Original: Perseus Lat2
Aristides, Lysimachi filius, Atheniensis, aequalis fere fuit Themistocli atque cum eo de principatu contendit: namque obtrectarunt inter se. in his autem cognitum est, quanto antestaret eloquentia innocentiae. quamquam enim adeo excellebat Aristides abstinentia, ut unus post hominum memoriam, quem quidem nos audierimus, cognomine Iustus sit appellatus, tamen a Themistocle collabefactus testula illa exilio decem annorum multatus est. qui quidem cum intellegeret reprimi concitatam multitudinem non posse, cedensque animadvertisset quendam scribentem, ut patria pelleretur, quaesisse ab eo dicitur, quare id faceret aut quid Aristides commisisset, cur tanta poena dignus duceretur. cui ille respondit se ignorare Aristiden, sed sibi non placere, quod tam cupide laborasset, ut praeter ceteros Iustus appellaretur. hic decem annorum legitimam poenam non pertulit. nam postquam Xerxes in Graeciam descendit, sexto fere anno quam erat expulsus, populi scito in patriam restitutus est.
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Arístides, hijo de Lisímaco, ateniense, fue casi contemporáneo de Temístocles y compitió con él por el liderazgo: pues se enfrentaron entre sí. En este caso, sin embargo, se puso de manifiesto cuánto aventaja la elocuencia a la integridad. Pues aunque Arístides sobresalía tanto por su abstinencia que es el único en la memoria de los hombres, al menos de quien hayamos oído hablar, que ha sido llamado con el sobrenombre de' el Justo', no obstante, socavado por Temístocles, fue condenado al ostracismo por diez años mediante aquella tablilla. Y, en efecto, al comprender que no podía contener a la multitud exaltada, y al notar, mientras se retiraba, a alguien que escribía que debía ser expulsado de la patria, se dice que le preguntó por qué hacía aquello o qué había cometido Arístides para ser considerado digno de tan gran castigo. Aquel le respondió que no conocía a Arístides, pero que no le agradaba que se hubiera esforzado con tanto afán por ser llamado' el Justo' por encima de los demás. Este no cumplió el castigo legal de diez años. Pues después de que Jerjes descendió sobre Grecia, casi seis años después de haber sido expulsado, fue restituido a su patria por decreto del pueblo.
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Participó, además, en la batalla naval de Salamina, que tuvo lugar antes de que fuera liberado de su castigo. El mismo fue estratego de los atenienses en la batalla de Platea, en la que el ejército de los bárbaros fue derrotado y Mardonio resultó muerto. No hay ninguna otra hazaña ilustre de este en el ámbito militar que el recuerdo de su mando, pero sí muchas de su justicia, equidad e integridad, principalmente porque fue gracias a su equidad, cuando estaba en la flota común de Grecia junto con Pausanias, bajo cuyo mando Mardonio había sido puesto en fuga, que el mando supremo marítimo se transfirió de los lacedemonios a los atenienses: pues antes de ese tiempo los lacedemonios eran los líderes tanto en el mar como en tierra. Pero entonces, tanto por la intemperancia de Pausanias como por la justicia de Arístides, ocurrió que casi todas las ciudades de Grecia se adhirieron a la alianza de los atenienses y los eligieron a ellos como sus líderes contra los bárbaros.
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Para repelerlos con mayor facilidad, en caso de que intentaran renovar la guerra, Arístides fue elegido para determinar cuánto dinero debía aportar cada ciudad para la construcción de flotas y la preparación de ejércitos, y bajo su arbitrio se recaudaron anualmente cuatrocientos sesenta talentos en Delos: pues quisieron que ese fuera el tesoro común. Todo este dinero fue trasladado posteriormente a Atenas. De cuán grande fue su abstinencia, no hay indicio más cierto que el hecho de que, habiendo estado al frente de asuntos tan importantes, murió en tal pobreza que apenas dejó lo necesario para su entierro. Por lo cual sucedió que sus hijas fueron mantenidas por el Estado y casadas con dotes otorgadas del tesoro común. Murió, por lo demás, casi cuatro años después de que Temístocles fuera expulsado de Atenas.