los ilustres, y recibir un crisóbulo para que su territorio no fuera saqueado nunca más por el ejército de los romanos. Lo cual sucedió. Habiendo sido enviada la santa imagen, es decir, el mandylion, y estando ya cerca de Constantinopla, el patricio Teófanes, el paracimomeno, salió al río Sangario y salió a su encuentro con una brillante iluminación y la