Epitome historiarum (Vol. 1)
Choose a text
id="mobileReaderAuthor" class="mobile-reader-author" href="/authors/zonaras" aria-label="More works by Zonaras">
—
⋯
Original / primary: Spanish Gemini
preface.p1
Dado que a nadie que trate sobre los escritores que Juan Zonaras no solo extractó en su Epítome de las historias, sino que en parte también conservó, le está permitido descuidarlos— y puesto que él siguió a Jenofonte, de cuya Ciropedia se sirvió como si fuera el libro más excelente, a Dión Casio, de quien poseyó una versión más íntegra incluso en los libros que hoy sobreviven, y de cuyos libros perdidos conservó mucho de lo que no queda nada en las églogas constantinianas, a Josefo, a Plutarco y, finalmente, a los Setenta intérpretes—, me pareció tanto más conveniente añadir a mi propia edición de Dión Casio una edición de Zonaras algo más corregida, cuanto menos había yo insertado de Dión a partir de él, ya sea en los libros supervivientes o en los fragmentos de los perdidos, dado que a menudo confunde lo dioneo con lo plutarqueo hasta el punto de que ambos no pueden distinguirse por sí mismos, y cuanto más parecía echarse de menos una edición de esta obra extensa que aún no existía íntegra y suficientemente enmendada. Wolf, quien la editó por primera vez en Basilea junto a Juan Oporino en 1557, aunque utilizó cinco códices, todos ellos fueron menos buenos; por su parte, Ducange, en la edición parisina de 1686- 1687, aunque también utilizó otros cinco libros, de los cuales habló en el prefacio, y corrigió a partir de ellos muchos vicios de la edición de Wolf, no pudo utilizar, para una edición mucho más enmendada que todas aquellas, el códice que fue llevado a la biblioteca real solo después de su propia época.
preface.p2
Este libro, de pergamino de algodón, de formato mayor con 474 folios y cerca de 31 líneas, escrito en el año 1289 d. C. según la suscripción:« Se terminó el presente libro por mano de mí, el pecador, por así decirlo, y monje, Moquio el Taraneo, el día quince del mes de abril, día sexto, segunda indicción, año 6797. Gloria a ti, santa Trinidad, por todas las cosas», numerado como 1715 y comparado por Fr. Haas con la edición parisina de Ducange, fue utilizado por Mauricio Pinder para la edición de Bonn de 1841- 1844, la cual no avanzó más allá del libro duodécimo, de modo que los seis últimos todavía se echaban de menos y finalmente salen a la luz enmendados por mí a partir del mismo códice.
preface.p3
El mismo menciona otros tres códices, dos de los cuales apenas son más recientes que aquel: el de Viena, de formato mayor con 478 folios; el de Múnich n. 324, de pergamino de algodón, de formato mayor con 553 folios, que utilizó para el prefacio y los libros que abarcan la historia romana desde los orígenes del pueblo hasta Constantino el Grande; y finalmente otro de Múnich, el n. 93, de papel, de formato mayor con 546 folios, de 30 líneas, con la inscripción:« Relato cronológico de Zonaras que comienza desde el reinado del gran Constantino». A Zonaras, en el folio 240, le sucede Nicetas Coniates.« Y este libro lo transcribió Manuel Ombavenis, el de Monemvasía, tras la entrega de su propia patria». Wolf ya había utilizado todos estos; después de él, Kollarius describió con mayor precisión el de Viena, de pergamino, antiguamente de Matías Corvino y ahora de la biblioteca imperial n. 102, en el Supplem. Lambecii p. 632 y ss., quien en el mismo lugar, p. 641, menciona también otros dos de la misma biblioteca, n. 203 y 204, de papel, mutilados desde el principio, de los siglos XIV y XV. Nicolás Carminio Falconio utilizó el Vaticano de pergamino n. 136,« casi autógrafo y muy correcto, de casi cinco siglos», y el Palatino Vaticano de papel n. 275,« de época posterior», en el primer tomo de la Historia Romana de Dión Casio, Nápoles 1747, y anotó a partir de ellos en la p. 5 y ss. algunas variantes, que en parte son las mismas que en el parisino 1715 y en parte difieren mucho de este y de los demás. Sobre el otro, véase más abajo p. XXX.
preface.p4
Aunque la calidad de estos libros, y en particular la del parisino, no es tal que no deba ser enmendado y completado a menudo a partir de los demás, y mucho menos que pueda considerarse su arquetipo, proporciona sin embargo tantas veces lecturas mejores que los otros que, finalmente, no solo he recibido de él muchas cosas que, al estar confirmadas por el consenso de los escritores extractados por Zonaras, no había razón para posponerlas a las lecturas de los demás, sino que también en el resto he considerado que debía seguirlo a él más que a los otros. Pues incluso en esta obra tan reciente, los libros menos buenos, comparados con aquel o con el Vaticano n. 136 del que acabo de hablar, demuestran a menudo tal licencia de correctores novatos que, a veces, ofrecen amplios apéndices añadidos por ellos, como el que deseché al final del prefacio en la p. 11, y a veces apenas conservan un vestigio de lo que había escrito Zonaras, como en la p. 19, A, B, donde lo que yo restituí a partir de él y de otros:« y después de mil seiscientos cincuenta y seis años el diluvio fue traído sobre la tierra durante cuarenta días, vertiéndose el agua con violencia sobre la tierra, de modo que el agua superó en quince codos las partes más altas de los montes», en los peores se leían estas cosas supuestas en su lugar:« y después de una doble milésima de años más doscientos cuarenta y dos hasta el diluvio mismo. Abriéndose las cataratas del cielo durante cuarenta días y noches, el agua se elevó quince codos por encima de los montes». Al eliminar este comentario del corrector, se restituye el mismo número de años de Zonaras, 1656 en lugar de 2242, el cual menciona Eusebio junto con el otro en Jorge Sincelo p. 84, A, B, y no hay duda de que el mismo debe restituirse en lugar del número 2656 en Josefo, Antigüedades judías 1, 3, 3, al que sigue Zonaras, y no los Setenta intérpretes, como creyeron quienes seguían la lectura de los peores.
preface.p5
E incluso lo que podría parecer vicioso y escrito mejor en los demás, a veces parece que debe atribuirse más bien al lenguaje bizantino de Zonaras que al griego. Por ejemplo, lo que en el vol. 1, p. 50, c,« exhortaba a Barac a ir contra los enemigos», lo restituí a partir de él:« exhortaba a Barac», puesto que aparece varias veces en León el Diácono, y en el propio Zonaras p. 109, A:« Exhortaba a los israelitas a venerar al Dios paterno», y 116 B:« Exhortaba al profeta Jeremías a ir a Babilonia», donde Wolf, olvidando el pasaje inmediatamente anterior, introducía el acusativo, como también en la p. 264, A:« César, habiendo tomado a solas a Alejandro, le exhortaba a decirle la verdad», el dativo sin duda debe unirse con aquel, y nadie dudará de que fue correctamente recibido a partir de él. Asimismo, del mismo,« pará» en lugar de« epí» en el vol. 1, p. 95, B:« Las prostitutas se bañaban junto a la fuente»; 173, B:« Él mismo dormía junto al lecho», como en la p. 170, D, 651 en todos:« Parecía que el fin lo alcanzaría junto a Ecbatana en Media», y Miguel Glicas dice en los Anales p. 147, D:« Lo oculta junto a la arena», y Teodoro Metoquita, Misc. p. 331, 11:« Bañarse en agua fría junto al Eurotas», con uso novicio en lugar de« en» o una preposición similar. Y así restituí otras cosas a partir del mismo libro excelente que los copistas habían corrompido en los demás por su lenguaje inexperto, como en la p. 408, C:« Meter las manos bajo las vestiduras» en lugar de« la vestidura», como en la p. 99 B; 110, B, con el V. y N. T. dijo« rasgó sus vestiduras». Pues el lenguaje de Zonaras está tan corrompido por muchos vicios de la época en que vivió que consideré que debían eliminarse muy pocas cosas de este tipo que ni siquiera pudieran atribuirse a él, como« agagomai» en lugar de« agagomai»,« esetai» en lugar de lo que tiene en otra parte« estai»,« eidoien» en lugar de« eideien»,« thoien» en lugar de« theien»,« polemoien» en lugar de« polemoien»,« parameinoien» en lugar de« parameinaien»,« epainesa» en lugar de« epainesa»,« Nikanoros» en lugar de« Nikanoros»,« hestos» en lugar de« hestos»,« katorthokos» en lugar de« katorthokos»,« holokautose» en lugar de« holokautose»,« synomosamenos» en lugar de« synomosamenos»,« boulethesomai» en lugar de« boulesomai», aunque los demás apenas son mucho mejores,« enantiothesomai» en lugar de« enantiosomai» y el mismo« genethesomai» en lugar de« genesomai». Pues aunque apenas debe dudarse de que no pocas de esas cosas son más bien de los copistas que suyas, consideré mejor no eliminarlas a menos que fueran ciertamente viciosas. En efecto, quien demuestra en la escritura tal diligencia como para distinguir« echethen», dicho propiamente, de« echythen», dicho impropiamente, y no dijo« synechethen» como« epechethen»,« Palaistine» según el precepto de los gramáticos novicios a partir de« Palaistinoi», aunque es creíble que aceptó de los copistas más vicios de los que ahora contaminan su lenguaje, y que la alternancia de formas correctas y viciosas debe atribuirse más bien a ellos que a él, como« doie» y« doie»,« tamieion» y« tameion»,« engegyemenos» y« engyemenos», o lo que no vale nada y está fundido de ambos,« enengyese» en el vol. 1, p. 436, A; 537, B;« dekaetes» y« deketes», entre cuyas formas dobles a veces también varían los libros,« proiaiteron» y« proiteron», sin embargo, él mismo vacila tanto en la mayoría de los casos que tampoco es constante en las formas de los verbos, diciendo a veces« egnon» y a veces« egnosan», a veces« enekto» y a veces« enenekto», y en la construcción es completamente disoluto y ha admitido muchas cosas como esta del vol. 1, p. 216, D:« Les permitía la estancia en la región, si se circuncidaban y usaban costumbres judías», lo cual parece que debería escribirse« chrointo», como dice Josefo« chresthai theloien», y no menos confunde entre sí los tiempos, como los aoristos con los perfectos y pluscuamperfectos. Pero el mismo conservó a veces formas de palabras mejores que los códices que sobreviven de los escritores que describe, como en Josefo, Antigüedades judías 13, 11, 2, que debe restituirse dos veces a partir de Zonaras vol. 1, p. 218, D,« aoplos» en lugar de« anoplos», no dudará quien haya visto que en 6, 2, 2, también algunos libros de Josefo, y todos en 18, 3, 2, coinciden con Zonaras, aunque en otra parte todos dicen« anoplos», e igualmente en el propio Zonaras vol. 1, p. 479, A, de modo que no solo Polibio o Diodoro, a quienes dije en otra parte que debía restituirse« aoplos», sino el propio Filodemo editado a partir de los papiros de Herculano. Y lo que en la p. 263 D, Zonaras puso:« Etetachoto», aunque está en Josefo 17, 12, 2, sin embargo, como este verbo novicio no puede atribuirse a Josefo, lo que recibí del parisino« etetrychoto» y Cocceius restituía a Josefo, debería considerarse verdadero, a menos que el Vaticano ofreciera más verdaderamente« etetyto» en ambos, lo cual, como el Vaticano también prefiere en Polibio 1, 11, 2 en lugar del otro, sin duda debe restituirse a Josefo, con el mismo uso en 18, 6, 5, cuya dialéctica y todo el lenguaje, cuánta licencia han cambiado los copistas, lo muestran muchas variedades similares de los libros. Pero también en asuntos más graves Zonaras está a veces tanto con Jenofonte, como dije varias veces sobre él, como con Plutarco y Josefo o como lo que tradujo Rufino, como en el vol. 1, p. 240, A, ofreciendo« patera» en lugar de« patera» en Antigüedades judías 15, 7, 4, ya notado por Spanheim. Sobre Dión, incluso en los libros supervivientes, dije ya en el prefacio al vol. 1, p. XVIII, que parece haber usado un códice a veces más íntegro, como para una enmienda al Tesoro de Estéfano en« Autoentí», adverbio que parece de un uso de Dión mucho más reciente, como« autenti» está en el Pseudo- Calístenes p. 6, c. 6, 2 ed. Müller, cuando Dión habría escrito, como Zonaras y él mismo en otra parte. En la extracción de los escritores, de donde compuso su epítome, sobre los cuales es excelente la discusión de Guil. Ad. Schmidt en el Diario de estudios antiguos de 1839, n. 30- 36, aunque pecó en algunas cosas, como que en el vol. 1, p. 19, 6, en Josefo, Antigüedades judías 1, 3, 6, desviándose de un verso a otro, a partir de lo que está en aquel« Mnaseas y otros muchos, y también Nicolás de Damasco», fingió« y a Mnaseas de Damasco», y a veces demuestra una ridícula inexperiencia de las cosas que narra, en su mayoría devolvió con bastante fidelidad el sentido más que las palabras de los escritores que redujo a compendio, y a menudo repitió los mismos vicios de los códices de tal manera que hay que tener cuidado de no corregir lo que ya se habría encontrado corrompido por él. Por ejemplo, lo que repite de la Ciropedia de Jenofonte 5, 5, 5 en el vol. 1, p. 156, C:« Habiendo tomado tanto a los jinetes de los persas como a los medos presentes y a los armenios», nadie dejaría de creer que debe escribirse« pantas», sin embargo, los libros mejores muestran que es un vicio no de los libros de Zonaras, sino del códice de Jenofonte que utilizaba, al ofrecer lo mismo, como« Lykian» con los mejores en 8, 6, 7, en lugar de« Lydian» p. 167, D, y p. 207, C,« usar las leyes paternas», cuando allí mismo después está« las costumbres patrias», tal vez ni siquiera debería tolerarse en Zonaras, a menos que fuera lo mismo en la mayoría de los libros de Josefo, Antigüedades judías 12, 9, 7, al cual aquí y en 15, 8, 1, se le restituyó« patriois» a partir del códice de Leiden, como a partir del Vaticano 16, 6, 3 y sin libros 116, 8,« al modo patrio» en lugar de« patrio», como todos en 12, 7, 3, y 16, 1, 1, restituyó Cocceius, cuando ciertamente no cae en Josefo la temeridad frecuente incluso entre los áticos de los copistas de permutar ambas formas. Asimismo allí D, la escritura« Berroian» novicia en lugar de« Beroian», cuando esta también está en algunos libros de Josefo, como 221, C,« Akelaos» en lugar de« Leukoullos», y 224, A ss.« Gabenios» en lugar de« Gabinios», aunque eliminé« Skepion» en lugar de« Skipion» 225, C, que los copistas le dejaron en otra parte, 220, A,« Dionysios» en lugar de« Dionysos», D,« henos deontos» en lugar de« deonta», como correctamente los mejores de Josefo, aunque puede suceder que aquí fallen los libros de Zonaras, como en otra parte alternando entre ambos. Mucho menos deben revocarse a una regla correcta todos los nombres griegos y bárbaros, en los cuales nadie ignora que estos cronógrafos bizantinos a menudo han caído ellos mismos, como que lo que Zonaras vol. 1, p. 200, B, fingió a partir de« Theodektou» en Josefo« Theodektos» en lugar de« Theodektes» lo tiene en común con Jorge Sincelo p. 272, D, aunque lo que en la p. 401, C, es« Sardonas efere» es sin duda un comentario del copista en lugar de lo que más a menudo está allí mismo« Sardonios», como el propio parisino A a veces introduce formas peores que los demás, como exhibiendo constantemente« boukephalos» vol. 1, p. 184, B ss. en lugar de« Boukephalas», que aunque está constantemente en el Pseudo- Calístenes, sin embargo, los libros de Plutarco, Arriano y otros demuestran que es supuesto por los copistas,« Anoubios» p. 269, A, con los libros de Josefo en lugar de« Anoubis», cuando él mismo conserva« Anoubidos» p. 268, D,« Antonina» p. 272, A ss. en lugar de« Antonia» y otras en otra parte.
preface.p6
Pero cuando utilizaba sus propias palabras, estuvo lejos de esa temeridad con la que los extractores constantinianos deformaron de tal manera a los escritores que extractaron que a menudo nadie puede entender sus necedades o extraer de ellas el pensamiento o las palabras de los escritores.
preface.p7
Así, puesto que Ducange ya comprendió que solo se necesitaban unas pocas anotaciones para su epítome, si es que él mismo pecó mezclando algo de su propia cosecha o corrompiendo lo ajeno, exhibiré esas anotaciones junto con algunas de Wolf y las mías que pertenecen a la crítica al final de la obra, puesto que ya he indicado en el margen inferior de las páginas los lugares de los escritores que compiló, anotados cuidadosamente por Pinder después de Schmidt.